#Greenvia en ocho tuits

“¿Qué herramientas crees que tienes para ofrecer a la comunidad y cuáles otras necesitas? ¿Qué aspectos crees que sería necesario cambiar en el espacio público en el que vivimos? ¿Tendría sentido hacer un mapa de “prioridades ciudadanas”? ¿ ¿Y… cómo gestionaríamos después esos espacios vacíos?”. Estas preguntas las he sacado de la convocatoria del taller #Greenvía de transferencias de innovación social al espacio público, coordinado por el Vivero de Iniciativas Ciudadanas. El taller se celebró los pasados días 26, 27 y 28 de abril en el Matadero de Madrid. Unos cuarenta colectivos – muchos amigos míos – debatieron sobre procomún, ciudad, herramientas digitales, procesos, urbanismo P2P y largo etc. Como no pude asistir físicamente al evento lo tuve que seguir por Twitter, con streamings puntuales. He seleccionado ochos tuits de #greenvía, (des)ordenados intencionalmente. De esta manera no lineal cumplo con un objetivo que no pude cumplir por problemas de agenda: hablar de #Greenvia en este blog. En los huecos de los tuits puede que encontremos esa pop up city espontánea, temporal e imprevisible que nos saque de la era del ladrillazo.

@acorsin No hay práctica cultural sin componente ritualístico.¿cuáles nuevos rituales de ciudad #greenvia #procomún@zuloark @basurama@desdevic

@TetuanMadrid Una iniciativa genial de @desdevic es su Glosario abierto y colaborativo: http://bit.ly/JFjIuL #greenvia

@comunes Un poco de sociología de los ausentes: La presentación que hicimos en el #greenvia http://bit.ly/JgxQHO por si os sirve…

@intermediae Trabaja como si no importara el dinero ama como si nunca te hubieran herido, baila como si nadie estuviera mirando @vjrj#greenvia @procomun

@jaronrowan no estaremos romantizando con el esquema de olson (recurso-comunidad-gobernanza)procesos que son más conflictivos?#greenvia #procomún

@vjrj Despertando después del #greenvia literalmente distinto. Soy un adicto a esta sensación. Gracias mil a tod*s @desdevic@intermediae

@jararocha @intermediae @desdevic @comunes @volantebb un gusto #greenvia¡Gracias! Next step: #dancecommons -> ¡comparte tu código coreográfico!

@urbanhumano #greenvia se va de fiesta cc @intermediae @desdevic [pic] —

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Un manifiesto posperiodístico

Para algunos, los periódicos de papel están marcados para morir. El estudio elaborado por Ross Dawson creó una línea del tiempo con la fecha exacta de fallecimiento de los diarios en cada país. En 2017 se extinguirá el último periódico en Estados Unidos. En 2031 no habrá diarios en Japón. En torno a 2040 no quedarán periódicos impresos en África. Para muchos, la comparación es inevitable: si desaparecen los periódicos muere el periodismo. Los agoreros aprovechan cada dato o informe para confirmar la crónica de una muerte anunciada. La prensa escrita es la industria que más decrece en Estados Unidos. Los medios se hunden en España: baja un 20% la facturación por publicidad. Sin papel no hay periodismo, piensan los que fabrican noticias como siempre lo hicieron.

Los augurios mortales contra los medios – o contra el periodismo-  vienen de lejos. El prestigioso pensador Jean Baudrillard, en su clásico Réquiem for the media, de 1972,  arremetía con el sistema de mass media unilateral y vertical. “Debemos entender la comunicación – escribía Baudrillard – como algo más que una simple transmisión-recepción del mensaje”. Informar no es comunicar. Pero la mayoría de los medios de comunicación continuaron en la senda de la transmisión-recepción del mensaje en la era de Internet. El medio es el mensaje, como diría Marshall McLuhan. El papel / pantalla es todo. Substituye al mensaje.

En 2005, Bruce Sterling, uno de los escritor más influyentes del cyberpunk, observando la inercia del viejo régimen informativo escribió el Dead Media Manifiesto (manifiesto de los medios muertos), “una guía para los paleontólogos de los medios”. Bruce (@bruces en Twitter) vislumbró entonces el suicidio de los medios: “Necesitamos un libro sobre los fallos de los medios, el colapso de los medios, un libro que detalle los horribles errores que debemos conocer para no repetirlos”. Su manifiesto, en esencia, no era tan diferente al réquiem mediático de Baudrillard: “El verdadero medio es una transmisión inmediata, dada y recibida, hablada y respondida, móvil en el mismo espacio y tiempo, recíproca y antagonista”.

Confieso que este post no existiría sin el texto Por un manifiesto posfotográfico de Joan Fontcuberta, en el que el artista catalán desguaza los cimientos de la vieja fotografía con fascinante naturalidad. Fontcuberta imagina cómo opera la “radical creación posfotográfica” en un mundo en el que “el artista se confunde con el curador, con el coleccionista, el docente, el historiador del arte, el teórico”. Ya no se trata de producir obras, afirma, “sino de prescribir sentidos”. Prevalece la circulación y gestión de la imagen, apunta, “sobre el contenido de la imagen”. Tras varias relecturas del texto de Fontcuberta, tras más de quince años de profesión, cambié la palabra “periodista” en mi perfil en Twitter por “posperiodista”. Y eso que tengo muy claro que el periodismo no va a morir. Nos encontramos ante una mutación semántica. La definición clásica de periodismo ya no sirve. Tal vez sobreviva, enriquecida, en una nueva definición de “posperiodismo”. Un redefinición que describe otra realidad, otra práctica, otros hábitos. ¿Y cómo opera la radical creación del posperiodismo? Intentaré imaginar una especie de hardware posperiodístico en un decálogo abierto, remezclable y claramente mejorable colectivamente. Los siguientes puntos ya están colgados en un wikidocumento en PiratePad. Cualquiera puede rescribir este manifiesto posperiodístico.

1) La información pasa a ser un proceso compartido. Los productores de información incluyen a los lectores en la elaboración del contenido. Compartir en blogs, plataformas de vídeo o sites los detalles de cómo se ha elaborado un trabajo informativo es tan importante como el resultado final. El contenido llegará a ser un making of en tiempo real.

2) La definición de contenido evoluciona, crece, se amplia.Comentar una noticia, difundirla con un valor añadido (más contenido), remezclarla, es crear contenido. La adhesión (clickar en “Me gusta” en una red social) es otra nueva mutación del contenido. La edición pasa a considerarse una forma de autoría.

3) El posperiodista se confunde con el curator (comisario). Seleccionar el contenido relevante en la infoesfera de la sobreabundancia será una de sus principales tareas. Filtrar contenido será una de las labores del posperiodista.

4) Sobre el marco: tenemos que entender el posperiodismo como una estructura de código abierto en constante desarrollo. Nadie posee el periodismo. Cualquiera puede usarlo. Cualquiera puede mejorarlo. Cualquiera puede hackearlo.

5) La noticia – que no desaparecerá – deja de ser la unidad básica del posperiodismo. El flujo, un constante fluir de hechos, datos y declaraciones, pasa a ser la columna vertebral del posperiodismo. El fragmento pasa a ser la unidad mínima informativa. La información se convierte en un río compartido que incorpora fragmentos distribuidos elaborados por periodistas y lectores. El río convivirá con una estructura informativa descentralizada (archivo en beta) inspirada en la Wikipedia.  Algunos, camino insinuado por la P2P Foundation, preferirán añadir información al wikicuerpo de su marca que al río de flujos.

6) La información deja de ser un producto para ser una comunidad. En ocasiones, las comunidades girarán en torno al contenido generado por los posperiodistas. En otras, ellas mismas elaborarán su propio contenido. Los medios – con contenido propio o ajeno- pasan a ser una valiosa plataforma de interacciones.

7) La inmediatez pasa a ser considerada como un mero plug in o aplicación de algo mayor. Sin un sistema operativo, sin un gestor de contenidos, el plug in o aplicación informática es inservible. La inmediatez no es el epicentro del posperiodismo. La inteligencia colectiva de una ciudadanía armada de smart phones será el mejor aliado (y no enemigo) del posperiodismo para entender la inmediatez. Buena parte de las fuentes clásicas serán devoradas por esa inteligencia colectiva en tiempo real.

8) El posperiodismo prescribe sentidos a hechos ya conocidos. El lector descubrirá cada día menos noticias en las marcas informativas. Entenderá gracias a las marcas informativas, eso sí, los fragmentos ya conocidos. Por eso no basta con informar. No basta con comunicarse con los lectores. Explicar, analizar y contextualizar son características que se diluirán en todos los géneros narrativos.

9) Sobre la definición de relato: las historias se construyen con piezas de naturaleza diferente, con piezas superpuestas, con piezas moldeables. El relato adoptará nuevos e impredecibles formatos híbridos construidos con pedazos aparentemente inmezclables.

10) Sobre el eco del mensaje: prevalece la importancia de la circulación y de lo compartido. El mensaje será algo coral, distribuido, modificable, enriquecido y retroalimentado durante todo el ciclo de la comunicación. El eco – una nueva narración colectiva – se confundirá con el mensaje.

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Walk the solar system

Plutón a tiro de piedra (exactamente a dos millas). Jupiter a unos minutos de paseo. Saturno con forma de pelota de tenis. Y es que no hay nada para entender el sistema solar, como traducir sus distancias excesivas y colocarlas sobre un pedazo de ciudad. El proyecto Walk the solar system, desarrollado por la artista y diseñadora Louise O’Connor, transformó un barrio de Londres en una secuencia de planetas. La ruta entre  Kingsland Road y  Stamford Hill emulaba las distancias entre el Sol y  Plutón. Louise, para completar el proyecto, reclutó a algunos tenderos. Cada uno estaba ubicado en el lugar correspondiente a uno de los planetas. El fotógrafo Mark Henderson retrató a cada tendero con un objeto en la mano representando a un planeta. La foto de Jupiter, transformado en una naranja sujetada por Sömine, en la Kingsland High Street número 131, resume a la perfección este proyecto.

Uno de los objetivos de Louise O´Connor era hacer entendible una escala inconmensurable. A mí me interesa otra lectura. Walk the solar system es una ruptura cartográfica. Un desafío a las geometrías establecidas en el espacio urbano. El proyecto redescubre el paisanaje de la urbe (sus habitantes) que la rutina y hábitos nos esconde. Walk the solar system, en cierto sentido, es un grito situacionista. Crea situaciones imprevistas, huye de la vida programada, ilumina esquinas desde ángulos nuevos. Provoca interacciones. Posibilita nuevos flujos, intercambios y significados. Walk the solar system es un redescubrimiento personal que, además, incita a caminar, un acto subversivo en las ciudades big brother del siglo XXI. Lo más interesante: el nuevo yo que emerge tras las nuevas distancias está configurado por el otro. Su mirada nos descubre.

La nueva ciudad – la de siempre, la que no ves- están esperándote. Escoge la distancia que separa a algunos objetos / lugares. Modifícala. Proyéctala sobre tu entorno. Camina.

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La infinita velocidad de la red


“Es necesario repensar la riqueza como goce del tiempo y no como pulsión adquisitiva. No se trata de predicar otra idea de riqueza, sino de crear un movimiento de ricos, es decir, de personas libres que no posean nada, que tengan necesidades de poquísimo y de disfrutar del propio tiempo como propiedad inalienable. Un movimiento del ocio y del sabotaje, un movimiento de la substracción y de la lentitud, multiplicado por la infinita velocidad de la red”

El texto es un extracto del libro Generación Post Alfa (bájatelo gratis y legalmente aquí gracias a Tinta Limón Ediciones), del (gran) pensador italiano Franco Berardi BIFO. El vídeo es una de las acciones del movimiento ciclista Nuvem de Río de Janeiro. Piden fondos con crowd funding e invaden el espacio público con espíritu de sound system (bicis+música+Djs). La conexión (Bifo+Nuvem) se me ocurrió tras una charla con el (gran) Adriano de Angelis (@deangelis) en la casa Fora do Eixo de Minas Gerais (Brasil), durante la Invasión Hacker de la Casa de Cultura Digital y Fora do Eixo. El texto lo escribo en algún lugar entre Belo Horizonte y São Paulo, dentro del autobús hacker (ônibus hacker).

El vídrio refleja la pantalla de mi netbook. Los párrafos reflejados se incorporan a este espacio de flujos, fragmentado, no lineal. El verde-tras-el-cristal engulle “la infinita velocidad de la red”.

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“La editorial del futuro será una App móvil”

 

Crisis de valores. Crisis de modelo mediático. Crisis de sistema. Bruno Galindo recrea en su novela El Público (Lengua de Trapo) los años previos a la crisis en una España anestesiada por suplementos de moda y la burbuja inmobiliaria. Como punto de partida elige una reunión entre una consultora y un periódico de izquierdas que ha perdido sus lectores de entre 25 y 40 años.  A partir de ahí, el protagonista,  Nuestro Hombre, una especie de anarquista que acabó vendido al sistema, inicia un viaje personal que resume un país, un continente y una clase media superficial. El Público concluye con una “explosión colectiva” en un final abierto. Entrevisto a Bruno Galingo en mi blog personal Desde Alfa Centauro. Para Código Abierto he seleccionado las preguntas que más tienen que ver con tecnología, nuevos paradigmas de la cultura y redes.

Nuestro Hombre, el protagonista de El Público, crítico con el sistema, acabó engullido por el mismo: siendo redactor de moda, tendencias para ricos, rodeado de marcas. ¿Hasta qué punto resume a la clase media española, europea, antes de la crisis?

Sólo en cierto modo. El personaje pasa de una aparente autenticidad a una curiosa capacidad de tragar con todo es una especie de anarquista frustrado que vive esperando una señal para salir a luchar- a. Quizás la clase media a la que mencionas ha, hemos hecho el camino inverso: antes estábamos bien y sólo a partir de la crisis estamos tomando cierta conciencia. Desde mi punto de vista, también hay una parte de nuestra clase media que creyó en la riqueza fácil y tuvo una conducta auto indulgente. Por ejemplo: ¿cuánta gente de clase media se metió a comprar casas para hacer negocio, contribuyendo a la desestabilización del precio del suelo? Habría que hacer un examen de conciencia y admitir que, durante años, parte de la ciudadanía vio normal comprar por tres y vender por diez (que es lo que hacen los bancos). Nuestro Hombre es autoreferencial y se corrompe por cuatro perras sin dudarlo demasiado, pero él ha hecho el camino inverso. Hay otros puntos discrepantes. Por ejemplo, la clase media española es (o era, según cuando se lea esto) fundamentalmente asalariada. Nuestro Hombre es un freelance. Y en España los freelances ni representan a nadie ni son representados por nadie.

¿Por qué el mundo cultural – y el editorial concretamente – siguen basando sus campañas en inversiones publicitarias, marketing clásico, agenda de grandes medios, ruedas de prensa, entrevistas con periodistas etc?

Por costumbre. Por falta de curiosidad. Por inercia. Ojo, también hay editores que han entendido que el negocio es un experimento, y como tal debe estar abierto porque de otro modo su existencia peligra. Dentro de muy poco habrá buenas aplicaciones que editen de modo automático; lo hemos visto en los ámbitos del texto corto o medio, la foto, el vídeo. La editorial del futuro será una app. La agente literaria, un community manager que conozca el medio. Y los autores, quizás el mismo público.

Presentaste El Público mezclando spoken word con rueda de prensa. ¿Son importantes los nuevos formatos de presentación? ¿Y las campañas en redes, diálogo con twitteros o lectores?

Las presentaciones tradicionales de novelas son absurdas: le sirven más a los editores y a los autores -que se sientan a hablar de lo suyo- que al público (que aún no tiene elementos para comprender lo que se dice porque no han leido el libro). A mí me parece interesante leer un fragmento, y que la gente vea si le gusta lo que oye o no le interesa. O crear nuevos formatos de presentación. Por otro lado entendamos que la piratería empieza a ser un problema para muchos autores, que además están cobrando anticipos sustancialmente menores. Desaparece el dinero, y es legítimo que los escritores hagamos como los músicos, ganarnos la vida contando nuestras historias frente al público. Supongo que hoy los escritores debemos tener una estrategia digital (blogs, redes, vídeos, archivos sonoros) y otra presencial: lecturas, mesas redondas, presentaciones. Ojo: hablo de un perfil que me interesa a mí, no seré yo quien diga lo que nadie debe hacer. Muchos autores no tendrán la edad, la personalidad idónea o simplemente las ganas de explotar su presencia en modo perfoliterario.

El libro aborda la crisis de la prensa, del modelo mediático. En la pre crisis tener páginas llenas de publicidad era síntoma de éxito. Sin embargo, los lectores de entre 25 y 40 desaparecieron. ¿Por qué los medios no han entendido las redes, el mundo horizontal, conceptos como co-creación, interacción?

En la novela se parte de la desaparición de los lectores de 25 a 40, pero en el mundo real han desaparecido lectores de casi todas las edades. Acoto esos años para abarcar una horquilla generacional de la que me interesa hablar. Los grandes medios no han entendido las redes hasta hace poco -acaso por características precisamente generacionales- porque subestimaron internet desde unprincipio. No tienen excusa: han estado años mirando la revolución tecnológica de soslayo en vez de transformar sus productos al nuevo mundo. Aún hoy se ven actitudes empresariales que pretenden que sea el mundo tecnológico el que se adapte al de la prensa vieja escuela. Lo han hecho tarde y mal.

Pienso que el periodismo en España sigue funcionando bajo las órdenes de un viejo sistema de red vertical. Partidos políticos, gobierno, instituciones y marcas dictando agenda, ruedas de prensa sin preguntas, los mismos temas en las portadas…. ¿Estás de acuerdo con ello? ¿Será que ahí reside parte del problema de la crisis de los medios?

Quizás sí. Pero para no culpar de todo a los medios, hay que decir que la sociedad entera está enfocada a ese culto desde los partidos, las instituciones, las marcas. Estamos en un momento de tránsito del viejo al nuevo mundo, y es evidente que no todos tienen interés en que se produzca un cambio que quitará poderes aquí y los redistribuirá allá. De ahí las colisiones sociales que se están produciendo en todo el mundo. Volviendo a la prensa, gracias a twitter, la horizontalidad ya está bastante asumida. Los medios se están inspirando claramente en el timeline de twitter: mira el “está pasando” que ha implementado elpais.com, por ejemplo. Está claro que el verdadero temario de noticias en una comunidad, sea esta regional o internacional, es la lista de trend topics (obviando los que están patrocinados). La tecnología ha dado la oportunidad al público de decidir qué le interesa, rompiendo el monopolio de los medios. Pero en fin, todos sabemos estas cosas a estas alturas.

¿Consideras que el formato de la cultura, el considerar las obras “productos cerrados y definitivos” está sobrepasado?

Sí. Pero no todos los ámbitos están en igual de desfasados. Por ejemplo, la música ya ha entendido el fenómeno de la remezcla; lleva años de experiencia y se puede decir que más o menos han aceptado la incorporación del usuario en el proceso. También en
periodismo se sabe que un artículo no está completo sin los comentarios de quien lo ha leido, así que queda permanentemente abierto, pues puede recuperar vigencia en función de la actualidad. El cine -donde aún hay barreras muy claras entre espectador y autor- está en búsqueda de su futuro en esta era. El teatro y el arte plástico, uno por su formato enteramente presencial y el otro por su relación con el mundo físico, van un poco más por libre y están más bien fuera de esta charla. La literatura -que es lo que nos ocupa si hablamos de una novela- es la última de las artes en incorporarse al proceso, creo yo. El mundo editorial da la impresión de no haberse dado por aludido en las debacles de otros ámbitos dedicados al contenido -música, cine, periodismo-, o de haberlo hecho muy recientemente. A mí me llama la atención la falta de curiosidad del mundo del libro, que no se haya sentado con gente del mundo del disco y le haya preguntado: oye, ¿a ti qué te pasó?

¿Cómo debería adaptarse el mundo editorial a la era de la transparencia de los procesos? ¿Un libro o película no podrían comenzar  antes de su parto, en su proceso? ¿Acaba una obra literaria cuando la concluye un autor o continúa después?

El libro es un experimento abierto, lo que permite todos esos procesos de intervención que tú sugieres, y otros que aún no imaginamos, tanto on line como off line. Pero eso ocurrirá en el libro electrónico más que en el libro tradicional. La tarea principal de las editoriales -que han de defender puestos de trabajo y también lo valioso de su experiencia desde Gutemberg hasta hoy- estará en conciliar lo viejo y lo nuevo. Hay mucho por hacer. La literatura entra, con todas esas adiciones a la periferia de las obras, en una era fascinante.

¿Hasta qué punto el copyright está impidiendo la continuación de las obras tras su comercialización?

El desafortunado episodio entre Maria Kodama y Agustín Fernández Mallo pone de manifiesto el desencuentro entre el viejo y el nuevo mundo. Recordemos que la viuda y albacea de Borges ha obligado a Alfaguara a retirar del mercado “El hacedor (remake)”, donde el escritor mallorquín trabajaba en una interpretación personal y contemporánea de materiales del clásico borgiano. Lo de Kodama es penoso. Seguramente no tiene a nadie cerca que le haya explicado que una remezcla es, en primer lugar, una declaración de admiración.

El libro acaba con una interrupción, con una eclosión social, un despertar colectivo. El espíritu del 15M se cuela (eso creo) en un final abierto. ¿Cómo te influyó el 15M a la hora de redimensionar o retocar el libro?

Me dio cierto quebradero de cabeza, porque la novela estaba terminada en 2009 y yo no quería quedar como un oportunista que traía “una novela sobre el 15M”. Pero decidí no intervenir sobre lo ya escrito. La cosa estaba en el aire, como se suele decir.

MeetCommons: un festival sin jerarquías ni programa

Imagínate un festival sin público ni ponentes. Un encuentro donde todo el mundo es organizador y participante al mismo tiempo. No hay charlas ni expertos ni mentores. Todos los participantes tienen algo que contar y algo que aprender de los demás. Y el programa es abierto y se va conformando según va avanzando el evento. Este es el espíritu del festival Meet Commons que mañana arranca en #lanave, en el barrio de La Elipa de Madrid.

Bajo la premisa El futuro ya no es lo que era, así que hay que hacer atractivo el presente el urbanista y netthinker Doménico di Siena, ha lanzado este “encuentro auto gestionado al que asistirán participantes de toda España para compartir sus ideas, establecer lazos y encontrar nuevos modelos desde los que desarrollar su profesión de forma colaborativa y responsable”. Meetcommons será un encuentro transversal donde se abordarán la cultura libre, el urbanismo de código abierto, las redes, el P2P (Peer 2 Peer) en ámbitos urbanos, la innovación abierta, la participación ciudadana, la gestión de datos, las visualizaciones de información, el software libre, la educación en red y el reciclaje, entre otros asuntos. El domingo, los participantes recorrerán algunos lugares de Madrid, como el Campo de Cebada, transformados gracias a la horizontalidad, la participación y las redes.

MeetCommons, que tendrá zona de acampada, surgió de forma espontánea de  la comunidad online que nació alrededor de las sesiones en streaming del proyecto Think Commons, que tienen lugar todos los miércoles a las 19h30 (hora de Madrid) en las que, por cierto, yo participo con frecuencia. Por ello, la mayoría de asiduos de Thinkcommons va a participár en el evento. Entre ellos estarán el colectivo Paisaje Transversal (@paistransversal), Basurama (@basurama), el antropólogo Alberto Corsin (@acorsin), Fran Castillo (responsable del proyecto Open Energy) o el sociólogo Andrés Walliser (@andreswallise), entre un largo etcétera. La lista completa se puede consultar en un documento escrito colectivamente en PiratePad. La prensa está invitada. Y cualquier ciudadano puede acercarse, participar y enriquecer el programa.

Frente a los eventos espectáculo de conferenciantes, patrocinadores y público pasivo, MeetCommons abre un camino transversal en la nueva e interactiva era P2P.

 

Soy un pirata involuntario

 

Acabo de descargar en mi ordenador una versión digital del libro Linked, de Albert-László Barabási, desde el sitio 4Shared. No he pagado nada. Antes de que Mr.Wert, el ministro español del macarrismo ilustrado, me acuse de piratería, os confieso un detalle: yo compré este libro en formato papel, vía Amazon, hace unos meses. Pagué 16 dólares, más gastos de envío. Consideré su contenido lo suficientemente interesante para desembolsar esa cantidad. El libro llegó pocos días después a mi casa. ¿A cuento de qué viene este post, entonces?

Sencillo: he perdido el libro. Tras varios días de búsqueda por estanterías y rincones, desistí. Como el interés por leerlo era verdadero decidí comprar una versión digital para mi Ipad, pensando que sería barata. Problema: no existe. Ni en formato PDF ni en formato Epub. Apenas está disponible para Kindle (el lector de libros electrónicos de Amazon). Además, el precio es poco alentador: 9,65 dólares frente a los 10,16 de la nueva oferta del libro físico. Apenas me quedaba una opción legal: volver a comprar el título en formato papel, con el consiguiente derroche de celulosa y gasolina (transporte). Mi mosqueó formuló para mí algunas preguntas: ¿Por qué cuando compramos un título no adquirimos el derecho a tenerlo en varios formatos? ¿Por qué al comprar un libro físico no se nos proporciona una edición en formato ebook? ¿Por qué cuesta prácticamente lo mismo una versión en papel que una digital, cuando ya no hay bien físico ni gastos de distribución? Mi conclusión: No tenía sentido pagar dos veces por el mismo producto. Mis dudas se resolvieron rápidamente en el sitio de intercambio de arquivos 4Shared, tan elogiado por medios como Business Insider.

¿Soy un pirata? ¿Un pirata involuntario? Cuando los agentes de policía lleguen a mi casa les mostraré la factura de compra de mi versión papel de Linked. También, les pasaré el link del Software libre para una sociedad libre, el libro de Richard Stallman. Por si tienen pereza lectora explicaré a los agentes algunas ideas de Stallman. “Compartir es ayudar a tu vecino”, por ejemplo. Mi vecino se llama 4Shared y me ha ayudado a encontrar mi libro perdido. Entonces, decimos Stallman y yo al poli copyright, “¿a qué se refieren cuando dicen pirata? ¿que ayudar al prójimo es el equivalente moral de abordar un barco?”

Detalle final: recomiendo a todo el mundo comprar el libro. Vale la pena pagar por él (y después dejárselo a tu vecino).

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La monarquía analógica frente a la república 3.0

 

#ElefantesRepublicanos #Todossomoselefante #TomalaZarzuela. #ElefantesporlaRepública. Ni el más entusiasta de los republicanos de España habría esperado un 14 de abril tan anti monárquico. El  81º aniversario de la II República, tras el percance real de Juan Carlos II en una cacería en Botsuana, se convirtió en un auténtico día viral contra la monarquía española. Unos días después de que el movimiento 15M se hubiera sumado a la causa republicana Twitter rezumó humor y encendidas críticas. Algunos Tweets fueron retuitados miles de veces, como el  Efecto mariposa de @perecasellas: “yo pago mis impuestos en España y un elefante muere en Botswana”. Mientras la Casa Real mantenía silencio, los festejos del 14 abril se convertían en algo mundial. Surgían divertidos montajes de elefantes republicanos, campañas en PicBadgeds para poner un elefante en perfiles personales. E incluso nació una curiosa campaña activista con la fotografía del rey frente al elefante para que los ciudadanos enviasen por correo una postal montada denunciando la cacería real.

La enumeración de los juancafacts podría ser infinita. Tampoco quiero centrarme en el negro año para la monarquía española. Apenas quiero repasar algunos detalles de esa institución llamada Casa de S.M el Rey en la era de las redes. La Casa Real – que tiene un sitio unilateral, obsoleto y diseñado con escuadra y cartabón – es una organización totalmente centralizada. Mientras el mundo se rehace en redes descentralizadas y distribuidas la Casa Real sigue anclada en el mundo predigital. El site no admite comentarios de usuarios. Ni siquiera ha llegado a la fase de la “adhesión” y “participación” de la pirámide del compromiso que caracteriza el mundo 2.0 (que ya es el pasado). Ni hablar, lógico, de las interacciones que caracterizan el mundo distribuido. La Casa Real no tiene perfiles en redes sociales. El diálogo con el pueblo es casi nulo. Los mensajes de la institución son verticales y unilaterales (mundo analógico y centralizado). La Casa Real tampoco puede presumir de transparencia (quedó fuera incluso del proyecto de Ley de Transparencia presentado por el PP). Y por si fuera poco es una organización cerrada que no entendió nada del nuevo ecosistema de organizaciones abiertas. Para Juan Carlos el cazador el outsourcing debe de ser, como mínimo, una palabrota.

Abre tu organización o desaparece con todos los demás, dice Olmo Gálvez, experto en el commons marketing. Una posible receta: la abdicación, afirma Arsenio Escolar, director de 20 Minutos. El rey debe elegir entre sus responsabilidades o su abdicación, asegura el socialista Tomás Gómez. Sea cual sea el final real de esta historia, la brecha entre la monarquía analógica y la república 3.0 de la sociedad en red seguirá creciendo. Si el rey hubiera cazado un elefante en 1980 nadie habría sabido nada. La prensa no habría publicado una línea. En la era de la web 3.0 el pie de foto más repetido ayer en Facebook bajo la imagen del rey en Botsuana es totalmente premonitorio: “dos especies en peligro de extinción: elefantes y monarcas”.

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Soñé que era un Dj de calles (ciudades copyleft)

*Este texto fue publicado originalmente en Paisaje Transversal. Las imágenes, con licencia Creative Commons, provienen de las galerías de Flickr de Immaginoteca y Rafeejewel

Hace unos días soñé que era un Dj de calles. La ciudad yacía sobre una mesa de mezclas. Cogía pedazos de plazas, fragmentos de calles, y los mezclaba con desparpajo. Nada como agarrar la piel verde de un parque y colocarla sobre un surco del vinilo (sobre una avenida). La ciudad, vuelta tras vuelta, nunca era la misma. A veces, bastaba con volver atrás (scrath)  para mejorar la remezcla. Otras, mejor avanzar. Buscar una variante diferente.

Confieso que antes del sueño devoré un cóctel explosivo durante varios días: releí El derecho a la ciudad (un ensayo urbanístico Henri Lefebvre  y Software libre para una sociedad libre (un conjunto de escritos y conferencias de Richard Stallman). Lefebvre afirmaba que lo “urbano es obra de ciudadanos” y no “una imposición del sistema”. La ciudad,  decía,  no es “un libro ya terminado”, sino “el lenguaje de los individuos”. Y no es sólo un lenguaje “sino una práctica”.

Richard Stallman, fundador del movimiento del software libre , afirma que “la libertad y no solo la tecnología es importante”. Por eso golpeó a la licencia copyright con sus propias armas. Creó la licencia copyleft que libera la copia y la remezcla de un programa informático exigiendo que quien lo use tenga que utilizar la misma licencia abierta. Stallman abrió una puerta: la de la cooperación entre individuos. Los programadores con software no propietario trabajaban juntos en red, mejorando algo por el bien común. Como los ciudadanos haciendo urbe en la práctica. Como los artistas liberando sus obras. “La visión de un regimiento de hackers manos a la obra – escribía Stallman – constituye una fuente de alivio y alegría y pienso que la ciudad sobrevivirá por el momento”.

Relacionar a Lefebvre y a Stallman no es un capricho. Es una intuición infalible. Algo totalmente lógico. Stallman tiene claro que el software libre no es un producto: es un movimiento social. Lefrebvre sufría viendo la ciudad “convertida en objeto de consumo”. Stallman afirma que “un buen ciudadano es aquel que colabora, no aquel que logra éxito cuando roba a los demás” (mercado propietario). Lefrebvre exalta el “valor de uso” (el goce, la belleza) frente valor de cambio (los mercados y sus exigencias). Y lo más revelador, ambos vislumbraron un mundo gobernado por corporaciones oscuras y objetos privatizados. “Lo más importante es resistir a la tendencia a dar poder a las compañías en detrimento del público”, decía Stallman. “La ciudad es la proyección de la sociedad global sobre el terreno”, aseguraba Lefebvre. Software libre para una sociedad libre. Software libre para una ciudad libre.


Sigamos jugando. Imaginemos a Lefebvre programando. O a Stallman pensando la ciudad. Apliquemos la definición de software libre a una urbe. Con un matiz: sustituyamos la palabra “programa” por “ciudad”. Juguemos:

Libertad 0. Libertad para ejecutar la ciudad sea cual sea nuestros propósito

Libertad 1. Libertad para estudiar el funcionamiento de la ciudad y adaptarlo a tus necesidades – el acceso al código fuente es condición indispensable para eso.

Libertad 2. La libertad para redistribuir copias y ayudar así a tu vecino.

Libertad 3. La libertad para mejorar la ciudad y luego publicarlo para el bien de toda la comunidad.

Podríamos cambiar “programa” por “calle” o “plaza”. “Libertad para ejecutar la plaza sea cual sea nuestro propósito…”. El copyleft sería la licencia legal que garantizaría este “valor de uso” lefebvriano de la ciudad. El copyleft garantizaría una ciudad / software libre. Permitiría “la libre distribución de copias y versiones modificadas de una ciudad, exigiendo que los mismos derechos sean preservados en las versiones modificadas”. El código fuente – la esencia de la urbe, su entramado, su funcionamiento – estaría a la vista. Sería modificable. Mejorable colectivamente. El intercambio entre usuarios P2P (peer-to-peer) se convertiría en un Plaza2Plaza, en un Parque2Parque.

Esta hipótesis retro-futurista no es ciencia ficción. Inspirados en el software libre, Rahul Srivastava y Matías Echenove, del brillante e inclasificable estudio Airoots, escribieron en 2008 sus 12 principios para una arquitectura de la participación. Y  existe incluso una licencia abierta específica para ciudades. El escritor Matthew Fuller y el urbanista / diseñador Usman Haque (creador de Pachube)  se han atrevido a proponer una licencia para la construcción y diseño de ciudades de código abierto: el Urban Versioning System 1.0.1 (UVS). En el escrito los autores despedazan los paradigmas de la arquitectura espectáculo y el urbanismo que trabaja con objetos de fórmula cerrada: “UVS reconoce que el mundo está construido por sus habitantes en cada momento”, “La gente llevará  el diseño, de una forma colaborativa, en direcciones nunca imaginadas”, “Sólo un modelo de construcción que es capaz de perder su trama es adecuado”.

Esta soñada ciudad copyleft acabaría con aquellos “consumidores de productos y espacios” de Lefebvre. La adhocracia multidisciplinar de “amateurs” acabaría con la burocracia urbanística. La ciudad post it liquidaría la ciudad definitiva convertida en objeto de consumo. La urbe dejaría de ser un producto de fórmula cerrada para ser una Zona Autónoma Temporal con una trama colectiva en construcción. Y nada mejor para aterrizar el concepto de ciudad copyleft que repasar prácticas ya existentes, líneas de código que ya están siendo escritas.

Una ciudad copyleft es una plaza abierta, participativa, cuyo código fuente está escrito colectivamente (proyecto Wikiplaza). La ciudad copyleft es un espacio urbano gestionado  y mejorado en red (proyecto Esto es una plaza). La ciudad copyleft es un conjunto compartido de datos abiertos sobre los presupuestos de cada barrio (proyecto Mon Quartier). O una visualización de qué camino realiza la basura desde que sale de casa (proyecto Trash Track).

La ciudad copyleft será – ya está comenzando a serlo – una co-creación colectiva en eterno estado beta (en fase de desarrollo). Una imprevisible sesión de un Dj mash up que une pedazos de melodías y ritmos ya existentes con total libertad creadora.

*Este artículo pertenece al proyecto #guerranarrativa que pretende crear imaginarios, teoría y nuevos imaginarios contra las metanarrativas del sistema. Todos los textos se distribuirán con la etiqueta de Twitter #Guerranarrativa. Cualquier persona puede participar.   

#Copylove: redes de afectos

 

“La figura del emprendedor, que debe captar flujos de producción social para privatizarlos y extraer rentas a través de la explotación de derechos de propiedad intelectual, choca de frente con la visión de la producción basada en comunidades de afectos (…)  Necesitamos tomar conciencia de las experiencias de personas que deciden vivir en resistencia como única forma de autogobierno, que es imprescindible en la conformación de comunidades donde los afectos y el cuidado de la vida suponen un recurso sin el cual éstas no existirían. Tal y como aclaran dos conocidos teóricos, “hablar de amor, alejado de sentimentalismos, es hablar de afectos, de solidaridad, de cooperación y de comunidad. El amor es un proceso de la producción de lo común y de la producción de subjetividad”. El amor contribuye al “incremento de nuestro poder para actuar y pensar” (Negri y Hardt, 2009)”. (…) Surge el término *cuidadanía, una forma de reivindicar ser sujetos en una sociedad que ponga la sostenibilidad de la vida en el centro. Una sociedad que se organice en torno a las necesidades de las personas. Una sociedad que ponga el cuidado de todas las vidas posibles, sin excluir ninguna, en el centro. Una sociedad que reconozca que los derechos de unas no pueden hacerse en base a la negación de derechos de otros (…)

La economía afectiva y de cuidados fortalece los lazos internos, la confianza, las redes de complicidad. Empodera a las personas que integran una comunidad, aporta cohesión y vela por el proyecto común. Por lo tanto, situar los afectos en el centro como elemento fundamental del modelo productivo y relacional de un grupo es indispensable para la sostenibilidad de la comunidad y para su operatividad. Es un factor de producción de inteligencia colectiva. Los afectos a veces no se orientan a la productividad material pero sí a una subjetividad como cuerpo colectivo….”

La imagen fue elaborada durante las Residencias Copylove que el colectivo Zemos98 ha realizado para preparar el 14 Festival Zemos 98-Copy Love. Bajo el Procomún, amor y remezcla, el festival se celebra en Sevilla hasta el próximo día 15 de abril. El texto es una selección  personal del libro #Openkult, Decálogo de prácticas culturales de código abierto, escrito colectivamente. Puedes descargártelo aquí. 

Mi web: bernardogutierrez.es Dirijo la consultora futuramedia.net En Twitter soy @bernardosampa