El magistral uso de las redes de #YoSoy132

 

El guión de la revolución 2.0 mexicana no estaba escrito. Nadie planeó lanzar un movimiento descentralizado, pacífico y sin líderes. Nadie soñaba, ni en la más optimista de las hipótesis, poner contra las cuerdas al sistema mediático y a los partidos conservadores del país. Pero la hoja de ruta y las instrucciones para cocinar una revolución en red sí estaban escritas. #YoSoy132 bebió del 15M,  Occupy Wall Street y las revueltas de los estudiantes chilenos (entre otras fuentes), remezcló variables, innovó con una fórmula local. Y lanzó un manifiesto bomba que arrasó en You Tube y caló automáticamente en los más jóvenes. Además agregó también a movimientos sociales más tradicionales.

Hace unas semanas hice un análisis sobre #YoSoy132 para El Diario. Entonces destaqué que el movimiento no era lineal. Ni centralizado. Y que tampoco había sido algo totalmente casual. “La raíz cercana de #YoSoy132 – escribí entonces – “la deberíamos buscar en #InternetNecesario (que desde 2009 lucha por la democratización de Internet), #Wiriruta (contra la construcción de una mina), #GuarderiaABC (contra el incendio de una guardería) y #15×15 (contra la violencia en Ciudad Juarez)”. En ese texto, destacaba los grupos de trabajo temáticos y regionales  de #Yosoy132  y el hecho de que ya tengan una red social propia. A día de hoy, me sigo quitando el sombrero ante el movimiento. Su actividad y estrategias han ido in creschendo.

El movimiento consiguió el importante apoyo de los músicos (@MusicosYoSoy132). Realizaron un festival en la plaza del Zócalo en Ciudad de México gracias a mecanismos de crowd funding. Pero me gustaría destacar el fantástico uso orgánico, escalonado y ácido de hashtags en Twitter vinculado a campañas concretas. Por un lado, desde la cuenta oficial en Twitter @YoSoy132MX el movimiento ha estado pidiendo el apoyo en inglés a artistas internacionales como David Bowie, Radiohead o U2. Algunos, como The Mars Volta, Aterciopelados y Cypress Hill se sumaron al acto. Después, el movimiento ha usado la técnica de la cuenta atrás, con hashgtags como #6díasparasalvarMéxico, #5díasparasalvarMéxico, #4díasparasalvarMéxico, para promover el voto informado y crítico. También han lanzado inteligentes hashgtags como #SOSMéxico o#ÚltimatumMéxico. Lo más interesante es que no son hashtaggs vacíos. Van unidos a vídeos, manifiestos e información. Además, algunos tweets son un ejemplo fantástico de uso emotivo-viral de Twitter. Sus tweets son una máquina de imaginarios, de iconos, de nuevos símbolos compartidos. Un ejemplo:  @Soy132MX #Ultimatum132 No queremos un presidente que no pueda mencionar 3 libros #YoSoy132.

#VigilanciaCiudadana y #Observadores132, por ejemplo, son el punto de unión de información alrededor de la campaña de vigilancia electoral del movimiento. #YoSoy132 ha registrado a unos 3.000 observadores ante las autoridades electorales para vigilar el posible fraude del los partidos clásicos como el Partido Revolucionario Institucional (PRI), con un pasado oscuro al respecto. Por otro lado, este movimiento distribuido, se ha convertido en un verdadero Big Brother de los trucos del poder. #YoSoy132 ha desvelado, por ejemplo, cómo el PRI usa Photoshop para manipular imágenes de su campaña.

Sea cual sea el resultado de las elecciones del próximo domingo en México, el surgimiento y expansión de #YoSoy132 pasará a la historia. Y su uso de redes convierte a la figura del community manager en un fósil (vertical y trucado) del pasado. Bienvenidos a la era del radical community manager distribuido y colaborativo.

Mi web: bernardogutierrez.es Fundador de la red futuramedia.net En Twitter soy @bernardosampa

Hacia un turismo P2P

Venga, ponte nostálgic@. Recuerda cómo viajabas, digamos en 1998. Un ritual infalible: visitar tu agencia de viajes, comprar un billete, reservar hoteles, tal vez un paquete cerrado. Vale: eras más aventurero. Comprabas un billete y te lanzabas a la aventura en cualquier país. No reservabas hoteles pero te fiabas de tu guía, por ejemplo de la Lonely Planet. Si eres un poquito más joven estás a punto de dejar de leer este post: siempre compraste tus billetes en Internet y te documentabas en Wikipedia y webs de viajes sobre los lugares que ibas a visitar. Pero quiero llegar más lejos.

Llegamos a la pregunta clave. ¿Tiene sentido el viejo modelo 1.0 de la industria del turismo, del viaje? Para responder un sonoro no, seamos radicales. Queremos viajar a Islandia. El mito creció y queremos conocer el rincón que metió a los banqueros y políticos responsables de la crisis en la cárcel. A parte de comprar el billete en la modalidad Soy Flexible de Edreams (escoges el día en el que el precio es más bajo), decidimos darle un corte de mangas a las guías de viajes. Nos fiamos infinitamente más de MiNube.com, una web en la que los usuarios recomiendas lugares de una manera colaborativa. Descargamos la guía en PDF sobre Islandia de dicho site. Detalle: es una guía totalmente personalizada, donde mezclamos variables diferentes. Y siempre basada en comentarios de usuarios. Podemos incluso bajarnos la aplicación móvil para nuestro teléfono. Como vamos buscando cosas concretas, decidimos comprar las guías personalizadas que los propios usuarios realizan y venden a precios más que razonables (a partir de un euro).

La aventura del turismo Peer-to-peer (P2P) no acaba aquí. Ya hemos acabado con las agencias de viajes, las guías y  los periodistas-gurús-viajeros-que-recomienda-comer-donde-les-invitan-a-ellos. Ahora, tiembla sector hotelero. Decidimos que no tiene sentido hospedarse en un hotel. Preferimos que el dinero llegue directamente a las familias islandesas a las que los bancos también intentaron engañar. Por eso apostamos por buscar una casa familiar en Airbnb, una plataforma que pone en contacto a personas que alquilan habitaciones (o sofás) con viajeros. Pero al final nos decantamos por una opción más horizontal todavía: Couch Surfing, la mayor red de viajeros del planeta. La filosofía es sencilla: hospedas a viajeros en tu casa, ellos te hospedan a ti. En cualquier país. En cualquier ciudad. Tu hospitalidad o comportamiento queda puntuado. La inteligencia colectiva resuelva problemas como inseguridad o desconfianza. Quien no tiene ni un sofá pero se ofrece para ser cicerone de viajeros en su ciudad, puede viajar por el mundo de casa en casa.

Al final, nuestra aventura islandesa valió la pena. Nuestro couch surfer encuentra la forma de que nos tomemos una cerveza con Hordur Torfason, uno de los fundadores de la revolución islandesa. Mientras tanto, Europa se aferra al analógico y ultraradical tratado Schengen. Europa – en la era del turismo P2P – exige reserva de hotel pagada para todos los días del viaje (o una carta de invitación). Además, una cantidad desorbitada de dinero para consumir por día (60 euros). Europa intenta aplicar leyes del pasado. Y la sociedad las elude en red.

Mi web: bernardogutierrez.es Fundador de la red futuramedia.net En Twitter soy @bernardosampa

 

 

¿Crowd funding para ciudades?

Imagina que los ciudadanos pueden proponer iniciativas para su ciudad en una página web. Que todos los ciudadanos pueden votar las propuestas tal como se hace en las redes sociales, apretando un icono de “Me gusta” y/o comentando. Que después, la institución que gobierna la ciudad estudia las propuestas con más adhesiones y las ejecuta. No se trata de un sueño lejano. El proyecto se llama Bristol Rising y está llevándose a cabo en Bristol (Estados Unidos). Los usuarios de Bristol Rising, por ejemplo, han sugerido propuestas tan dispares como un centro de performances, papeleras con paneles de energía solar o un restaurante mexicano. Evidentemente, aquellas propuestas que benefician al colectivo tienen un tirón infinitamente mayor (Centro de Artes Performáticas 334 “Me gusta”, restaurante mexicano, 1). Además, existen herramientas en el site para crear grupos y trabajar colaborativamente en el territorio con otros usuarios.

El proyecto es una brillante vuelta de tuerca a lo que podríamos llamar crowdsourced placemaking (construir territorio en red). Personas relacionándose en el territorio gracias a plataformas digitales. Grupos co-creando, cooperando, alrededor de proyectos. The Civic Crowd, una mapa abierto de proyectos ciudadanos de todo el Reino Unido, podría encajar dentro de esta nueva tendencia que crea puentes entre redes y territorios. Portoalegre.cc sería la versión más activista y contestataria de este camino híbrido de redes-ciudades. Cualquier ciudadano puede crear una causa o petición – como se puede hacer en Change.org, por ejemplo – pero geolocalizada en la ciudad. Una plataforma activista, vaya, para resolver problemas urbanos. Y aquí llegamos al punto quizá, más visionario y polémico al mismo tiempo: el crowd funding urbano. ¿Recaudar fondos colectivamente para financiar proyectos urbanos en la ciudad? El proyecto Low Line, que consiguió en la plataforma de crowd funding Kickstarter 155.000 dólares para revitalizar una parte de la High Line de Nueva York, es el ejemplo más visible.

Sin embargo, existe una creciente corriente crítica haca este crowd funding urbanístico. Alexandra Lange publicó recientemente un demoledor artículo contra el Urbanismo Kickstarter. Por un lado, criticaba la mega envergadura del proyecto. Argumentaba que un proyecto para instalar una mesa de ping pong en el espacio público que recaudó apenas 4.200 dólares dinamiza más la ciudad que el Low Line (gran texto, The Power of a ping pong table). Por otro lado, la crítica viene contra el denominado urbanismo pop up o bottom up (procesos de abajo arriba, normalmente auto gestionados horizontalmente) y su incapacidad de crear intervenciones sólidas a medio plazo. Ricardo Amasté, de la red Colaborabora, comentando mi texto Adhócratas al poder, alerta sobre ello: “la adhocracia, su flexibilidad, provisionalidad y estructuras ligeras podrían terminar no siendo más que otro intento de redefinición del capitalismo en su faceta inmaterial. Una celebración carnavalesca del (neo)liberalismo perversamente disfrazado”.

El riesgo existe. La sociedad P2P auto organizada en red y horizontalmente tiene cierta similitud con la idea de big society que el Partido Conservador del Reino Unido lanzó en 2010 antes de las elecciones para “empoderar a los ciudadanos”. “El objetivo reconocido – recogía el documento oficial – es crear un clima que empodere a las comunidades, construyendo una “gran sociedad”  que cogerá poder de los políticos para dárselo a la gente”. Que las instituciones puedan aprovecharse de las comunidades y dejar de cumplir algunas funciones correspondientes al poder público es, sin duda, un riesgo. Principalmente, si no abren mano de su poder, presupuestos y profesión política. Si se apartan del camino y ceden la gestión política al 100% bienvenida sea la big society.

¿Qué diferencia existe entre la sociedad P2P y la big society? Una principal: en el mundo P2P el intermediario sobra, los políticos serían verdaderamente innecesarios. Por eso, me parece interesante que algunas instituciones estén cediendo espacios y gestiones a colectivos y comunidades (El despertar del comunal urbano, un gran texto) para encontrar fórmulas intermedias. Que Bristol cree una plataforma de crowd sourced placemaking o el Ayuntamiento de Madrid ceda el Campo de la Cebada son una forma de convivencia de instituciones y ciudadanos. Aunque quizá, para espantar, todos los fantasmas neoliberales, el siguiente paso sea un verdadero crowd funding en el que los ciudadanos puedan escoger en qué gastar los presupuestos. Y no sólo en prácticas inmediatas pop up, sino en las intervenciones a medio y largo plazo. El Estado debería ser apenas un paraguas que garantice la igualdad de oportunidades y que cree un marco neutro de intercambios P2P entre sus ciudadanos. Un velador e incentivador del procomún.

Mi web: bernardogutierrez.es Fundador de la red futuramedia.net En Twitter soy @bernardosampa

 

 

La maleta de los mapas imposibles

 

Este texto es un extracto de mi libro #24H,  que tiene forma de blog y está licenciado con Creative Commons. Ya está disponible en formato PDF interactivo, Epub, mobi (para Kindle) y en papel. La copia está liberada. Existe una sala de remezclas. Cualquier puede enriquecer (con links, textos, vídeos) #24H o este fragmento.  

A mí salón le ha crecido una maleta. Está vacía. En la etiqueta donde debería haber una dirección apenas hay una frase de Fernando Pessoa: “Viajar perder países, ser constantemente otro”. Los costados de la maleta – sucia, desgastada, verdiazul- están forrados de mapas sujetos con pegamento. Mapas inexactos, oblicuos, exagerados. El verdadero tamaño de África, el mapa tipográfico de las calles de Valencia, el mapa de (metro) de la música indie española. Confieso que no tenía donde meterla: no cabía debajo de la cama ni en los armarios. Tirarla, tras las trece mudanzas de los últimos diez años, era claudicar de algo (aunque todavía no sé de qué). Por eso decidí llenarla de mis fantasmas. Mirando la maleta, la exactitud de mis mapas imposibles, saboreo un pequeño triunfo. El mapa mundial de Facebook – meras líneas, flujos, contorneando una forma – despedaza el mapamundi de Mercator que sobredimensionó el primer mundo durante siglos. La proyección de Peters me venga íntimamente del geógrafo alemán Karl Ritter (1779-1859) que concebía la tierra como un organismo vivo, los ríos como una voluntad divina y las fronteras como una inevitabilidad predefinida.

Y es que durante demasiado tiempo, los datos falsos y los verdaderos, mezclados en el cubata explosivo de la historia, formaron un laberinto insalvable. Pero fue todavía peor cuando el hombre alcanzó la plenitud de su razón y ya no quedaron rincones por cartografiar. Los “Colegios de Cartógrafos”, como escribió Jorge Luis Borges, “levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el Tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él”. Por eso, contemplar mi maleta me devuelve una paz incomprensible. El mapa topológico del Metro de Caracas – que desatiende la escala y la deforma para ser legible – despedaza la cartografía del Imperio. Y de alguna manera, regresa a aquella línea ténue y alegre de mapa mundi mental de los navegantes portugueses. A aquellas subjetivas cartas cartográficas que los aztecas construían con pieles, tejidos de algodón y palma.

Parece inevitable: la tecnología, las nuevas cartografías y mi maleta vacía me teletransportan al pasado idílico de los mapas inexactos. El mapa de los reinos virtuales de los vídeo juegos realizado por Information is Beatiful tiene la inocencia perfecta del disco flotante (aquel mundo incompleto) de Tales de Mileto que flotaba sobre las aguas. La representación-verdad naufraga, desaparece despedazada por el mapa pintado de las redes y señales wi fi de Oslo o por el mapa lingüístico del quechua. La infalibilidad del GPS hace aguas, desdibujada por los globos que Shai Efrati y Hagi Keysear lanzaron al aire con cámaras de fotos para retratar los secretos que la petrolera BP escondió tras la tragedia del golfo de México.

El mapa exacto ha muerto. Agoniza. El territorio respira colectivamente, libre de la dictadura de las latitudes. Aunque tal vez, nómadas de nuestro subjetivismo, lo único que sea cierto es que ya no diferenciemos el territorio de su representación, el asfalto de su ciberreflejo. Puede que el mapa – millones de mapas subjetivos – haya invadido el mundo. Tal vez sólo exista una pastosa y todopoderosa hiperrealidad que nos desgobierna. Jean Baudrillard – que murió hace no demasiado – pensaba que la realidad virtual no es ya más copia de la realidad, si no que la antecede y define: “La abstracción hoy no es ya la del mapa, el doble, el espejo o el concepto. El territorio ya no precede al mapa, ni lo sobrevive. De aquí en adelante, es el mapa el que engendra el territorio; hoy, serían las tiras de territorio las que lentamente se pudren a lo largo del mapa. Es lo real y no el mapa, cuyos escasos vestigios subsisten aquí y allí: en los desiertos que no son ya más del Imperio, sino nuestros. El desierto de lo real en sí mismo”. Siento deseos de abrir la maleta. Pero confieso que tengo miedo. No miedo de hallar arena o conchas. Miedo, simplemente, de encontrar otra maleta (vacía) del tamaño del mundo.

#82 Publicado por Boludo | Mayo 17, 2011 00:45 AM

Las navegaciones transversales, heterogéneas, oblicuas de los nuevos nómadas exploran otro espacio, otra dimensión de superposiciones. Somos, ante todo, inmigrantes del subjetivismo.

#83 Publicado por Pedro Por Su Casa, Mayo 17, 2011 01.03 AM

#acabemosconlatierra, con los Boludos, con los pretenciosos, con los intelectuales, con los doctores Honoris Causa sin curro que pierden eltiempo en este puto blog

#84 Publicado por Ya está bien | Mayo 17, 2011 01:10 AM

Hardware libre para una ciudad libre

Arduino The Documentary (2010), un documental corto sobre Arduino

Si hay una palabra que está en boca de todos los que hablan de revolución tecnológica, esa es “arduino”. Algunos la usan como sinónimo de una placa llena de micro chips. Otros, como un caso brillante de hardware libre. Otros para nombrar una plataforma distribuida en todo el mundo.  ¿Pero qué es exactamente Arduino? El español David Cuartielles, uno de los co-creadores de este proyecto nacido en la ciudad italiana de Ivrea en 2005, la define como “todo un ecosistema de dispositivos, hardwares y softwares, para que la gente pueda construir sus propios instrumentos digitales”. En otras palabras: una placa que recopila información del mundo físico a través de sensores para luego llevarla a un ordenador.

Más posibles definiciones: Arduino es la unidad básica para construir hardware –o máquinas– que se controlan desde el ordenador. Un detalle: el ecosistema Arduino es libre, no tiene copyright. Y por eso ha crecido una gigantesca comunidad arduinera mundial.  Un detalle super interesante: Arduino se define a sí misma como “una plataforma electrónica abierta para la creación de prototipos basada en software y hardware flexibles y fáciles de usar. Se creó para artistas, diseñadores, aficionados y cualquiera interesado en crear entornos u objetos interactivos”. Ya existen más de 450.000 placas distribuidas por el mundo. La revolución Arduino no tiene vuelta atrás.

Para alguien que no haya entendido mucho, quizá sea útil decir que Arduino está sirviendo como base de alcoholímetros, de sistemas de automatización del hogar, de pantallas con mensajes de Twitter, de kits de análisis de ADN, de semáforos, de instalaciones artísticas, de impresoras 3D…  Incluso un adolescente chileno inventó un sistema para detectar terremotos e informar vía Twitter si el temblor se produce a menos de cinco kilómetros. Pero quizá la mayor revolución sea la conexión de los teléfonos móviles con placas de Arduino. Google lanzó un ADK (Android Open Accesory Development Kit),  una interfaz que permite comunicar el sistema operativo Android con dispositivos Hardware (Arduino). Y acá, la revolución urbana llama a la puerta. Aprovechando que el sábado di una charla en São Paulo, Hardware & software libre: cultura y cidadania P2P, en la que hablé de experiencias de Arduino en el espacio público, destaco a continuación algunos casos.

1)  Urban Feeds (Copenhage, Dinamarca). Un proyecto que crea una colección de datos personales gracias al uso de Kits de Sensores Ambientales (AsKit). Los kits tienen GPS y sensores de CO2, movimiento y temperatura. Los datos de toda la ciudad se almacenan. Y lo más interesante: los sensores están conectados a Pachube – una plataforma que permite visualizaciones de datos abiertos en tiempo real – y a Twitter. Los ciudadanos pueden no sólo ayudar en la recolección de los datos, sino elegir sus rutas dependiendo  de las constantes ambientales. Inteligencia colectiva en tiempo real.

2) Air quality eggs (todo el mundo). Este proyecto, que nació en Nueva York y ya se ha expandido por Londres, Amsterdam o Madrid, permite recopilar datos de contaminación (CO2 y NO2) de una manera distribuida. Es un simple sensor basado en Arduino que después envía los datos en tiempo real a Pachube. El sistema permite habilitar alertas vía SMS o Twitter.

 3) Water 4 bits (Sevilla, España). Esta intervención del estudio Hackitectura transformó el abandonado Pabellón de Europa en el Parque Tecnológico de la Cartuja de Sevilla en un espacio híbrido de participación. El espacio físico – subterráneo, vacío, parcialmente inundado – toma vida gracias a las visualizaciones  “de datos ambientales del pabellón recogidos en tiempo real por medio de sensores (arduino-squidbee) de luminosidad, humedad relativa, temperatura. A su vez, gracias a Open Simulator, fue construido un clon tridimensional del espacio físico en el mundo virtual. Hacktitectura lo define “como una versión libre y distribuida de Second Life”.

4) Open Solar Circuits (Tijuana, México). Esta iniciativa de Dream Addictive (Tijuana, México), con colaboración del MediaLab Prado de Madrid, ofrece toda una gama de proyectos alrededor de la energía solar. Celdas solares, un dispositivo que convierte la energía de la luz solar en electricidad mediante el efecto fotovoltaico, apunta a una revolución en la producción y consumo de energía. ¿Y si todo el mundo tuviese varias celdas solares low cost en casa?

5) Cotidiano sensitivo (Brasil). Una fusión de Internet de las cosas (que se centra en objetos conectados), dispositivos ecológicos e interacciones humanas. A través de sensores ambientales, el proyecto pretende construir laboratorios de apropiación crítica del medio ambiente en comunidades tradicionales de Brasil. Las visualizaciones de los datos, junto a los laboratorios en el mundo físico, pretenden buscar soluciones creativas a problemas colectivos.

6) The Data Citizen Driven City (Madrid, España). Este proyecto, desarrollado también en el MediaLab Prado, es una especie de recopilatorio de todos los anteriores. Incluye sensores de todo tipo basados en Arduino y visualizaciones en Pachube. Pero tiene más ambición y apunta a la democracia participativa: “El ciudadano es actor en procesos de democracia directa a escala local. La gestión de recursos públicos para el mantenimiento del espacio físico y digital de la ciudad se decide colectivamente con los datos locales y globales de la ciudad”.

7) Open Energy (España). Espectacular proyecto de inteligencia distribuida para ahorrar energía en electrodomésticos, edificios y ciudades. Tiene dos partes: Energy Monitoring Device que utiliza Arduino para monitorizar el consumo eléctrico. La segunda, Open Energy Visualization (Data Visualization / Augmented Reality App), explora nuevas formas de visualización en tiempo real del consumo eléctrico en entornos domésticos gracias a una aplicación de realidad aumentada para teléfonos móviles

8) M1ML (Sevilla, España). M1ML, desarrollado por Sin Estudio, construye un paisaje sensorial del turístico Barrio de Santa Cruz de Sevilla, que se conecta con internet (m1ml.net) y diversos ámbitos culturales de forma interactiva. La web almacena y selecciona imágenes tomadas por la cámara de vídeo y genera un catálogo de fotografías. Cada persona – turista o vecino – puede enviar las fotos como postales electrónicas.  La iluminación está estudiada para estimular el crecimiento de las plantas y la fotosíntesis nocturna, creando una nueva atmósfera.

9) Dream Hamar.  (Hamar, Noruega). El proyecto de urbanismo participativo desarrollado por el estudio Ecosistema Urbano en Hamar, incluyó una parte basada en Arduino: Lighthamar. Consistió en crear “un sistema de iluminación interacivo que comunicaba las luces con Internet. Arduino las hacía hablar en Internet y en teléfonos móviles.

Mi web: bernardogutierrez.es Fundador de la red futuramedia.net En Twitter soy @bernardosampa

Adhócratas al poder

 

Este texto mío aparece en el número de junio de la revista Yorokobu. Las ilustraciones son de Velckro (muy recomendable sus trabajos).

Cory Doctorow, un aclamado escritor de ciencia ficción y activista digital, imaginó un mundo sin burócratas en su primera novela, Tocando Fondo: en el reino mágico, en 2003. En el futuro utópico del libro, los fans gobiernan Disney World y la reputación social es la divisa más valiosa. El mayor interés de los políticos es desarrollar proyectos participativos de cultura popular. Los burócratas, simple y llanamente, no existen. El mundo, gobernando por un equipo flexible, rotativo y multidisciplinar, se aleja de los pasados distópicos y de las democracias imperfectas del siglo XX. Doctorow bautizó su sistema ideal de gobierno como adhocracia.

En realidad, Cory Doctorow no estaba inventando nada. El concepto de adhocracia fue creado en 1964 por los pensadores Warren G. Bennis y Philip E. Slater para intentar describir un nuevo modelo de organización flexible, intuitiva e innovadora. Incluso ya había existido durante la Segunda Guerra Mundial un prototipo de organización del futuro concepto de adhocracia: los equipos ad hoc (aquí y ahora) que los ejércitos montaban y disolvían después de terminar una misión específica y transitoria. Pero fue durante el poshippismo de los años setenta cuando el concepto de adhocracia maduró gracias a pensadores como Henry Mintzberg o Alvin Toffler. Ambos desconfiaban del mundo vertical. De las soluciones cuadradas. De los expertos endogámicos. Del farragoso aparato de las organizaciones grandes. De los gobiernos. De las burocracias. Y por eso se esforzaron en crear un imaginario de adhocracia, un cuerpo teórico de organización flexible, multidisciplinar y dinámica.

El futuro imaginado por Cory Doctorow ya ha llegado. Es presente. La crisis económica mundial y la popularización de internet están dinamitando un modelo enroscado en los viejos paradigmas. Estamos aterrizando de lleno en la era de las organizaciones de poder (cracia) ad hoc (aquí y ahora). Organizaciones post it. Grupos pop up de acción. Organizaciones netamente adhocráticas. Pero con un matiz de inteligencia colectiva, colaboración, crowd sourcing  y descentralización no previstas por los teóricos setenteros.

Ejemplos no faltan. Una legión de traductores generan subtítulos de series, películas y documentales con total eficiencia. Cualquier foro ciudadano –forocoches.com,burbuja.info…– sustituye al más selecto de los clubs de expertos. El proyecto de carriles bici de una ciudad lo diseñan colaborativamente sus ciudadanos (como el caso de Madrid y MediaLab Prado). La educación se abre en proyectos transversales, como Edumeet o el Open Source Creation, que Edgar Barroso sugiere desde la Universidad de Harvard. Las soluciones urbanísticas se cocinan en conjunto entre geeks, vecinos, urbanistas, diseñadores y/o artistas (como hace el aclamado estudio Ecosistema Urbano o el belga Lateral Thinking Factory).

Paradójicamente, España, el país del ‘vuelva usted mañana’, el país en el que los niños soñaban con ser funcionarios, es una potencia adhócrata. El ámbito del urbanismo es, quizá, el más evidente. En España surgieron prestigiosos colectivos multidisciplinares que trabajan siempre en equipo y que, incluso, se niegan a hablar a título individual, como ZuloarkPaisaje Transversal o Todo por la Praxis. Este enjambre de sociólogos, economistas, arquitectos, artistas, informáticos y adhócratas inclasificable sustituyó el grito del Do it Your Self (DIY) por el DIWO (Do it with others). La competición por la colaboración. Y la espiral parece no haber más que empezado.

En el País Vasco opera una de las empresas que mejor encarna los ideales difusos de la adhocracia: Conexiones improbables. Esta empresa bilbaína incorpora siempre a un artista en sus procesos de consultoría. Conexiones Improbables trabaja, en sus propias palabras, en “proyectos de investigación colaborativa y cocreación”. Vale la pena detenerse en su declaración de intenciones: “[Conexiones Improbables] se basa en los paradigmas de la innovación abierta y en los principios de la intersección entre ámbitos, disciplinas y personas diversas. Así, pone en relación artes, pensamiento, ciencia, empresa y gobernanza en la búsqueda de nuevas preguntas y respuestas”.

¿Qué conexión improbable necesita una organización para dejar de ser burocrática? ¿Encajan los nuevos modelos de organización surgidos en un mundo altamente digitalizado con las definiciones clásicas de adhocracia? ¿Qué organigrama tendría una adhocracia perfecta? Henry Jenkins, en su ya clásico libro Convergencia cultural (2006), calificaba la adhocracia de la siguiente manera: “Se caracteriza por la falta de jerarquía. Cada persona se enfrenta a un problema basado en sus propios conocimientos y habilidades, y el liderato cambia según va evolucionando el proyecto. Es una cultura que convierte el conocimiento en acción”. Lo estático, en palabras de Jenkins, pasa a ser una constante “tensión dinámica”.

¿Será que la adhocracia, en el nuevo milenio, no es exactamente una organización y sí una hoja de ruta? ¿Un estado de ánimo poroso que impregna todo? ¿Una nueva receta de conocimientos remezclados? ¿Un nuevo marco de convivencia de disciplinas? Marco Lampugnani, del estudio de arquitectura italiano Snarkive, describiendo su forma de trabajo en un proyecto de la localidad italiana de Aulleta, brinda algunas pistas: “Reconocemos la imposibilidad de tener proyectos complejos; abrazamos las competencias no ortodoxas y la participación de la sociedad mas allá de la simple comunicación”.

Los proyectos dejan de ser algo cerrado, definitivo, en alfa. Todo pasa a un eterno “estado en beta” (inestable, inacabado), como suele afirmar Ethel Baraona, fundadora del estudio DPR-Barcelona. Curiosamente, Ethel es una de las comisarias asociadas de la Istanbul Design Bienal, que se celebrará en octubre, y tiene como eje la adhocracia. “Bienvenidos a la era de la adhocracia –escribe el comisario Joseph Grima–. La adhocracia atraviesa las convenciones y dinamiza estructuras para capturar oportunidades, autoorganizaciones, y desarrolla inesperadas metodologías de producción”. La adhocracia, continúa Joseph, “habita lo horizontal, el reino rizomático de las redes en el que la innovación –inventiva, subversiva, antidogmática, espontánea– puede venir de cualquier lugar”.

La adhocracia, en el nuevo milenio, prima las conexiones por encima de los objetos, personas o productos. El vínculo, los hilos, es más importante que la existencia física de los elementos aislados. La adhocracia podría ser un remake de la teoría subatómica, que considera las partículas algo inestable, mero movimiento, apenas una probabilidades de ser. Nadie sabrá nunca dónde se encuentra una partícula subatómica: apenas tendrá una aproximada probabilidad de estar en alguna parte. Por eso, las partículas apenas pueden ser entendidas incorporadas en un sistema interconectado. La relación entre las partículas es la única razón de ser de un átomo (y de un equipo adhócrata).

El belga Michel Bauwens, máximo responsable de la Foundation for P2P Alternatives, suele afirmar que movimientos como Occupy Wall Street o el 15M son los prototipos de organizaciones del futuro, modelos de una adhocracia perfecta. Bauwens elogia con entusiasmo, por ejemplo, el Street Vendor Project que Occupy Wall Street puso en marcha en las calles de Nueva York. El movimiento resolvió un problema de una forma colectiva. Los restaurantes colindantes a Zuccotti Park se estaban arruinando porque el movimiento Occupy recibía muchas donaciones de comida. A través de un Wiki, Occupy resolvió el gasto de una parte de las donaciones en dichos establecimientos.

¿Ha cambiado mucho la definición de adhocracia desde aquella primera intuición de Bennis y Slater? ¿Será que la ciencia ficción de Cory Doctorow se ha quedado anticuada en apenas una década? La adhocracia en la era digital se disfraza de la inteligencia colectiva preconizada por Pierre Levy. Camina de la mano del espíritu colectivo de la Wikipedia. Coquetea con esa nueva ilustración abierta cocinada por amateurs de la que habla el sociólogo Antonio Lafuente. Se difumina en la sociedad P2P de intercambio y colaboración vislumbrados por Yochai Benckler. Y su definición-acción muta hacia nuevos territorios oblicuos en los que el paradigma del experto Peter Walsh se funde con la horizontalidad de las redes. El colectivo Paisaje Transversal, por ejemplo, relaciona la adhocracia con un sueño de “una plataforma abierta y transdisciplinar, es decir, una infraestructura que sirva para propulsar proyectos”.

Volvamos a un detalle del utópico mundo adhócrata de Cory Doctorow. Profundicemos en su divisa oficial, el whuffie: una moneda efímera, social y, prácticamente, intangible. El whuffie es algo así como la reputación social de cada persona. Algo parecido a la puntuación en sitios eBay (subastas) o del couch surfing (comunidades de viajeros).

Traduciendo: como si el karma de agregadores de noticias, como Menéame o Barrapunto, tuviesen un valor monetario. La reputación funciona como una divisa. El vínculo entre partículas genera reputación. Y la red conectada de la adhocracia, aparte de solucionar problemas colectivos, genera un sistema sostenible donde ya no hay lugar para la soledad subatómica de las partículas.

Mi web: bernardogutierrez.es Fundador de la red futuramedia.net En Twitter soy @bernardosampa

#CómeteElPeriodismo: el #15M desnuda a los medios

 

Tras el éxito de la jornada colaborativa #CómeteLaCultura , la Asamblea Popular del Barrio de los Austrias del movimiento 15M de Madrid presenta su última irreverencia: la jornada #Cómete El periodismo, casquería y despiece de medios. El próximo domingo 17 de junio, el Colegio nuestra señora de la Paloma de Madrid (C/ Tabernillas 2, Metro Latina) se convertirá en un ágora abierta en la que se debatirá la situación de los medios de comunicación, sus intereses ocultos o el estado de los medios alternativos.

#Cómeteelperiodismo – aquí corto y pego el documento cocinado en red en un PiratePad – “surgió en una charla informal a los pocos días de haber terminado #Cómetelacultura. Alguien dijo por Twitter “ahora tenemos que hacer algo así pero con el periodismo. Y saltó la chispa. La idea era poder compartir con ciudadanos ciertos aspectos del mundo del periodismo que no son tan obvios para alguien que no trabaja en un medio”.

Por eso, la asamblea ha organizado esta jornada, que cuenta con la siguiente programación:

11:30 – 13:00 h

Rafael Reig, escritor y colaborador de El Cultural (suplemento de ABC), dará la charla Ingredientes de los grupos mediáticos, en la que desmenuzará los intereses económicos y políticos de los grupos mediáticos.

13:00 – 14:30. Tendrá lugar la mesa redonda  ¿Cómo se ‘cocinan’ las noticias?, con la participación de  Javier Gallego “Crudo” (Radio 3-RNE), Fernando Olmeda (ex-editor informativos Tele 5), Virginia P. Alonso (subdirectora 20 Minutos) y Juanlu Sánchez (subdirector de eldiario.es y cofundador de Periodismo Humano).

4:30 – 16:00: COMIDA (en el #CómeteLaCultura se cocinó la primera paella Creative Commons, con receta improvisada y transcultural. Por eso, no te pierdas la comida).

16:00 – 17:30 h: En la mesa Nuevas recetas de periodismo participarán iniciativas tan frescas y variadas como AttacTomalaTele (iniciativa audiovisual del 15M), Periodico 15MGlobal Voices y Mongolia.

17:30 – 19:00 Durante el taller Cata de medio se incentivará la formación de grupos de análisis de noticias y la discusión entre los asistentes.

CIERRE:  Monólogo de Fito Vázquez “Periodismo: Almax, corazón y vida”

Acabo este post con otro pedazo del PiratePad cocinado en red en el que se intentaba explicar qué es #CómeteElPeriodismo: “Para entender la falta de independencia de los grandes medios, por ejemplo, es necesario conocer mínimamente el entramado de las empresas y los poderes económicos que los sustentan”.

Mi web: bernardogutierrez.es Fundador de la red futuramedia.net En Twitter soy @bernardosampa

Hacia una gestión horizontal de la cultura

 

Gestión vertical vs gestión horizontal. Red centralizada vs red distribuida. Modelo de gestión cultural de la era predigital vs modelo de gestión de comunidades. No hay vuelta atrás. No hay intersecciones. No hay posible encuentro entre el viejo y el viejo mundo. “El agua no quiere saber del hielo”, como suele decir el periodista Pepe Cervera. En el site de MOV-S 2012, un evento de creación contemporánea que se define como “un proceso de trabajo colaborativo”, analizan brillantemente los dos modelos antagónicos de gestión cultural. El vertical y el de gestión de comunidades.

María Ptkq, metodóloga de MOV-S 2012 a la que recomiendo seguir en Twitter, propone un modelo de gestión que “incorpora a las comunidades de una manera orgánica en todas las fases del proceso, desde la ideación hasta la realización pasando por la financiación, la comunicación y la producción”.  La gestión se transforma “en auto-gestión colectiva, no hay autorías definidas ni distinción entre artistas, productores y público”. La mudanza de paradigma es brutal. Todo cambia. Cualquier proyecto puede convertirse en un making of en tiempo real, en un proceso. La autoría se diluye en una red de co creación plural. La financiación colectiva (crowd funding) se coloca en el centro del binomio industria-instituciones. La ejecución convierte a los gestores culturales en simples nodos de una red mayor.

 Además de la fuerza del proceso, de esta documentación abierta desde el minuto 0, en este nuevo modelo existe otro detalle revolucionario: la fragmentación de la temporalidad. El evento deja de ser algo exclusivamente presencial. Se diluye, pero se multiplica gracias a herramientas de streaming, a la vida paralela en redes sociales y en otras plataformas. Lo presencial tiene un constante feed back desde diferentes esferas. Y la retransmisión en diferido perpetúa el evento / creación.  El encuentro Meet Commons, un festival sin jerarquías ni programa que se celebró en Madrid en abril, encarnaría a la perfección este modelo de gestión de comunidades. Pero para llegar a la elasticidad de Meet Commons, las organizaciones  o agentes culturales deberían entender la definición de comunidad 2.0 del libro #10Openkult, del que ya he hablado en este blog: “¿Qué es la comunidad 2.0? Una red de cooperación mediada por una *interfaz. La interfaz pone las reglas del juego, “escucha” el rumor de la red y atiende sus demandas. La interfaz es permeable a la participación. No pisotea la red de cooperación, la respeta y la valora, porque el valor está en la red”.

¿Tiene sentido, por ejemplo, un mega festival vertical como el Rock in Rio en el que el público quede relegado a destinatario o consumidor? ¿Tiene lógica que el Museo del Prado presente exposiciones o cuadros sin streaming? ¿En qué se podría transformar un evento como la Noche en Blanco de presupuesto millonario, gestión vertical y nula participación de las comunidades? ¿Podemos considerar la cultura un producto cerrado o definitivo, ya sea un disco, un libro o una representación teatral? De nuevo, una definición extraída de #10penkult, la de participación, puede ayudar a encontrar las respuestas:  “No concebimos la participación como el acceso a instituciones o plataformas cerradas sino que al contrario la pensamos como la habilitación a procesos de toma de decisión colectivas marcadas por la temporalidad, la mutabilidad y la reflexividad. La participación se sostiene sobre procesos constantes de feedback entre los recursos, plataformas o instituciones y las comunidades que las explotan y construyen”.

Mi web: bernardogutierrez.es Fundador de la red futuramedia.net En Twitter soy @bernardosampa

 

 

¿Por qué no dedicar los 100.000 millones de euros para un #rescateciudadano?

Los Trendind Topics de Twitter en España, esos asuntos más mencionados, componen en estos momentos una tétrica e inquietante ecuación. Siete de los diez hashtags (#rescate #rajoycobarde #Deguindos #Eurogrupo #FROB #100.000 millones y #DeudadelEstado) están relacionados con el rescate de Europa a la banca española. Las combinaciones de etiquetas darían pie a títulos de thrillers, novelas de misterio o distopías ciberpunk.  ‘Los 100.000 millones de #RajoyCobarde’. ‘El Eurogrupo se forra a costa de la Deuda del Estado”.

Buceando un poco en estas etiquetas nos tropezamos con otras etiquetas. Y , más importante, con algunas de las cosas que el Gobierno del PP y #RajoyCobarde no cuentan. La transparencia, que es más una actitud que una ley, sigue siendo una palabra inexistente en la clase dirigente española. Apenas destaco tres asuntos diluidos en esta nube de hashtags:

1) The Guardian realiza un demoledor reportaje sobre la avaricia de la élite banquera de España, la corrupción generalizada de dichas instituciones y el derroche irracional de unos directivos inexpertos (muchos políticos) que gestionan bancos como si fueran bingos. ¿Cómo explicar a un inglés que los directivos de la Caja de Ahorros del Mediterráneo o de Bankia se enfundaron miles de millones en concepto de indemnizaciones, primas o gastos en medio de la crisis?

2) La letra pequeña del rescate del Eurogrupo, la que oculta un cada vez más irresponsable Gobierno español, da bastantes pistas de dónde saldrán los recortes exigidos al pueblo – que no al sistema bancario – español. “El Eurogrupo está convencido de que España va a hacer honor a sus compromisos sobre el excesivo déficit y con las reformas estructurales, con el fin de corregir los desequilibrios macroeconómicos en el marco del semestre europeo. El progreso en estas áreas será vigilado muy de cerca y regularmente revisado ​​en paralelo con la asistencia financiera”. Por si hay dudas: bajar pensiones, despedir a funcionarios, subir el IVA y recortar las prestaciones por desempleo.

3) El Plan de Rescate Ciudadano, que fue puesto en marcha por el movimiento 15M en Barcelona, se coló ayer entre los Trending Topics. El #rescateciudadano llegó de la mano del grito #NoEsUnRescateEsUnSaqueo. Y coloca en el aire una pregunta inocente. ¿Por qué los 100.000 millones de euros de préstamo, que el Estado español va a tener que devolver con intereses, no se destinan a salvar a los ciudadanos? Los cinco puntos del Plan de Rescate Ciudadano van en esa dirección. Y tienen una lógica aplastante: Ni un euro más para rescatar bancos (por una banca ética y ciudadana), educación y sanidad públicas de calidad, no a la precariedad laboral (redistribución de la riqueza), vivienda digna garantizada y transparencia, democracia de red y libertades ciudadanas.

Y tú qúe opinas. ¿A quién hay que rescatar con 100.000 euros, a la banca o a los ciudadanos?

Mi web: bernardogutierrez.es Fundador de la red futuramedia.net En Twitter soy @bernardosampa

 

Nolotiro.org, te lo regalo sin condiciones


“No lo tiro, te lo regalo (sin condiciones)”. Así de sencilla es la filosofía de Nolotiro.org, un sitio web en el que cualquier persona puede regalar y buscar objetos. De muebles a bicicletas, pasando por ordenadores, lámparas, campas, juguetes, cunas o teléfonos móviles. Creado por @Jipipayo y mantenido y coordinado por  Alabs, una asociación que incentiva proyectos de acción social con software libre, Nolotiro.org es un verdadero grito anti consumista y pro colectivo. “Calculamos entre 6.000 y 10.000 objetos que cada mes evitamos que vayan a la basura”, asegura Daniel Vázquez, uno de los miembros de Alabs.

Nolotiro.org es un claro ejemplo de cómo la sociedad red funciona desde la lógica de lo compartido. Y una prueba palpable de que cómo un sitio web puede transformarse en una verdadera plataforma de comunidades autogestionadas. Cualquier usuario puede relacionarse con otros usuario. El intercambio es el primer paso de una interacción real. Tal vez, la semilla de una comunidad hiperlocal que puede cambiar el mundo con pequeños gestos cotidianos.  “Nolotiro es una delicia, más de 1.100.000 páginas servidas y 45.000 usuarios únicos al mes”, matiza Daniel Vázquez.

Los proyectos de Alabs son un gran faro inspirador en la nueva era de la Sociedad P2P en la que los ciudadanos se relacionan sin intermediarios. Mientras el sistema financiero colapsa y la industria empieza a replantearse la obsolescencia programada (¿para qué fabricar objetos que se rompan?), la sociedad civil da un paso al frente. Otros proyectos de Alabs como Oiga.me (una plataforma activista) o Liberateca (una página comunitaria y autogestionada sobre literatura) muestran que hay vida a la salida del túnel del neoliberalismo especulativo y de los viejos paradigmas.

Mi web: bernardogutierrez.es Fundador de la red futuramedia.net En Twitter soy @bernardosampa