Sudán del Sur, el primer país de código abierto del mundo

¿Imaginas un país, un Gobierno, que desde su nacimiento sólo usa software libre y datos abiertos? ¿Un país que nace abrazando la filosofía colaborativa y transparente del movimiento de código abierto en todos los campos?  ¿Un Estado que apuesta por nuevos métodos de participación política basados en las lógicas de las redes? ¿Un país que sueña con empoderar y construir un ecosistema informativo ciudadano? Es el caso de la República de Sudán del Sur, el país más joven del planeta, que se independizó de Sudán el 9 de julio de 2011.

Sudán del Sur, un país machado por décadas de conflictos bélicos, se ha lanzado con entusiasmo al proyecto #OSJUBA. A partir de su capital, Juba, el país pretende reinventarse, comenzar desde cero con las lógicas abiertas de la era red. Uno de los impulsores del proyecto es el canadiense Stephen Kovats, afincado en Berlín, ex director del festival Transmediale, una voz respetada en la comunidad hacker internacional. Stephen presentó el proyecto #OsJuba el pasado mes de diciembre, en la conferencia berlinesa Open Strategies (aquí el vídeo). “Todo comenzó con una visión – afirmó Stephen al diario brasileño Estado de São Paulo, que elaboró un buen reportaje –  el país más joven del mundo nace en un momento en el que existen tecnologías y metodologías para el acceso a la información y para compartir conocimiento que no existían cuando la mayoría de las otras naciones del mundo fueron fundadas”.

Por eso, #OsJuba pretende incentivar tecnologías de código abierto, transparencia, procesos de la cultura libre, aproximaciones grass-roots (de abajo arriba) y la participación política en red . Vale la pena leer el documento de r0g-media sobre #OsJuba. Algunos de los objetivos son los siguientes:

  • Crowdsourcing y acceso abierto a datos para una mejor transparencia en la gestión de los recursos del Gobierno.
  • Incrementar la movilidad digital para la información en red y la comunicación, para incentivar la libertad de expresión, la interacción cívica y la diversidad cultural.
  • Nuevas formas de periodismo ciudadano y comunitario, incluyendo SMS, radio, streaming.
  • Crear nuevas economías y tecnologías basadas en el usuario alrededor del conocimiento local. 
  • Posibilitar una educación abierta peer-to-peer para complementar las estructuras tradicionales de aprendizaje.

Sudán del Sur, a parte de dar lecciones a algunos países del primer mundo, puede abrir un camino para todo el continente africano. De hecho, es el sueño de Stephen Kovats:  “Realmente Sudán del Sur presenta una oportunidad increíble para el concepto de apertura, en el sentido de uso de transparencia y sistemas abiertos para la construcción de un país. Mi deseo ahora es buscar socios en otros países de África”.

Mecambio.net, alternativas libres y sostenibles para todo

mecambio

 

“¿Sientes que tras los bienes que necesitas en tu vida (energía, comida, agua, ropa, etc.) se esconden grandes males (corporaciones, contaminación, especulación)? ¿Sientes que tras los servicios que contratas sólo prevalece maximizar beneficios? ¿Piensas que una economía real, la distribución social y ecológicamente eficiente de bienes, debe prevalecer sobre la economía especulativa? Cámbiate, hay alternativas. Aquí encontrarás una guía selectiva de servicios para particulares a los que puedes acceder desde ya en Españistán”. Así de simple es la declaración de intenciones de Mecambio.Net.

La plataforma Mecambio.net, que nació el pasado mes de diciembre, pretende “recopilar proveedores de cualquier campo de actividad que promueven formas de consumo, prosumo y producción basadas en otros valores”. Las características que tienen que cumplir, afirman en su web, es la “gestión, producción y relaciones que sean sostenibles, justas, distributivas (no acumulativas) y participativas (no clientelares)”. El nuevo mundo en red encontró una alternativa a la Enciclopedia Británica, la Wikipedia. Una muy sólida a los sistemas operativos cerrados como Windows: Linux. Y ahora, gracias al creciente directorio de Mecambio.net, los usuarios podrán encontrar una alternativa para cada X a despejar. Mecambio.net incluye las siguientes categorías: finanzas, energía, conectividad, alimentación, cultura y conocimiento, vivienda, ropa/muebles/objetos y salud .Repaso algunas de ellas.

Finanzas. Mecambio.net incluye en su web a algunas cooperativas de ahorro (com Coop57), bancos éticos (como Triodos Bank) o plataformas para  financiar proyectos (Goteo.org) o monedas sociales (como la divisa P2P BitCoin o la sevillana Puma). Acá la lista completa, que sigue creciendo con la aportación de los usuarios.

Energía. Mecambio.net destaca proyectos “que hacen posible una gestión sostenible, no centralizada y cooperativa” e incluye iniciativas de autogestión energética como GoiEner o SomEnergia.

Conectividad. Mecambio.net hace un repaso básico a “herramientas libres (no sujetas a copyrights, patentes o monopolios) y abiertas a que cualquier persona las mejore y adapte”. Incluyen el buscador Duckduckgo (que no registra los pasos de los usuarios ni hace negocio con ello), el sistema operativo Ubuntu, la red abierta y libre Guifi.net y la red social libre N-1.cc, entre otros.

Cultura y conocimiento. Mecambio.net hace un buen repaso, más pensado en todas aquellas personas que todavía no saben mucho sobre cultura libre. El inventario incluye licencias libres como Creative Commons, plataformas donde informarse bien como la X-net, proyectos de música compartida como Jamendo o Bandcamp, iniciativas alrededor de la literatura abierta como Traficantes de Sueños o Bookcamping.c o catálogos de cine online y libre como Filmin. No podían faltar la recomendación de usar el protocolo torrent y programas como Vuze.

El hashgtag en Twitter promovido para debatir e incluir alternativas es #Mecambioya.

Videocracia: política y ficción

“Cuando las elecciones han terminado, todo queda congelado en el tiempo. ¿En qué se convierte aquel cartel electoral? En el maldito rastro hacia nuestras mentiras”. Así arranca Videocracia: política y ficción, el último capítulo del programa Soy Cámara, del Centro de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) emitido el pasado 18 de enero en TVE. La frase que abre Videocracia: política y ficción, en realidad, aparece en el libro SPOTS ELECTORALES. El espectáculo de la democracia en la TV desde 1989, una investigación de Jorge Luis Marzo y Arturo “Fito” Rodríguez. Teóricamente, es una frase de Roberto Alfa, uno de los mayores “expertos internacionales en comunicación política”. Sin embargo, Roberto Alfa es una ficcón: una máscara que da voz a los miles de creativos entrevistados para la investigación que prefieren mantenerse en el anonimato.

Roberto Alfa encarna a la perfección el marketing político, la política espectáculo, la política objeto, la democracia escaparate. La filosofía de Roberto Alfa, mitificado como gurú-de-gurús en este mockumentario (documentario ficción), flota en todo el programa. Frases redondas, impactantes, directas. Dolorosas (deberían serlo) para cualquier verdadero demócrata.

 “Todo se basa en repetir lo mismo hasta la saciedad, hasta que el eslogan se quede adherido a la piel del público como un secante (…). En las dos semanas que dura una campaña, todo debe ser campaña: un perro, un tren, un tomate; todo se convierte en elemento simbólico de campaña, le importe o no al perro o al tomate”.

Videocracia: política y ficción, que aterriza en una España distópica azotada por la corrupción y un desligitimado Partido Popular, es un trabajo especialmente explosivo. Supuestos especialistas/creativos, como Lluc Canetti (Cetedrático de Comunicación política de la Universidad de West Virginia) comparten escena con políticos reales de todo el mundo. Spain is not different. Muchos de ellos desfilan por el vídeo. José María Aznar, José María Ruíz Mateos. Videocracia: política y ficción. Jesús Gil, José Luis Rodríguez Zapatero. Videocracia: marketing y maquillaje. Videocracia: teatro y marca. Videocracia: manipulación y palco. “El ejercicio de la política es el control de los afectos”, afirma un solemne y ficticio Lluc Canetti. 

Da al play. Observa, escucha. Mira el refrito de spots políticos de este mockumentario, de esta realísima ficción. Da al play, digiere el golpe. Indígnate. No es para menos. Aunque ya lo supiéramos, Videocracia nos confirma de sopetón que existe un grupúsculo de gurús especializados en convertir a los candidatos políticos en un producto de mercado. Que la única manera de triunfar en la mayoría de democracias es invertir ingentes candidades de dinero en campañas comerciales. Que la política, como dice en el vídeo Joan Pudevilla (Cofundador ACP Asociados. Alfa Comunicación Política) es “marketing sofisticado”. Y que el auto proclamado imbatible raciocinio de Occidente, de la democracia, no tiene nada que ver con las ideas: reside exactamente en manipular emociones.

Emoción. Ficción. Manipulación. Cleptocracia. Hace años publiqué un texto sobre Lula, el peluche presidencial, el muñeco-candidato, el amuleto emotivo de la política-corazón, la carne-bajo-el-maquillaje de las agencias de marketing. ¿Para qué hablar de programas electorales si tenemos estrategias lacrimógenas? “Las democracias occidentales, en claro proceso de descomposición han entendido en los spots un claro exponente de su estetización y banalización”, dice Lluc Canetti. Y cuándo llegamos a la red, la cosa puede empeorar. Nadie como Roberto Alfa, dando voz a todo un sistema, para explicarlo: “Es genial lo de la red: con tal de no firmarlos o de que vayan a nombre de las juventudes del partido, puedes colgar videos saltándote la normativa electoral”.

Por todo lo anterior, me llama la atención que muchas personas no hayan captado algunas sutilezas del recientemente presentado Partido X, el partido del futuro que pretende “desalojar el hemiciclo” español. En mis Hipótesis sobre el Partido X elogié en cierto modo que dicho partido no tenga rostros y que se escondan bajo el anonimato. Tras ver Videocracia: política y ficción, su postura me parece todavía más pertinente. El hecho de haber contratado a actores en su controvertida rueda de prensa virtual mete el dedo en el ojo de la manipulación política, en el marketing de la emoción, en la construcción artificial de candidatos. Haciendo una campaña low cost de alto impacto político, el Partido X deja en evidencia otra cosa: las millonarias campañas electorales son innecesarias. Por lo menos, podrían serlo.

Los críticos del partido X – a los que respeto – deberían ver Videocracia: política y ficción. Y después de ello, deberían olvidarse del Partido X y simplemente intentar responder a las siguientes preguntas: ¿No debería estar prohibida la propaganda política? ¿No debería bastar con la publicación-comunicación de los programas electorales?

 

Oiga.me, un entorno activista al servicio del 99%

Nueva cara de la plataforma activista Oiga.me

Nueva cara de la plataforma activista Oiga.me

“Tecnología libre para la acción ciudadana. Del 99% para el 99%”. Así se define así misma Oiga.me, una “plataforma activista de movilización distribuida, transparente, con software libre y sin ánimo de lucro”. Oiga.me, que lleva funcionando desde el octubre de 2011, está presentando su nueva cara y funcionalidades en el Reina Sofía de Madrid mientras yo escribo estas líneas. El hashgtag de Twitter para seguir lo de presentación es #NuevoOigame.

 

Oiga.me es mucho más que una plataforma. Una definición más acorde con la realidad sería la de un “entorno activista”. Para empezar, tiene serias diferencias con otras plataformas del denominado clic-activismo en las que una persona propone una petición, los usuarios la firman y miles de mails llegan a una dirección concreta. Oiga.me no tiene ánimo de lucro. Impulsada por diferentes colectivos, Oiga.me tiene un consejo social del que forman parte entidades de la sociedad civil. Además, está diseñada con software libre, su código está abierto (aquí está documentado todo el proceso) y la licencia es libre. “Usamos software libre porque así la capacidad de pensar y decidir sobre lo que haces es de todos y fluye libremente por la red. Esto beneficia a toda la comunidad y hace que Oiga.me sea mejor”, aseguran sus impulsores en una respuesta colectiva a una entrevista que les he mandado por  mail. El software libre de Oiga.me garantiza la privacidad e impide que el dueño de la plataforma vendra los mails de los firmantes de peticiones, como ocurre en el mundo anglosajón.

Quizá la diferencia mayor con otras plataformas de clic-activismo sea su forma de funcionamiento. La mayoría son verticales y monolíticas. Alguien crea una petición, el resto la firma digitalmente. Oiga.me cree en los procesos en red. Y por eso ofrece todo un abanico de posibilidades. Con las nuevas funcionalidades de Oiga.es se pueden organizar campañas de forma orgánica. La presión podrá llegar por e-mail, pero también por teléfono, fax o listas de firmas. Además, existirá un ‘kit de ayuda’, para que quien inicie una campaña reciba consejos sobre las mejores tácticas a seguir. La inclusión del fax ha llamado mucha atención durante la presentación.

¿Por qué incluir una herramienta del pasado para ejercer presión? Desde Oiga.me, por mail, me responden así: “Las formas analógicas de comunicación tipo fax son un mecanismo deliberado de filtro para inhibir las reclamaciones. Es normal que las operadoras telefónicas, o las compañías de agua, luz, gas, o las propias instituciones públicas abusen de este tipo de medios para reducir las reclamaciones”. El uso de fax en Oiga.me incluirá un módulo que permitirá que los usuarios firmantes de una petición puedan darse de baja de los servicios de, por ejemplo, una compañía operadora que no ofrece calidad.

Oiga.me irá lanzando nuevas funcionalidades en los próximos meses. Siempre – aseguran – con las perspectiva de realizar “acciones que se trasladen de la red digital al mundo físico”. En un futuro próximo incluirán telefonía (SMS) y , más adelante, sistemas de geoacciones “que faciliten movilizaciones de enjambre de manera distribuida”. Aprovechando el lanzamiento del #NuevoOigame la Plataforma de Afectados por la Hipoteca acaba de crear una campaña para que el Instituto de Vivienda de Madrid “no ejecute ningún desahucio más sin alternativas de habitabilidad”.

Oiga.me es una iniciativa promovida por colectivos y organizaciones sociales como la asociación aLabs, el Patio Maravillas, las cooperativas de software libre Dabne y xsto.info, Greenpeace, Attac, Facua, Ecologistas en Acción, el sindicato CGT, la Plataforma Política de Apoyo al Pueblo Saharaui, la Asociación Libre de Abogados y abogadas (ALA), o la Alternativa Antimilitarista (Movimiento de Objeción de Conciencia).

Este libro se autodestruirá

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Imagen perteneciente al libro ‘Argentina Copyleft. La crisis del modelo de derecho de autor y las prácticas para democratizar la cultura’. Licencia copyleft

Este libro se autodestruirá. Así se titula mi nuevo proyecto literario. Un libro – tal vez será otra cosa – que comienza en este mismo instante, cuando estoy recién llegado al lab rural Nuvem, en la sierra de Río de Janeiro, Brasil, en calidad de residente. Todavía no he escrito una línea. Y hay más: tal vez el inicio del proyecto corra a cargo de algún lector. La explicación es muy sencilla: voy a escribir en un documento abierto y online llamado PAD. Cualquier persona podrá ver en tiempo real qué estoy escribiendo. Cualquier persona podrá intervenir en la trama. Podrá co-escribir partes del texto. Cualquier persona que se entre en este link, la URL oficial de Este libro se autodestruirá, decidirá si quiere ser espectador o co-autor.

He escogido la plataforma TitanPad para dicho proyecto. Concretamente, he abierto un PAD público, por un motivo concreto. Si el documento no tiene un número de visitas mínimo, desaparecerá. El sistema lo auto destruirá. Si el libro no es social, compartido, morirá. Si el libro no se remezcla, no se reescribe, puede fallecer. Concretamente, según la política de TitanPad, el libro será borrado en dos semanas si no tiene veinte revisiones. Si no tiene cincuenta revisiones, será borrado dos meses después de la última. De cualquier forma, aunque sea un documento muy visitado, tiene fecha de fallecimiento: 12 meses después de ser creado. Este libro se auto destruirá. Un último detalle técnico. Un PAD, en muchos sentidos, es un agujero negro. Al estar en la nube, el proyecto no está adscrito a una jurisdicción nacional concreta. Tampoco está gobernado por el copyright. Ni por el copyleft. Ni por la licencia Dominio Público. He querido que así sea.

¿Por qué he comienzo este proyecto? Por muchos motivos. Uno importante: para seguir experimentando sobre los nuevos paradigmas creativos de la era red. Escribir una novela en tiempo real, visible, accesible por cualquier lector, me parece un reto. Aquel cuarto propio por el que luchaba Virginia Woolf en la era digital se transforma en el cuarto propio conectado del que habla Remedios Zafra, un cruce de privacidad y esfera pública, de individualismo y subjetividad colectiva. Escribir un texto del que no controlo totalmente la trama, algo que nace como un procomún colectivo que cualquiera puede modificar, es un misterio entusiasmante. ¿Existe la literatura colaborativa? ¿La literatura a cuatro, veinte o mil manos? ¿La creación entre un individuo (yo) y un colectivo que puede ser anónimo? Este libro se autodestruirá pretende investigar sobre estas cuestiones. Será un laboratorio compartido.

Pero el principal motivo para arrancar con este proyecto es otro: tocar las narices al sistema editorial y al copyright en concreto. Siendo más amable, podríamos decir que quiero incentivar el debate sobre la creación literaria, los derechos de autor y los nuevos formatos digitales. El Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO), por ejemplo, no reconocerá Este libro se auto destruirá como libro. Al publicar mi anterior obra, #24H, reparé conque CEDRO apenas considera el formato eBook. Por otro lado, la ambigüedad legal del PAD convierte el mecanismo copyright en algo inservible. Cada uno hará lo que quiera con el texto. Ni si quiera hace falta que ponga aquel aviso que lucía en la revista Internacional Situacionista, publicada entre 1950 y los años 70: “Todos los textos publicados pueden ser libremente reproducidos, traducidos y adaptados, incluso sin indicar su origen”.

¿Y la trama del libro? Quiero que tenga un formato parecido a una novela. Será meta literatura. Pura y dura: un tipo intenta escribir una novela en un PAD; arranca con el proyecto en un lab rural; el telón de fondo es un mundo confuso en descomposición, despedazado por la especulación financiera, la corrupción y el consumo desaforado; un planeta, eso sí, que está siendo reformulado por activistas, pensadores, hackers, desempleados y visionarios. Los nuevos paradigmas, la tecnología que conecta a personas, harán que todo se derrumbe. Sistemas políticos, modelos empresariales, industrias culturales. Mientras, el protagonista del libro intenta escribir la novela del siglo, sus lectores le retuercen las orejas o le animan en tiempo real, en un PAD que reverbera en la pantalla allá por donde pasa. Al final del todo no hay nada. El libro se autodestruye. La nieve cubre de nuevo los pasos. No quedan huellas. De nada.

Este libro se autodestruirá será una ficción. Ficción con licencia poética y libertad creativa absoluta. Escribiré por placer. Por necesidad. Y si alguna editorial me llama, pues tendremos que negociar dentro del agujero negro. En este nuevo proyecto intentaré combinar mis diferentes facetas. Remezclaré mi estilo periodístico histórico, el ritmo de cronista de mi primer libro Calle Amazonas o de mis textos de viajes, la cibersoltura del libro #24H, los dardos ácidos que te provocan las tablas de ser bloguero. Usaré pocos links.

 

Quien quiera participar, puede hacerlo aquí. Yo me voy a dormir. Tal vez cuando me disponga a escribir la primera línea, el libro ya disponga de un comienzo.

La España en red protege a sus inmigrantes

Población autóctona protegiendo a los inmigrantes frente a las redadas de la policía. Personas apoyando a inmigrantes frente a los desahucios, luchando contra los abusos de los bancos. Ciudadanos intentando que el Gobierno cierre los Centros de Internación de Inmigrantes (CIE). Médicos que se declaran objetores de conciencia y van a desobedecer la ley para, atendiendo a inmigrantes sin papeles. No son hipótesis. Está pasando. En la España de la crisis. Y casi nadie, ni medios locales ni internacional, lo está contando. Mientras en Grecia la crisis catapulta la ideología neonazi y la persecución irracional de inmigrantes, en España brota la solidaridad con el prójimo. La Europa del capital, la que blindó sus fronteras con el tratado de Schengen, intenta cerrarse todavía más. La España en red, sus ciudadanos, van en la dirección opuesta. El divorcio entre instituciones y sociedad sigue creciendo.

Mira con calma el vídeo que abre esta entrada. Ocurrió el día  5 de julio de 2011, en el madrileño de Lavapiés. Alguien denunció en Twitter una redada policial contra inmigrantes en el hashgtag #Stopredadas. Y una multitud acudió a proteger a los inmigrantes. Tras la presión, la policía tuvo que salir del barrio. No fue la única vez. De hecho, el hashtag de Twitter se popularizó. Es muy habitual para denunciar redadas policiales y proteger a los inmigrantes.

 

 

Por otro lado, en Madrid existen las Brigadas Vecinales de Observación de Derechos Humanos. Centrado en la lucha contra las ‘redadas racistas’, este colectivo actúa en toda la ciudad. Redactan informes, actúan sobre el terreno, denuncia hechos. Por si fuera poco, 148 organizaciones se han unido para forzar el cierre de los Centros de Internación de Extranjeros (CIE). Denuncian sus condiciones y sus presuntas violaciones de los derechos humanos. Han llegado a realizar manifestaciones simultáneas en varias ciudades de España. Por su parte, el movimiento 15M trata a los inmigrantes como uno más. Y cuando hay que protegerles contra un deshaucio, lo hacen. Una buena parte de los desahucios parados por el movimiento #StopDeshaucios benefician a familias inmigrantes. Especialmente emotivo fue el caso de los bangladesíes Shibu, Siza, Akter Hossain, Abdul Ali, que consiguieron un alquiler social gracias al apoyo popular. Los ‘indignados’ también pararon la deportación del argelino Sid Hamed Bouziane. La campaña Derecho a curar de apoyo a los inmigrantes ilegales, a la que se unieron miles de médicos, es otro bello caso de solidaridad. La República del 99% se muevo. Acoge a todos por igual.

¿Por qué los medios no publican casi nada en profundidad sobre esta realidad? ¿Por qué los corresponsales no reflejan estos hechos? ¿Dónde está The New York Times, que retrata las consecuencias de la crisis en España? ¿No es esta oleada de apoyo una de sus consecuencias? Bastaría conseguir algunos datos, encuestas, para darle cuerpo. Un estudio de la fundación Bertelsman de 2010 reveló que un 89% de los españoles “se muestra a favor de la inmigración”. Otro estudio de la Fundación Rey Balduino y el Migration Policy Group destacaba que los inmigrantes se sentían mejor acogidos que en ningún país de Europa (15 incluídos en el estudio). Seguro que hay otros estudios que sacan a relucir algún dato menos positivo. El nacimiento del partido Plataforma per Catalunya, claramente xenófobo, no es una buena noticia. Pero la simple comparación con Francia, para no ir muy lejos, donde la xenofobia es una moneda de cambio, revela lo especial de la situación en España

Sin embargo, el Gobierno español ha adoptado una política migratoria muy dura en los últimos años, aferrándose al Tratado de Schengen de Europa. Ha deportado o prohibido entrar en España a personas que tenían toda la documentación para hacerlo. Las escenas en el aeropuerto de Barajas dieron la vuelta al mundo. Acuñando una falsa imagen de la realidad, por cierto. Ahora que hemos visto que el Estado español maltrata, tortura y veja también a los ciudadanos españoles que protestan pacificamente en las calles, la conclusión está clara: el Gobierno de España no representa a sus ciudadanos. Apenas a las élites, al capital financiero. Y el divorcio crece. La República del 99% defiende a sus inmigrantes, los protege. Mientras, el Estado Nación anacrónico intenta cerrar más todavía la puerta.

Hipótesis sobre el Partido X

El Partido X es infantil. El Partido X es naïf. El Partido X es la Patrulla X. El Partido X es el demonio antidemocrático. La irrupción en el panorama político del Partido X, el #partidodelfuturo, ha estado marcada por la polémica. Y por muchas críticas. Incluso del fuego amigo. Algunas voces que yo respeto muchísimo, como Ignacio Escolar, Iñigo Sáenz de Ugarte, Merche Negro o Amalio Rey han criticado al Partido X. En este post, Amalio Rey señala críticas muy concretas (vale la pena leerlo). La principal crítica lanzada contra este partido ecléctico, fresco y enigmático que nació el pasado 8 de enero con una rueda de prensa virtual y descentralizada es una: el anonimato de sus miembros.

La crítica es buena. Necesaria. Puede ayudar mucho al Partido X (y a cualquiera). Sin embargo, considero que se está intentando explicar la existencia del Partido X desde lógicas del pasado. Desde la lógica del sistema de partidos. Desde la lógica del personalismo. Desde la lógica del liderato. Desde la lógica del mundo analógico. O desde las lógicas del viejo marketing digital. El Partido X, sospecho, es otra cosa. No podemos exigirle lo mismo que a los partidos que han transformado la democracia española (y por extensión, mundial) en una cleptocracia monogámica, en un monólogo vertical al servicio del capital financiero. Mejor pensar que el Partido X es otra cosa. El mismísimo Manuel Castells, en su brillante texto El partido del futuro, hace una excelente e intuitiva radiografía del mismo. Como creo que tengo bastante claro lo que el Partido X no es, me limitaré a escribir un conjunto de hipótesis sobre el #PartidodelFuturo de la forma más simple posible. Confundo realidad con deseo, lo sé. Pero creo que es parte del juego. Tal vez algunos, tras estas líneas, reparen que las imperfecciones y supuestos errores del Partido X son parte de la estrategia.

El Partido X es una campaña de denuncia. Todos los pasos dados por el Partido X forman parte de una estrategia de denuncia de la actual democracia. Si alguien critica que su logo es cutre, reconoce de alguna manera que el ‘marketing’ e imagen son fundamentales en la política, que los partidos, de alguna forma son marcas/construcciones de mercado. Que en el primer vídeo del Partido X aparezcan actores presentando el mismo, es una ácida denuncia. Un buen actor, entendí tras ver el vídeo, puede ser un buen político. Un buen político puede ser un buen actor: sabe interpretar, mentir, actuar. O sea: la actual política es un teatro.

El Partido X es una estrategia de marketing. Crear misterio es una de las principales estrategias de las agencias de maketing. Tom Himpe, en su libro, La publicidad de vanguardia, afirma que el ‘Sé intrigante’ es uno de los ejes a seguir en la nueva era de la publicidad. Cita, entre otros, la exitosa campaña de Google Glat (Google Labs Aptitude) o Yayasan Rebana Indonesia (desarrollada por JWT). El Partido X, no revelando su identidad, creando un enigma, están usando una estrategia del marketing de nuestros días. Si los partidos políticos utilizan las estrategias de marketing de, por ejemplo, las marcas de perfumes, ¿por qué el Partido X no puede hacer lo mismo? De hecho, el Partido X está usando habilidosamente todas las estrategias que recomienda el gurú Tom Himpe. El vídeo de El Hundimiento de Hitler subtitulado que abre este post encaja con el ‘Sé lúdico’ y ‘Sé contagioso’ del libro. La estrategia del Partido X también usa las técnicas del ‘Sé espectacular’, ‘Sé experimental’, ‘Sé sociable’, ‘Sé poseíble’ (la X eres tú, somos todos), por ejemplo.El Partido X está usando bien las técnicas de construcción de virales y memes en la red. Sacarían mejor nota en un curso de Master of Business Administration de Harvard, por ejemplo, que la mayoría de partidos existentes. Su estrategia viral en redes está funcionando. 200.00 personas vieron su primer vídeo. Su número de seguidores en Twitter, en apenas unos días, ya alcanza 17.810.

El Partido X es un consenso de mínimos. El Partido X asegura que apenas tiene un punto en su programa: Democracia y punto. En realidad, se puede desglosar en cuatro propuestas: Referéndum obligatorio y vinculante, Wikigobierno, Derecho a voto real y permanente y transparencia en la gestión pública. La estrategia podría calificarse como un ‘consenso de mínimos’ para reiniciar la democracia. Un consenso de mínimos que el que el movimiento 15M buscó en sus inicios, cuando las plazas de España estaban todavía llenas de indignados. El Partido X es un consenso de mínimos como el ‘plan de rescate ciudadano’ de Democracia Real, que apenas tiene cinco puntos para rescatar personas y no bancos. En la era red, como explica Marga Padilla en su reciente El kit de la lucha en Internet, los consensos de mínimos son una nueva columna vertebral agregadora. Anonymous decidió apoyar a Wikileaks, a pesar de sus diferencias, porque la libertad de la red les unió. Tenemos más cosas que nos unen que las que nos separan (uno de los lemas de los nuevos movimientos sociales). Por eso, tener apenas cuatro puntos para reiniciar la maltrecha democracia española puede ser más efectivo que tener cien. El partido Equo, en las pasadas elecciones, cometió un error: intentar tener una respuesta para cada pregunta/problema. A pesar de su elogiable actitud abierta – las propuestas se redactaron una wiki abierta -, se equivocaron de estrategia. Se perdieron en un farragoso proceso de metadebate.

El Partido X es una identidad colectiva. El anonimato de los miembros del Partido X – no comunican quiénes son, qué candidatos tienen – ha sido criticado duramente durante. El anonimato, como afirma el prestigioso sociólogo Marc Augé, es una de las principales características de lo que el llama sobremodernidad. El anonimato, en la era digital, da pie a una nueva conciencia colectiva más flexible que la individual, más ágil que la masa, más imprevisible que el grupo. Vivimos en la era de los enjambres (el concepto fue desarrollado por Kevin Kelly) no jerárquicos y de los fenómenos emergentes (muy trabajados por Steven Johnson) en el que el todo es algo más que la suma de sus partes. Por eso, el anonimato del Partido X es más que una estrategia de marketing. Jugar con el anonimato es un movimiento del Partido X que coquetea con el concepto de inteligencia colectiva y con la horizontalidad sin líderes que defiende el 15M. “Si no hay rostros, lo que queda son ideas, son prácticas, son iniciativas”, como afirma Manuel Castells. Veremos si la estrategia funciona. Y qué pasa si el Partido X llega a presentarse a las elecciones. Intuyo, que si lo hace, lo hará con listas abiertas.

El Partido X es un virus troyano. El Partido X, viendo que el poder enquistado en su búnker de la (cutre) Transición no escucha las demandas de sus ciudadanos, ha decidido intentar cambiar el sistema desde dentro. Una crítica repetida hasta la saciedad contra el 15M es que intenta cambiar el sistema desde fuera. Ahora que nace un partido para cambiarlo desde dentro, tampoco vale. ¿En qué quedamos? El Partido X, pues, podría ser un virus troyano, una estrategia de infección. Quiere saltar los muros de la corrupta Troya para diseminar un consenso de mínimos que dé paso a una nueva democracia en red. De nuevo, Manuel Castells nos regala vislumbres del asalto troyano: “Tal vez llegue un momento en que las listas electorales requieran nombres, pero incluso entonces no necesariamente serían líderes, porque se pueden sortear los nombres entre miles de personas que estén de acuerdo con una plataforma de ideas”.

El Partido X es un dispositivo inacabado. El Partido X es un dispositivo inacabado. Los dispositivos inacabados forman parte del ADN de la era red. Un dispositivo inacabado tiene el código abierto. Su código, proceso, contenido y herramientas están a disposición de todos. Cualquier persona puede mejorarlos, utilizarlos. El Partido X pretende construir un dispositivo a disposición de todos. Son los otros los que tienen que acabar/completar el dispositivo. El Partido X renunciará al control del dispositivo. El control, al contrario que en el resto de partidos, no es lo más importante. Otro detalle importante: el Partido X es un dispositivo inacabado que pretende generar recursividad. El biólogo chileno Humberto Maturana usa una bella metáfora para explicar la recursividad. Si las ruedas de un carro giran sobre el barro, el carro no se mueve y el observador ve una repetición. Si las ruedas giran y producen movimiento, el movimiento es recursivo. El Partido X pretende que su dispositivo sea usado por otros y provoque un movimiento político-social en nuestra democracia. Su primer jaque (aquí detalles) va en esa dirección: pretende que sus propuestas se debatan en el Consejo de Ministros de abril. Si otro partido (hola IU, hola EQUO-Compromís) decide propiciar el debate y apropiarse del dispositivo-propuestas, el Partido X habrá conseguido activar la recursividad.

El Partido X es un truco. Quizá la hipótesis más importante. El Partido X no deja de ser un truco construído por hacktivistas, diseñadores, programadores, activistas, creativos, abogados y variopintos ciudadanos. El Partido X no se presentará nunca a las elecciones. Se limitará a denunciar, a criticar, a co-crear, a co-construir, a agitar un debate necesario. El Partido X, creando un dispositivo recursivo, está construyendo un proceso.Un proceso colectivo, distribuido, incontrolable. Sueña con corroer los cimientos de una democracia estancada, imperfecta y blindada ante la ciudadanía. Las imperfecciones y errores que le achacan al Partido X (ese truco redondo) pueden ser sus principales armas.