Tejer redes para diluir fronteras

Captura de pantalla 2013-04-07 a la(s) 11.31.51Imagen: Culturomics 2.0, First Monday peer-reviewed Journal on the Internet 

Este texto mío aparecerá en el libro Empodera, del colectivo Cibervoluntarios, que se editará el próximo mes de junio. 

“Un colectivo indígena de Chiapas, enredado con un espacio de co-working de Quito. Una plataforma de crowd funding de Barcelona, trabajando con el movimiento de datos abiertos de Montevideo. Una cooperativa griega, inspirando a colectivos artísticos de Caracas (y viceversa). Un grupo hacktivista de Madrid, retroalimentándose de la permacultura de las favelas de Río de Janeiro”. Así comenzaba un texto mío, titulado La Europa del Sur y América Latina, unidos por el P2P, que publiqué el pasado mes de marzo. En él, presentaba el #Wikisprint convocado por la P2P Foundation que se celebró el pasado 20 de marzo, en el que estuve especialmente implicado. En él, participaron centenares de redes, colectivos, fundaciones, activistas, Gobiernos … Personas de todo el mundo, participando por razones muy diferentes. Y sin un intermediario claro. Activistas del 15M, por ejemplo, colaboraron con el mismísimo Estado español (varios centros de cultura de España de América Latina) en una nueva topología de red donde todos los nodos podían conectarse con todos los nodos. El P2P, su filosofía abierta, mostró su verdadera fuerza empoderadora.

¿Pero qué es exactamente el P2P (peer-to-peer)? Demos voz a Wikipedia: “Una red peer-to-peer, red de pares, red entre iguales, red entre pares o red punto a punto (P2P, por sus siglas en inglés) es una red de computadoras en la que una serie de nodos se comportan como iguales entre sí”. Como topología de red, una red P2P sería lo equivalente a la red distribuida que Paul Barán, uno de los fundadores de Internet, definió en el inicio de los años sesenta. Como contraposición a los otros dos tipos de redes, la centralizada y la descentralizada, la red distribuida demuestra una fortaleza inusitada. Y está basada, paradójicamente para el viejo mundo, en su flexibilidad. Cuantos más nodos, cuantos más vínculos existan entre ellos, cuando menos centros haya, mejor. Internet fue concebida durante la Guerra Fría como una red distribuida para evitar que la caída de un nodo en manos enemigas supusiera el colapso de la red. Sin embargo, el lobby del copyright y de la decadente industria del entretenimiento insisten en identificar el P2P con piratería. ¿Por qué siguen sin entender este nuevo paradigma de redes e intercambios entre pares?

El surgimiento de Napster en el año 2000, que posibilitó el intercambio de archivos entre usuarios de todo el mundo, significó la primera gran explosión del potencial del P2P. La fortaleza de las redes P2P ya no era un exclusivo patrimonio de las universidades o ejército estadounidenses. Napster, una mero programa informático, conectaba en tiempo real a usuarios y ordenadores de todo el mundo. Cualquiera persona podía intercambiar música, textos, fotos. Dialogar en tiempo real. Relacionarse con cualquier persona sin un intermediario. Las fronteras dejaron de existir, por lo menos en ciertos aspectos. Tras Napster llegaron muchas otras mutaciones P2P, como el servicio de telefonía SKYPE o el protocolo Bit Torrent de intercambio de archivos. E incluso la World Wide Web – que es una interfaz centralizada – empezó a impregnarse de la filosofía y modus operandi del P2P. Miles de personas escribiendo un artículo en Wikipedia tiene mucho de nodos conectados, de diálogo P2P, a pesar de su centralismo.

p2p1

La topología de red P2P, con la irrupción de la tecnología, pone sobre la mesa una cuestión de vital para las próximas décadas: las fronteras y Estados nación pierden parte de su sentido. El culebrón del site sueco The Pirate Bay, que la justicia estadounidense no pudo cerrar directamente por problemas de jurisprudencia, demuestra que el mundo basado en países, tal como lo diseñaron en el siglo XIX, está agonizando. Con Tor Project o una Red Privada Virtual (VPN), por ejemplo, podemos navegar por Internet escondiendo nuestro IP (Internet Protocol) geográfico. Nadie sabrá dónde estamos. Y sólo el hecho de hospedar un site en un servidor de otro país provoca un dolor de cabeza para cualquier Gobierno. El mundo conectado, el mundo P2P, nos revela una nueva carta colectiva: el empoderamiento trasnacional.

La campaña activista Israel loves Iran, que desmanteló la narrativa nacionalista de Israel e Irán, es un claro ejemplo del nuevo empoderamiento sin fronteras que puede modificar el mundo tal como lo entendemos. El diseñador israelí Ronny Edry subió a Facebook un mensaje con un diseño colorido: Iraníes, nunca bombardearemos vuestro país. Os amamos. La reacción en cadena-red fue explosiva: miles de diseños y mensajes de amor de ciudadanos israelíes hacia iraníes. El propio Ronny subió un vídeo a You Tube explicando su preocupación sobre el peligro de que los Estados usasen el odio para enfrentar a los ciudadanos de diferentes países. Israel loves Iran se convirtió en un fenómeno con página web propia, decenas de grupos de Facebook, carteles en muros y autobuses de todo Israel…

Y llegó el efecto de ida-y-vuelta. Desde Irán, no tardaron en llegar mensajes de amor. Israel, we love you. El mundo P2P, la conexión de los nodos, desmontó una narrativa vertical, creada por un Estado nación cuya estructura se hunde en el siglo XIX, cuando la única conexión entre los pueblos del mundo se daba en los cafés y los diarios. Y mostró que en esta nueva era las fronteras pueden diluirse en actos concretos. Las campañas de Avaaz, que recogen firmas de cualquier país para acciones puntuales, son buena prueba de ello.

hackestecho

Imagen: proyecto Estrecho mental, de Hackitectura

Los filósofos franceses Gilles Deleuze y Félix Guatari intuyeron ya en los años setenta la fragmentación de los territorios. Entrevieron una conexión subterránea entre territorios, subjetividades, personas. Le llamaron “desterritorialización”. Y usaron la metáfora del “rizoma” como nueva liana conectora. El rizoma como una estructura subterránea, no jerárquica, de múltiples brazos. Como redes de afectos que escapan al control vertical de Estados y estructuras supranacionales

Y es que Internet, como pocas otras cosas, deja al Estado Nación desnudo: inservible, obsoleto, anacrónico. La red corroe las aristas del Estado nación, difumina sus tentáculos, sus reglas fijas. Zygmunt Bauman, en Cities of fear, City of Hope, aborda la decadencia del Estado Nación y el auge de las ciudades como espacios políticos. Manuel Castells habla ya hace muchos años del Estado Red y de un espacio de flujos en el que los ciudadanos se relacionan desde espacios físicos distantes. David de Ugarte, en su Trilogía de las Redes, habla de la filé (estructura económica transnacional) y la plurarquía (nuevo sistema político basado en las decisiones colectivas) como estructuras que sucederán a las naciones y Estados. Juan Urrutia sugiere “una confederación asimétrica de comunidades identitarias con acuerdos entre ellas y sin ninguna autoridad central”.

Además, la misma topología irregular de la red desmonta cualquier tipo de mitificación nacional. Nueva York (480ms) está más cerca de Buenos Aires que de Montevideo (713ms), teniendo en cuenta las distancias en el ciberespacio, según un estudio de la Revista Meridiano. Cualquier grafo (visualizaciones del 15M), como las 499 cuentas de la Spanish Revolution, coloca en un mismo mapa de conexiones a personas de diferentes países. La global revolution, con sus acciones cruzadas en tiempo real, está acabando de reconfigurar aquel mundo que empezó a temblar con los primeros estertores de la antiglobalización.

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4 pensamientos en “Tejer redes para diluir fronteras

  1. podeis pasar,no actuar no moveros
    pero en un futuro españa se va a quedar tal y como esta
    con corrupcion,paro etc….

    los ricos en un futuro pagaran muchos impuestos
    al estilo chipre

    en un futuro hasta los ricos de españa
    van aguantar con las tonterias de los guardias civiles
    por que la guardia civil,chantajea A LOS POLITICOS
    es por culpa de ellos que esto no cambia

    hasta el tonto municipal que sigue las ordenes
    tontolaba policia

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