#SmartCitizensCC, inteligencia colectiva para reinventar la sociedad

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¿Ciudades inteligentes o ciudadanos inteligentes? ¿Tecnología como sinónimo de infraestructuras electrónicas o como inteligencia colectiva? ¿Qué es la inteligencia ciudadana? La muestra interactiva SmartCitizens, comisariada por Paisaje Transversal para el Centro Centro Cibeles de Cultura y Ciudadanía de Madrid, no pretende encontrar respuestas. Sin embargo, los cincuenta y tres proyectos incluidos en la exposición buscan colectivamente un ángulo diferente: el epicentro de las experiencias y procesos son las personas y no lo que el mercado denomina tecnología.

Los proyectos incluidos en SmartCitizens parecen murmurar aquella sentencia del filósofo de la cibercultura Ted Nelson: “Nuestros cuerpos son hardware, nuestro comportamiento software“. De LiberaTuBici a FixMedia.org, de Datea a Desayunos Ciudadanos, de El Campo de Cebada a La Galería de Magdalena, las experiencias recogidas en SmartCitizens crean un nuevo imaginario: el de los ciudadanos inteligentes. Frente al modelo de Smart City – basado en datos cerrados, centralizados y gestionados verticalmente – el paradigma SmartCitizens representa un grito coral, fresco, descentralizado, colectivo. Nosotras, y no las iniciativas que nacen de forma vertical en el seno de compañías multinacionales, somos smart / inteligentes.

Por si fuera poco, la muestra SmartCitizens da un nuevo giro de tuerca: la exposición libera el código de su contenido. Cualquier persona puede replicar, remezclar, reducir o ampliar la exposición con proyectos locales. La exposición -material, vídeos, tríptico, galería de imágenes – está a disposición con licencias libres en un microsite. Desde Futura Media hemos aceptado el reto de embarcarnos en el proceso #SmartCitizensCC. Queremos que la muestra pase ser un proceso. Una caja de herramientas. Un catalizador de conexiones. Un escenario de aprendizaje colectivo. Una exposición P2P (peer-to-peer), replicable en cualquier ciudad del mundo. Una muestra glocal (global+local) que difumina las fronteras
Intuimos, eso sí, cinco desafíos en este proceso:

-El primer desafío de cualquier exposición en la era red es convertirse en un proceso. Por todo ello, para ir más allá de una exposición, estamos creando perfiles en redes sociales que no serán apenas para hablar de la exposición, sino para conversar, intercambiar métodos, procesos, agenda. Serán perfiles de lo común, en el que la interacción prevalecerá sobre la difusión.

-El segundo desafío de una exposición es transformase en una muestra expandida. El espacio expositivo se queda pequeño, limita el contenido de la misma. Distribuir el contenido expositivo por el barrio, ciudad y/o mundo sigue siendo un reto. El primer paso, pues, es liberar el contenido de SmartCitizens, que ya es una muestra libre, con licencia copyleft. El Do It Your Self (DIY, hazlo tú mismo) o Do It With Others (DIWO, hazlo con otros) pasarán a ser el sistema nervioso de lo que ocurra a partir de ahora con #SmartCitizensCC. Cualquier persona podrá replicar la muestra o parte de ella. Cualquiera podrá incorporar elementos locales. Será una muestra glocal, infinita y mutante.

-El tercer desafío es que una muestra no se convierta en una marca y sí en una plataforma de diálogo. El mejor branding pasa a ser el cultivar diálogos, incentivar vínculos y conectar pares. El intercambio de experiencias, métodos, protocolos, se convierte en la moneda social del proceso.

-El cuarto desafío es transformar una muestra en un laboratorio itinerante. Que el conocimiento, prototipos y bagajes de las redes y colectivos participantes en SmartCitizens se conviertan en un hub urbano flexible, itinerante, replicable. Generar espacios de reflexión / acción en el territorio, zonas autónomas temporales de intercambio de conocimiento. Un laboratorio post it que genere intervenciones en las ciudades.

-El quinto desafío es construir un imaginario de “Inteligencia Ciudadana” para contraponer al concepto Smart City fabricado por el mercado y que transforma las urbes en algo previsible en manos de las compañías multinacionales. #SmartCitizensCC no es un hashtag. Es ágora, es máquina de relatos, es fábrica de nuevos mundos.

Serendipia al poder. Remezclemos ese grito tan de la era red:  “el pueblo, distribuido, jamás será vencido”.

 

Perfiles sociales de #SmartCitizensCC

Facebookhttp://www.facebook.com/smartcitizensCC   // Twitter:  https://twitter.com/SmartcitizensCC // Flickr:  http://www.flickr.com/photos/99346985@N04/ (pronto abriremos un álbum común titulado Smart Citizens / Inteligencia Ciudadana).

Microsite SmartCitizens con los materiales para descargar

http://smartcitizens.paisajetransversal.com/

La multitud de Brasil no tiene nombre

La pregunta la formulaba en Twitter @Ciudadano_Zero, una de las cuentas más activas del 15M español, el pasado 18 de junio. Un día antes, tras semanas de protestas, los brasileños tomaron las calles de una forma radicalmente diferente: auto convocados por las redes sociales, sin partidos, sin una única causa. En la madrugada del día 17 día una multitud ocupó el techo del congreso nacional en Brasilia. Sus gritos (“somos parte de una lucha nacional, de una lucha mundial”) insinuaban el nacimiento de un nuevo movimiento. La etiqueta / nombre parecía una cuestión de días, tal como ocurrió con el 15M o Indignados en España, con #YoSoy132en México, con Occupy Wall Street en Estados Unidos o con Diren Gezi o movimiento chapulling en Turquía. Sin embargo, en Brasil, más de un mes después de la explosión de las protestas, no hay nombre ni etiqueta para la multitud que sigue agitando el país. ¿Por qué las protestas de mil caras de Brasil esquivan cualquier nombre?

En las últimas semanas, los medios de comunicación de Brasil están ocultando prácticamente todo lo que ocurre en las calles del país. Informan con cuenta gotas sobre “plenos municipales ocupados” o las manifestaciones frente a redacciones de la Rede Globo. Ni rastro de las asambleas populares horizontales. Nada sobre acampadas en frente de edificios gubernamentales. Sin embargo, en las redes y en las calles, se usa bastante la expresión “el movimiento”. “Hay mucha gente en este movimiento”, afirmaba desde Río de Janeiro Larissa Bery, durante el  1º debate nacional de redes y calles. “Hay que fortalecer el movimiento”, afirma el periodista Renato Rovai, en el encuentro Onda Cidadã de Ceará. También se habla de “movimiento de movimientos”. Pero se enfatiza en la pluralidad. Incluso el no nombre de la multitud. “En Brasil no va a surgir un paraguas como el 15M de España. Creo que es mejor esa pluralidad, pues los medios tradicionales no podrán apropiarse de un rótulo”, asegura Adilson Cabral, de la Universidade Federal Fluminense.

El escritor alternativo Sérgio Vaz, una voz muy respetada en la periferia de São Paulo, publicó el domingo un texto titulado Somos nós (somos nosotros), legitimando la multitud horizontal, plural y anónima que desconcierta a Brasil: “Quien grita somos nosotros. Los sin educación, los sin hospitales y sin seguridad. Somos nosotros, huérfanos de la patria. Los hijos bastardos de la nación. Somos nosotros, los negros, los pobres, los blancos indignados y los indios cansados de la pipa de la paz”. ¿Fama al servicio de la horizontalidad? ¿Liderazgo oblicuo? ¿Seguirá sin nombre la multitud brasileña? El gestor cultural Demetrio Portugal piensa que la imagen positiva fabricada sobre “el crecimiento económico” dificulta todo: “En Brasil, la ola positiva causa una confusión que produce infinitas olas menores y ecos que dificultan la formación de una imagen que nos identifique”. Sin embargo, para el filósofo Rodrigo Nunes, “el impacto subjetivo de las protestas ha sido tremendo”. La imagen del Brasil potencia está quebrada. ¿Qué puntos en común tiene, pues, el plural movimiento de movimientos?

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Grafo realizado por  Laboratório de Estudios sobre Imagen y Cibercultura sobre los hashtags más usados en Twitter

Aunque no exista un rótulo o etiqueta para definir a la multitud, movimiento o movimiento de movimientos de Brasil, sí existen varias identidades colectivas que conviven en todo el país. Tiago Pimentel, del estudio Interagentes, piensa que existió durante unos días una identidad colectiva. “Cuando el movimiento Passe Livre dijo que las manifestaciones no eran por los veinte centavos del transporte, se creó esa identidad común”, afirma Tiago. No es por veinte centavos. De hecho, surgieron muchísimos perfiles sociales alrededor de esa idea, como el Coletivo 20 centavos o No es por 20 centavos, é por direitos. El abanico, en palabras de Tiago, “se abrió tanto que se perdió esa identidad colectiva”. El eje urbano, empujado por el Passe Livre como colectivo creciente (cada vez presente en más urbes) y metáfora, es sin duda uno de los principales puntos en común. Destacan el surgimiento del movimiento/plataforma Belém Livre (en el norte del país), la consolidación del grupo Direitos Urbanos en Recife o el movimiento Eu pulo catracas (yo salto torniquetes), entre muchos otros.

Otro común, una identidad colectiva de facto es la palabra ‘rua’ (calle). La etiqueta #VemPraRua, que nació como remezcla de un anuncio de publicidad, es la más usada en redes como Twitter y Facebook, como prueba el grafo del  Laboratório de Estudios sobre Imagen y Cibercultura. Y ha dado pie a un sin número de perfiles colectivos y redes nuevos. La plataforma “apartidista e independiente” VemPraRua.org fue pionera. Pero el grito e imaginario de rua ha desembocado en decenas de colectivos locales, como BHnasRuas (Belo Horizonte), Rio na Rua  y RJnaRua (Rio de Janeiro), SPnasRuas (São Paulo) o VemPraRuaFloripa (Florianópolis), entre un larguísimo etcétera. La calle como espacio común, como territorio recuperado, como nueva interfaz de diálogo político. La descripción del colectivo BRnasRuas da algunas pistas sobre la identidad colectiva urbana que está siendo cocinada: “¡De las redes a las calles! De lo individual a lo común. Por una ciudad de tod@s. Por derechos, justicia social y una democracia horizontal”. De hecho, las asambleas populares horizontales que ya se expanden por las calles de una veintena de ciudades, están construyendo el nuevo sistema nervioso del Brasil indignado. La mayoría, como las de Belo Horizonte y Rio de Janeiro, tienen perfiles en Facebook. Existe un grupo en Facebook común a todas las asambleas. En unos estará lista una wiki común en el dominio assembleias.org.

¿Por qué la multitud brasileña no tiene nombre? ¿La profecía del colectivo italiano Wu Ming (que significa sin nombre en chino) y su libro Esta revolución no tiene rostro se está cumpliendo, por fin? Tiago Pimentel, analizando visualizaciones en la sede de Interagentes de São Paulo, tira de sociología, de antropología. De historia. Surge en la charla la cabanagem, una revolución popular que retiró a las élites del poder en la Amazonia, entre 1835 y 1840. Y el carnaval, su flujo de multitudes, sus máscaras temporales. Tiago cita Raízes de Brasil, un libro de 1937 del historiador Sergio Buarque de Holanda, en el que se relata la desconexión histórica de las regiones de Brasil. “Portugal prohibía enviar cartas de Río a Bahía, por ejemplo. Iban a Lisboa y regresaban”, afirma Tiago. La centralidad de Lisboa fue sustituida por otras. Por Rio de Janeiro. Por Brasilia. Por la Rede Globo. Por Facebook. El sociólogo Sérgio Amadeu, fundador de Interagentes, explica la paradoja: “los estudios prueban que las revueltas son extremadamente distribuidas, descentralizadas, tanto que no hay apenas hubs que conecten las regiones”. La fuerza de los medios y Facebook explican la falta de conexión nacional de los inicios. También, el poco entendido reinado de grupos de Anonymous en la convocación redes-calles.

Y el humor. En medio de la dispersión, del no logo de las revueltas brasileñas, empiezan a surgir perfiles fake y remezclas emotivas. Vándalo, usado como insulto por los medios en los primeros de los protestos, ya es una bandera común. Aparece en los apellidos y nombres de personas de las redes sociales. Y tal como ocurrió en Turquía, donde chapull (vándalos) derivó en la Chapul.Tv, en Brasil ya existe el humorístico Vândalo News. El vinagre – usado contra el gas lacrimógeno y prohibido durante unos días por la policía de São Paulo – es habitual, en cuentas como AlémDoVinagre (más allá del vinagre), en perfiles personales (Vándala del Vinagre) o en el libro colectivo Vinagre, uma antologia de poetas neobarracos. “En Brasil, hasta Anonymous fue carnavalizado, ganando contornos escépticos, socarrones, algo absurdamente potente en sentido político: de convocación de la población para ir a las calles, de resignificación de imágenes de los grandes medios”, asegura Fábio Mallini, investigador del Laboratório de Estudios sobre Imagen y Cibercultura. Tropicalismo caníbal en estado puro. Dilma Bolada, el perfil fake de Twitter de la presidente Dilma Rousseff, fue el responsable de la propuesta de donar los royalties del petróleo para la educación, ya aprobada. De hecho, Dilma Bolada marca la agenda nacional. El perfil oficial de la presidenta en Twitter está inactivo desde finales del año 2010.

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Novia fake del escrache del Copacabana Palace de Río de Janeiro

El movimiento – descentralizado, subterráneo, imprevisible – continúa mutando. Algunos escritores y personas conocidas ceden su fama / nombre a la multitud. Cuando un periodista le pregunta a un miembro del Movimiento Passe Live su nombre y estatus, responde: “Anota ahí: no soy nadie”. Un nadie, que en el Brasil social, es sinónimo de todos. De una identidad colectiva que funciona durante el carnaval y sus ‘blocos’ de calle. De una identidad común que existe en la pertenencia a las favelas, conocidas por sus habitantes como “comunidades”. La multitud de la que escriben Toni Negri y Michael Hardt, con su suma de singularidades individuales, surge por momentos. Pero los medios y líderes personalistas, muy influyentes todavía en Brasil, siguen usando las lógicas de la sociedad de masas que marcó la sociedad mediática del siglo XX. Y cualquier categoría teórica es insuficiente para el deseo colectivo llamado #VemPraRua. Una identidad que es una calle compartida. Un común que encaja con la definición de territorio del geógrafo brasileño Milton Santos: “territorio es básicamente una identidad, el sentimiento de pertenecer a aquello que nos pertenece”.

Tal vez, una imagen ayude a entender mejor la multitud sin nombre de Brasil. El sábado 13 de julio tuvo lugar un impactante escrache enfrente del Copacabana Palace de Rio de Janeiro. Una multitud estropeó la boda de Beatriz Perissé Barata, nieta del empresario Jacob Barata, el “rey de los autobuses” privados que monopolizan la ciudad. Aparecieron jóvenes vestidas de novias indignadas. Gente con instrumentos. Carteles ácidos. Silbidos. La élite, descolocada, acabó tirando billetes de 50 reales en forma de avioncitos hacia los manifestantes, un verdadero regalo para la rabia del “movimiento”. Nadie reivindicó el escrache. La multitud golpeó en el imaginario. Y se dispersó, como los blocos del carnaval. Se reagrupará de nuevo. Sin orden. Sin organización. El poema Somos nosotros de Sérgio Vaz, sin explicar el escrache, encajaría en un post it en la fachada del Copacabana Palace: “Somos nosotros, los esclavos del autobús de negreros, los asalariados apretados en el tren”.

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Grafo realizado por  Laboratório de Estudios sobre Imagen y Cibercultura sobre las palabras más usados en Twitter

La guerra de memes toma las redes de Brasil

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Gráfico realizado por el Laboratório de Estudos sobre Imagem e Cibercultura 

*Artículo publicado por Bernardo Gutiérrez en eldiario.es el pasado 22 de junio.

#BrazilianRevolution. #VemPraRua. #MudaBrasil. #OGiganteAcordou. #ForaFeliciano. #RevoltadoVinagre. #ProtestosBR. Las revueltas que sacuden Brasil de norte a sur, de este a oeste, están encendiendo las redes. Y es en el ecosistema digital donde se está librando una feroz guerra de narrativas, etiquetas, mensajes y memes (idea o concepto que cuaja y crea tendencia). A diferencia del estallido del 15M, de Occupy Wall Street o de la primavera turca, que tenían etiquetas muy reconocibles (#15M -#Indignados, #ows – #occupy, #occupygezi – #DerinGezi), el levantamiento brasileño no tiene una etiqueta central. Son decenas, centenares. El grito es orgánico, diverso. Y los colectivos que han impulsado la toma de las calles no han conseguido – ni siquiera intentado – crear etiquetas y narrativas para organizar el caos. No se han usado demasiadas redes libres (aunque sí hay grupos de trabajo en N-1.cc, muy usada por el 15M, como el Luta contra o aumento da passagem 2013).

El estudio realizado por el Laboratório de Estudos sobre Imagem e Cibercultura analiza el amplio ecosistema de etiquetas que surgió de las protestas en São Paulo, donde se inició la revuelta. Y prueba la descentralización de las mismos. El dominio absoluto de la red social Facebook – centralizada y endogámica – explica parte del caos.  En los últimos dos días, aprovechando la confusión generalizada, grupos conservadores están apropiándose de redes y calles. Y los colectivos activistas, Gobiernos y grupos de izquierda han entrado en la guerra narrativa.Pocos libros como Meme Wars, de Kalle Lasn, editor de la revista Adbusters que impulsó el movimiento Occupy Wall Street, reflejan tan bien el desafío que está en juego: “Las viejas certezas se están desmoronando. Los guerreros de memes están poniendo a punto sus plumas, máscaras y manifiestos. Los académicos de la vieja escuela se están batiendo en retirada obligados finalmente a admitir que no son capaces de comprender los sistemas no-lineales”.

A continuación algunas claves de redes de la #BrazilianRevolution.

1. De las Redes a las calles. Facebook, que en los últimos años ha desplazado en Brasil a Orkut y también a Twitter, fue la red que sirvió para mobilizar a la población de las redes a las calles. El Movimiento Passe Livre, que ha liderado la revuelta en los primeros días, ha usado Facebook para divulgar más que su propio site. Los eventos de Facebook han sido la principal herramienta. No sólo para movilizar, sino también para generar expectativa y entusiasmo. El Quinto grande ato contra o aumento das passagens del pasado lunes en São Paulo, en el que confirmaron presencia 290.000 personas, es el mejor ejemplo. Ocurrió lo mismo en la manifestación de Río de Janeiro, con casi 280.00 invitados. Los muros de dichos grupos se convierten en ágoras. También existen inúmeros grupos de Facebook (abiertos y cerrados). A parte de para la viralización de imágenes y vídeos, Facebook ha servido como plataforma de trabajo. Una peculiaridad han sido los mensajes colectivos en Facebook con títulos concretos. Treinamentos, por ejemplo, es el título de un grupo de comunicación de activistas.

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2. Twitter. Paradójicamente, Twitter, considerada la máquina de guerra por los movimientos globales, no ha sido utilizada demasiado por los colectivos y movimientos vinculados a la revuelta brasileña. Muchísimos hashtags. Regionales. Temáticos. Y muy  pocos unificadores. Los primeros días abundaban algunos metafóricos (#OGiganteAcordou, #MudaBrasil), identitarios (#passelivre),  mobilizadores (#VemPraRua, #RecifePraRua), técnicos (#SP17J, #Sp18J), emotivos (#GritaSemTerMedoBrasil, #PorUmBrasilOnde) o humorísticos (#RevoltadoVinagre). #VerasQueTeuFilhoNãoFogeaLuta (#verásquetuhijonohuyedelalucha), el título de un poema de Jõao Cabral de Melo, una reparopiación semántica en toda regla, fue un punto de unión. Algunos como #VemPraRua nacieron en anuncios de publicidad. Sin embargo, como prueba el estudio Hashtrash, ha sido uno de los más populares. Uno de los pocos que se expandió por el mundo. #ChangeBrazil, inicialmente bienvenido, ha sido duramente criticado por “derechista”. #MudaBrasil, #Brasilacorda o #Acordabrasil han ido perdiendo popularidad por el mismo motivo. Ayer por la noche, partidarios y detractores de la presidente Dilma Rousseff libraban una dura batalla con los hashtags #CalaABocaDilma y #TamoJuntoDilma. (ver apartado de visualización de redes).

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3. Gráfica. El diseño gráfico es un elemento muy presente en las revueltas brasileñas. Existen algunos blogs que están recopilando material y cartelería, como Imprimeevai o Camiseteria. Sin embargo, todavía no hay una plataforma que recopile todo el material como VocesconFutura hizo y hace en el 15M español. Facebook sigue siendo la red a través de la que se divulga el material. ‘La revuelta del vinagre’, etiqueta que sonó mucho durante los primeros días por la prohibición del Gobierno de llevar vinagre a las manifestaciones (usado para protegerse del gas), provocó por su parte un sin fin de remezclas de logos, diseños y también fotografías. Arriba (izquierda), cartel de la movilización de Recife del pasado jueves. A su derecha, montaje con al foto del Gobernador de São Paulo, Geraldo Alckmin, responsable por el uso de gas lacrimógeno por parte de la Policía Militar.

4. Plataformas. Los grandes medios patinaron solemnemente durante el inicio de la revuelta. Ocultaron la violencia policial. Ignoraron el movimiento creciente. Por eso, desde las primeras manifestaciones surgieron algunas plataformas informativas independientes como SaladUpRising,  TarifaZero o VemPraRua. Sin embargo, no se ha producido un fenómeno como las plataformas TomalaPlaza.net y TakeTheSquare.net (que rapidamente centralizaron la información alrededor del 15M), #OccupyNews de Occupy Wall Street o #OccupyGezi (um tumblr referencia de la revuelta turca). El jueves nació Coletivo020.org, que juega con la metáfora de los 0,20 centavos del transporte público que propició la revuelta. El papel de la agencia de periodismo investigativo Agência Pública también ha sido importante. También el de medios independientes como Revista Fórum o Outras Palavras.

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5. Fotografía. Las imágenes han sido muy importantes en la expansión del virus revolucionari. De nuevo Facebook se lleva la palma. Pero también Instagram y Flickr están siendo importantes. Las primeras fotos del uso de gas lacrimógeno por parte de la Policia Militar (PM) encendieron las redes. Destaca la cobertura del colectivo Mídia Ninja, que ha cubierto en tiempo real las mayoría de las manifestaciones. Y ha llegado antes que los grandes medios. Su licencia es Creative Commons Share Alike. Detalle: ni siquiera tienen web, apenas perfil de Facebook.

6. Anonymous vs Espionaje. La batalla también se ha librado en el ciberespacio. Anonymous y otros colectivos hacktivistas ocuparon durante los primeros días cuentas de Twitter (de la mismísima presidente Dilma y de la revista ultra conservadora Veja) y tumbaron algunos sites del Gobierno. Por su parte, el Gobierno brasileño puso en marcha a la Agência Brasileira de Inteligência para controlar y espiar perfiles sociales de las principales redes.

7. Internet móvil. Aunque el servicio de 3G no es demasiado bueno en Brasil y no hay excesivo WI-FI en el espacio público, el uso de Internet móvil ha sido importante. Se intentó que los vecinos abriesen sus redes WI-FI durante las manifestaciones de São Paulo. Se ha divulgado en Twitter las claves de Internet de instituciones (como la Fundación Getúlio Vargas en São Paulo) que están en el camino de las protestas. Internet móvil ha sido vital para recopilar fotografías y vídeos. Por otro, para relacionarse en tiempo real con otras personas. Mucha gente ha creado grupos de WhatsApp para estar conectados. Anécdota: se ha usado la red social móvil Foursquare para dejar pistas sobre posiciones (hacer check in en determinados lugares comerciales). Interesante el hashtag #MOBAJUDA, usado para avisar sobre personas heridas. El streaming móvil ha sido importantísimo para la plataforma POSTV, que se ha adelantado a la TV.

8. Audiovisuales, virales, remezclas. El vídeo es la gran pasión de los brasileños. Y hay muchísimo material. Por un lado, vídeos que han convertido en virales, como el Don´t come to the world cup, en el que una brasileña critica a la FIFA y el Mundial en inglés. Por otro, remezclas que ridiculizan mensajes y discursos. El ex jugador de fútbol Pelé lanzó un vídeo intentando desmovilizar a la población. En pocas, horas, una remezcla del vídeo transformaba a Pelé en un entusiasta de las manifestaciones. Aunque el auténtico viral ha sido Chuck Norris se revolta com Pelé (abre este apartado).

9. Mapas.Han existido muchos mapas colaborativos de las protestas brasileiras. La mayoría realizados en Google Maps. El mapa #ProtestosBR ha sido uno de los más populares. Por su parte, el mapa para denunciar las denuncias policiales ha sido realizado en la plataforma crowd map.

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10. Grafos, estudios. El mencionado Laboratorio de la Imagen y la Cibercultura ha sido de los pocos que ha realizado visualizaciones de redes. A parte del grafosobre la multiplicidad de etiquetas (en el que se usó Gephi), destacan los estudios realizados sobre la presencia de la palabra Dilma en las redes y sobre el lenguaje de las protestas. Por otro lado, el gráfico interactivo CausasBrasil visualiza los asuntos más importantes de las protestas, día por día (imagen).