¿Una cobertura del Mundial sin (casi) hablar de fútbol?

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¿Es posible realizar una cobertura del Mundial sin (casi) hablar de fútbol? El presente texto responde a la pregunta de forma contundente: sí se puede. A pesar de que en los últimos tres años he reducido mi trabajo periodístico en sus formatos clásicos y de que soy muy crítico con el rumbo que los grandes medios han tomado, continúo siendo periodista. A pesar de que publiqué Un manifiesto posperiodístico, criticando el obsoleto entramado informativo del planeta, realizo coberturas concretas en momentos especiales. Así fue durante las denominadas jornadas de junio (las revueltas que sacudieron Brasil desde junio de 2013) y así  ha sido durante el Mundial de fútbol. En ambos casos, el principal medio receptor de mis textos es eldiario.es. También publico diferentes tipos de textos (del reportaje al artículo de opinión) en Al Jazeera, Yorokobu, El Diagonal, La Marea, Carta Capital, Outras Palavras, Revista Fórum, Occupy.com o Shareable, entre otros. El común denominador de todos ellos es que no usan copyright. Y que la libertad en contenido y forma es mayor que en los medios tradicionales.

Durante el Mundial de fútbol de Brasil he podido disfrutar de hacer periodismo sin publicar ni un sólo texto centrado en el fútbol. Ayuda bastante que eldiario.es no tenga sección de deportes. Pero después de haber cubierto la última década de Brasil en importantes medios internacionales (una buena parte en bernardogutierrez.es), el interés de cualquier pieza deportiva se me antojaba casi nulo. Además, en todo mi historia periodística, apenas he escrito un par de piezas sobre deportes, aunque dirigí como consultor el lanzamiento del diario deportivo El D, en muchas ciudades mexicanas. Por otro lado, mi mirada está más centrada en procesos de red, en movimientos sociales, en el diálogo vieja-nueva política, en la sociología, en procesos subjetivos. Confieso que, a pesar de ser un fanático de la comunicación en red y de las nuevas plataformas, pocas cosas me hacen vibrar más que escribir una crónica.
En los once textos que he escrito para cubrir lo que pasaba en las redes y las calles de Brasil durante el Mundial hay dos crónicas, hay análisis, hay reportaje, hay opinión.  Todos encajan con esa frase que define el periodismo como “aquello que alguien desea que no se publique”. He publicado textos en eldiario.es, Al Jazeera (edición inglés), Yorokobu y El Diagonal. Aquí todos los textos, con su link y con un pequeño comentario para cada uno en el que se mezcla el making of y el comentario posterior.
El Guernica de las calles contra la FIFA. Una primera crónica en el que se planteaba uno de los grandes dilemas del Mundial. ¿Cómo iban a reaccionar durante el Mundial los muchos movimientos, colectivos y redes que llevaban casi un año en las calles? ¿Y cómo iban a reaccionar los activistas y los movimientos sociales ante el gigantesco diluvio informativo y emotivo que significa cualquier Mundial? La elección del Guernica das ruas, obra de Alex Frechette, me pareció apropiada. Dejaba intuir que la creatividad ARTivista sería uno de los caminos de muchos brasileños para huir de la previsible violencia policial.
Esto también es el mundial: desalojos made in FIFA. El único tema que yo no propuse a eldiario.es. Fue un encargo de la responsable de derechos humanos de dicho medio. Sin duda, uno de los asuntos que se debían abordar, que intenté resolver saliendo un poco de los clichés y con algo de memoria histórica, pues se estaba publicando en todos los medios del mundo mucha información semejante.
La represión policial empaña la inaguración del Mundial de fútbol. Primera crónica, fuego real, de los acontecimientos. El texto reflejaba mi visita personal a las inmediaciones del Itaquerão (el estadio que acogía la abertura del Mundial) y a Carrão (donde ocurrió la primera clara violación de derechos humanos de la policía brasileña). El asunto de la represión policial se insinuaba ya como uno de los asuntos del Mundial. También quedó muy evidente la estrategia del poder para silenciar a las calles: acabar con las manifestaciones antes de que comenzasen e inculcar el miedo con una durísima represión policial.
Brasileños contra la canarinha. Probablemente, uno de los textos que mejor reflejan las rupturas y contradicciones emocionales de una buena parte de los brasileños que, amando el fútbol, no sentían la pasión de la Canarinha por muchos motivos. El título habría sido “populista” o “equivocado” utilizando el artículo “Los” antes del mismo. “Brasileños contra la canarinha” significa “algunos brasileños”. Fue un texto polémico que cayó mal entre algunos sectores del denominado “Governismo” (oficialistas) que se negaban a escuchar cualquier opinión crítica o incluso diferente. Con el paso de los días, cada vez más personas apoyaban a su seleción, a pesar de continuar críticas. Pero este texto es ya parte de la historia de Brasil.
El Passe Livre irrumpe en el Mundial. Crónica pura. La manifestación del Passe Livre del 19 de junio conmemoraba el aniversario de la gran victoria de las jornadas de junio: la bajada de la tarifa en el transporte público (que en realidad es privado) de São Paulo del 19 de junio de 2013. La manifestación huía del eje de otras, muy centradas contra el Mundial, pero tocaba el asunto de forma tangencial. El texto fue de los pocos que reflejó lo que ocurrió, sin caer en el sensacionalismo de los medios brasileños, que apenas hablaron de cristales rotos y de “vándalos”.
Territorio FIFA: la ciudad neoliberal que indigna a los brasileños. Posiblemente, uno de los más originales y bien recibidos. Aprovechando la anomalía jurídica del Territorio FIFA (esos dos quilómetros que rodean a todos los estadios) y que lo urbano es una de las líneas de mi trabajo, toqué uno de los grandes asuntos de Brasil: el problemón urbano que existe en todo el país. Fue una de las raíces de las jornadas de junio y es uno de los ejes más vivos del momento. El desalojo de Ocupe Estelita en Recife, entre otras cosas, puso el asunto en el paisaje del Mundial.
The anti FIFA shout as a reconnection of Global struggles. Cuando surgió la oportunidad de hacer una pieza de análisis para Al Jazeera, lo tuve muy claro. Los medios estaban ignorando un grito global, distribuido, plural, lleno de rabia, contra la FIFA, contra el capitalismo. Un grito que nació en Brasil y se estaba expandiendo por el planeta. Mapeé como pocos esta conexión de redes, movimientos y colectivos que teniendo casi nada en común, se enredaban en este grito coral. El artículo fue republicado en español en El Diagonal.
Creatividad anti Mundial. Según iba avanzando el Mundial, la represión policial iba vaciando las calles de protestas masivas. El pavor a ser agredido o preso ganó la partida, Sin embargo, la creatividad lateral, oblicua, más artística, fue creciendo. En este reportaje mapeo una buena parte de la creatividad surgida en Brasil contra el Mundial. Mucha, variada, de un alto nivel estético. Muy curioso que no ha existido apenas la creatividad brasileña a favor del Mundial: sólo incentivada por marcas y Gobiernos, con dinero de por medio. Lamentable que ningún medio brasileño haya hablado de ello.
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La odisea de Fuleco, la mascota oficial de la FIFAUno de mis textos favoritos. La idea era utilizar a Fuleco, la mascota de la FIFA, para hacer una radiografía social, económica y política de todo lo que ocurre en Brasil del Mundial. Las metáforas, los símbolos, pueden transmitir mejor la realidad que la comunicación directa. La odisea de Fuleco refleja bien el muy contradictorio Mundial que hemos vivido y cómo el modelo FIFA de megapatrocinadores está empezando a irritar a los ciudadanos, incluso a los fanáticos del fútbol.
Dilma Rousseff intenta huir del 7×1. Una crónica de fútbol-política. Un análisis de cómo el pésimo resultado de Brasil frente a Alemania puede influir en las elecciones. Doy voz a muchos especialistas. Y retrato esa secuencia funesta del “Gobernismo” y el Mundial: asociar el Mundial a la política y a Dilma cuando todo va bien en el campo y disociarla cuando el equipo de fútbol es un desastre. Un error de bulto de la estrategia comunicativa del Gobierno de Brasil y del PT, que tras el 7×1 quedó en evidencia y puede darle bastantes dolores de cabeza a Dilma.
171 goles, 2608 detenidos. Crónica final, despedida y cierre. Estuve donde había que estar, donde cualquier periodista debería haber estado: en la manifestación crítica con el Mundial que se celebró en Río de Janeiro el mismísimo día de la final y que acabó con una brutalidad policial exagerada. Crónica balance, que encaja en esa frase que define el periodismo como “aquello que alguien desea que no se publique”. No es simple mezclar crónica con análisis o balance, pero creo que en esta pieza se consigue, a pesar de que acabé de escribirla a las tres de la madrugada del lunes.
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