El macarrismo ilustrado de Mr.Wert

“La ministra de cultura española, Ángeles González-Sinde, se ha sacado de la chistera de la improvisación una ley contra las descargas ilegales en Internet que permitirá cerrar webs en apenas cuatro días. Incluso webs que tengan un vínculo con presuntos archivos ilegales. Webs que, siendo puristas, podrían ser Google o Youtube. Un precinto express que hará un poquito más farragosa la burocracia de la Audiencia Nacional, esa institución que se ocupa de asuntos tan nimios como el terrorismo, el narcotráfico o la falsificación de moneda”. Así comenzaba una entrada en mi blog personal, Desde Alfa Centauro, publicada el día 9 de enero de 2010, titulada El imperio (del plástico) contraataca.

Han pasado dos años. El mundo ha dado vueltas sobre su propio eje /crisis. La cultura está más viva y libre que nunca, mientras la industria del entretenimiento agoniza.  Pero el nuevo ministro de cultura de España, José Ignacio Wert, ha aprobado la demostada Ley Sinde, ahora Ley Sinde Wert. Han pasado dos años. Teddy Bautista y el combo arribista de la SGAE fueron detenidos acusados de desviar fondos y robar de los autores. Pero el señor Wert ha aprobado sin debatir ni un minuto una ley pensada para la prehistoria del mundo digital (el vídeo inicial pide este debate). España sigue siendo referencia en cultura libre, de la creatividad con licencias abiertas (Creative Commons, copyleft), pero Wert ignora el potencial de esta industria. El mundo de la cultura empieza abandonar el mundo de la descarga directa. Renace el P2P (peer-to-peer, intercambio de archivos entre usuarios) tras el cierre de Megaupload. Se mantiene el intercabio de arhivos .torrent (intercambio de un archivo distribuido entre muchos usuarios). Y más importante: la estrategia del streaming (escuchar online, leer online, sin descargar), cotiza al alza.

Spotify, una radio gratuita y personalizada que paga a los autores, ilumina nuevos caminos. Pero Wert utiliza argumentos / manipulaciones del pleistoceno: compartir cultura=piratería. Florecen bibliotecas virtuales de libros libres, como Bookcamping.cc, pero Wert prefiere apostar por la industria de la celulosa. Los músicos usan masivamente el servicio Soundcloud y colocan su música en la nube. Pero a Wert le pone la industria del plástico (Cds)+distribuición altamente contaminante (camiones, aviones, barcos, gasolina). La creación colectiva (Fundación Robo, 15m.cc) es tendencia. Pero Wert cree en la genialidad de la clase creativa y en las musas inspiradoras. Wikileaks desveló las presiones de Estados Unidos para que España, esa provincia de Hollywood, aprobase la Ley Sinde. Pero Bienvenido Mr.Wert (un remake cutre del genial Luis García Berlanga), afirmó que España “tiene personalidad aprobando” dicha ley. El Congreso estadounidense paralizó el proyecto de ley SOPA ante la presión internauta. Pero Wert, erre que erre, sigue obnubilado en su medievo digital.

No me extraña que el Tribunal Supremo haya aceptado la denuncia de la Asociación de Internautas contra la Ley Sinde Wert, que ningunea el papel de los jueces. No me sorprende que el Tribunal Supremo haya aceptado a trámite el recurso de la Red de Empresas de Internet (REI) y la Asociación Española de la Economía Digital contra una ley que frenará el crecimiento económico de España. No me extraña que el siempre agudo colectivo Hacktivistas haya lanzado la Operación Wert. Desde el site Wertenlaces están incentivando que cualquier site se convierta en ilegal copiando este código. Basta enlazar una canción del músico Eme Navarro  – miembro de la SGAE – que voluntariamente ha querido poner en entredicho al Ley Sinde Wert. De hecho, Hacktivistas ha promovido la estrategia de la autoinculpación. Ellos mismos han denunciado a casi  300 sites desobedientes. La autoinculpación pretende crear un verdadero virus troyano para colapsar la justicia. Para  demostrar que la ley, además de obsoleta y vertical, es inútil.

Estoy convencido que Mr.Wert pasará a la historia como el ministro más impopular de la democracia española. Como un títere efímero. Como el impulsor de un macarrismo ilustrado que remezcla aquel controvertido despotismo ilustrado. Wert ha hackeado aquel  “todo para el pueblo pero sin el pueblo” y lo ha convertido en un “todo para la industria pero sin el pueblo”. Y lo que es peor: lo ha hackeado con cierta chulería, ignorancia digital, prepotencia y ceguera empresarial. Por todo ello, la #OpWert contra el macarrismo ilustrado del pacato thriller ‘Bienvenido Mr. Wert’ es más necesaria que nunca.

Yo ya me he bajado la canción Nobodys death de Eme Navarro. Soy un pirata. Sólo me duele que sea demasiado buena. Bienenido Mr. Wert se merecía una remezcla chapucera de Paquito el chocolatero interpretada por Ramoncín.

 

 

 
Mi web: bernardogutierrez.es Dirijo la consultora futuramedia.net. En Twitter soy @bernardosampa

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