La monarquía analógica frente a la república 3.0

 

#ElefantesRepublicanos #Todossomoselefante #TomalaZarzuela. #ElefantesporlaRepública. Ni el más entusiasta de los republicanos de España habría esperado un 14 de abril tan anti monárquico. El  81º aniversario de la II República, tras el percance real de Juan Carlos II en una cacería en Botsuana, se convirtió en un auténtico día viral contra la monarquía española. Unos días después de que el movimiento 15M se hubiera sumado a la causa republicana Twitter rezumó humor y encendidas críticas. Algunos Tweets fueron retuitados miles de veces, como el  Efecto mariposa de @perecasellas: “yo pago mis impuestos en España y un elefante muere en Botswana”. Mientras la Casa Real mantenía silencio, los festejos del 14 abril se convertían en algo mundial. Surgían divertidos montajes de elefantes republicanos, campañas en PicBadgeds para poner un elefante en perfiles personales. E incluso nació una curiosa campaña activista con la fotografía del rey frente al elefante para que los ciudadanos enviasen por correo una postal montada denunciando la cacería real.

La enumeración de los juancafacts podría ser infinita. Tampoco quiero centrarme en el negro año para la monarquía española. Apenas quiero repasar algunos detalles de esa institución llamada Casa de S.M el Rey en la era de las redes. La Casa Real – que tiene un sitio unilateral, obsoleto y diseñado con escuadra y cartabón – es una organización totalmente centralizada. Mientras el mundo se rehace en redes descentralizadas y distribuidas la Casa Real sigue anclada en el mundo predigital. El site no admite comentarios de usuarios. Ni siquiera ha llegado a la fase de la “adhesión” y “participación” de la pirámide del compromiso que caracteriza el mundo 2.0 (que ya es el pasado). Ni hablar, lógico, de las interacciones que caracterizan el mundo distribuido. La Casa Real no tiene perfiles en redes sociales. El diálogo con el pueblo es casi nulo. Los mensajes de la institución son verticales y unilaterales (mundo analógico y centralizado). La Casa Real tampoco puede presumir de transparencia (quedó fuera incluso del proyecto de Ley de Transparencia presentado por el PP). Y por si fuera poco es una organización cerrada que no entendió nada del nuevo ecosistema de organizaciones abiertas. Para Juan Carlos el cazador el outsourcing debe de ser, como mínimo, una palabrota.

Abre tu organización o desaparece con todos los demás, dice Olmo Gálvez, experto en el commons marketing. Una posible receta: la abdicación, afirma Arsenio Escolar, director de 20 Minutos. El rey debe elegir entre sus responsabilidades o su abdicación, asegura el socialista Tomás Gómez. Sea cual sea el final real de esta historia, la brecha entre la monarquía analógica y la república 3.0 de la sociedad en red seguirá creciendo. Si el rey hubiera cazado un elefante en 1980 nadie habría sabido nada. La prensa no habría publicado una línea. En la era de la web 3.0 el pie de foto más repetido ayer en Facebook bajo la imagen del rey en Botsuana es totalmente premonitorio: “dos especies en peligro de extinción: elefantes y monarcas”.

Mi web: bernardogutierrez.es Dirijo la consultora futuramedia.net En Twitter soy @bernardosampa