Syriza en el laberinto de los movimientos sociales

tsipras

First we take Athens, then we take Madrid. El eco festivo de las calles de Atenas ya es el estribillo bailongo de muchos movimientos sociales del Estado español. Algunos activistas ibéricos (portugueses incluidos) celebran el triunfo de Syriza como si fuese propio. A primera vista parece de cajón: la crisis y la austeridad provocaron fuertes movilizaciones sociales en Grecia. Y así surgió la posibilidad de la victoria de Syriza. Sin embargo, cualquiera que haya pasado por Grecia en los últimos tiempos se ha topado con una realidad más compleja. Alexis Tsipras, para muchos movimientos sociales, es un vendido. Un oportunista pop que no representa a la voz de las calles. En los centros ocupados echan pestes contra Syriza. En los colectivos autónomos no quieren saber nada de una coalición que aspira a aparecer en la foto oficial de la Unión Europea. Y Solidarity4all, la plataforma social de Syriza elogiada por Ada Colau, se lleva palos siderales.

Los movimientos de la izquierda clásica – muchos anarquistas, los militantes exageradamente vintage del KKE, el Partido Comunista – ven a Solidarity4all como un espacio fake creado para cooptar a los movimientos sociales para el planeta Syriza. Muchos indignados que tomaron la plaza Syntagma en 2011 tildan a Tsipras de vieja política. Y si se pregunta por Syriza a las personas que gestionan colectivamente una clínica o crean una cooperativa ecológica las respuestas apuntan a una misma dirección: “los de Syriza son políticos profesionales”, “vienen del PASOK (partido socialista)”, “no tienen un pie en la calle”. Y aquí llega la mala noticia de las elecciones griegas para los mitómanos de los movimientos españoles y/o globales: el éxito de Syriza se debe a múltiples motivos. Nunca a una linealidad de Movimientos y Ciudadanos Que Toman La Calle y Luego Llegan al Poder. También debería ser mala noticia para las fuerzas conservadoras que califican a Syriza de izquierda radical: a Syriza le llueve críticas desde la izquierda y desde la calle.

Tsipras no es calle. No es movimiento. No es activista. Se sentiría tan incómodo en una ocupa o en una asamblea como cualquier político del star system. Los movimientos sociales no le aprecian demasiado. Una buena parte de los barbudos izquierdistas que ocupan edificios en Exarcheia, el barrio anarco de Atenas, forman parte de ese 37% de abstencionistas. Muchos de los habituales en las rojinegras manifestaciones anti fascistas habrán votado nulo o habrán depositado su confianza en el inamovible partido comunista. Y otro porcentaje de esa Grecia colaborativa se ha volcado en Antarsya (algo así como Izquierda Anticapitalista), que obtuvo un 0,62%. Tal vez, algunos hayan votado a Potami o incluso a Griegos Independientes (Anel), también radicales anti Troika y ya embarcados en el Gobierno de Tsipras.

Es innegable: mucha gente de los movimientos sociales, entre la espada conservadora de Nueva Democracia y la pared de la Troika, habrá votado a Syriza. Unos con cierta esperanza de cambio. Otros, a regañadientes. Sin embargo, el importante ascenso electoral de la coalición habría que buscarlo en muchos otros factores: en su estrategia mediática, en sus calculadas indefiniciones, en su narrativa anti austeridad, en sus apelos descarados al votante descontento….

Cierto: Syriza bebe de ese hundimiento llamado Pasok, el casi aniquilado partido socialista griego. Pero se alimenta también de una masa de votantes desencantados, históricamente no politizados, que sufren en su día a día el colapso del sistema. La abuela analógica que ve a su nieto desempleado y que tiene miedo de perder su seguridad social ha sido más importante para Syriza que el rojeras de la cooperativa del barrio. Y es la televisión, estúpido. Las imágenes edulcoradas del Tsipras estrella pop haciéndole la rosca al Euro o besándole la mano a padres ortodoxos han funcionado. Syriza sobrevivió al fuego amigo. Y se transformó en un partido de masas gracias a las construcciones del marketing y a las fotografías retocadas en los laboratorios de la vieja política.

Las plazas tomadas y los movimientos tejieron una red-necesaria-pero-no-suficiente para transformar Grecia. Dinamitaron el consenso sobre la política posible. Generaron la brecha subjetiva que abrió el camino al cambio macropolítico. Syriza se apoyó en ese ecosistema. Y supo encontrar la narrativa agregadora para ese nuevo imaginario en un escenario político tan convulso como el griego, donde la ultra derecha también se aprovecha del deseo de cambio.

Los desafíos macro políticos y económicos de Syriza son cruciales y superlativos. Pero también existe otro desafío vital: cómo dialogar con los movimientos sociales. Syriza ha capitalizado electoralmente el malestar social sin un excesivo diálogo con las calles. Y en un país como Grecia, con un exuberante tejido de prácticas ciudadanas, eso puede pasarles factura. Muchos griegos han ido dando las espaldas al Estado en los últimos años. Se han armado de colectividad. Se han sumergido en procesos colaborativos, cooperativos. Han alimentado el tan hablado procomún, sin saberlo. Y ahora se encuentran frente a un nuevo Gobierno que ha llegado al poder usando casi las mismas estrategias y tácticas de la vieja política. El mensaje cambia. El tono también. No tanto la forma.

Pero los detalles simbólicos de la primera semana de Gobierno son muy contundentes. Y hay que aceptarlo: la sociedad civil, en el contexto griego, poco puede hacer contra el rodillo de la Troika. Syriza es la herramienta y el revulsivo para forzar el cambio. Aquí llega la segunda mala noticia para los mitómanos de los movimientos españoles: la tan hablada multitud, la que construye biopolítica en las calles y redes, todavía necesita a la masa para conseguir cambiar las cosas. Syriza ha hecho más en seis días que los anteriores Gobiernos, afirmaba el pasado sábado Pablo Iglesias, en la puerta del Sol de Madrid. Simbólicamente, Syriza ha hecho más que cualquier Gobierno de Europa en la última década. Segunda mala noticia o real politik: el #SíSePuede de las calles necesita una palanca del cambio ejecutiva.

Syriza tiene el desafío de cambiar el rumbo de la Unión Europea. Algo que dificilmente se conseguirá sin más apoyos desde el sur de Europa (también desde el norte). Sin embargo, el desafío de Syriza también pasa por reinventar el formato de la política, los espacios de diálogo, los métodos de creación colectiva, la sensibilidad de la escucha. Sin intentar entender ese nuevo ecosistema ciudadano, que atraviesa al Estado y al mercado, Syriza decepcionará a muchos. Sin prestar atención a ese rumor social que brota en los laterales de la política, en las brechas donde la ciudadanía ha plantado sus brotes verdes, Syriza se verá atrapada por un creciente fuego amigo. First we take Athens, then we take Madrid. Suena bien. Y aunque Grecia no sea España, el laberinto de Syriza y los movimientos sociales sirve para el siempre optimista ecosistema quincemayista. Y también sirve, cómo no, para la oleada de Podemos, Ganemos y las mil y una siglas del 2015 español. El escenario griego debería ser especialmente instructivo para todos aquellos que critican a Podemos y continúan entonando aquel algo desgastado “cambiar el mundo sin tomar el poder”.

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Ganemos, Guanyem: democracia en red, espacios en red

 ganemosmadrid

Imagen: imaginoteca.com

Bernardo Gutiérrez

De Podemos a Guanyem Barcelona. De Guanyem Barcelona a Ganemos Madrid. De Ganemos Madrid a Ganemos Málaga. De Ganemos Málaga a Marea Atlántica (A Coruña). El ecosistema de iniciativas ciudadanas para tomar/asaltar/ hackear el poder de cara a las elecciones municipales de 2015 de España sigue dando sorpresas. Quienes pensaban que la irrupción de Podemos en el Parlamento Europeo iba a traducirse en una rápida consolidación de dicho partido de cara a las siguiente cita electoral (municipales) no contaban con estos nuevos frentes ciudadanos, nacidos en redes y calles, en la inercia de las prácticas surgidas al calor del 15M. El mismísimo Pablo Igleisas, cabeza más visible de Podemos, asegura que es bueno “prescindir del fetichismo de las siglas”. Y cuando parece que una iniciativa como Municipalia, fraguada durante meses bajo diferentes paraguas y redes en Madrid, va a lanzar su candidatura, muta con agilidad  a un nuevo grito común. Ganemos Madrid nace alentado por la fuerza de la subjetividad creciente de Guanyem. Y es que una palabra está en la boca de todos: confluencia. Confluencia y no unión, como parecían anhelar las izquierdas tradicionales.

Tras las elecciones europeas, cuando las redes se preguntaban qué había pasado con el Partido X y por qué Podemos había conseguido un resultado tan espectacular, publiqué un artículo titulado El método 15M como sistema operativo de la nueva era de partidos.  Concluía el mismo con una frase que flotaba en la cabeza de muchos, un temor colectivo a la vuelta al pasado: “Muchos reclamarán un nuevo Frente Popular que aglutine a todas las izquierdas. Las juventudes del PSOE e Izquierda Unida lo intentarán. Pero tal vez Podemos, sin renunciar a su ideología de izquierda, consiga articular algo más complejo, innovador y revolucionario: un nuevo Frente en Red de partidos, movimientos, colectivos y redes basado en el conjunto de métodos colectivos del ecosistema 15M”. Me equivocaba ligeramente: el frente ciudadano ya estaba en marcha.

El apoyo de Ada Colau, ex portavoz de la Plataforma de Afectados de la Hipoteca (PAH), a Guanyem Barcelona fue un vislumbre de la Política en Red que Viene: redes, movimientos, colectivos, asociaciones, asambleas, cooperativas, militantes de partidos, trabajando juntos. Juntos en frentes confluyentes, constituyentes, destituyentes, complementarios. El apoyo del Partido X, que comparte su código y método para enriquecer a Guanyem, es otra puntita del  iceberg constituyente que se le viene encima a la Cultura de la Transición. “Las formas de cooperación de los movimientos red no pasan ya por grandes dogmas ideológicos unitarios sino por conectar las prácticas en las que se ejerce la reconquista de los derechos y de lo que es común”, asegura Arnau Monty en su artículo Las mutaciones del movimientos red 15M.  El 15M no está donde pone 15M, está en donde menos se le espera, defiende Simona Levy en su artícuo Lucha y deja luchar. Observaciones sobre la vida de los paguros.

Y la política está, renace y se hace donde menos se la espera. Los diferentes frentes ciudadanos que aspiran a transformar la auto-organanización de las plazas tomadas en candidaturas políticas son una impresionante prueba de madurez. Y lleva la teoría del sistema red de nodos mutantes que cooperan entre sí en acciones concretas – aplicado principalmente a procesos de revueltas sociales – al campo de los partidos (o algo que se le parece). El texto Tomar la ciudad, mandar obedeciendo (desobedeciendo), publicado hoy en Ganemos Madrid, es una auténica caja de Pandora, un poderosísimo borrador de hoja de ruta común que está por escribir. El mandar obedeciendo zapatista, remezclado con la desobediencia masiva activada desde el inicio del 15M. El toma la plaza ampliado al toma la ciudad. El quehacer casi invisible de asambleas y redes de afectos reivindicando una política líquida, lateral, flexible, extitucional. Y el ingrediente espacial, territorial, hiperlocal, ensamblándose en un proceso de abajo arriba de clarísimo corte constituyente.

En mi presentación Espacios en red, comunidades emergentes, que hoy en día parece tener un siglos, intuía un deseo colectivo de una democracia espacial, en tiempo real, distribuida, híbrida de píxeles y calles. No sospechaba entonces que la batalle electoral municipal de 2015 iba a significar la construcción de ese laboratorio de democracia en red, de urbanismo en red, de ciudadanía participativa tan anhelado por el movimientos red 15M y sus mutaciones y el conjunto de la ciudadanía. La urbe como laboratorio político, la plaza como espacio común, los urbano dispositivo político abierto, inacabado, en continuo estado beta.

Vale la pena leer y releer los principios en los que Ganemos Madrid comienza a cocinar su frente ciuddadano en red, extraídos del mencionado texto.

Principio de confluencia: No pretender generar una nueva estructura, sino favorecer la coordinación de lo existente y el trabajo conjunto.

Principio de Promoción: Favorecer el desarrollo de herramientas y espacios de cooperación en el territorio en aquellos lugares dónde no existan.

Principio de Sostenibilidad: Pensar los mecanismos de participación de tal manera que sean sostenibles no solo para personas activistas, sino para la ciudadanía en general.

Principio de inclusividad: Que las iniciativas que se lancen busquen siempre la ciudadanía en general y su participación y no solo la composición interna de movimiento.

Princicipio de Co-Organización: No entender la ciudadanía como un espacio de consulta o de validación sino favorecer las herramientas para que, quién lo desee, pueda organizarse, participar y tomar decisiones que sean vinculantes.

“La monarquía es propia de otra época”

cesarramos

“La democracia española necesita una revisión completa, empezando por las instituciones que la conforman, el sistema electoral, los gobiernos, los partidos, el papel que se les da a las organizaciones representativas”. Pocos políticos españoles se atreven a criticar de lleno el actual sistema democrático como el extremeño César Ramos. Diputado Autonómico en la Asamblea de Extremadura por el PSOE, César acaba de publicar el libro #DemocraciaHacker (Algón Editores). En él, César aborda en clave divulgativa los profundos cambios tecnológicos que están modificando todos los ámbitos de la sociedad.

De los espacios de co-working a procesos colaborativos (crowd sourcing, crowd funding), de plataformas abiertas (wikis) al software libre o mecanismos de participación política, César hace un repaso por el cambio de piel que está sufriendo la democracia occidental. Cada capítulo tiene un decálogo del ‘Político hacker’. César sugiere una alianza de colectivos, políticos e instituciones para cambiar el sistema totalmente. Esta entrevista se ha realizado por correo electrónico, completando la misma tras la primera tanda de respuestas.

¿Cómo surgió la idea de escribir un libro sobre ética hacker y democracia?

Hace tiempo leí el libro de Pekka Himanen sobre la ética hacker, que va impregnando poco a poco toda la sociedad menos una parte: nuestro sistema democrático, un sistema que nació durante la revolución industrial. Se ha producido otra revolución hace veinte años, la de la sociedad de la información, que lo ha cambiado todo, menos nuestro sistema democrático. Lo que planteo en #DemocraciaHacker es una adaptación de nuestra democracia a la sociedad actual.

¿Cómo influyó el hecho de haber participado en política en una región como Extremadura, que implementó el programa Linex y migró hacia el software libre hace muchos años convirtiéndose en toda una referencia mundial?

Fue la inspiración para entender todos los ingredientes necesarios para componer Democracia Hacker. Me siento orgulloso de ser representante público en una región que entendió mucho antes que la mayoría el papel importantísimo que iban a jugar las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) en la nueva sociedad.

¿Qué dinámicas del proceso del software libre, de cómo se fragua su programación y de cómo se mejora su funcionamiento en comunidades abiertas, te llamaron la atención?

La colaboración y cómo el software libre aprovecha el talento existente en la sociedad de la mejor forma posible para generar conocimiento compartido.

Otros dos conceptos interesantes del software libre son el ‘prototipo’ (algo no definitivo, en contraposición a ‘modelo’) y el estado beta (inacabado). ¿Serían aplicables a la democracia?

Claro que sí, creo en que la política debe estar en beta permanente, porque siempre debe estar mejorándose y adaptándose a los cambios que se dan en la sociedad, algo que se produce cada día a más velocidad. De lo contrario, la política siempre estará desfasada y será incapaz de hacer frente a los retos que se planteen.

El libro tiene un claro carácter divulgativo, es accesible a todo el mundo. Hay una larga introducción a conceptos como software libre, crowd funding, coworking, wiki, crowdsourcing, ética hacker… Conceptos que no suelen ir asociados a la política. ¿Por qué consideras que es necesario aclarar esos conceptos para introducir la #democraciahacker?

Porque son conceptos conocidos a día de hoy solo por una parte de la sociedad, por lo que es necesario darlos a conocer a todo el público para que sea más sencillo entender las propuestas que se hacen para un nuevo sistema democrático.

El término hacker suele estar asociado en los medios de comunicación a algo negativo. Se confunde con cracker. Ni hablamos de los entornos políticos. ¿Por qué apostar por un juego de palabras tan inédito como #DemocraciaHacker?

Por ser rompedor y para que se asocie la política a una nueva ética que está basada en la pasión, en la generación de conocimiento compartido, en la colaboración… en todo lo que representa el concepto hacker. El estar en política por la pasión de cambiar las cosas y no por el estar por estar.

El subtítulo del libro es El poder de los ciudadanos. En el capítulo 4, El parlamento: plaza pública, formulas una pregunta: ¿Se imaginan un parlamento en el que los ciudadanos son sus protagonistas? ¿Cómo sería este parlamento?

Un parlamento en el que los ciudadanos son actores principales y no simples espectadores, donde no se les impide la entrada, donde se les permite opinar y proponer, un parlamento pensado para solucionar los problemas de los ciudadanos con su complicidad y la participación.

¿Tienes algún modelo de parlamento participativo en el mundo? ¿Existe ya la #DemocraciaHacker?

No conozco ningún ejemplo de parlamento que cumpla estas características, pero sí se van poniendo en marcha acciones encaminadas a ello. En Extremadura la Ley de Gobierno Abierto se elaboró de una forma distinta, con dinámicas parlamentarias distintas, donde los ciudadanos podían hacer sus aportaciones y preguntas en tiempo real a los comparecientes y a los miembros de la comisión. No había turnos preestablecidos y sí micrófonos abiertos y retransmisión en directo. El Presidente del Parlamento de Andalucía también ha propuesto cambios para que los ciudadanos puedan participar directamente en la vida parlamentaria.

En el mismo capítulo mencionas que las asambleas del 15M han tenido mayor seguimiento que las parlamentarias e insinúas que por ello habría que reformular la política. ¿Por qué el parlamento español, los representantes políticos, muestran tanta resistencia a un cambio que la mayoría de la sociedad pide a gritos?

Cualquier organización o institución es resistente al cambio por naturaleza y más si tenemos en cuenta que nuestra democracia tiene una concepción basada en los funcionamientos de la sociedad de hace más de dos siglos. Cambios tan profundos no son tan fáciles de llevarlos a la práctica, hace falta una gran labor de evangelización, que es una de las cosas que busca el libro; abrir un debate imprescindible.

En el libro, criticas el modelo de partido centralizado, de listas cerradas y financiación más o menos opaca, que impera en España. ¿Cómo sería el partido ideal?

No creo que exista el partido ideal, pero sí hay que caminar para adaptarlos a las nueva realidades. Un partido que haga cómplices y participes a la mayoría de sus miembros y a su público objetivo, un partido en el que todo el mundo se sienta a gusto y útil.

En el libro también se destaca la política que está surgiendo en otros espacios, distante de las instituciones. Sin embargo, parece que consideras la democracia representativa, sus espacios de diálogo y su marco jurídico como algo necesario. ¿Por qué algunos piensan que los partidos son las únicas formaciones sociales capacitadas para hacer política?

A día de hoy creo que los partidos siguen siendo imprescindibles para cualquier sistema democrático que nos planteemos, seguramente dentro de unos años podamos avanzar más a otro sistema en el que puedan no ser necesarios los partidos. Hagamos un ejercicio de imaginación y reflexiones si es posible un sistema democrático que funcione a día de hoy sin partidos…. yo creo que la respuesta será: no. Eso sí, los partidos tienen que cambiar mucho.

No estarías, según deduzco del libro, a favor de modificar la constitución en un proceso abierto. ¿El modelo de wikiconstitución cocinado en Islandia no te parece válido?

Al contrario creo que se podría hacer, es más pongo de ejemplo el proceso llevado a cabo en Islandia y hablo de leyes de código abierto, claro que estoy de acuerdo y creo que es posible.

Pero no te demuestras favorable al proceso constituyente que se abrió desde algunos colectivos vinculados al 15M…

Creo que el principal problema no son los políticos que tenemos, es el sistema que tenemos, no se ha adaptado a la nueva sociedad. Sí con un sistema constituyente sólo cambiamos a los políticos sin cambiar el sistema, no servirá de nada. El proceso de cambios lo tenemos que hacer entre todos.

¿Qué te parece el surgimiento de partidos red como el Partido X en España o el Partido de la Red en Argentina?

Creo que el error es relacionarlos tanto con la tecnología porque puede dar la sensación que la tecnología es un fin y no una herramienta que facilita las cosas. Yo creo en la tecnología como facilitador, pero no podemos plantear un sistema donde la tecnología sea el eje central.

Algunas personas critican al Partido X por no revelar sus caras. Creo que confunden privacidad con transparencia. El Partido X reivindica la no jerarquía y huye de lideratos personalistas, un comportamiento muy habitual en el software libre. ¿Qué opinas?

Creo que hay que tender a organizaciones menos jerárquicas y más en red, pero eso necesita un proceso de entrenamiento en la sociedad desde el sistema educativo pasando por todos los ámbitos, de lo contrario les será muy difícil convertirse en opción de mayoría.

En el software libre existe un mecanismo denominado meritocracia. Quien más conocimiento tiene y mejor hacer demuestra, más influyente es en la comunidad. ¿Cómo sería un sistema política basado en la meritocracia? ¿Sería viable?

Sería un sistema en la que a la hora de conformar una lista se tuviera en cuenta los méritos en el que que los ciudadanos tuvieran la posibilidad de detectar los méritos de cada uno y elegir al que crean más adecuado para la tarea que tienen que realizar. Para ello sería necesario un Gran Hermano entre candidatos, para que los electores pudieran comprobar cuales son las actitudes y aptitudes de cada uno en distintas situaciones.

¿El concepto de Gran Hermano no justamente lo contrario, una vigilancia más o menos centralizada?

Necesitamos un sistema que permita detectar y analizar las aptitudes y actitudes de nuestros representantes públicos, para elegir de esta forma a los mejores.

Hemos visto que la existencia de datos abiertos es insuficiente para garantizar una verdadera transparencia. El concepto de gobierno abierto va un poco más allá. La democracia en red sería el final del túnel distópico en el que andamos metidos… ¿Ves esta evolución posible en España?

Claro que lo creo posible, cada día se aprueban en nuestro país más leyes de transparencia y gobierno abierto, además de ponerse en marcha estrategias de gobierno abierto. Lo que no comparto es que la mayoría de ellas surgen ahora como un tratamiento contra la corrupción y la desafección ciudadana. Debían surgir por un convencimiento real y como una vacuna.

La prometida Ley de Transparencia del Partido Popular todavía no se ha aprobado. ¿Te parece suficiente?

El borrador registrado es muy insuficiente, pero creo que la presión ciudadana y los partidos de la oposición van a permitir que quede una ley de transparencia medianamente decente.

¿Qué reformas urgentes ves necesarias en la democracia española?

Una revisión completa, empezando por las instituciones que la conforman, el sistema electoral, los gobiernos, los partidos, el papel que se les da a las organizaciones representativas… En definitiva un replanteamiento global.

¿Y hay lugar para la monarquía en la nueva sociedad red?

Creo que la monarquía es propia de otra época, por lo que en la revisión que propongo también entra la Monarquía, pero tenemos que hacerlo con el beneplácito de la mayoría de la ciudadanía.

México ya tiene su Wikipartido

México ya tiene su Wikipartido, un partido  “totalmente abierto, democrático y colectivo” que acaba de solicitar su registro en el Instituto Federal Electoral. Inspirado en las redes, en el software libre, en conceptos como la inteligencia colectiva y en experiencias concretas como el Wikipartido español, este nuevo partido mexicano promete poner de patas arriba el sistema democrático del país. El Wikipartido de México resume su programa en cinco puntos fundamentales: Democracia Real y Directa, Apertura Total, Construcción Colectiva, Asignación del Dinero Público por Votación y Derechos Humanos. Y en una actitud participativa que permite que cualquier usuario proponga cosas concretas. En sus preguntas y respuestas, el Wikipartido de México aclara sus líneas generales. Vale la pena leer el documento con calma:

“Creemos en la democracia, la apertura y la inteligencia colectiva. (…) El Wikipartido es una plataforma, no una posición ideológica (…) La idea del Wikipartido es pasar de consumidores a creadores e innovadores de oferta política”.

¿De quién parte la iniciativa de Wikipartido de México? A diferencia del Partido X español, que nació el pasado enero ocultando la identidad de sus miembros como estrategia para denunciar al sistema personalista, el Wikipartido de México ha nacido con caras. El ingeniero Alfonso Tamés, que participa también en la plataforma de crowdfunding  Fondeadora, es el fundador del Wikipartido de México. Sin embargo, el Wikipartido critica de frente, como hace el Partido X, el personalismo y la política construída alrededor de candidatos: “Creemos que cualquier intento para generar una nueva opción política fracasará si se le asocia a una persona o si es utilizado para el beneficio personal de unos cuantos”. No es casualidad, que el propio Alfonso Tamés, decepcionado con la política clásica, haya dejado de estar afiliado al Partido de Acción Nacional (PAN).

¿Y de dónde saca la inspiración política el Wikipartido de México? Alfonso Tamés, en declaraciones a Animal Político, afirmó que “el Wikipartido pretende funcionar igual que la Wikipedia”. Otro fundador del Wikipartido, Armando Sobrino, afirmó al mismo medio, que “la idea es que esto funcione como funciona el software libre”. De hecho, el funcionamiento de las comunidades de programadores de software libre – meritocracia, no jerarquía, abertura, transparencia, participación – están muy presentes en sus cinco principios fundamentales. Cualquier usuario podrá crear una entrada en la Wiki relacionada con cualquiera de los cinco principios. El Wikipartido de México ha escogido el método Schulze como sistema de votaciones.

El WikiPartido  de México aspira a presentar candidaturas “para disputar en las elecciones los puestos del poder ejecutivo y legislativo para los tres niveles de gobierno”. De momento apenas tienen 255 miembros activos, de los 220.000 necesarios para que su candidatura sea reconocida legalmente. En caso de conseguir representantes, el Wikipartido de México destinará los recursos “a proyectos de política pública y cierre de brecha digital que someterán a concurso instituciones de educación superior e investigación sin fines de lucro”.

Videocracia: política y ficción

“Cuando las elecciones han terminado, todo queda congelado en el tiempo. ¿En qué se convierte aquel cartel electoral? En el maldito rastro hacia nuestras mentiras”. Así arranca Videocracia: política y ficción, el último capítulo del programa Soy Cámara, del Centro de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) emitido el pasado 18 de enero en TVE. La frase que abre Videocracia: política y ficción, en realidad, aparece en el libro SPOTS ELECTORALES. El espectáculo de la democracia en la TV desde 1989, una investigación de Jorge Luis Marzo y Arturo “Fito” Rodríguez. Teóricamente, es una frase de Roberto Alfa, uno de los mayores “expertos internacionales en comunicación política”. Sin embargo, Roberto Alfa es una ficcón: una máscara que da voz a los miles de creativos entrevistados para la investigación que prefieren mantenerse en el anonimato.

Roberto Alfa encarna a la perfección el marketing político, la política espectáculo, la política objeto, la democracia escaparate. La filosofía de Roberto Alfa, mitificado como gurú-de-gurús en este mockumentario (documentario ficción), flota en todo el programa. Frases redondas, impactantes, directas. Dolorosas (deberían serlo) para cualquier verdadero demócrata.

 “Todo se basa en repetir lo mismo hasta la saciedad, hasta que el eslogan se quede adherido a la piel del público como un secante (…). En las dos semanas que dura una campaña, todo debe ser campaña: un perro, un tren, un tomate; todo se convierte en elemento simbólico de campaña, le importe o no al perro o al tomate”.

Videocracia: política y ficción, que aterriza en una España distópica azotada por la corrupción y un desligitimado Partido Popular, es un trabajo especialmente explosivo. Supuestos especialistas/creativos, como Lluc Canetti (Cetedrático de Comunicación política de la Universidad de West Virginia) comparten escena con políticos reales de todo el mundo. Spain is not different. Muchos de ellos desfilan por el vídeo. José María Aznar, José María Ruíz Mateos. Videocracia: política y ficción. Jesús Gil, José Luis Rodríguez Zapatero. Videocracia: marketing y maquillaje. Videocracia: teatro y marca. Videocracia: manipulación y palco. “El ejercicio de la política es el control de los afectos”, afirma un solemne y ficticio Lluc Canetti. 

Da al play. Observa, escucha. Mira el refrito de spots políticos de este mockumentario, de esta realísima ficción. Da al play, digiere el golpe. Indígnate. No es para menos. Aunque ya lo supiéramos, Videocracia nos confirma de sopetón que existe un grupúsculo de gurús especializados en convertir a los candidatos políticos en un producto de mercado. Que la única manera de triunfar en la mayoría de democracias es invertir ingentes candidades de dinero en campañas comerciales. Que la política, como dice en el vídeo Joan Pudevilla (Cofundador ACP Asociados. Alfa Comunicación Política) es “marketing sofisticado”. Y que el auto proclamado imbatible raciocinio de Occidente, de la democracia, no tiene nada que ver con las ideas: reside exactamente en manipular emociones.

Emoción. Ficción. Manipulación. Cleptocracia. Hace años publiqué un texto sobre Lula, el peluche presidencial, el muñeco-candidato, el amuleto emotivo de la política-corazón, la carne-bajo-el-maquillaje de las agencias de marketing. ¿Para qué hablar de programas electorales si tenemos estrategias lacrimógenas? “Las democracias occidentales, en claro proceso de descomposición han entendido en los spots un claro exponente de su estetización y banalización”, dice Lluc Canetti. Y cuándo llegamos a la red, la cosa puede empeorar. Nadie como Roberto Alfa, dando voz a todo un sistema, para explicarlo: “Es genial lo de la red: con tal de no firmarlos o de que vayan a nombre de las juventudes del partido, puedes colgar videos saltándote la normativa electoral”.

Por todo lo anterior, me llama la atención que muchas personas no hayan captado algunas sutilezas del recientemente presentado Partido X, el partido del futuro que pretende “desalojar el hemiciclo” español. En mis Hipótesis sobre el Partido X elogié en cierto modo que dicho partido no tenga rostros y que se escondan bajo el anonimato. Tras ver Videocracia: política y ficción, su postura me parece todavía más pertinente. El hecho de haber contratado a actores en su controvertida rueda de prensa virtual mete el dedo en el ojo de la manipulación política, en el marketing de la emoción, en la construcción artificial de candidatos. Haciendo una campaña low cost de alto impacto político, el Partido X deja en evidencia otra cosa: las millonarias campañas electorales son innecesarias. Por lo menos, podrían serlo.

Los críticos del partido X – a los que respeto – deberían ver Videocracia: política y ficción. Y después de ello, deberían olvidarse del Partido X y simplemente intentar responder a las siguientes preguntas: ¿No debería estar prohibida la propaganda política? ¿No debería bastar con la publicación-comunicación de los programas electorales?

 

Democracia, prototipos y software libre

Un frase muy habitual en el mundo del software libre. “Ya no existen modelos. Apenas prototipos”. Ahora una remezcla: “Ya no existen modelos de democracia. Apenas prototipos”. Hace unos meses me preguntaba cómo sería la democracia si funcionase como wikipedia. Ahora me pregunto cómo sería la democracia si fuese un prototipo. Y concretamente si fuese cocinada como lo son los prototipos creados por las comunidades de programadores de software libre.

Antes que nada, la definición oficial de prototipo: ejemplar original o primer molde en que se fabrica una figura u otra cosa. ¿Y qué tiene que ver esto con la política? Redondeamos, para los escépticos, con una frase del investigador Alberto Corsín, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC): “El software libre es un prototipo: un proyecto abierto de organización, diseño, desarrollo y producción de infraestructuras colaborativas. Todo aquél que contribuye a un proyecto de software libre, contribuye a un tiempo a su desarrollo como ‘producto’ y como ‘infraestructura”. En su artículo Política:  modelos y prototipos, Alberto Corsín argumenta que un parlamento como el español se ha convertido en un modelo. En un modelo cerrado, en un objeto cerrado, un lugar de cosas cerradas. La democracia española – esa suma de  parlamentos nacionales, regionales, locales, tribunales, juzgados – se convierte en un modelo cerrado a cal y canto. Algunos alcaldes impiden la grabación de los plenos. La Casa Real no dice cuánto ha costado su web.

En un prototipo, el código está abierto, existe transparencia constante y conversación continua. En el modelo Españistán, los códigos del poder- listas de correos, información, actas, formatos de los documentos oficiales, metodología… – son desconocidos. Si la democracia fuese un prototipo y funcionase como las comunidades de programadores de software libre, la práctica del ‘release early, release often’ (liberar el código y compartirlo constantemente) podría traducirse en una transparencia legislativa en tiempo real. Sería una conversación, un diálogo.

Ahora, algunas preguntas. ¿Cómo será el prototipo de la nueva democracia? ¿Qué metodología de trabajo tendrá? ¿Qué nivel de transparencia debería tener este prototipo? ¿Qué parte del código debe ser abierto a la comunidad? ¿Qué mecanismos de participación deberían establecerse? Y lanzo estas interrogaciones al aire porque tengo bastante claro que precisamente en el proceso, y no tanto la forma, está el secreto de la cuestión. La nueva democracia nacerá de  un nuevo proceso abierto, colaborativo, en red, transparente. Como afirma Ismael Pena López, ya no importan tanto “qué política se hace sino también cómo se hace dicha política”. Ser de izquierda o de derecha, compartiendo un mismo proceso cerrado, puede llegar a ser irrelevante (que se lo digan al PPSOE).

Este nuevo proceso abierto, esta política prototipo, provocará la mutación de los partidos tradicionales a los partidos red, de la democracia representativa a la democracia red. Pero para ello, para este nuevo renacimiento de la democracia, parafraseando a Alberto Corsín, “necesitamos políticos dispuestos a diseñar el parlamento en permanente apertura y recursión. Un prototipo de parlamento para una política ejemplar”.

 

Catalan people, we love you

Esta entrada podría titularse: Cómo un mensaje de amor desarmó la propaganda de un Estado. También: El día en el que el cibertariado despedazó el nacionalismo de dos Estados. Todo empezó como un juego. El diseñador israelí Ronny Edry subió a Facebook un mensaje con un diseño colorido: Iraníes, nunca bombardearemos vuestro país. Os amamos. La reacción en cadena-red fue explosiva. Cientos, miles de diseños y mensajes de amor de ciudadanos israelíes hacia iraníes. El propio Ronny, unos días después, subió un vídeo a You Tube (el que abre esta entrada), explicando su preocupación por la escalada bélica de los Gobiernos de Israel e Irán. También alertaba sobre el peligro de que los Estados usasen el odio y enfrentasen a los ciudadanos de diferentes países.

Israel loves Iran se convirtió en un fenómeno con página web propia, decenas de grupos de Facebook, carteles en muros y autobuses de todo Israel… Y llegó el efecto de ida-y-vuelta. Desde Irán, no tardaron en llegar mensajes de amor. Israel, we love you. Miles de mensajes de afecto, de diseños de amor. Una simple búsqueda en Google Images nos entrega una espectacular cascada de resultados. La campaña me dio mucho que pensar en su día. ¿Por qué los políticos siguen utilizando el nacionalismo más ramplón para perpetuarse, para justificar los intereses económicos de sus amigos y para ocultar recortes o medidas impopulares? Ahora, con la escalada nacionalista de los políticos que gobiernan Catalunya y España, llegó el momento de rescatar-remezclar la campaña Israel-Irán.

El clown neoyorquino Leo Bassi (sí, nació en Nueva York), en su obra Utopía, lanzaba una interesante teoría política. En pleno internacionalismo, cuando los proletarios del mundo estaban más unidos, las élites construyeron la primera guerra mundial para enfrentar a los diferentes pueblos. Y su gran arma no fue otra que el nacionalismo. “Católico austriaco, mata a los católicos italianos, son de otro país”. Adiós a la solidaridad obrera transfronteriza.

La estrategia nacionalista ha venido funcionando hasta ahora. Pero la global revolution, la explosión en red del 15M y Occupy Wall Street han empezado a desbaratar la estrategia. El somos el 99% une a personas al margen de banderas, fronteras, razas y religiones. Es una bomba. un nuevo internacionalismo en red. Una multidud de personas gritando ‘Barcelona no estás sola‘ en la puerta del Sol de Madrid o aplaudiendo a alguien que habla en público en catalán en una asamblea de Madrid, desmonta cualquier discurso nacionalista catalán o español. Y asusta a algunos. La República del 99% de la que habla Amador Fernández-Savater es tan explosiva que las élites están dando sus últimos coletazos nacionalistas. Un tuit del abogado y activista Carlos Sánchez Almeida resume a la perfección la escalada bélica de los políticos de Catalunya vs España (y viceversa):

A uno y otro lado de las trincheras, dos burguesías de envuelven en sus banderas. En tierra de nadie, las víctimas de sus recortes. #25N

— Almeida (@bufetalmeida) octubre 10, 2012

 

El neoliberal Artur Mas oculta con el nacionalismo catalán una oleada de recortes de servicios públicos y una violencia policial digna de un Estado bananero que ha provocado hasta una muerte en las comisarías catalanas. El neoliberal (y oscurantista) Gobierno de Mariano Rajoy, con su desprecio al pueblo catalán, con irresponsables declaraciones como las del ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert (“queremos españolizar a los niños catalanes”), esconde un salvaje recorte del Estado del bienestar y una violencia policial indigna de un país democrático. A ambos les conviene el nacionalismo. A ambos les conviene desviar la atención. E infelizmente Artur Mas no ha pronunciado una sola palabra sobre democracia participativa, transparencia o un verdadero e-Govern. Su modelo de Estado para Catalunya es un obsoleto dejá vu: vertical, centralista, al servicio de las élites del 1%, excluyente para la inmigración. Además, el sistema está poniendo todo tipo de zancadillas a los partidos minoritarios, como el Partir Pirata, que quieren presentarse a las elecciones.

Cierto: el nacionalismo catalán es algo más complejo. Hay sectores de la izquierda que también son favorables a un Estado catalán. Y todo hay que decirlo: la chulería, prepotencia, ceguera y centralismo del Gobierno del Partido Popular es tal,que da alas a cualquier nacionalismo separatista. Pero creo que la discusión, en estos momentos de crisis del sistema político-económico global, es otra. El debate alrededor de la decadente democracia representativa debería centrar la agenda de los políticos, si es que quieren reconciliarse con una cada vez más distante sociedad.

El Estado Nación es una entelequia. Se desmorona, se difumina. Zygmunt Bauman, en Cities of fear, City of Hope, aborda la decadencia del Estado Nación y el auge de las ciudades como espacios políticos. Manuel Castells habla ya hace muchos años del Estado Red y de un espacio de flujos en el que los ciudadanos se relacionan desde espacios físicos distantes. David de Ugarte, en su Trilogía de las Redes, habla de la filé (estructura económica transnacional) y la plurarquía (nuevo sistema político basado en las decisiones colectivas) como estructuras que sucederán a las naciones y Estados. Juan Urrutia sugiere “una confederación asimétrica de comunidades identitarias con acuerdos entre ellas y sin ninguna autoridad central“. Islandia crea un Constitucional Council para cocinar una Wikiconstitución. La Asamblea Virtual del 15M investiga nuevos caminos tecnopolíticos participativos y distribuidos.

Y los políticos centralistas del 1%, abrazando nacionalismos. Intentando enemistar a los ciudadanos en red. Intentando dividir al 99%. Queridos políticos: el debate es otro. Catalunya podría aprovechar el momento de flaqueza del Gobierno de Rajoy para forzar de una vez la Constitución que reconozca un Estado plurinacional y una agencia tributaria propia para Catalunya. Podría forzar un Estado verdaderamente participativo, transparente y descentralizado. Podría forzar la transición hacia la era de las micronacionaes en red. Pero mucho me temo, que el señorito Artur Más está a otras cosas y tiene otros intereses.

No estaría de más que la red desmontase con una campaña de afecto la bomba de relojería de los impresentables gobernantes del 1%. Catalan people, we will never bomb your country. Spaniards, we will never bomb your country. Catalan people, we love you. 

 

El Menéame de la política

 

Hay vida mas allá de la democracia representativa unidireccional. Hay vida al margen de los Parlamentos Estáticos Que Bostezan Cada Cuatro Años. Y existe ya un prototipo tecnopolítico que sería el sueño de movimientos como el 15M español. Se llama Gabinete Digital. Es el corazón político de Rio Grande do Sul, un importante Estado de Brasil. Y como no podía ser de otra forma ha surgido en Porto Alegre, la ciudad que vio nacer el presupuesto participativo y el Foro Social Mundial.

El Gobernador Tarso Genro – que fue ministro de Educación, Relaciones Institucionales y Justicia en la era Lula – lanzó  en mayo de 2011 este proyecto de participación ciudadana. El Gabinete Digital, que lleva el apellido de “Democracia en red”, no es otra cosa que una vuelta de tuerca tecnológica a la idea de presupuesto participativo. Los ciudadanos del Estado de Rio Grande do Sul encuentran en el Gabinete todo tipo de herramientas para dialogar con su Gobierno. Interesante: el Gabinete parece haber entendido que abrir perfiles en redes sociales no es sinónimo de diálogo. La política 2.0 está construída más con voluntades que con tecnología. Y por eso en el sitio del Gabinete Digital el ciudadano se encuentra con algunas secciones que dejarían boquiabiertos a la mayoría de políticos de ese neolítico español llamado 2012. Un breve repaso:

El Gobernador responde. Cualquier ciudadano puede lanzar una pregunta al Gobernador. Las preguntas entran en una especie de agregador donde los internautas votan las más interesantes. Un Meneame de la política, vaya, que funciona en todas las secciones del portal. Tarso Genro responde personalmente la pregunta más votada del mes vía You Tube.

El Gobernador pregunta. Tarso lanzó durante 2011 preguntas al aire, dudas de gestión, para escuchar las respuestas de los ciudadanos. La primera, sobre salud pública, recibió más de 1,3 millones de propuestas y 120.000 votos. Co-creación política en estado puro.

Agenda colaborativa. El Gobierno desplaza su sede hacia ciudades del interior una vez al mes, para conocer problemáticas y escuchar propuestas. Señores de la carrera de San Jerónimo, Teruel existe.

Datos abiertos. El Gobierno de Tarso es la referencia brasileña en transparencia y datos abiertos.

Por si fuera poco, el portal utiliza software libre  y el tipo de licencia Creative Commons más abierto. Seguro que el Gabinete tiene algunas ineficacias o detalles mejorables. Pero es un salto cuántico de la democracia representiva a la democracia participativa. Un detalle: Tarso Genro estuvo en la Acampada Sol, durante las primeras semanas del 15M, para estudiar  las enseñanzas de aquella wikiciudad efímera. Nadie sospechaba entonces que el espíritu del 15M  iba a poner su granito de arena a un prototipo tecnopolítico como el Gabinete Digital. Ahora sólo falta que alguien envíe esta noticia a Meneame y que Tarso Genro se presente a las elecciones de la Comunidad de Madrid, Catalunya o Asturias (recientemente anticipadas). Queremos un pasaporte español para Tarso ya. Queremos un Menéame Político Ya.