¿Una cobertura del Mundial sin (casi) hablar de fútbol?

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¿Es posible realizar una cobertura del Mundial sin (casi) hablar de fútbol? El presente texto responde a la pregunta de forma contundente: sí se puede. A pesar de que en los últimos tres años he reducido mi trabajo periodístico en sus formatos clásicos y de que soy muy crítico con el rumbo que los grandes medios han tomado, continúo siendo periodista. A pesar de que publiqué Un manifiesto posperiodístico, criticando el obsoleto entramado informativo del planeta, realizo coberturas concretas en momentos especiales. Así fue durante las denominadas jornadas de junio (las revueltas que sacudieron Brasil desde junio de 2013) y así  ha sido durante el Mundial de fútbol. En ambos casos, el principal medio receptor de mis textos es eldiario.es. También publico diferentes tipos de textos (del reportaje al artículo de opinión) en Al Jazeera, Yorokobu, El Diagonal, La Marea, Carta Capital, Outras Palavras, Revista Fórum, Occupy.com o Shareable, entre otros. El común denominador de todos ellos es que no usan copyright. Y que la libertad en contenido y forma es mayor que en los medios tradicionales.

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#CiudadesEmocionales y #SmartCitizensCC conectan España y Brasil

El pasado miércoles 27 de noviembre de
2013, nueve colectivos de Barcelona, Recife, São Paulo, Barcelona y
Madrid participaron en el primer hangout en conjunto entre #SmartcitizensCC y #CiudadesEmocionales 
(vídeo aquí). Juntos, buscan reivindicar
la emoción como desencadenante de los procesos de creación
colectiva aplicadas a la transformación urbana. Cabe destacar que
este encuentro digital se realizó  en Madrid desde
@campodecebada,
un espacio autogestionado ubicado en el céntrico
barrio de La Latina. Desde allí intervinieron el colectivo de
cultura libre @c4c_colectivo; @TransitCultura, una plataforma que que
promueve y gestiona proyectos para facilitar el acceso al capital
cultural, y @paistransversal, una oficina dedicada la innovación en
ciudad y territorio.
«Necesitamos
transformar las ciudades que ya tenemos a través de una
participación activa de su ciudadanía.
Una ciudadanía proactiva,
comprometida y sensibilizada con las problemáticas de su entorno,
que hace un uso inteligente de los recursos, recupera su condición
política y es capaz de generar nuevos imaginarios, iniciativas para
construir entornos más equitativos y sostenibles desde una
perspectiva integral, económica, social y ambiental»,
eso es lo que reclamaba en el encuentro
digital #SmartcitizensCC  y #CiudadesEmocionales,  Jon
Aguirre Such de @paistransversal,
participante en esta multiconfrencia transatlántica e
involucrado en un proceso que busca rescatar la emoción como parte
inherente a los procesos de transformación de las ciudades, o dicho
en palabras del colectivo @baixocentro  otro
de los participantes del hangout que intervino desde Recife—:
«Por más que las
emociones sean efímeras, son las que inician los procesos de
creación colectiva».
La
emoción no permanece pero si lo hacen los procesos.

Las remezclas audiovisuales agitan las revueltas de Brasil

Remezcla Chuck Norris se revolta com Pelé

Bernardo Gutiérrez / @bernardosampa. Fundador de la red de innovación glocal Futura Media (Futuramedia.net)

El histórico Revolución o muerte de Ernesto Che Guevara, en la era de las redes, adopta caras nuevas. La mutación podría ser Remezcla o muerte. O remezclar o morir. Y nada para justificar la evolución de la consigna guevariana que la efervescente guerra de remixes audiovisuales que ha tomado la red desde la explosión de las revueltas de Brasil. En el país de la antropofagia cultural, los pelotazos audiovisuales cocinados en red han sido uno de los principales combustibles. Imagenes en red. Emociones conectadas. De hecho, dos de las etiquetas más fuertes de la #BRevolution, el #VemPraRua y #OGiganteAcordou, nacieron en dos anuncios de publicidad. La remezcla-en-red hizo el resto.

#VemPraRua, que significa ‘ven a la calle’, fue la canción del anuncio que Fiat lanzó para la Copa de las Confederaciones de la FIFA que se celebró en junio. Su ritmo pegadizo y sus frases contundentes (“Ven a la calle, porque la calle es la mayor tribuna en el Brasil”) transformaron el #VemPraRua en la banda sonora de las primeras manifestaciones. Fiat se fregaba las manos. Los manifestantes cantaban primero “vem pra rua, vem, vem contra o aumento” (en referencia a la subida del transporte público) y luego “vem pra rua, vem, contra o Governo”. Pero rápidamente el remix político – ácido, macarra y sexy – entró en acción. Anonymous revolucionando el #VemPraRua. Usuarios creando versiones satíricas del anuncio, llenas de violencia policial, insurgencia y anticonsumismo. Y Fiat retirando el anuncio, con cierto desconcierto.

Más remezclas, que es la guerra. Todo vale. No hay reglas. Fagocita, tritura, recrea. Cualquier intento de controlar el mensaje es inútil. Cualquier imposición tendrá que esperar la versión corrregida de la inteligencia colectiva. El mismísimo Pelé grabó un vídeo para que los brasileños se “olvidaran de la confusión de las manifestaciones”. Y la remezcla casi inmediata Discurso corrigido de Pelé puso las cosas en su sitio: “Brasileños, vamos a apoyar todas estas manifestaciones, es nuestro país, vamos a silbar a la selección”. Pelé – un símbolo del neoliberalismo brasileño – también fue el protagonista de la remezcla Chuck Norris se revolta con Pelé, que concluye con una patada contundente contra el televisor que transmite el discurso edulcorado de Pelé. Y es pocos se han librado de tener su discurso corregido por una legión distribuída de remixers. Ronaldo, que defendió los gastos en estadios de fútbol, pasó a criticarlos en su remezcla. El periodista Arnaldo Jabor, que criticó las primeras manifestaciones, se transformó en un duro denunciador de la violencia policial. Incluso la mismísima Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, con un doblaje muy crítico,  se convierte en la antihéroe nacional.

Y Dilma canta el #VemPraRua. Remezclar o morir. Antropofagia o muerte. Y la espiral de resignificaciones y memes cruzados continúa imparable. Incluso se ha remezclado el fragmento de la película Network, utilizado por el programa de radio español Carne Cruda, para agitar las calles. El ‘Estoy más que harto y no quiero continuar soportándolo” que Carne Cruda convirtió el viral sonoro, se convierte en Brasil en Eu enlouqueci e não vou mais aturar isso!. ¿Cual será el próximo mensaje hackeado, corregido y/o despelotado de la imparable #VemPraRua Revolution de Brasil?

Rua de Janeiro: la cara rebelde de la ciudad olímpica

Ciudadanos de espaldas a los concejales de Río de Janeiro gritando “No me representan” (22/08/13). Vídeo completo de Leonardo Nabuco.

Subtítulo: Escraches, manifestaciones, ocupaciones de plenos, asambleas, acampadas en frente a la casa de gobernantes. Y una creciente represión policial. Río de Janeiro, la ciudad maravillosa, se transforma en el epicentro de las imprevisibles protestas que siguen agitando Brasil. Y se ha transformado en la metáfora perfecta de las ciudades rebeldes que preconiza David Harvey. 

“Hace unos meses, juntar a más de cincuenta personas por una causa política era algo imposible en Río de Janeiro”. La frase del fotógrafo y activista Pedro Víctor Brandão, en el actual contexto social de Río de Janeiro,  suena a ciencia ficción.  Antes de junio, el grito “Rio é Rua” (Río es calle) iba asociado a actividades lúdicas,  a playa abarrotada. Dos meses y medio después del coral #VemPraRua, Rio de Janeiro es Rua de Janeiro. Y rua significa política, manifestación, asambleas, escraches, acampadas, intervenciones artísticas, tensión policial. El grito “Não vai ter Copa” (no va a haber mundial de fútbol) todavía resuena en las intensas manifestaciones de la ciudad maravillosa.

Las protestas de junio han trastocado profundamente el código político social de Río de Janeiro. Una de las ciudades menos politizadas de Brasil vive en vilo, agitada  por 5 o 6 manifestaciones diarias.  Y algunas fronteras, muros y consensos van derrumbándose bajo las peticiones plurales de una multitud sorprendente, imprevisible y poco organizada. Los habitantes de la favela Rocinha bajan al millonario barrio de Leblon con un grito contra el “genocidio negro”. Los habitantes de la Zona Sul – históricamente de clase media – dialogan horizontalmente en la Asamblea Popular Zona Sul 3.  Los taxistas bocinan en solidaridad cuando se encuentran con cualquier pequeña manifestación. Los habitantes del conjunto de favelas Complexo do Alemão han creado el movimiento Ocupa Alemão. Los ciudadanos colocan hojas y denuncias en las ventanas de los autobuses, incentivados por el movimiento Ocupa ônibus (ocupa autobús). Y miles de adolescentes enmascarados están resignificando los históricos grupos Black Bloc anticapitalistas. ¿Qué está pasando en Río de Janeiro? A continuación seis estampas cariocas registradas entre los días 15 y 29 de agosto en Río de Janeiro.

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Tumba simbólica en frente de la casa de Sérgio Cabral, Gobernador de Río de Janeiro. Foto: Bernardo Gutiérrez

La tumba del Gobernador. 16.00 horas, martes 27 de agosto,  esquina de la calle Aristides Espínola con la Avenida Delfim Moreira., en el selecto barrio de Leblon. Un frío helado golpea las tiendas de campaña de #OcupaCabral del “movimiento de jóvenes políticos supra-partidistas” que hace casi cuarenta días acampan en frente de la casa de Sergio Cabral, Gobernador del Estado de Río de Janeiro. A un lado, la playa. Al otro, un edificio blindado de policía. En medio, un centenar de personas con pancartas y tiendas de campaña. Los vecinos de Santa Teresa se han acercado con su causa: el retorno del tranvía al barrio, tras dos años de abandono. “Los políticos quieren instalar un tranvía para turistas, caro. El consorcio es corrupto”, asegura la activista Débora Lerrer. Un taxista pasa bocinando. Muestra un cartelito: #ForaCabral. Fuera Cabral. Abajo el Gobernador. El conservador Sergio Cabral, del Partido do Movimento Democrático Brasileiro (PMDB), aliado histórico de Lula y el Partido de los Trabajadores (PT), se ha convertido en el epicentro de la lucha en Río de Janeiro. En el #ForaCabral cabe todo. El grito contra la especulación inmobiliaria. Contra la carestía de la vida. Contra la violencia policial. Contra los desaparecidos (15 personas desaparecen al día en Río). Un cartel – “¿dónde está Amarildo?” – recuerda la desaparición del obrero Amarildo Dias de Souza desde el día 14 de julio.

Rafael – un joven enmascarado – asegura que seguirán acampados hasta que el “Gobernador dimita”.  La policía se pone tensa. Empujones. Jóvenes armados de móviles les apuntan. Luces, cámaras, ¡streaming! En el suelo, un cartel empapado en solidaridad con la lucha contra el Gobernador en São Paulo (Geraldo Alckmin). Otro consenso roto: los antagonismos regionales. Ya ha habido manifestaciones en São Paulo contra el gobernador de Río. Y viceversa. #OcupaCabral es un símbolo del movimiento nacional. De la resistencia. Del nuevo empoderamiento en red. En #ocupacabral han ardido espantapájaros con el nombre de Sergio Cabral. Y es la casa / espacio de todos. El juez João Batista Damasceno, amenazado de muerte, realizó en #OcupaCabral una clase pública sobre Derechos de los Manifestantes y Límites de la Acción policial con streaming a todo gas. Y la presión va haciendo efecto. Sérgio Cabral, que se vio forzado a afirmar públicamente que “no es un dictador”, ya tiene otro apartamento en la ciudad. Pero hasta su casa de París, donde se escapa con frecuencia, ha sido objetivo de escraches. Resultado: Cabral ya estudia cuando dejar el Gobierno.

Una tumba simbólica, a unos veinte metros de la acampada de #ocupacabral, sirve de metáfora. Una frase: “Aquí yace el Gobierno de Sérgio Cabral”. Una foto: el Gobernador con bigotillo a lo Hitler. Y una gallina (de plástico) muerta, todo un guiño de ritual afro.

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Eduardo Paes (alcalde de Río de Janeiro) y Sérgio Cabral (Gobernador), amenazando al Cristo Redentor. 

“Yo resiste, tú resistes, nosotros resistimos, ellos desisten”. Nunca las paredes de Río de Janeiro habían hablado tanto. Nunca habían sido tan políticas. Rio solía identificarse con las icónicas rimas del Profeta Gentileza que todavía impregnan la zona portuaria (“Gentileza genera gentileza”). Desde el Junio brasileño, las paredes gritan. Una creciente pixação (un graffiti básico con una frase) y carteles varipintos se rebelan con irreverencia: #ForaCabral, #VemPraRua, Cadê Amarildo? o Haz la revolución pero  busca la información.  Não vai ter Copa (no va a haber Mundial de Fútbol) es uno de los más repetidos.  Pero nadie como el  Coletivo Projectação para captar el espíritu de las revueltas.  Su lema: “Luz en movimiento para transformar el caos.  Su arma: un proyector. Y frases contundentes que ocupan, invaden, corroen todas las superficies. Están en todas partes. En cada manifestación. Proyectan de forma infatigable: “Globo Sonega” (Globo no paga impuestos) en la sede de la Rede Globo, “Rio de Janeiro is on sale” en el Museu de Arte de Rio mientras los políticos lo visitan o “Transporte público no puede generar lucro” sobre los autobuses urbanos. Proyectan, luego existen. Dan voz al subsconciente colectivo.  Y crean, a diario, el imaginario de la ciudad insurrecta, con frases como: “Yo resisto, tú resistes, nosotros resistimos, ellos desisten”.

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Miembros del colectivo Baratox, desinfectando el pleno municipal. Foto: Mídia Ninja

Control de plagas políticas. 09.30 horas. 22 de julio.  Un grito inunda la Câmara Municipal (pleno municipal) de Río de Janeiro: “No, no, no me representan”. Regresa reforzado por el eco y una indignación colectiva. Un centenar de ciudadanos entona una frase que circula por el mundo desde el 15M español en mayo del 2011. La escena es especialmente simbólica: la multitud grita “no me representan” de espaldas a los políticos que se disponen a inaugurar la sesión de la polémica “CPI dos ônibus” (la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) de los autobuses).  La CPI, que pretende apurar la corrupción en las concesiones públicas, a empresa de transporte privadas nació torcida: cuatro de los cinco miembros son de la base aliada del alcalde Eduardo Paes.  Los gritos arrecian. Cánticos: “el pueblo unido, jamás será vencido”.  Jóvenes haciendo streaming. Y alguien lanza un zapato al pleno. Una docena de personas lucen las camisetas amarillas del colectivo Baratox, “control de plagas políticas”. Lanzan al aire billetes de la República de los Niños de Brasil. Imitan los billetes de real y contienen un aviso: sin valor. Además, algunas personas llevan máscaras de concejales como Chiquinho Brazão (presidente de la comisión).

Antes de entrar al pleno, el colectivo Baratox desinfectó simbólicamente el edificio.  Y bailaron teatralmente canciones como La cucaracha. Barata, que significa cucaracha en portugués, es el apellido de Jacob Barata, conocido como “el rey de los autobuses”. El colectivo Baratox nació/creció como continuación del escrache que tuvo lugar en el Copacaba Palace durante la boda de Beatriz, la nieta del rey de los autobuses. “Nuestra acción teatral hace que caiga la máscara de esta farsa de la CPI”, asegura Isabel (nombre ficticio), del colectivo Baratox. El ambiente se encrespa. Al otro lado del pleno, un grupo de defensores de Brazão, grita e intenta agredir a una persona. “Son milicianos (paramilitares), han cobrado 250 reales (80 euros) para aplaudir la CPI”, dice una de las personas del público. Cánticos: “son mi-liii-ciii-aaaa-nooosssss”. La CPI se suspende. El caos reina en la salida. Y , ya en la calle, los “supuestos” paramilitares agreden a los manifestantes.

Maria de Lourdes Silva, una mujer negra que está acampada en la puerta de la Câmara, asiste al espectáculo sin entender mucho. “Fui desalojada de mi casa. Por eso estoy aquí acampada”, matiza. Como ella, una buena parte del centenar de acampados, denuncia la especulación inmobiliaria y los desalojos. “El transporte también nos importa, claro”, dice María de Lourdes.  Algunos carteles de la acampada recuerdan la violencia (“cadê o Amarildo?”) o el odio a los medios (“La Rede GLobo apoyó la dictadura”). Mientras algunos miembros escenifican la desinfección de autobuses en la calle, una pancarta recoge el subsconsciente de la Ciudad Maravillosa, versión ciudad rebelde: “No va a haber Copa ni Olimpiada”.

Vídeo de un participante en la reunión del Movimiento Passe Livre en Río de Janeiro. 

El funk del “passe livre”. Un autobús urbano circula por el barrio de Tijuca. Destino: la reunión abierta del Movimiento Passe Livre que encendió las revueltas de Brasil en la La Universidad Estadual de Río de Janeiro (UERJ). El cobrador entra en una conversación poco probable hace unos meses. Critica el tráfico urbano. Y al alcalde.  Y al Gobernador. “La situación en el transporte público es desastrosa hasta para nosotros, nuestros salarios bajos”, afirma. Confiesa que tiene Facebook y Twitter: “No he ido a mucha manifestación, tengo niños, pero apoyo en las redes sociales”. Pablo de Soto, un arquitecto y activista español que hace su doctorado en Río de Janeiro, le explica cómo se fraguó la resistencia común en la plaza Taksin de Estambul. “En las calles de Río se escuchó el grito “Brasil va a ser otra Turquía. Hay que hacer lo mismo aquí”, dice Pablo. El cobrador sonríe.

La sala de la UERJ habilitada para el encuentro del Movimiento Passe Livre (MPL) está abarrotada. La Universidad en Brasil, en palabras  del reconocido ciberinvestigador Fabio Malini, “está acogiendo muchas asambleas porque es un espacio de libertad donde la Policía Militar no puede interferir como hace en las plazas”. La presentación comienza. Por la pantalla desfilan revueltas históricas alrededor del transporte: Revolta do Vintém (Río de Janeiro, 1879), Revolta das Barcas (Niterói, 1959), Revolta do Buzú (Salvador de Bahía, 2003), Planka (Escandinavia, 2011)… Por las mesas circula un panfleto con el título Por uma vida sem catracas (por una vida sin torniquetes), uno de los grandes imaginarios de las revueltas, intensamente remezclado. #MídiaSemCatracas, #EdudaçãoSemCatracas. En el debate posterior, mucha gente ni siquiera dice su nombre. Simplemente hablan. “Lo increíble ha sido el consenso de la espontaneidad de las protestas”, dice un joven con una camiseta de la Comuna de París. “Están criminalizando el movimiento para disiparlo”, matiza Marcelo, del Estado nordestino de Ceará. Una mujer del MPL responde a una pregunta de forma categórica: “El Passe Livre no tiene el monopolio de la lucha. No somos exclusivistas”. De repente, un joven se levanta y afirma que quiere cantar un funk carioca (estilo bastardo y políticamente incorrecto surgido en las favelas de Río). Y canta: “que se joda la Copa, la FIFA no va a mandar aquí, yo quiero pase libre, salud y educación…. (ver vídeo)”

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Aldeia Maracanã, en las proximidades del estadio Maracanã de Rio de Janeiro.

Maracanã, asamblea indígena. “Necesitamos ayuda económica, estamos solos, con demasiados gastos”. La asamblea del Largouna de  la docena de asambleas populares que tras las protestas se reúnen semanalmente en Río de Janeiro – recibe la visita de varios indígenas de la Aldeia Maracanã, la ocupación indígena instalada en el antiguo museo del indio, impidiendo que los Gobiernos de Río lo derrumben. La resistencia de varios miembros de las etnias pataxós, tukanos, apurinãs e guajajaras se ha convertido en un icono desde las manifestaciones de junio. El intento de tumbar el antiguo museo del indio para facilitar la salida del estadio de fútbol Maracanã es otro de los motivos de indignación de los cariocas. La Aldeia Maracanã también celebra asambleas horizontales. Y su lucha por el bien común conecta directamente con el grito plural de las calles de Río. Y con la lucha colectiva del estadio Maracanã que el Gobierno de Río quiere privatizar. Y con las revueltas en red planetarias. El artículo Ni del Estado ni del mercado, el Maraca es nuestro, de Alexandre Mendes, imagina una gestión común del mítico estadio, relacionándolo con la gestión colectiva indígena y con guiños a la plaza Taksim de Estambul.

La Asamblea del Largo no dialogaba con la Aldeia Maracanã de forma oficial hasta hace unas semanas.  Jõao Neto, participante de la asamblea del Largo, comunicó en la sesión del 20 de agosto que había hecho el primer contacto. La presencia de los líderes indígenas en la presente asamblea (27) monopoliza las atenciones. “Podemos organizar una campaña de crowd funding en apoyo y ayudar en las redes”, asegura Manuela Allo, del Grupo de Comunicación. Las redes, de hecho, ya están pidiendo donaciones para la Aldeia Maracanã. Incluso Anonymous Rio – que  remezclaron en clave indígena su máscara – está apoyando la campaña.

La conversación fluye. Turnos de palabras, gestos pactados. Muy diferente a la reunión que en estos momentos se celebra dentro del Instituto de Filosofía y Ciencias Sociales (IFCS), a unos metros de la asamblea. “Usan mesas, jerarquías. Por eso salimos de la plenaria del IFCS, por su formato. Preferimos la plaza”, afirma Marina (nombre ficticio). El ambiente está enrarecido. Mucha gente está pendiente de la marcha hacia el Palacio de Guanabara (Gobierno). “Hay cargas policiales en Laranjeiras”, dice alguien. Varias personas ponen rumbo al palacio del Gobernador de Río, que está siendo rodeado por los manifestantes.

Violencia policial en el barrio de Lapa, durante la noche del 27 de julio. 

Black Blocs vs violencia. 27 de julio. Rua das Laranjeiras. 22.00 horas. Arden algunos contenedores. Una multitud corre hacia el Largo do Machado. Algunas sucursales de banco tienen los escaparates rotos. La calle es un mar de bolsas de basura. Rua de Janeiro, versión apocalipsis. Alberto (nombre ficticio), un joven que filma las manifestaciones, relata cómo empezó todo. La Policía Militar (PM) detuvo a un manifestante en el Largo do Machado, antes de que la multitud emprendiese rumbo al Palacio Guanabara (Gobierno). Justo después, un policía usó gas lacrimógeno contra una persona. Y el Black Bloc entró en acción. La crónica de una batalla anunciada se leería en los medios en unas horas: confrontos entre los Blac Bloc contra la Tropa de Choque de la Policía Militar.

La estrategia del poder en Brasil ha cambiado en el último mes: identificar al movimiento plural y cívico que todavía agita todo Brasil con los grupos Black Bloc. La ultra conservadora revista VEJA hizo una portada criminalizando “a la banda de las caras tapadas” e incluso vinculando Black Blocs  a “movimientos decadentes como el Movimiento de los Trabajadores Sem Terra (MST)”. El reportaje provocó que Emma, una black bloc de #ocupacabral confesase su pasado: “fui educada para ser una pija idiota, (…) salí de casa a los 16 años para vivir en una favela (…), paré de trabajar por desobediencia civil) (aquí una entrevista de vídeo). Sin embargo, los Gobiernos de izquierda de Brasil y el entorno del Partido de los Trabajadores (PT) también están identificando las manifestaciones con Black Bloc de la misma manera que intentaron asociar Anonymous con la derecha. Incluso la filósofa Marilena Chaui, un icono izquierdista, manifestó recientemente que los “Blac Bloc actúan por inspiración fascista”.

“Aquí los blac bloc son diferentes. Desde que aparecieran en Alemania o incluso en la batalla de Seattle, han pasado muchas cosas, entre ellas Anonymous”, afirma Bruno Cava, investigador de la Universidad Nómada. La máscara, afirma Bruno, también protege la seguridad personal, “algo importante en un país con tanta violencia policial”. Charlar en la calle con miembros de Blac Blocs de Rio de Janeiro cuestiona bastante la versiones criminalizadoras. Algunas frases sueltas: “somos autónomos, anticapitalistas, horizontales” (…), huimos del personalismo y de los lideratos personales (…), protegemos a los manifestantes de la violencia policial, (…) atacamos objetivos concretos como bancos, (…), denunciamos la violencia por la violencia”. El vídeo  grabado por un Black Bloc durante la noche del 27 de julio, que muestra como varios policías apalean a una joven en el barrio de Lapa, deja en el aire una frase: las fuerzas policiales suelen comenzar el enfrentamiento con los Blac Bloc (y no al contrario).

¿Qué pasará en los próximos años en Rua de Janeiro, la rebelde ciudad olímpica? El mismísimo COI tiene un informe que revela que la Olimpiadas en Río de Janeiro están en riesgo. De momento, el Gobierno de Río de Janeiro – como otros de Brasil – han prohibido el uso de cualquier tipo de máscaras o pasamontañas en las manifestaciones. La polémica está servida. Muchos perfiles de Facebook ya esconden su cara. Y hay incluso bailes de carnaval en el espacio público para protestar contra la medida.

La multitud de Brasil no tiene nombre

La pregunta la formulaba en Twitter @Ciudadano_Zero, una de las cuentas más activas del 15M español, el pasado 18 de junio. Un día antes, tras semanas de protestas, los brasileños tomaron las calles de una forma radicalmente diferente: auto convocados por las redes sociales, sin partidos, sin una única causa. En la madrugada del día 17 día una multitud ocupó el techo del congreso nacional en Brasilia. Sus gritos (“somos parte de una lucha nacional, de una lucha mundial”) insinuaban el nacimiento de un nuevo movimiento. La etiqueta / nombre parecía una cuestión de días, tal como ocurrió con el 15M o Indignados en España, con #YoSoy132en México, con Occupy Wall Street en Estados Unidos o con Diren Gezi o movimiento chapulling en Turquía. Sin embargo, en Brasil, más de un mes después de la explosión de las protestas, no hay nombre ni etiqueta para la multitud que sigue agitando el país. ¿Por qué las protestas de mil caras de Brasil esquivan cualquier nombre?

En las últimas semanas, los medios de comunicación de Brasil están ocultando prácticamente todo lo que ocurre en las calles del país. Informan con cuenta gotas sobre “plenos municipales ocupados” o las manifestaciones frente a redacciones de la Rede Globo. Ni rastro de las asambleas populares horizontales. Nada sobre acampadas en frente de edificios gubernamentales. Sin embargo, en las redes y en las calles, se usa bastante la expresión “el movimiento”. “Hay mucha gente en este movimiento”, afirmaba desde Río de Janeiro Larissa Bery, durante el  1º debate nacional de redes y calles. “Hay que fortalecer el movimiento”, afirma el periodista Renato Rovai, en el encuentro Onda Cidadã de Ceará. También se habla de “movimiento de movimientos”. Pero se enfatiza en la pluralidad. Incluso el no nombre de la multitud. “En Brasil no va a surgir un paraguas como el 15M de España. Creo que es mejor esa pluralidad, pues los medios tradicionales no podrán apropiarse de un rótulo”, asegura Adilson Cabral, de la Universidade Federal Fluminense.

El escritor alternativo Sérgio Vaz, una voz muy respetada en la periferia de São Paulo, publicó el domingo un texto titulado Somos nós (somos nosotros), legitimando la multitud horizontal, plural y anónima que desconcierta a Brasil: “Quien grita somos nosotros. Los sin educación, los sin hospitales y sin seguridad. Somos nosotros, huérfanos de la patria. Los hijos bastardos de la nación. Somos nosotros, los negros, los pobres, los blancos indignados y los indios cansados de la pipa de la paz”. ¿Fama al servicio de la horizontalidad? ¿Liderazgo oblicuo? ¿Seguirá sin nombre la multitud brasileña? El gestor cultural Demetrio Portugal piensa que la imagen positiva fabricada sobre “el crecimiento económico” dificulta todo: “En Brasil, la ola positiva causa una confusión que produce infinitas olas menores y ecos que dificultan la formación de una imagen que nos identifique”. Sin embargo, para el filósofo Rodrigo Nunes, “el impacto subjetivo de las protestas ha sido tremendo”. La imagen del Brasil potencia está quebrada. ¿Qué puntos en común tiene, pues, el plural movimiento de movimientos?

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Grafo realizado por  Laboratório de Estudios sobre Imagen y Cibercultura sobre los hashtags más usados en Twitter

Aunque no exista un rótulo o etiqueta para definir a la multitud, movimiento o movimiento de movimientos de Brasil, sí existen varias identidades colectivas que conviven en todo el país. Tiago Pimentel, del estudio Interagentes, piensa que existió durante unos días una identidad colectiva. “Cuando el movimiento Passe Livre dijo que las manifestaciones no eran por los veinte centavos del transporte, se creó esa identidad común”, afirma Tiago. No es por veinte centavos. De hecho, surgieron muchísimos perfiles sociales alrededor de esa idea, como el Coletivo 20 centavos o No es por 20 centavos, é por direitos. El abanico, en palabras de Tiago, “se abrió tanto que se perdió esa identidad colectiva”. El eje urbano, empujado por el Passe Livre como colectivo creciente (cada vez presente en más urbes) y metáfora, es sin duda uno de los principales puntos en común. Destacan el surgimiento del movimiento/plataforma Belém Livre (en el norte del país), la consolidación del grupo Direitos Urbanos en Recife o el movimiento Eu pulo catracas (yo salto torniquetes), entre muchos otros.

Otro común, una identidad colectiva de facto es la palabra ‘rua’ (calle). La etiqueta #VemPraRua, que nació como remezcla de un anuncio de publicidad, es la más usada en redes como Twitter y Facebook, como prueba el grafo del  Laboratório de Estudios sobre Imagen y Cibercultura. Y ha dado pie a un sin número de perfiles colectivos y redes nuevos. La plataforma “apartidista e independiente” VemPraRua.org fue pionera. Pero el grito e imaginario de rua ha desembocado en decenas de colectivos locales, como BHnasRuas (Belo Horizonte), Rio na Rua  y RJnaRua (Rio de Janeiro), SPnasRuas (São Paulo) o VemPraRuaFloripa (Florianópolis), entre un larguísimo etcétera. La calle como espacio común, como territorio recuperado, como nueva interfaz de diálogo político. La descripción del colectivo BRnasRuas da algunas pistas sobre la identidad colectiva urbana que está siendo cocinada: “¡De las redes a las calles! De lo individual a lo común. Por una ciudad de tod@s. Por derechos, justicia social y una democracia horizontal”. De hecho, las asambleas populares horizontales que ya se expanden por las calles de una veintena de ciudades, están construyendo el nuevo sistema nervioso del Brasil indignado. La mayoría, como las de Belo Horizonte y Rio de Janeiro, tienen perfiles en Facebook. Existe un grupo en Facebook común a todas las asambleas. En unos estará lista una wiki común en el dominio assembleias.org.

¿Por qué la multitud brasileña no tiene nombre? ¿La profecía del colectivo italiano Wu Ming (que significa sin nombre en chino) y su libro Esta revolución no tiene rostro se está cumpliendo, por fin? Tiago Pimentel, analizando visualizaciones en la sede de Interagentes de São Paulo, tira de sociología, de antropología. De historia. Surge en la charla la cabanagem, una revolución popular que retiró a las élites del poder en la Amazonia, entre 1835 y 1840. Y el carnaval, su flujo de multitudes, sus máscaras temporales. Tiago cita Raízes de Brasil, un libro de 1937 del historiador Sergio Buarque de Holanda, en el que se relata la desconexión histórica de las regiones de Brasil. “Portugal prohibía enviar cartas de Río a Bahía, por ejemplo. Iban a Lisboa y regresaban”, afirma Tiago. La centralidad de Lisboa fue sustituida por otras. Por Rio de Janeiro. Por Brasilia. Por la Rede Globo. Por Facebook. El sociólogo Sérgio Amadeu, fundador de Interagentes, explica la paradoja: “los estudios prueban que las revueltas son extremadamente distribuidas, descentralizadas, tanto que no hay apenas hubs que conecten las regiones”. La fuerza de los medios y Facebook explican la falta de conexión nacional de los inicios. También, el poco entendido reinado de grupos de Anonymous en la convocación redes-calles.

Y el humor. En medio de la dispersión, del no logo de las revueltas brasileñas, empiezan a surgir perfiles fake y remezclas emotivas. Vándalo, usado como insulto por los medios en los primeros de los protestos, ya es una bandera común. Aparece en los apellidos y nombres de personas de las redes sociales. Y tal como ocurrió en Turquía, donde chapull (vándalos) derivó en la Chapul.Tv, en Brasil ya existe el humorístico Vândalo News. El vinagre – usado contra el gas lacrimógeno y prohibido durante unos días por la policía de São Paulo – es habitual, en cuentas como AlémDoVinagre (más allá del vinagre), en perfiles personales (Vándala del Vinagre) o en el libro colectivo Vinagre, uma antologia de poetas neobarracos. “En Brasil, hasta Anonymous fue carnavalizado, ganando contornos escépticos, socarrones, algo absurdamente potente en sentido político: de convocación de la población para ir a las calles, de resignificación de imágenes de los grandes medios”, asegura Fábio Mallini, investigador del Laboratório de Estudios sobre Imagen y Cibercultura. Tropicalismo caníbal en estado puro. Dilma Bolada, el perfil fake de Twitter de la presidente Dilma Rousseff, fue el responsable de la propuesta de donar los royalties del petróleo para la educación, ya aprobada. De hecho, Dilma Bolada marca la agenda nacional. El perfil oficial de la presidenta en Twitter está inactivo desde finales del año 2010.

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Novia fake del escrache del Copacabana Palace de Río de Janeiro

El movimiento – descentralizado, subterráneo, imprevisible – continúa mutando. Algunos escritores y personas conocidas ceden su fama / nombre a la multitud. Cuando un periodista le pregunta a un miembro del Movimiento Passe Live su nombre y estatus, responde: “Anota ahí: no soy nadie”. Un nadie, que en el Brasil social, es sinónimo de todos. De una identidad colectiva que funciona durante el carnaval y sus ‘blocos’ de calle. De una identidad común que existe en la pertenencia a las favelas, conocidas por sus habitantes como “comunidades”. La multitud de la que escriben Toni Negri y Michael Hardt, con su suma de singularidades individuales, surge por momentos. Pero los medios y líderes personalistas, muy influyentes todavía en Brasil, siguen usando las lógicas de la sociedad de masas que marcó la sociedad mediática del siglo XX. Y cualquier categoría teórica es insuficiente para el deseo colectivo llamado #VemPraRua. Una identidad que es una calle compartida. Un común que encaja con la definición de territorio del geógrafo brasileño Milton Santos: “territorio es básicamente una identidad, el sentimiento de pertenecer a aquello que nos pertenece”.

Tal vez, una imagen ayude a entender mejor la multitud sin nombre de Brasil. El sábado 13 de julio tuvo lugar un impactante escrache enfrente del Copacabana Palace de Rio de Janeiro. Una multitud estropeó la boda de Beatriz Perissé Barata, nieta del empresario Jacob Barata, el “rey de los autobuses” privados que monopolizan la ciudad. Aparecieron jóvenes vestidas de novias indignadas. Gente con instrumentos. Carteles ácidos. Silbidos. La élite, descolocada, acabó tirando billetes de 50 reales en forma de avioncitos hacia los manifestantes, un verdadero regalo para la rabia del “movimiento”. Nadie reivindicó el escrache. La multitud golpeó en el imaginario. Y se dispersó, como los blocos del carnaval. Se reagrupará de nuevo. Sin orden. Sin organización. El poema Somos nosotros de Sérgio Vaz, sin explicar el escrache, encajaría en un post it en la fachada del Copacabana Palace: “Somos nosotros, los esclavos del autobús de negreros, los asalariados apretados en el tren”.

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Grafo realizado por  Laboratório de Estudios sobre Imagen y Cibercultura sobre las palabras más usados en Twitter

La guerra de memes toma las redes de Brasil

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Gráfico realizado por el Laboratório de Estudos sobre Imagem e Cibercultura 

*Artículo publicado por Bernardo Gutiérrez en eldiario.es el pasado 22 de junio.

#BrazilianRevolution. #VemPraRua. #MudaBrasil. #OGiganteAcordou. #ForaFeliciano. #RevoltadoVinagre. #ProtestosBR. Las revueltas que sacuden Brasil de norte a sur, de este a oeste, están encendiendo las redes. Y es en el ecosistema digital donde se está librando una feroz guerra de narrativas, etiquetas, mensajes y memes (idea o concepto que cuaja y crea tendencia). A diferencia del estallido del 15M, de Occupy Wall Street o de la primavera turca, que tenían etiquetas muy reconocibles (#15M -#Indignados, #ows – #occupy, #occupygezi – #DerinGezi), el levantamiento brasileño no tiene una etiqueta central. Son decenas, centenares. El grito es orgánico, diverso. Y los colectivos que han impulsado la toma de las calles no han conseguido – ni siquiera intentado – crear etiquetas y narrativas para organizar el caos. No se han usado demasiadas redes libres (aunque sí hay grupos de trabajo en N-1.cc, muy usada por el 15M, como el Luta contra o aumento da passagem 2013).

El estudio realizado por el Laboratório de Estudos sobre Imagem e Cibercultura analiza el amplio ecosistema de etiquetas que surgió de las protestas en São Paulo, donde se inició la revuelta. Y prueba la descentralización de las mismos. El dominio absoluto de la red social Facebook – centralizada y endogámica – explica parte del caos.  En los últimos dos días, aprovechando la confusión generalizada, grupos conservadores están apropiándose de redes y calles. Y los colectivos activistas, Gobiernos y grupos de izquierda han entrado en la guerra narrativa.Pocos libros como Meme Wars, de Kalle Lasn, editor de la revista Adbusters que impulsó el movimiento Occupy Wall Street, reflejan tan bien el desafío que está en juego: “Las viejas certezas se están desmoronando. Los guerreros de memes están poniendo a punto sus plumas, máscaras y manifiestos. Los académicos de la vieja escuela se están batiendo en retirada obligados finalmente a admitir que no son capaces de comprender los sistemas no-lineales”.

A continuación algunas claves de redes de la #BrazilianRevolution.

1. De las Redes a las calles. Facebook, que en los últimos años ha desplazado en Brasil a Orkut y también a Twitter, fue la red que sirvió para mobilizar a la población de las redes a las calles. El Movimiento Passe Livre, que ha liderado la revuelta en los primeros días, ha usado Facebook para divulgar más que su propio site. Los eventos de Facebook han sido la principal herramienta. No sólo para movilizar, sino también para generar expectativa y entusiasmo. El Quinto grande ato contra o aumento das passagens del pasado lunes en São Paulo, en el que confirmaron presencia 290.000 personas, es el mejor ejemplo. Ocurrió lo mismo en la manifestación de Río de Janeiro, con casi 280.00 invitados. Los muros de dichos grupos se convierten en ágoras. También existen inúmeros grupos de Facebook (abiertos y cerrados). A parte de para la viralización de imágenes y vídeos, Facebook ha servido como plataforma de trabajo. Una peculiaridad han sido los mensajes colectivos en Facebook con títulos concretos. Treinamentos, por ejemplo, es el título de un grupo de comunicación de activistas.

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2. Twitter. Paradójicamente, Twitter, considerada la máquina de guerra por los movimientos globales, no ha sido utilizada demasiado por los colectivos y movimientos vinculados a la revuelta brasileña. Muchísimos hashtags. Regionales. Temáticos. Y muy  pocos unificadores. Los primeros días abundaban algunos metafóricos (#OGiganteAcordou, #MudaBrasil), identitarios (#passelivre),  mobilizadores (#VemPraRua, #RecifePraRua), técnicos (#SP17J, #Sp18J), emotivos (#GritaSemTerMedoBrasil, #PorUmBrasilOnde) o humorísticos (#RevoltadoVinagre). #VerasQueTeuFilhoNãoFogeaLuta (#verásquetuhijonohuyedelalucha), el título de un poema de Jõao Cabral de Melo, una reparopiación semántica en toda regla, fue un punto de unión. Algunos como #VemPraRua nacieron en anuncios de publicidad. Sin embargo, como prueba el estudio Hashtrash, ha sido uno de los más populares. Uno de los pocos que se expandió por el mundo. #ChangeBrazil, inicialmente bienvenido, ha sido duramente criticado por “derechista”. #MudaBrasil, #Brasilacorda o #Acordabrasil han ido perdiendo popularidad por el mismo motivo. Ayer por la noche, partidarios y detractores de la presidente Dilma Rousseff libraban una dura batalla con los hashtags #CalaABocaDilma y #TamoJuntoDilma. (ver apartado de visualización de redes).

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3. Gráfica. El diseño gráfico es un elemento muy presente en las revueltas brasileñas. Existen algunos blogs que están recopilando material y cartelería, como Imprimeevai o Camiseteria. Sin embargo, todavía no hay una plataforma que recopile todo el material como VocesconFutura hizo y hace en el 15M español. Facebook sigue siendo la red a través de la que se divulga el material. ‘La revuelta del vinagre’, etiqueta que sonó mucho durante los primeros días por la prohibición del Gobierno de llevar vinagre a las manifestaciones (usado para protegerse del gas), provocó por su parte un sin fin de remezclas de logos, diseños y también fotografías. Arriba (izquierda), cartel de la movilización de Recife del pasado jueves. A su derecha, montaje con al foto del Gobernador de São Paulo, Geraldo Alckmin, responsable por el uso de gas lacrimógeno por parte de la Policía Militar.

4. Plataformas. Los grandes medios patinaron solemnemente durante el inicio de la revuelta. Ocultaron la violencia policial. Ignoraron el movimiento creciente. Por eso, desde las primeras manifestaciones surgieron algunas plataformas informativas independientes como SaladUpRising,  TarifaZero o VemPraRua. Sin embargo, no se ha producido un fenómeno como las plataformas TomalaPlaza.net y TakeTheSquare.net (que rapidamente centralizaron la información alrededor del 15M), #OccupyNews de Occupy Wall Street o #OccupyGezi (um tumblr referencia de la revuelta turca). El jueves nació Coletivo020.org, que juega con la metáfora de los 0,20 centavos del transporte público que propició la revuelta. El papel de la agencia de periodismo investigativo Agência Pública también ha sido importante. También el de medios independientes como Revista Fórum o Outras Palavras.

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5. Fotografía. Las imágenes han sido muy importantes en la expansión del virus revolucionari. De nuevo Facebook se lleva la palma. Pero también Instagram y Flickr están siendo importantes. Las primeras fotos del uso de gas lacrimógeno por parte de la Policia Militar (PM) encendieron las redes. Destaca la cobertura del colectivo Mídia Ninja, que ha cubierto en tiempo real las mayoría de las manifestaciones. Y ha llegado antes que los grandes medios. Su licencia es Creative Commons Share Alike. Detalle: ni siquiera tienen web, apenas perfil de Facebook.

6. Anonymous vs Espionaje. La batalla también se ha librado en el ciberespacio. Anonymous y otros colectivos hacktivistas ocuparon durante los primeros días cuentas de Twitter (de la mismísima presidente Dilma y de la revista ultra conservadora Veja) y tumbaron algunos sites del Gobierno. Por su parte, el Gobierno brasileño puso en marcha a la Agência Brasileira de Inteligência para controlar y espiar perfiles sociales de las principales redes.

7. Internet móvil. Aunque el servicio de 3G no es demasiado bueno en Brasil y no hay excesivo WI-FI en el espacio público, el uso de Internet móvil ha sido importante. Se intentó que los vecinos abriesen sus redes WI-FI durante las manifestaciones de São Paulo. Se ha divulgado en Twitter las claves de Internet de instituciones (como la Fundación Getúlio Vargas en São Paulo) que están en el camino de las protestas. Internet móvil ha sido vital para recopilar fotografías y vídeos. Por otro, para relacionarse en tiempo real con otras personas. Mucha gente ha creado grupos de WhatsApp para estar conectados. Anécdota: se ha usado la red social móvil Foursquare para dejar pistas sobre posiciones (hacer check in en determinados lugares comerciales). Interesante el hashtag #MOBAJUDA, usado para avisar sobre personas heridas. El streaming móvil ha sido importantísimo para la plataforma POSTV, que se ha adelantado a la TV.

8. Audiovisuales, virales, remezclas. El vídeo es la gran pasión de los brasileños. Y hay muchísimo material. Por un lado, vídeos que han convertido en virales, como el Don´t come to the world cup, en el que una brasileña critica a la FIFA y el Mundial en inglés. Por otro, remezclas que ridiculizan mensajes y discursos. El ex jugador de fútbol Pelé lanzó un vídeo intentando desmovilizar a la población. En pocas, horas, una remezcla del vídeo transformaba a Pelé en un entusiasta de las manifestaciones. Aunque el auténtico viral ha sido Chuck Norris se revolta com Pelé (abre este apartado).

9. Mapas.Han existido muchos mapas colaborativos de las protestas brasileiras. La mayoría realizados en Google Maps. El mapa #ProtestosBR ha sido uno de los más populares. Por su parte, el mapa para denunciar las denuncias policiales ha sido realizado en la plataforma crowd map.

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10. Grafos, estudios. El mencionado Laboratorio de la Imagen y la Cibercultura ha sido de los pocos que ha realizado visualizaciones de redes. A parte del grafosobre la multiplicidad de etiquetas (en el que se usó Gephi), destacan los estudios realizados sobre la presencia de la palabra Dilma en las redes y sobre el lenguaje de las protestas. Por otro lado, el gráfico interactivo CausasBrasil visualiza los asuntos más importantes de las protestas, día por día (imagen).

Nada jamais será como antes

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Este texto é um remix feito por Bernardo Gutiérrez (@bernardosampa em Twitter) de extrações das publicações: Utopias Piratas: Zona Autônoma Temporária (Hakim Bey, 1985-1995- 2003), Megalópolis: sensibilidades culturais contemporâneas (Celeste Olalquiaga, 1992), A Inteligência Coletiva (Pierre Levy, 1994) e Mudar o mundo sem tomar o poder (John Holloway, 2012). Utilizamos o cartaz publicado pela revista Adbusters, que ilustra o texto, a letra da canção coletiva Tava Havasi Tencere, composta em Istambul pelo movimento # OccupyGezi e trechos do artigo Chapuling nas ruas: John Holloway cumprimenta com solidariedade o movimento de resistência #OccupyGezi, da Social Network Unionism. As palavras São Paulo, Rio de Janeiro e Recife foram usadas como homenagem ao Brasil nas ruas. *(ver metodologia no final do texto).

 

Assim como as festividades, os motins revolucionários não podem acontecer todos os dias. Mas momentos intensos como estes dão forma e sentido à vida. O xamã retornará, mas as coisas estão mudadas. Algumas mudanças foram realizadas. Uma diferença foi estabelecida. Nada jamais será como antes. As navegações transversais e heterogêneas dos novos nômades exploram um outro espaço. Como fazer emergir a sinfonia do coletivo? Como transformar – sem partitura – um ruído da multidão em um coro?

Se quiserem podem nos chamar de infantis, mas é assim que iniciamos os trabalhos, gritando.
O que aconteceu com nossa cidade? Ela está cheia de edifícios esteroides. Eu não me vejo atravessando esta nova ponte. É impossível fundar uma cidade, impossível daqui por diante estabelecer-se, seja onde for, sobre um segredo, um poder, um terreno. Os corpos estão se tornando cidades e suas coordenadas temporais e espaciais. As histórias de vida foram substituídas por mapas. E cada um de nós possui metade do mapa; como os soberanos renascentistas, definimos uma nova cultura com nossos corpos malditos. Nossa emulsão de fluidos faz com que se misturem as articulações imaginárias da nossa cidade-estado com nosso suor. Somos imigrantes do subjetivismo. Somos nômades de um espaço sem arestas.

No início, como dissemos, era o grito. Nosso grito é uma projeção mais além, uma articulação da alteridade que pode vir a ser. É o grito de esperança. Vem aos poucos, lentamente, o solo é úmido. Aqui podemos antever uma nova geografia, um tipo de mapa de peregrinação em que os lugares sagrados são substituídos por Zonas Autônomas Temporárias (TAZ- temporary autonomous zones, em inglês); a verdadeira ciência da psicotopografía, que também pode ser chamada de “geoautonomía” ou “anarcomancia”. A Terra morre, com os deuses, se a música não for retomada, se os grupos não voltarem a ouvir o seu eco nas pedras, se a viagem não recomeçar, se os
trilhos forem abandonados. Venha lentamente, venha.

E de repente, de um corredor subterrâneo, surge a música do futuro. A Terra como uma bola de gude, o olho gigante de um satélite. Zonas Autônomas Temporárias (TAZ), como uma operação de guerrilha que libera uma área de terra, de tempo, de imaginação. E, em seguida, autodissolve-se para reconstruirse, em qualquer outro lugar ou tempo, antes que os diferentes Governos possam esmagá-la. A TAZ é um acampamento de guerrilheiros ontológicos: atacam e fogem. Mantém em movimento toda a tribo, mesmo somente com dados na web. A circulação devora, recobre, obstrui, engasga, ensurdece a cidade. Perfura, despedaça, corta o campo. O que aconteceu com nossa cidade? O que fazer? Mudar o mundo sem tomar o poder.

Venha lentamente, o solo é úmido. Venha nu como um sinal. Todo mundo está dançando nas ruas. Dançando com raiva, dançando com alegria sobre os túmulos de nossos mestres. A dança é a linguagem. As imagens de nós mesmos que precisamos ver. Somos todos turcos, gregos, cipriotas, brasileiros, espanhóis, árabes. Vem lentamente, dance. Invada as casas, mas em vez de roubar, deixe objetos PoéticoTerroristas. Sequestre alguém e faça-o feliz. Convença-o a ser o herdeiro de uma enorme, inútil e surpreendente fortuna,. Digamos, 5.000 hectares da Antártida. Ou um velho elefante de circo. Ou uma coleção de manuscritos alquímicos. Dança Istambul, dança Ankara, dança Izmir. O mundo dança com vocês. Cairo, Atenas, Madrid, Nova York, Londres, Cochabamba. Dança São Paulo, dança Rio de Janeiro, dança Recife. Danças improváveis em caixas eletrônicos noturnos. Implantações de pirotecnia e amor. Dança contra as elites. Dança contra o 1%.

A revolução do grito é a luta para libertar a subjetividade de seu corpo físico. Este não é o tempo da história, para as escrituras, para a cidade, mas um espaço móvel e paradoxal, que chega a nós pelo futuro. Tempo errante, plural, indefinido, como o que precede todas as origens. As memórias foram trocadas pelos cenários. Os sinais, por sua vez, tornam-se emigrantes:este húmus não para de tremer, de queimar. Deslizamentos vertiginosos em religiões e línguas, zapeando entre as vozes e as canções. Danças improváveis em caixas eletrônicos.

O xamã retornará, mas as coisas estão mudadas. O burguês retornará, mas nada jamais será como antes. Não há porvir. Nem revolução. Nem luta. Nem caminho. Você já é o rei da sua própria pele. Sua inviolável liberdade só espera se reunir ao amor de outros reis: uma política de sonho, urgente como o azul do céu. Separados da tribo por uma nostalgia fértil cavamos túneis por trás das palavras perdidas. Em seguida, encontramos bombas
imaginárias. Nada jamais será como antes.

* Não foi usada nenhuma palavra que não aparece nos textos originais. Eu simplesmente reuni os trechos e adaptei as frases com conjunções e vírgulas. As cidades de São Paulo, Rio de Janeiro e Recife foram usada como homenagem ao Brasil nas ruas.

Un Facebookcidio para apoyar a una tribu indígena brasileña

El pasado viernes, 5.837 usuarios de Facebook confirmaron su suicidio virtual en dicha red social. Motivo: mostrar su apoyo con la tribu brasileña Guarani-Kaiowá. La persecución a dicha tribu es tan intensa que la comunidad de Pyelito Key/Mbarakay, en el estado de Mato Grosso do Sul, publicó una carta anunciando un suicidio colectivo. Desde entonces, el escándalo fue internacional. Y surgieron muchas iniciativas de apoyo para la demarcarción y protección de las tierras de los Guaraní-Kaiowá.

Nació una petición de apoyo en Avaaz. Algunas páginas de apoyo en Facebook.  Un vídeo con mensajes de caciques indígenas dirigidos a la presidenta Dilma Rousseff (el título es algo así como Ave Dilma, los que van a morir de saludan). Pero el Facebookcidio colectivo me parece la más original de las acciones. El pasado viernes, 5.837 personas confirmaron su participación en el suicidio colectivo. Posiblemente fueran muchos más los que se suicidaron virtualmente. Los organizadores recomendaban desactivar el perfil de la cuenta y dieron instrucciones técnicas para hacerlo. Para reactivar la cuenta basta hacer login normalmente con el e-mail y clave.

La acción ha sido todo un éxito y ha tenido bastante repercusión. Muchos grupos diferentes de ciudadanos se han unido en una causa común. Y el próximo día 9, a partir de las 13.00 horas, se ha convocado un simulacro de suicidio colectivo en la puerta del Museo de Arte de São Paulo (MASP). Otra prueba más de que la movilización en red está dejando muy viejas las estructuras clásicas de acción y organización. Al mismo tiempo, usar Facebook como plataforma pero cuestionar su existencia, al dejar abierta la puerta de la salida de la red, es algo inspirador. El día que los colectivos activistas de todo el mundo coordinen un suicidio colectivo para salir de Facebook, alguien se va a empezar a preocupar allá arriba.

De las redes a las calle (edición Brasil)

Quiero compartir un detalle de las recientes elecciones municipales de Brasil (pasado domingo) que ha sido ignorado, como era previsible, por las principales marcas informativas. Un hecho casi marginado por los grupos mediáticos de Brasil y por los corresponsales internacionales. Intentaré explicar y contextualizar brevemente de una manera muy simple lo que ha ocurrido alrededor de un hashtag de Twitter: #AmorSimRussomanoNão. Y cómo un grupo de personas de São Paulo ha articulado un movimiento en las redes, ha ocupado el espacio público y ha influido notablemente en la caída del que era el favorito en todas las encuestas: el radical y populista evangelista Celso Russomano.

La situación era verdaderamente alarmante para la izquierda y los movimientos sociales. En agosto, el candidato del derechista Partido Republicano Brasileiro (PRB) llegó a tener más de un 40% de las intenciones de votos en el primer turno. Además, el candidato conservador José Serra, mal llamado socialdemócrata por los corresponsales extranjeros, estaba en segundo lugar en las encuestas. El candidato de la izquierda, Fernando Haddad, del Partido de los Trabajadores (PT), aparecía en último lugar. El formato broadcast del pasado – debates televisivos, mítines políticos, publicidad en medios – funcionaba a todo tren. Y beneficiaba a la derecha. Pero poco a poco, la red empezó a hacer un peculiar contrapeso.

Primero, el periodista Lino Bocchini, comenzó a realizar debates paralelos a los oficiales de los candidatos en la Pos.Tv, un canal que emite programas en streaming con una intensa vida paralela en redes sociales. El hackeo de los mensajes políticos oficiales estaba en marcha. Poco a poco, un grupo de periodistas, agentes culturales, colectivos y activistas fue dando forma a un frente popular contra el candidato favorito, Celso Russomano. Nació el hashgtag de Twitter, #AmorSimRussomanoNão (amor sí, Russomano no). Y se convocó un evento desde Facebook para ocupar pacíficamente la plaza Roosevelt, en el centro de São Paulo, durante la noche del viernes 5 de octubre. Se lanzó un mensaje contra Russoano: “Demagogo, sin propuestas, construido con sensacionalismo de la TV, proyectado por la Igresia Universal del Reino de Dios, visiblemente incapaz de gobernar. La ascensión de este sujeto es el síntoma terminal de la decadencia política de la cidade”. Y se dio una consigna: “ven de rosa”, en alusión a la declarada homofobia de Russomano. La apuesta era grande. Los riesgos muchos. ¿Y si la campaña beneficia a José Serra y el candidato de izquierda se quedaba fuera del segundo turno?

Y para suerte de todos,  Facebook prohibió el evento. Y automáticamente nacieron cien eventos, replicados, remezclados, distribuidamente. La creatividad alrededor del cartel original se desató (ver inicio de esta entrada). La prohibición generó otro grito: crea tu bloco (formato callejero de los carnavales). Y todas las causas – feministas, ciclistas, ecologistas, culturetas varios, libre pensadores, hacktivistas, artistas… – se subieron al bloco libre del #AmorSimRussomanoNão. El asunto se convirtió en Trending Topic en Twitter. Todo el mundo estaba hablando de la manifestación de la plaza Roosevelt. Y Facebook tuvo que dar marcha atrás. Da igual que no lo hubiera hecho: la ocupación de la plaza iba a pasar aunque los políticos y Facebook se opusieran.

Durante la celebración del pasado viernes llovió. La luz fue cortada deliberadamente. Se prohibió hasta la venta de comida. La clase política se blindó e intentó boicotear el evento. Despreció, una vez más, a las redes. Pero la multitud conectada, de las redes a la calle, ocupó la plaza. Triunfó. Convirtió la plaza en una plataforma. En una ágora glocal. La plaza fue el epicentro de un grito de un nuevo lobby ciudadano expandido por toda la ciudad de São Paulo. Triunfó el ludismo, el ARTivismo, la imaginación, la rebeldía, la inteligencia colectiva. Aquí una buena crítica de la periodista inglesa Clair Rigby (Time Out São Paulo), sobre la fiesta. Aquí un vídeo del evento, de la multitud de microeventos.

Facebook hundió a Russomano. Y José Serra y Fernando Haddad disputarán el segundo turno de las elecciones. Cierto: hubo muchos factores para que Russomano se quedase fuera. Pero el movimiento ciudadano de la plaza Roosevelt y las redes influyó. Se pueden hacer algunas críticas (constructivas, claro) al fenómeno #AmorSimRussomanoNão. Apenas se utilizaron redes propietarias, principalmente Facebook; fue meramente antagonista contra un candidato; no cuestionó el actual sistema democrático brasileño, corrupto, deformado y poco participativo; no creo ningún prototipo político al margen de los existentes; fue un fenómeno esencialmente partidista (desde la contra). Algunos grupos, también presentes en Río de Janeiro, no tuvieron coraje de hacer lo mismo contra el derechista Eduardo Paes que está sembrando Río de Janeiro de desahucios y especulación y ganó sobradamente en el primer turno.

Pero hay que reconocer su éxito. Su frescura. Su nuevo camino de conexiones. Es inevitable encontrar similitudes con algunas estrategias y prácticas de la global revolution o de movimientos como el 15M, Occupy o YoSoy132. El flujo de las redes a la calle no tiene vuelta atrás, por mucho que algunos políticos pretendan criminalizarlo. La expansión de memes e imágenes de alto impacto simbólico (toda la cartelería generada por los movimientos) influye cada vez más sobre los resultados electorales. Las redes equilibran las estrategias verticales y manipuladoras de los partidos políticos. Y una buena acción en red puede desbaratar una inversión millonaria del poder y desenmascarar las construcciones del marketing político, cada vez más patéticas. #AmorSimRussomanoNão, además, ha conseguido un objetivo concreto: parar los pies a un candidato simplemente impresentable. Y puede ser muy inspirador para elecciones locales, regionales o nacionales de los próximos meses en varios países.

La batalla, en São Paulo y en el mundo, continúa. El evento contra el derechista José Serra ya está convocado para el próximo día 26 de octubre, en la misma plaza. El hashtag-grito es #FaçaAmorNãoFaçaSerra (un juego de palabras con el “haz el amor y no la guerra”). Se sugiere ir de negro. Todos de luto para luchar contra un candidato gris.

 

Carta abierta a la nueva ministra de cultura de Brasil

Querida Marta Suplicy

Soy un ciudadano del mundo que se ha tomado la confianza de hablar en nombre de la sociedad en red. Puede sonar pretencioso, pero soy de los que se considera una neurona conectada de un nuevo cerebro planetario. Primero de todo, muchas felicidades por asumir el cargo del ministerio de Cultura de Brasil. Desde la sociedad en red, asistimos con pavor a la gestión de tu antecesora, Ana Buarque de Hollanda. Nos espantó cuando la ex ministra retiró la licencia Creative Commons del site del ministerio (nada más llegar, vaya). Mucho peor fue cuando Buarque de Hollanda fue dando la espalda a la alucinante y vanguardista gestión de los ex ministros Gilberto Gil y Juca Ferreira.

Desde la sociedad en red nos quedamos perplejos cuando la señora Ana Buarque de Hollanda aseguró que no tenía ninguna intención de promover la cultura libre y la libre circulación de ideas. Más todavía, cuando se entregó en cuerpo y alma a la industria cultural, al corrupto Escritório Central de Arrecadação e Distribuição (ECAD) de gestión de derechos de autor y al amigo americano. Parece que Buarque, la señora de la industria, se dedicaba a reunirse con secretarios de comercio estadounidenses, en lugar de con personas relevantes en la cultura. Dio la espalda a los colectivos, a los verdaderos creadores (no al 1%). Dio la espalda al pueblo brasileño. Dio la espalda a un mundo que confiaba en el Brasil del futuro. Por eso, un  distribuido y enREDado Movimiento Social de las Culturas brasileño declaró la guerra a la señora del ECAD, a la ex ministra Ana Buarque de Hollanda. A la hijita de papá que acaba de caer.

Tienes que saber, querida Marta Suplicy, que la sociedad en red planetaria fue una gran admiradora de la gestión de Gilberto Gil y Juca Ferreira. Brasil se convirtió en el primer país que apoyó desde instancias gubernamentales la cultura libre, las licencias abiertas, la circulación libre de la cultura y los formatos abiertos. El denominado movimiento de la cultura digital del mundo debe mucho a Gilberto Gil, a Juca Ferreira y a todo el movimiento de la cultura libre de Brasil. Por eso, querida ministra, llegas en el momento oportuno.

El mundo te necesita, Marta Suplicy. Llegaste en tiempos de tránsito. Las corporaciones, las teleoperadoras, la industria cultural y los gobiernos del 1% que están esquilmando el planeta nos persiguen. Mientras, la sociedad en red se articula en nuevos movimientos híbridos como el 15M español, Occupy Wall Street o #YoSoy132 en México. Los últimos años han sido complicados. Una industria anticuada, especializada en vender plástico (CDs le llaman), celulosa (libros, periódicos) y ancho de banda están consiguiendo aprobar leyes tan tétricas como la Hadopi en Francia o la Ley Sinde-Wert en España.  Quieren silenciar al mundo, a la sociedad en red. Quieren prohibir que compartamos cultura, afectos y contenido. Intentan imponer leyes absurdas como SOPA (Estados Unidos) o ACTA.

No entendieron nada. No entendieron el cambio. No entienden que nos comuniquemos entre nosotros sin intermediario, que creemos cultura de forma colectiva, que remezclemos, que compartamos. La Ley de Derechos Autorales de Brasil, por ejemplo, considerada una de las más restrictivas del mundo, fue escrita en 1998, cuando no existía Napster ni la posibilidad de intercambiar archivos digitalmente. Fíjate que la ley brasileña impide hasta la copia de un Cd a un Ipod. ¿Tiene sentido?

Un detalle, querida Marta. La cultura en la época de la red es mucho más que cultura. La cultura de red es mucho más que arte. Más que cine, música, literatura, teatro… La cultura de red es un nuevo paradigma de conexiones, de creación, de comportamiento, de mercado. Es otra forma de ver el mundo. Es otra forma de hacer política. La cultura de red entiende la realidad como un espacio colaborativo, libre, glocal y transfronterizo. Tienes que saber, además, que las licencias abiertas que popularizó la cultura, el copyleft, Creative Commons, ahora sirven para mucho más. Hay colectivos de arquitectos licenciando edificios con Creative Commons. Hay personas construyendo objetos en impresoras 3D gracias a las licencias abiertas. Hay gente usando las redes distribuidas ‘estilo  Napster’ para crear un mundo más sostenible y ecológico. El modelo fordista está en decadencia. Pero los gobiernos de Europa y Estados Unidos no quieren verlo. Han dado la espalda a sus pueblos.

Por eso, querida Marta, el mundo te necesita. Necesita a alguien que garantice el libre acceso y circulación de la cultura y la neutralidad de la red. El Ministerio de Cultura de Brasil, el popular MINC, puedes tener la certeza, puede ser el epicentro del nuevo Brasil, del nuevo mundo. Brasil no va a ser una nueva potencia, no va a influir al mundo, exportando carne y soja a costa de acabar con la Amazonia. Tampoco será potencia incentivando a que la clase media se endeude con los bancos y alimentando la burbuja inmobiliaria. Menos aún apostando por los combustibles fósiles y el crecimiento desaforado del parque automobilístico. Brasil será potencia si consigue rediseñar el mundo, la geopolítica del poder y de la industria, desde los nuevos paradigmas de la red.

Recuerda, querida Marta. Tupi or not tupi. Confiamos en ti. Estaremos a tu lado. Sabemos que lucharás por el sueño del Manifiesto antropófago de Oswald de Andrade. Esperamos que, como buena defensora de los derechos de las mujeres, luches por aquel ‘matriarcado de Pindorama’ del manifiesto. Por ese mundo glocal que no sabe que es “urbano, suburbano, fronterizo y continental”. Confiamos en ti, Marta. Confiamos en ti, Brasil. No nos defraudeis.

Atentamente

La Sociedad en Red