Reclamando el crédito como bien común

CcommnImagenes: Marina Gullón

Reclamando el crédito como bien común/Hacia una sociedad-mariposa

Thomas H Greco

Traducido por Stacco Troncoso, editado por DFC – Guerrilla Translation!

Artículo original

Traducción a español iberomericano

Hoy en día, las monedas locales y los sistemas de intercambio alternativos se han convertido en un tema familiar en los medios de comunicación, incluso en los periódicos con más difusión, como el Wall Street Journal, The Guardian, y Der Spiegel, o en canales de televisión locales y nacionales. Estas reseñas están principalmente enfocadas sobre los intentos de mantener estas monedas circulando de manera local, y que el dinero no sea “drenado” de la zona, dado que así refuerzan la vitalidad de las economías locales y mejoran las perspectivas de los negocios de la zona en su lucha por competir con las grandes multinacionales.

Todo esto se trata de un fenómeno positivo, pero que evade un análisis más profundo sobre los problemas que afectan a nuestras comunidades y a nuestro mundo en general. Pues los problemas a los que se enfrentan nuestras comunidades, y la civilización en general, tienen su origen en la mismísima naturaleza del dinero y los mecanismos según los cuales se crea y se distribuye mediante la intervención del cártel más poderoso que jamás ha existido. Los regímenes globales del dinero y la banca han sido diseñado para centralizar el poder y concentrar la riqueza en las manos de una élite gobernante; se trata de un proceso que viene de muy atrás en el tiempo y que se ha hecho cada vez más efectivo (en exclusivo beneficio de esa élite).

En todas las economías desarrolladas, las profesiones están muy especializadas. Apenas elaboramos o construimos nosotros mismos aquello que necesitamos. Esta situación provoca que el intercambio de bienes y servicios sea una necesidad de subsistencia. Pero el trueque primitivo es ineficaz y depende de una coincidencia entre carencias y necesidades – “yo tengo algo que quieres tú y tú tienes algo que yo quiero.” Si una de las dos partes no tiene lo que quiere la otra, no hay trueque posible. El dinero se inventó para facilitar intercambios más allá de la cercanía inherente de una comunidad local -donde priman las transacciones informales- y así el dinero facilita un modo de comercio que es ocasional y impersonal.

El dinero es, en primer lugar y ante todo, un medio de intercambio, una especie de substituto que permite que el vendedor suministre algo de valor para el comprador, a cambio de dinero, y después, usar el vendedor ese dinero recibido para obtener del mercado aquello que necesite para sí mismo, o para otros.

En la antigüedad, se usaron como moneda materiales útiles para la comunidad. Yo, por ejemplo, no tengo necesidad de poseer tabaco pero, al saber que hay muchos que lo desean, lo puedo aceptar como pago a cambio de mis manzanas. Lo mismo se puede decir del oro y la plata, que, en el transcurso del tiempo, se convirtieron en los materiales predilectos como medio de intercambio.

Pero el dinero ha evolucionado con el tiempo; el dinero ya no es “una cosa”. Es crédito dentro de un sistema de contabilidad que se manifiesta principalmente a través de “depósitos” en los bancos y, secundariamente y en pequeñas cantidades, en forma de papel moneda. Toda moneda nacional se apoya en el crédito colectivo de todos los que están obligados por la ley aceptarlo como tal.

En otras palabras, hemos tolerado la privatización del bien común del crédito, y de tal manera que sólo podemos acceder a éste cuando pedimos a un banco a que nos conceda un “préstamo”. Para poder crear dinero es requisito previo que alguien contraiga una deuda. Pero no se está prestando nada; la banca sencillamente crea el dinero basado en la promesa de que el “prestatario” va a devolverlo. Resumiéndolo a mi manera, hemos entregado nuestro crédito colectivo a la banca para, después, suplicarle que nos preste parte de vuelta–y les pagamos intereses por ese privilegio. El resultado es una escasez crónica de dinero dentro del sector productivo de la economía, aún cuando se otorga dinero a los gobiernos centrales para sostener un déficit público con el que financiar guerras, rescates bancarios, y todo tipo de derroches inútiles.

Pero el peor aspecto del sistema monetario es su requisito intrínseco de crecimiento continuo–lo que yo llamo el imperativo del crecimiento. Esto proviene del hecho de que el dinero se crea sobre una base de deuda sujeta a intereses, de tal manera que la cantidad a devolver se va incrementando con el paso del tiempo. Pero el interés compuesto es una función de crecimiento exponencial y eso significa que la deuda no crece de forma estable y regular, sino de forma cada vez más acelerada. El sistema monetario global precisa de la expansión continua de la deuda a fin de evitar un colapso financiero. Por eso los ciclos de burbujas y colapsos son cada vez más extremos, y la competencia entre prestatarios por un suministro insuficiente de dinero conlleva un incremento acelerado en la expoliación medioambiental y la degradación social.

El crédito “de origen Comunitario” ha sido el aspecto más ignorado de los aspectos del “Bien Común” pero es el más crucial, porque el crédito es el mismísimo cimiento y medio de subsistencia del dinero moderno, y el dinero es el medio esencial para el intercambio de bienes y servicios. Aquél que controla el dinero controla virtualmente todo aquello que existe en el mundo material. La privatización del bien común del crédito no sólo ha permitido que unos pocos hayan explotado al resto, también ha provocado una expansión económica mucho más allá de cualquier límite razonable, a la par que ha causado conflictos por el control de recursos en todo el planeta.

En el pasado, las estructuras del poder mundial estaban basadas en los “acuerdos” de defensa de los intereses comunes de las autoridades políticas y religiosas. Los reyes, emperadores y príncipes dependían de la jerarquía eclesiástica para legitimar su mandato. Siempre que el pueblo dependiera de la Iglesia, y sus sacerdotes, para su salvación y posterior admisión en el reino de los cielos, éste aceptaba dócilmente el estado de las cosas. Pero, según empezaron a cambiar las creencias, las autoridades eclesiásticas perdieron prácticamente toda su influencia. Hoy en día, la estructura de poder global está basada en los “acuerdos” de defensa de los intereses comunes entre autoridades políticas y financieras. Incluso en países nominalmente democráticos, son los banqueros y los financieros -y sus súbditos en los medios de comunicación, la educación, la medicina y otros campos- los que seleccionan a los líderes políticos y determinan el desarrollo de la política pública. Mientras el pueblo dependa del dinero que crea la banca para su “salvación” material y admisión al reino de “la buena vida”, este estado de las cosas continuará provocando que las masas –los avalistas de la deuda gubernamental– continuen hundiéndose cada vez más rápido en as arenas movedizas de la esclavitud por endeudamiento.

Ese interés que ha de pagarse para “ tomar prestado” nuestro propio crédito del banco no es el único elemento parasitario de este sistema. Otro es la inflación del suministro de dinero que acompaña el gasto de déficit público por parte del gobierno. Prácticamente todos los gobiernos nacionales gastan constantemente mucho más de lo que ingresan, extrayendo recursos reales de la economía a cambio del dinero “falso” que la banca crea para ellos bajo la tutela de la ley. Esta devaluación de la moneda inevitablemente conlleva a un aumento del precio de las necesidades básicas en el mercado. A este “drenaje” de recursos económicos le podemos añadir los salarios obscenos y las primas y “bonus” que estos privilegiados se otorgan a sí mismos por gestionar el sistema, además de los rescates financieros periódicos que obtienen de los gobiernos.

La situación, para cualquiera que se haya molestado en observarla de cerca, es muy clara: el sistema monetario y bancario, basado tal y como está en la usura y la centralización del poder y la riqueza, ha provocado una serie interminable de miserias e injusticias sobre la raza humana y toda la naturaleza del planeta Tierra. Es un sistema que no puede reformarse; sólo puede ser superado.

¿Superar el actual sistema monetario?

Las buenas noticias son que no tenemos por qué ser las víctimas de un sistema que, sin lugar a dudas, nos está fallando. Tenemos en nuestras manos el poder de reclamar el Bien Común del crédito. Lo podemos hacer de manera pacífica y sin necesidad de atacar este régimen tan arraigado y poderoso. Tan sólo requiere que cada uno de nosotros tome el control de nuestro propio crédito y lo entregue a aquellos individuos y negocios merecedores del mismo, a la vez que lo mantenemos lejos de las manos de aquellos que no lo merecen; y que entreguemos nuestro talento, dedicación y energía a aquellas iniciativas que repercutan positivamente sobre la capacidad de adaptación de la comunidad, su sostenibilidad, su auto-suficiencia y, el bien común en general.

Todos hemos sido condicionados en la búsqueda del dinero como medio con el que mantener a nuestras familias y a nosotros mismos para suplir las necesidades materiales de la vida. Pero el dinero se ha convertido en un instrumento del poder, un ardid que permite a unos pocos controlar el desarrollo de los asuntos humanos. Mientras sigamos atrapados en esta persecución constante del dinero, todos seremos meras marionetas al servicio de esos titiriteros–esa pequeña élite que, concediéndoles la mejor de las intenciones, actúan desde una perspectiva miope del exclusivo interés propio, presos del error y la ignorancia.

Quizás vean la luz algún día, pero no nos podemos permitir el lujo de esperar. La respuesta está en aprender a compartir, a cooperar, y a organizar para crear lo que a mí me gusta describir como “la Sociedad Mariposa”. Las monedas y los sistemas de intercambio comunitarios suponen una caja de herramientas esencial a la hora de forjar comunidad–y auto-suficiencia, pero tienen que ser diseñados de tal forma que nos permitan ser menos dependientes del dinero “político” y de la banca. Un medio de intercambio privado debería crearse tomando como base el valor creado e intercambiado entre productores locales, especialmente cuando se trata de aquellos negocios pequeños y medianos que forman la base de cualquier economía. Esto supone que una moneda debe ser gastada al ponerse en circulación, que no vendida a cambio de más dinero. Podemos ser capaces de organizar estructuras nuevas para el dinero, la banca, y las finanzas, libre de intereses y descentralizadas. Estructuras que no estén controladas por la banca ni por los gobiernos centrales, sino por individuos y empresas que se asocian y organizan dentro de redes de comercio no monetizadas.

En resumen: cualquier grupo de personas puede organizarse para adjudicar un sistema de crédito colectivo entre sí mismos y libre de interés. Se trata de la mera extensión de una práctica habitual en muchos negocios: vender en base a una cuenta abierta– “Te mando el género ahora, y ya me pagarás más adelante”, sólo que no estaría organizada sobre una base bilateral, sino dentro de una comunidad de múltiples compradores y vendedores. Este sistema debería llevarse a cabo a una escala lo suficientemente grande e incluyendo una cantidad suficientemente amplia de bienes y servicios. Sistemas como éste pueden evitar las disfunciones inherentes en los sistemas monetarios y bancarios convencionales. Pueden abrir el camino a relaciones más armoniosas y mutuamente benéficas con las que propiciar la construcción de una verdadera democracia económica.

Compensación mutua de crédito – Comerciar sin dinero

Lo que estoy describiendo no es un sueño utópico sino una realidad demostrada y bien establecida. También conocido como “compensación mutua de crédito”, se trata de un proceso empleado por cientos de miles de negocios en todo el mundo, miembros de una multitud de sistemas de trueque comercial que proveen la contabilidad necesaria, junto a otros servicios, para el comercio sin dinero. En este proceso, las cosas que vendes te permiten pagar por las cosas que compras sin tener que utilizar el dinero como mecanismo de cambio. En vez de andar persiguiendo dólares, utilizas lo que tienes para pagar por lo que necesitas.

A diferencia del trueque tradicional, que depende de la coincidencia de requisitos y necesidades entre dos comerciantes que poseen bienes que necesitan mutuamente, la compensación mutua de crédito ofrece un sistema de contabilidad para créditos de comercio, una especie de moneda interna que permite que los comerciantes vendan a ciertos miembros mientras que compran de otros. Se estima que hay más de 400,000 compañías en el mundo que intercambian más de 12.000 millones de dólares en bienes y servicios siguiendo estas directrices y sin utilizar ningún tipo de moneda nacional.

Quizás, el mejor ejemplo a largo plazo de un intercambio de compensación de crédito sea la Cooperativa-círculo económico WIR[1]. Creada como organización de auto-ayuda en Suiza y en medio de la Gran Depresión de 1929, WIR provee un medio para que sus asociados puedan seguir comprando y vendiendo entre ellos, independientemente de que haya una escasez de francos suizos en circulación. Durante los últimos tres cuartos de siglo a través de épocas buenas y malas, WIR (ahora conocida como el Banco WIR) ha continuado prosperando. Sus más de 60,000 miembros a lo largo de Suiza intercambian aproximadamente 2.000 millones de dólares en bienes y servicios todos los años, pagándose entre ellos no con dinero oficial suizo, sino con sus propias unidades de contabilidad, los créditos WIR.

El Crédito del Bien Común: una revolución pacífica para una sociedad más feliz.

Credit CommonsEl desafío para cualquiera de estas redes es, por supuesto, obtener suficiente escala para ser verdaderamente útiles. Cuanto más grande sea la red, más oportunidades se crearán para el intercambio sin dinero. Puede que, al iniciar esta andadura, se requiera cierto grado de ayuda para encontrar esas oportunidades, pero según se vayan conociendo los miembros entre sí, y sepan lo que puede ofrecer cada uno, los beneficios de la participación se harán cada vez más evidentes y atractivos. Al igual que Facebook, Twitter, MySpace y otras redes que son puramente sociales, las redes de comercio sin dinero eventualmente experimentarán un crecimiento exponencial que marcará un antes y un después revolucionario en el empoderamiento político y económico. Será una revolución discreta y pacífica y no provocada por protestas en las calles o peticiones dirigidas a políticos que sirven a sus “amos”, sino trabajando juntos para ostentar un poder que ya es nuestro–aplicar los recursos que tenemos para apoyar la productividad propia y otorgar crédito allá donde se necesite.

A través de la participación en una red de intercambio abierta, transparente y democrática, los miembros disfrutarán de beneficios como:

    • Una fuente de crédito fiable y amistosa, libre de intereses y controlada por la comunidad.
    • Menos necesidad de dólares, euros, libras, yenes o cualquier otro dinero “político” y escaso.
    • Incremento en ventas.
    • Una clientela leal.
    • Proveedores fiables.
    • Una comunidad más próspera y viva.

¿Qué se necesita para que las redes de compensación mutua de crédito se vuelvan virales y crezcan rápidamente, de la misma forma que lo han hecho las redes sociales? Esa es la pregunta clave, y la respuesta sigue siendo difícil. Mientras que el WIR ha sido un éxito incontestable, parece haberse visto intencionadamente limitado y destinado a no propagarse más allá de las fronteras suizas. Y, mientras que el fenómeno del trueque comercial ha sido y sigue siendo significativo, con un crecimiento constante durante los últimos 40 años, sigue teniendo una repercusión mínima al compararse con la totalidad de la actividad económica.

Bajo los sistemas con los que operan hoy en día, las redes de intercambio comercial se limitan a sí mismas y, típicamente, imponen una serie de obligaciones sobre sus miembros. Éstas incluyen cuotas de participación onerosas, membresía exclusiva, escala y rango limitado en cuanto a los bienes y servicios disponibles en cada intercambio, la utilización de software propietario y una estandarización insuficiente de operaciones que limita la habilidad de los miembros de un sistema de intercambio a la hora comerciar con los miembros de otros sistemas similares.

Prácticamente todos los sistemas de intercambio comercial son pequeños, locales, y operados con afán de lucro. La escala pequeña, el control local, y el modelo de empresa independiente son todos características deseables. Pero si hablamos de construir un nuevo sistema de intercambio se necesita algo más. Lo que el mundo necesita ahora mismo es un medio de pago controlado localmente pero con utilidad global. Esto supone otorgar a los miembros del intercambio comercial local la habilidad de comerciar con miembros de otros intercambios fácilmente, de manera barata y sin apenas asumir riesgos.A continuación propongo una serie de medidas necesarias para que el comercio sin dinero basado en la compensación mutua de crédito se vuelva viral:

    1. Los miembros han de poner a disposición de la red, no sólo las mercancías de menos demanda o los servicios de lujo, sino todo su catálogo de bienes y servicios y a sus precios habituales. Esto afianzará el valor de los créditos de comercio interno y les dará una utilidad verdaderamente práctica.
    2. Como cualquier “portador del bien común” los sistemas de intercambio deberían abrir sus puertas a cualquiera que desee participar en los mismos, sin trabas y sin un exceso de requisitos previos.
    3. Las líneas de crédito (es decir, el privilegio de tener un descubierto en la cuenta monetaria) han de definirse según la habilidad y la voluntad de cada miembro de actuar con reciprocidad, una reciprocidad cuantificada, por ejemplo, por su historial de ventas dentro de la red.
    4. Los sistemas de intercambio han de ser operados por y para los miembros y de manera transparente, abierta, y con capacidad de adaptación.
    5. Los miembros han de ejercer sus responsabilidades para proveer la supervisión adecuada de aquellos designados para gestionar las transacciones.
    6. Ha de haber una estandarización mínima en los intercambios comerciales para asegurar que los créditos internos mantengan un valor comparable.

Cuando los sistemas de intercambio hayan optimizado su diseño y operatividad, se convertirán en modelos a seguir para los siguientes sistemas. En ese momento experimentarán una fase de crecimiento rápido, llevándonos eventualmente hasta una red de comercio local similar a Internet que hará que el dinero se vuelva obsoleto y permitirá la emergencia de una sociedad más libre y armoniosa.

Referencias y recursos (en inglés)

Paginas web:

Videos:


[1] WIR, abreviación de “Wirtschaftsring-Genossenschaft”, también significa “Nosotros” en alemán.”

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Una hoja de ruta para las redes emergentes del Procomún y el P2P

Chamber of the Commons

Imagen de SEIER+SEIER

Michel Bauwens

Traducido por Stacco Troncoso, editado por Alicia Aguirre de Cárcer – Guerrilla Translation!
Artículo original en el blog de la P2P-Foundation.

“En resumen, necesitamos una alianza del procomún para fomentar su poder político y civil e influir sobre todos los niveles de la sociedad; necesitamos filés con las que reforzar nuestra economía al margen del sistema dominante de maximización de ganancias; y necesitamos una Cámara del Procomún para formalizar una política territorial junto a las condiciones legales e infraestructurales necesarias para estimular la creación de una economía política afín a los valores humanos y ecológicos. Por separado no serían suficientes, pero unidas podrían formar una triada sólida para el propiciar el cambio necesario.”

El reciente éxito de una movilización global en países de habla hispana (más de 500 participantes y colectivos de 23 países en más de 50 ciudades) para el mapeo colectivo de iniciativas orientadas al procomún y modeladas en el P2P, ha mostrado que hay un afán a pie de calle por fomentar la colaboración mutua y acentuar las oportunidades de iniciar un cambio social. Me gustaría añadir la hipótesis de que, no sólo se está construyendo una nueva modalidad dentro de la imaginación colectiva sino, potencialmente, una nueva vertiente política. Creo que, para construir y obtener más infraestructuras cívicas con las que facilitar y empoderar la productividad social autónoma, tenemos que unir fuerzas y crear una nueva serie de instituciones políticas, sociales y económicas con las que inducir resultados “de transición”. Es decir, preparar el terreno para la transición a una civilización y economía política en la que la asociación libre y ecológica entre productores autónomos y ciudadanos se vuelva lo normal.

Creo que ha llegado el momento de comenzar la construcción de las tres coaliciones institucionales siguientes:

* La institución cívica/política: La Alianza del Procomún.

Una alianza del procomún es una coalición, un lugar de encuentro y una red para asociaciones, sistemas y lugares sin ánimo de lucro y orientados al P2P y el procomún. Estas alianzas pueden ser tópicas, locales, transnacionales, etc…. Un ejemplo sería la iniciativa Paris Communs Urbains, en la que se pretende crear un plataforma común para iniciativas urbanas de procomún en la región parisina; otro ejemplo parisino/francés sería la red de cultura libre Libre Savoirs, actualmente desarrollando una serie de propuestas legislativas entorno a derechos digitales. (Ambos proyectos llegaron a mi atención de mano de Lionel Maurel).

Una alianza del procomún es un lugar de encuentro y una plataforma para formular propuestas institucionales para mejorar las infraestructuras cívicas del procomún.

* La institución económica: el « Filé » Global-local del P2P/Procomún

Un filé (una propuesta formulada por lasindias.net) es una coalición de empresas éticas, impulsoras de la comunidad y orientadas al procomún, que operan y comercian en el mercado para facilitar el sustento de “procomuneros” y trabajadores colaborativos involucrados en la producción social. La utilización de una licencia de producción colaborativa mantiene el valor de los intercambios creados en el procomún, a la vez que fortalece la existencia de una contra-economía más autónoma, que rehúye de la lógica destructiva de la maximización de ingresos, y centrada en el incremento de beneficios, no sólo locales, sino también extendidos a procomún global emergente. Las filés crean economías integradas entorno al procomún, dotando a éstas de mayor autonomía y asegurando la reproducción social de sus agrupaciones. Las filés globales con un excedente de producción y capaces de generar un estado de bienestar para sus integrantes, podrán gradualmente erguirse como un contrapoder a la hegemonía corporativa imperante.

* La Institución política-económica: La Cámara del Procomún

De manera análoga a las cámaras de comercio que operan en las infraestructuras del tejido empresarial-lucrativo, la Cámara del Procomún actúa exclusivamente a favor de las necesidades de las coaliciones de empresas éticas emergentes y afines al procomún (es decir, las filés), pero siempre bajo un enfoque territorial. Su objetivo es definir las necesidades convergentes de las nuevas empresas del procomún e interconectar con legisladores locales para expresar y obtener sus necesidades infraestructurales, políticas y legales.

En resumen, necesitamos una alianza del procomún para fomentar su poder político y civil e influir sobre todos los niveles de la sociedad; necesitamos filés con las que reforzar nuestra economía al margen del sistema dominante de maximización de ganancias; y necesitamos una Cámara del Procomún para formalizar una política territorial junto a las condiciones legales e infraestructurales necesarias para estimular la creación de una economía política afín a los valores humanos y ecológicos. Por separado no serían suficientes, pero unidas podrían formar una triada sólida para el propiciar el cambio necesario.

Esta traducción también ha aparecido en:
El Blog de la Fundación P2P

#GlobalP2P, el viento que desordenó las redes

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Colaboración, redes, transversalidad, apertura, licencias libres, remezcla, transnacionalidad. El pasado 20 de marzo el hashtag #GlobalP2P se coló de repente entre lo más usados de Twitter a nivel global.  Un detalle: no había sido TT primero en ningún país. Luego, se situó en lo más visto de varios. #GlobalP2P fue un grito coral. #GlobalP2P fue un eco insistente que dio visibilidad al wikisprint – una mapeo de experiencias alrededor del procomún y el peer-to-peer – de la P2P Foundation que se estaba realizando ese día en América Latina y el sur de Europa. La explosión de #GlobalP2P como tendencia global no fue casual. Hubo una estrategia previa detrás. La etiqueta #P2PWikisprint llevaba unas semanas calentando motores. Se cocinó de forma descentralizada, de ahí su salto directo a los TT globales. Y, sobre todo, ya estaba en marcha un intensísimo proceso común entre cientos de colectivos, redes, activistas, fundaciones, pensadores, universidades… e incluso algún Gobierno local o supranacional.

La espectacular visualización #GlobalP2P, 24 horas de transnacionalidad P2P, realizada por el estudio Outliers, destaca las increíbles conexiones que se hicieron visibles durante esa jornada. Algunos vínculos ya existían. Otros surgieron entonces. Apenas en un día, fueron mapeados en la wiki de la P2P Foundation 235 proyectosY lo más importante: se conectaron proyectos, nacieron nuevos. En la parte superior izquierda, vemos cómo los conceptos se enredaban al margen de lógicas endogámicas. A las 13.00 GMT+1 se hablaba de cultura libre, gobierno, red, personas u open. Las cuentas que dialogaban entre sí (parte inferior izquierda) se relacionaron con altos porcentajes de transnacionalidad, al margen de las fronteras.

Lo más interesante del #P2PWikisprint es que sobrevivió como proceso. Como comunidad expandida. Como red transnacional. . En los próximos meses puede que haya más wikisprints. Pero sin duda irán sucediendo cosas alrededor del #GlobalP2P que no habíamos planeado inicialmente. Ya está en marcha la campaña Iberoamérica abierta (nombre inicial). Y una idea de realizar hackatones distribuídos para construir la App móvil para encontrar de forma geolocalizada, en cada ciudad, las redes, comunidades y/o personas que trabajan para el bien común.

Este texto tiene un objetivo: compartir la metodología. Revelo algunos detalles  del proceso no evidentes a primera vista, para que cualquiera pueda replicar la experiencia. Estas 13 claves resumen la esencia de este proceso. Podrían aplicarse a muchos otros campos.

1. Redes de afectos. El proceso no habría sido posible sin las redes de afectos. Un mail personal enviado a finales del año 2012 a un centenar de personas no habría funcionado sin una red de confianza previa. Mapear mentalmente qué redes, colectivos y personas podrían involucrase en el #P2PWikisprint fue un paso vital. La conexión transversal de perfiles muy diferentes generó una nueva red, basada también en la confianza mutua, la información compartida y los afectos.

2. Proceso abierto. El segundo paso fue crear una lista de correos P2P en castellano en el proyecto Our Project. Cualquier persona puede suscribirse a esta lista abierta sin necesidad de invitación. No se hizo pública inicialmente. Usamos la estrategia de la invitación personal: cada persona fue incorporando a su comunidad. De esta manera, se fue tejiendo una red. La transparencia – creamos incluso un documento abierto para ir añadiendo quién se unía a la lista – reforzó la confianza en el proceso. Sin embargo, en la lista se usó siempre  la ética de la netiqueta. Buenos modales de red, poco ruido. No era necesario escribir a la lista siempre (incentivaría una red centralizada). Mejor mails personales a la persona concreta, para ir reforzando la autonomía de los nodos.

3. Producomunicación. Los procesos de producción deben estar íntimamente ligados a los procesos de comunicación. Lanzar una campaña, con su día D, con su objetivo concreto, puede no ser efectivo en la era red. La comunicación como sinónimo de marketing tampoco funciona. Comunicamos el proceso del #P2PWikisprint desde el inicio. Para ello usamos la plataforma TitanPad. Todos los documentos creados, como éste sobre las ciudades que se fueron uniendo a la convocatoria, se dejaron abiertos para cualquier persona del mundo. La  documentación pasa a ser comunicación. La comunicación es también acción. La acción-comunicación conforma un solo cuerpo.

4. La economía de la colaboración. En todo el proceso del #P2PWikisprint no hubo recursos. Todas las personas, colectivos o instituciones implicadas en el mismo se unieron por propia voluntad, sin remuneración. El entusiasmo colectivo fue el combustible (intangible) del proceso. El #P2PWikisprint refuerza la tesis commons-based peer production de Yochai Benkler. La colaboración entre un gran número de individuos organizados de forma no jerárquica puede ser más efectiva que una organización vertical. Además, Benkler defiende que el dinero no es el único motor de la acciones humanas. Con algunos recursos, puede que el #P2Pwikisprint hubiera tenido una mayor impacto. Pero una agencia de comunicación centralizada, con un gran presupuesto, no habría conseguido el mismo resultado.

5. Marco ético. “Una regulación intensa permite una gran libertad y dicha libertad favorece la replicabilidad”. Guillermo Zapata, en su artículo Más libertad…más regulación, reflexiona sobre cómo pocas reglas muy rígidas pueden generar una gran libertad. Ocurre en el software libre, donde existe “una gran libertad de uso, siempre y cuando” se respeten las cuatro libertades. Los criterios de inclusión en el wikisprint – apertura, licencias libres, orientación al procomún….- eran rígidos. Prefiero definirlos como libertades. O como un sólido marco ético. Quien no se ajuste al marco ético está automáticamente excluído del wikisprint.

6. Máximo común multiplo. “En lugar de buscar un mínimo común denominador, se trata de un maximo común múltiplo, que exalta las cualidades particulares”. Esta frase, que aparece en el brillante estudio del colectivo Wu Ming sobre la teoría de Guerrilla de T.E Lawrence, podría explicar la esencia del #P2PWikisprint. El mínimo común denominador – lo que nos une – es el rígido marco ético. Es insuficiente. El máximo común múltiplo es lo que podemos llegar a hacer multiplicando habilidades, recursos y/o entusiasmos. No nos conformamos con lo Mínimo Que Nos Une. Aspiramos a un máximo común múltiplo.

7. Comunicación expandida, acción distribuída. “Todo cambio significa desorganización de lo viejo y organización de lo nuevo”. Esta frase del Tratado para radicales, de Saul Alinsky, flota por todo el proceso #P2Pwikisprint#GlobalP2P. Centralizar el proceso habría sido un error. Por ello creamos una estrategia de comunicación abierta, expandida y P2P. Cualquier organización podía adaptar una nota de prensa P2P, añadiendo su nombre y enviándolo a sus contactos de medios. Cualquier acción-comunicación que encajase con el código ético era válida. En Buenos Aires hicieron un vídeo de animación. En Bilbao, prepararon dibujos para ilustrar textos. En México, prepararon una semana entera de actividades. El desorden fue nuestro equilibrio.

Sesión final del especial #P2PWikisprint en la plataforma ThinkCommons.org

8. Espacios híbridos. El wikisprint tuvo una dimensión física importante. Encontrarse en el territorio, dialogar de forma analógica, era una parte esencial del proceso. Hubo sesiones presenciales en muchísimas ciudades. Al mismo tiempo, realizamos un hang out en la plataforma ThinkCommons.org, con invitados de todo el mundo, con streaming funcionando durante casi 14 horas.Algunas de las sesiones se celebraron físicamente en el MediaLab Prado (Madrid)  y en Tabakalera (San Sebastián), creando un vínculo glocal entre espacios virtuales y analógicos. Todas las sesiones del especial #P2PWikisprint están colgadas en Internet. 

9. Esto no es un Trending Topic. El hashtag #GlobalP2P fue el escogido para levantar un Treding Topic (TT) en Twitter. #P2PWikisprint no servía porque Twitter penaliza los hashtags ya utilizados. Se preparó la acción de forma colaborativa un PAD con instrucciones para ello, tal como se preparan en el entorno 15M y #GlobalRevolution. Poco después de lo planeado, entró directamente como sexto TT a nivel global. Después, fue TT en algunos países. En el mapa de TrendsMap, #GlobalP2P se mantuvo muy fuerte , sobre todo en España, durante todo el día. Conseguir un TT nunca debería ser un objetivo. Visibilizar, imponer agenda, alimentar un proceso, construir una red o crear comunidad siempre es más importante.

10. Objetivo difuso. “Supongamos que fueran una influencia, algo invulnerable , intangible, sin frente ni retaguardia, que se mueve como el gas”.  T.E Lawrence, en su texto Guerrilla de 1929 en el que estudió las claves de la victoria de los árabes frente a los turcos en 1916, trastocó para siempre la lógica de los enfrentamientos y las campañas (no exclusivamente militares). No tener objetivo claro, visible, único, puede ser bueno. Mejor ser vapor, moverse como el gas.  Librar una batalla concreta puede ser un un error. La guerrilla de la comunicación tiene que ser viento. La táctica pasa por lo  lateral, transversal, periférico. Frenar las iniciativas del #P2PWikisprint que querían ir más allá del mapeo (objetivo inicial) habría sido un error. Pero intentar encontrar un objetivo común y único también podría haber provocado un verdadero fracaso.

Todo era posible en el #P2PWikisprint. Todo valía dentro de un código ético. El nuevo proceso #GlobalP2P no contaba apenas con un ejército unido. El #GlobalP2P era,  parafraseando a T.E Lawrence, “un vapor llevado por el viento”.

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11. Imaginario. ¿Cómo visibilizar para el máximo número de personas dos palabras no demasiado entendibles, wikisprint y P2P? Creando un imaginario. El P2P está asociado en los medios masivos a la piratería. Intercambiar música = piratería. Sin embargo, el peer-to-peer lleva en su ADN el compartir, la generosidad, la colaboración. Además, las lógicas P2P exceden el ámbito cultural. Se expanden por la economía, la política, la ecología… ¿Tendría sentido iniciar una guerra del entorno P2P contra la industria cultural aprovechando el #P2PWikisprint? #No. Mejor forjar un imaginario. Dar forma a un deseo colectivo. Crear una narrativa indestructible. Porque, al igual que para los árabes que expulsaron a los turcos en inferioridad numérica, para nosotros  “el combate no era físico, sino moral”. Para derribar el cliché de compartir = piratería, nada mejor que una narrativa. Nada más sólido que un imaginario intangible. El intercambio de juguetes entre niños que tuvo lugar en el Museo del Juguete Antiguo de Ciudad de México neutraliza cualquier campaña de cualquier lobby. P2P = niños intercambiando afectos.

12. Conexiones transversales, conexiones transnacionales. Outliers, para realizar su visualización, formuló un indicador nuevo: el índice de transnacionalidad de los tuits. Durante el #P2PWikisprint la circulación internacional de información fue la tónica. Durante la mayoría del día el porcentaje de transnacionalidad superó el 40%. Y a las 05.00 GMT del día 21 el porcentaje subió al 100%.  La transnacionalidad fue mucho mayor que la habitual en otros procesos globales. Outliers, por ejemplo, calculó la transnacionalidad de los tuits del #15oct (movilización global del 15 de octubre de 2011) y rondó el 5%. El #GlobalP2P resaltó el diálogo, conexiones y empatías de muchos peers al margen de nacionalidades, Estados nación y fronteras políticas. Además, se crearon espacios de diálogo asimétrico casi inéditos. Durante el #P2PWikisprint algunos Gobiernos regionales, como el de Rio Grande do Sul (Brasil), o supranacionales, como la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB),dialogaron de tú a tú con activistas del 15M, Occupy Wall Street o #YoSoy132.

13. Pertenencia líquida. La participación en el proceso #GlobalP2P, incluso en la lista de correos, tiene algunas particularidades. No se forma parte del #GlobalP2P con el sentimiento de pertenencia absoluto de una comunidad. Existe, sí, un sentimiento de pertenencia comunitaria. Pero el vínculo con el proceso #GlobalP2P es mucho más flexible que la militancia en un partido político o en un colectivo, que la pertenencia a una religión o a la hinchada de un equipo de fútbol. La flexibilidad es la fuerza del #GlobalP2P, que llega a funcionar como los enjambre de los que hablaba ya Kevin Kelly en su libro Out of Control. El poder salir del enjambre, la posibilidad de dispersión, garantiza su fortaleza. Se puede volar un tiempo en el #GlobalP2P como lo hace una ave en un bando de pájaros. Se puede abandonar el bando, en cualquier momento, para incorporarse a otro diferente. El marco ético, el compromiso moral, provocará el retorno al bando en acciones concretas. El viento #GlobalP2P volverá a desordenar las redes.

#OtraGrecia, la Grecia procomunal que no sale en los medios

¿Por qué apenas tenemos noticias de lo que está ocurriendo en Grecia? ¿Por qué los grandes medios no realizan coberturas en profundidad sobre lo que está pasando? Apenas llegan noticias sobre el nuevo partido de sesgo nazi Amanecer Dorado, sobre el hundimiento de la macroeconomía o las protestas callejeras. ¿Pero por qué no nadie informa sobre el nuevo mundo que está naciendo en las ciudades postfordistas, postcapitalistas y (casi) autogobernadas del país donde nació la democracia occidental? El activista griego George Papanikolaou, médico de profesión, me contaba por email recientemente que en Grecia la mayoría de la clase media ha salido del estado del bienestar.  Y que por eso, Grecia es el primer lugar de Europa donde la sociedad está abandonando el dilema Estado – mercado y está orientando sus acciones hacia el procomún.

Esta entrada es un pequeño esfuerzo para visibilizar el proceso social orientado a los bienes comunes y a la gestión horizontal de los mismos, que está naciendo en Grecia. Al final sugeriré usar los hashtags de Twitter #OtraGrecia y #OtherGreece, para dialogar y visibilizar colectivamente la nueva Grecia orientada al commons que los medios y la Troika quieren invisibilizar. Antes, quería mencionar dos proyectos intimamente relacionados con la nueva Grecia.

Primero, quiero destacar el brazo griego de la prestigiosa P2P Foundation, el más activo tras el de lengua inglesa. Además, el griego es el único idioma a parte del inglés tienen un blog en la P2P Foundation. Por otro lado, quiero destacar el proyecto Mapping the commons que el colectivo sevillano Hackitectura realizó en Atenas en el año 2011. Mapping the Commons es una cartografía de la capital griega vista desde la perspectiva de los bienes comunes, entendidos en sentido amplio: bienes materiales e inmateriales. La cartografía incluye no sólo el mapeo de lugares sino también el de situaciones y redes:  parques públicos, puntos de conexión WI-FI, acciones contra las políticas migratorias o la gentrificación, grupos ciudadanos a favor del uso de la bicicleta, espacios autogestionados… El proyecto, realizado en la plataforma Meipi, cuenta con un completo site. En Hackitectura están colgados algunos de los vídeos realizados durante el taller.

 

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Imagen: Hackitectura

A continuación cito algunos proyectos griegos orientados al procomún. La idea divulgar todos los proyectos / realidades que vayamos encontrando en los hashtag #OtraGrecia y #OtherGreece (en inglés). Me comprometo a divulgar personalmente los proyectos que aparezcan en los comentarios de este post.

P2P Lab. Un laboratorio de investigación en la ciudad de Ioannina sobre prácticas peer-to-peer, el procomún y de la filosofía de código abierto. Aquí un vídeo de presentación, P2P and Utopia.

Navarinou Park. El parque Navarinou Park es un espacio autogestionado de Exarcheia. En marzo de 2009 una multitud respondió a una llamada digital y ocupó el espacio con un objetivo: convertir el parking en un parque. Con jardinería de guerrilla, los ciudadanos fueron transformando el parking en un parque auto organizado, anti-jerárquico y  anti-comercial, gestionado con asambleas abiertas.

Mercado de Shisto. El procomún, en palabras de Hacktitectura, puede surgir de “prácticas comerciales en mercados en espacios abiertos”. Schisto, celebrado todos los domingos, se ha convertido en un mercado libre, abierto  y no controlado por las autoridades. Existe el trueque de mercancías y también el intercambio de servicios entre profesionales.

Athens Wireless Metropolitan Network (AWMN). Athens Wireless Metropolitan Network (AWMN) es una comunidad horizontal de Wi-Fi, que conecta a personas y colectivos con tecnologías libres.

Freecycle Athens / Universidad libre. Ante el intento de privatización de la Universidad pública y ante los constantes recortes de presupuesto, los estudiantes y profesores griegos están gestionando el conocimiento de forma asamblearia.La Escuela de Arquitectura en concreto está incluso organizando aulas en la emblemática plaza de Syntagma.

Hospital AutoGestionado de Kilkis. Ante los recortes, los médicos y trabajadores de un hospital de Kilkis (norte de Grecia) decidieron ocupar el mismo. Un año después, el hospital continúa funcionando de forma autogestionada y horizontal. Aquí el comunicado de la asamblea de trabajadores que decidió ocupar el hospital. Aquí algo de información y un documental.

Divulga otros proyectos y procesos que estén ocurriendo en Grecia en los hashtags de Twitter #OtraGrecia y #OtherGreece.

Remix the commons (Remezclando el procomún)

Define the Commons from Remix the Commons on Vimeo.

Documenta el procomún. Remezcla el procomún. Comunícalo. Compártelo. Así de sencilla es la filosofía de Remix the Commons, que podríamos traducir como ‘Remezcla el procomún’. Remix the commons, una heterogénea iniciativa canadiense en la que coinciden instituciones, colectivos, pensadores y activistas, tiene un objetivo principal: explicar de una forma multimedia y fresca al conjunto de la sociedad qué es el procomún (commons en inglés, le bien commun en francés). Y para ello han creado una interesante estrategia multiplataforma donde personas de todo el mundo participan en red de una forma no jerárquica en la creación de contenidos.

El epicentro de Remix the Commons es su wiki. En ellas podemos leer, por ejemplo, la definición del proyecto: “Remix The Commons es un espacio narrativo común de colaboración multimedia. Remix the commons tiene como objetivo aumentar el poder de los ciudadanos para actuar en la propiedad creativa y colaborativa del concepto y prácticas del procomún desde una perspectiva intercultural”. La documentación multimedia y el remix – según su wiki – “implican un proceso de (re) apropiación de bienes comunes del conocimiento. Nuestro objetivo es ayudar a definir el bien común, facilitando el intercambio de documentos e ideas, ilustraciones y prácticas, en torno a este tema”. En la misma wiki, en su apartado de vídeos, está documentado todo el proceso de elaboración y las entrevistas sueltas que conforman el vídeo que abre esta entrada.

Otros espacios de diálogo de Remix the Commons son una lista abierta de correos y un blog donde se comparte todo el contenido creado. Además, Remix the Commons está incentivando la denominada Escuela de los Comunes, conectada ya con otras experiencias similares, como la Escuela de los Comunes de Barcelona. En un momento en el neoliberalismo parece agotado y los bienes comunes cotizan al alza en los movimientos en red, explicar de una forma divulgativa qué es el ‘procomún’ es algo primordial. Los medios masivos no suelen darle demasiada importancia al creciente movimiento procomunero. Ni siquiera en España, donde existen espacios/proyectos tan consolidados como el Laboratorio del Procomún del MediaLab Prado o incipientes como la Fundación de los Comunes. La traducción para una buena parte de la sociedad del concepto ‘procomún’ como algo que va más allá de lo público, algo que es todos y de nadie al mismo tiempo, sigue siendo necesaria.

Por todo ello, concluyo esta entrada con una definición del site de Remix the Commons y con un vídeo del sociólogo Antonio LaFuente, ¿Qué es el procomún?. 

Hablamos de los “bienes comunes” cada vez que una comunidad de personas que se unen por el mismo deseo de cuidar de un recurso colectivo o crear uno y se auto-organiza de manera participativa y democrática para ponerse al servicio del interés general. El agua, el aire, los bosques, los océanos y otros recursos naturales, un idioma, un paisaje, un obra o un edificio pasan así a ser de dominio público“.

 

Una mapa de iniciativas P2P para Brasil

Una mapa para conectar. Un mapa para transformar. Un mapa para reescribir la realidad. Un dicho ciberpunk solía recordar que detrás de cualquier mapa hay siempre una estructura de poder. El mapamundi de Mercator sobredimensionó el primer mundo durante siglos. El mapa mundial de Facebook desdibuja las fronteras con los flujos de sus usuarios. Ambos están esculpidos con poder. Poder vertical, centralizado o tímidamente descentralizado. ¿Qué sucedería si realizamos un mapa con herramientas abiertas y de forma colectiva? ¿Qué pasaría si el poder que incentiva el mapa no está interesado en su poder y sí en enpoderar a los peers, personas y colectivos en red?

Las respuestas se parecerían bastante al P2P Wikisprint que la P2P Foundation está incentivando en estos momentos en Brasil. Un wikisprint, en el que estoy ayudando, que va a servir para mapear iniciativas que tengan formato P2P. Un detalle para los más analógicos: el peer-to-peer (P2P) es una topología de red. Y no es sinónimo de tecnología. Por ejemplo, cinco personas conectadas sin intermediarios, con diferentes tipos de conexión entre ellas, conforman una estructura P2P. El P2P no son apenas ordenadores conectados entre sí. Lo P2P son, antes que todo, Personas2Personas, Colectivos2Colectivos, Plazas2Plazas.

Michel Bauwens, fundador de la P2P Foundation, en una entrevista que publiqué en este blog, me confesó que el máximo interés de la P2P Foundation es enriquecer su wiki. Michel saber que es importante tener un blog para comunicar. También que publicar un libro, como el muy recomendable estudio Synthetic Overview of the Sharing Economy de la fundación, da prestigio. Pero lo que hace grande a la P2P Foundation es su wiki, que ya cuenta más de 80.000 artículos.Enriquecer el cuerpo de una wiki colectiva beneficia al procomún, al colectivo. Aportar conocimiento, información a una enciclopedia abierta, beneficia a todos.

Adam Smith defendía en la Riqueza de las naciones una idea que acabó definiendo el capitalismo: actúo en mi propio beneficio porque es bueno para la sociedad. La lógica del P2P, del procomún, es justo la contraria: actúo en beneficio de lo común porque acaba beneficiándome. Y esa es justamente la idea de la P2P Foundation: documentar/mapear el mundo P2P desde lo común para que los individuos se beneficien.

A parte de la wiki, en la que hay artículos en muchos idiomas, la P2P Foundation está incentivando los espejos locales de su proyecto. De momento, Grecia es el único país que ha creado un grupo de trabajo y plataformas locales de la P2P Foundation. Y ahora llegó el turno de Brasil. Michel Bauwens siente una energía especial en Brasil. Por eso, ha puesto en marcha el wikisprint para mapear las experiencias P2P del país e intentar que Brasil sea el tercer brazo de la Fundación. Nada mejor que un párrafo del documento de trabajo:

“El mapeamiento se destina a proyectos, iniciativas y empreendimientos abiertos, participativos y orientados para el procomún que ya están rediseñando las relaciones políticas, culturales e institucionales en la sociedad brasileña sobre la óptica de la colaboración libre & espontánea entre personas (P2P); los modelos, plataformas open source que están resignificando de forma distribuida la generación económica de riquezas (produtos & servicios) sea através de la financiación & inteligencia coletiva (wikinomía), sea através de comunidades, colectivos y animación de redes entre personas (P2P); bien como también nuevos conceptos & prácticas de democracia ( participativa, directa, interactiva o líquida) gestión pública y gobierno ( y su papel)”.


El mapeamiento está usando PADs abiertos en la plataforma Titanpad (aquí el PAD con las instrucciones) en once categorías diferentes y también en un mapa abierto con la plataforma Ushahadi. Una vez recopilada, la información será transferida a la wiki de la P2P Foundation tanto en inglés como en portugués. El mapeamiento está siendo apoyado por el Instituto Brasileiro de Informação em Ciência e Tecnologia (IBICT) y la Escola de Comunicação de la Universidade Federal do Rio de Janeiro (ECO-UFRJ) (cede un espacio de trabajo). Pero la iniciativa no saldría adelante sin la ayuda de muchísimas personas, animadas por la incombustible energía de Vinicius Braz Rocha.

Después de convivir unos días con Michel Bauwens, creo que tras el wikisprint de Brasil, llegó la hora de tener un brazo en español (que incluya las lenguas cooficiales de los territorios hispanohablantes) de la P2P Foundation. Bauwens admira mucho la energía y nuevas experiencias que están surgiendo en España (mucho en el entorno del 15M). Incluso hemos hablado de usar parte del contenido de la 15Mpedia para la P2P Foundation. También sabe que en estos momentos, América Latina es el único rincón del planeta que puede liderar un nuevo mundo basado en otro tipo de economía y valores. Por eso, lanzo esta pregunta al aire, para concluir esta entrada. ¿Quién estaría interesado en crear un brazo P2P que recopile todo lo que está ocurriendo en los territorios donde el español es la lengua vehicular?

Glosario abierto para un nuevo milenio

 

 

 

He editado el wiki del Vivero de Iniciativas Ciudadanas. Se trata de un glosario colaborativo que recoge “los nuevos términos que definen los procesos de innovación social y sus transferencias al espacio público”. De ‘bottom up design’ a ‘ciudad transmedia’, pasando por ‘comunidad’, ‘conectividad’, ‘espacio público’ o ‘heterotopia’. En mi caso, he añadido ‘adhocracia’. Mis lecturas e investigaciones sobre este término tomaron forma en mi artículo Adhócratas al poder. Ahora incorporo la definición del concepto. Comienza así: “sitema no jerárquico, horizontal, participativo y flexible donde todos los miembros tienen capacidad de tomar decisiones que afecten al conjunto”.

El glosario abierto es un proyecto colaborativo entre Vic. Vivero de Iniciativas CiudadanasAMASTÉDiego Soroa de CuanticsLab, con la participación de @platoniq,@jfreire@radarqnetbetahouse@ehtel_baraona, @dpr_barcelona@elvirilay@culturpunk,@rubenmartinez@pacogonzalez@alafuente, Juan Carlos Pacheco, @andreswalliser,@jararocha ,@____thenomad,  @elsatch, @bernardosampa@srosillo@hackity,@placebodelbo 

Reproduzco aquí algunos de los términos que aparecen en el glosario.

Adhocracia, AdhocracySistema no jerárquico, horizontal, participativo y flexible donde todos los miembros tienen capacidad de tomar decisiones que afecten al conjunto. Es una palabra híbrida entre ad-hoc (aquí y ahora) y el sufijo cracia (poder) y suele entenderse como algo antagónico a burocracia. El término se usa en la teoría de gestión de organizaciones. La adhocracia, usada para describir la forma de gobierno de la novela de ciencia ficción Tocando fondo: en el reino mágico (Cory Doctorow), está inspirando nuevas formas de gestión ciudadana y política. Las organizaciones adhocráticas coordinan tareas a través de la adaptación mutua de sus integrantes, la rotatividad de los mismos, de la resiliencia y la colaboración. La multidisciplinariedad e interdisciplinariedad son la esencia de los equipos adhocráticos.

Ciudad Transmedia: La ciudad es un todo generado como un espa­cio-red. Los cambios en las metodologías de intervención cultural ciudadana promueven un espíritu transversal, flexible y abierto derivado de la evolución en la sociedad y la cultura con­temporánea en entornos urbanos transdiscipli­nares. @culturpunk

Emancipación social, social emancipation: Acción que permite a un grupo de personas acceder a un estado deautonomía por cese de la sujeción a alguna autoridad o potestad.

Empoderamiento urbano, urban empowerment: Proceso por el cual las personas aumentan su capacidad en la toma de decisión es de los planteamientos urbanos y el diseño de las ciudades para impulsar cambios positivos de los lugares que habitan.

FLOS(S): siglas para Free Libre Open Source (Software). Movimiento coincidente con aquel de la cultura libre, que incorpora el planteamiento prodecimental arrancado en las comunidades de desarrolladorxs de software libre y practicado en comunidades culturales de cualquier otro tipo que compartan la filosofía de aquellas: compartir el código de funcionamiento del artefacto, así como los resultados de su producción cultural. @jararocha

Masa Crítica, critical mass: Se refiere a cualquier grupo de personas capaz de lograr un cambio social. Las masas críticas carecen de entidades organizadoras, son independientes frente a intereses políticos o económicos.

Prosocialidad: concepto que describe comportamientos que sin motivación de recompensa material, busca favorecer metas sociales objetivamente positivas, partiendo desde el individuo hasta la sociedad en conjunto. La prosocialidad refuerza el fortalecimiento de una identidad creativa y la iniciativa de los individuos que conviven en un mismo lugar.

Red entre iguales, peer to peer (P2P). Relación entre personas provenientes de la red de computadoras en la que todos o algunos aspectos funcionan sin clientes ni servidores fijos, sino una serie de nodos que se comportan como iguales entre sí. Las redes P2P permiten el intercambio directo de información, en cualquier formato, entre los ordenadores interconectados.

Mi web: bernardogutierrez.es Fundador de la red futuramedia.net En Twitter soy @bernardosampa

 

¿Crowd funding para ciudades?

Imagina que los ciudadanos pueden proponer iniciativas para su ciudad en una página web. Que todos los ciudadanos pueden votar las propuestas tal como se hace en las redes sociales, apretando un icono de “Me gusta” y/o comentando. Que después, la institución que gobierna la ciudad estudia las propuestas con más adhesiones y las ejecuta. No se trata de un sueño lejano. El proyecto se llama Bristol Rising y está llevándose a cabo en Bristol (Estados Unidos). Los usuarios de Bristol Rising, por ejemplo, han sugerido propuestas tan dispares como un centro de performances, papeleras con paneles de energía solar o un restaurante mexicano. Evidentemente, aquellas propuestas que benefician al colectivo tienen un tirón infinitamente mayor (Centro de Artes Performáticas 334 “Me gusta”, restaurante mexicano, 1). Además, existen herramientas en el site para crear grupos y trabajar colaborativamente en el territorio con otros usuarios.

El proyecto es una brillante vuelta de tuerca a lo que podríamos llamar crowdsourced placemaking (construir territorio en red). Personas relacionándose en el territorio gracias a plataformas digitales. Grupos co-creando, cooperando, alrededor de proyectos. The Civic Crowd, una mapa abierto de proyectos ciudadanos de todo el Reino Unido, podría encajar dentro de esta nueva tendencia que crea puentes entre redes y territorios. Portoalegre.cc sería la versión más activista y contestataria de este camino híbrido de redes-ciudades. Cualquier ciudadano puede crear una causa o petición – como se puede hacer en Change.org, por ejemplo – pero geolocalizada en la ciudad. Una plataforma activista, vaya, para resolver problemas urbanos. Y aquí llegamos al punto quizá, más visionario y polémico al mismo tiempo: el crowd funding urbano. ¿Recaudar fondos colectivamente para financiar proyectos urbanos en la ciudad? El proyecto Low Line, que consiguió en la plataforma de crowd funding Kickstarter 155.000 dólares para revitalizar una parte de la High Line de Nueva York, es el ejemplo más visible.

Sin embargo, existe una creciente corriente crítica haca este crowd funding urbanístico. Alexandra Lange publicó recientemente un demoledor artículo contra el Urbanismo Kickstarter. Por un lado, criticaba la mega envergadura del proyecto. Argumentaba que un proyecto para instalar una mesa de ping pong en el espacio público que recaudó apenas 4.200 dólares dinamiza más la ciudad que el Low Line (gran texto, The Power of a ping pong table). Por otro lado, la crítica viene contra el denominado urbanismo pop up o bottom up (procesos de abajo arriba, normalmente auto gestionados horizontalmente) y su incapacidad de crear intervenciones sólidas a medio plazo. Ricardo Amasté, de la red Colaborabora, comentando mi texto Adhócratas al poder, alerta sobre ello: “la adhocracia, su flexibilidad, provisionalidad y estructuras ligeras podrían terminar no siendo más que otro intento de redefinición del capitalismo en su faceta inmaterial. Una celebración carnavalesca del (neo)liberalismo perversamente disfrazado”.

El riesgo existe. La sociedad P2P auto organizada en red y horizontalmente tiene cierta similitud con la idea de big society que el Partido Conservador del Reino Unido lanzó en 2010 antes de las elecciones para “empoderar a los ciudadanos”. “El objetivo reconocido – recogía el documento oficial – es crear un clima que empodere a las comunidades, construyendo una “gran sociedad”  que cogerá poder de los políticos para dárselo a la gente”. Que las instituciones puedan aprovecharse de las comunidades y dejar de cumplir algunas funciones correspondientes al poder público es, sin duda, un riesgo. Principalmente, si no abren mano de su poder, presupuestos y profesión política. Si se apartan del camino y ceden la gestión política al 100% bienvenida sea la big society.

¿Qué diferencia existe entre la sociedad P2P y la big society? Una principal: en el mundo P2P el intermediario sobra, los políticos serían verdaderamente innecesarios. Por eso, me parece interesante que algunas instituciones estén cediendo espacios y gestiones a colectivos y comunidades (El despertar del comunal urbano, un gran texto) para encontrar fórmulas intermedias. Que Bristol cree una plataforma de crowd sourced placemaking o el Ayuntamiento de Madrid ceda el Campo de la Cebada son una forma de convivencia de instituciones y ciudadanos. Aunque quizá, para espantar, todos los fantasmas neoliberales, el siguiente paso sea un verdadero crowd funding en el que los ciudadanos puedan escoger en qué gastar los presupuestos. Y no sólo en prácticas inmediatas pop up, sino en las intervenciones a medio y largo plazo. El Estado debería ser apenas un paraguas que garantice la igualdad de oportunidades y que cree un marco neutro de intercambios P2P entre sus ciudadanos. Un velador e incentivador del procomún.

Mi web: bernardogutierrez.es Fundador de la red futuramedia.net En Twitter soy @bernardosampa

 

 

La carta de los comunes

“Madrid hace tiemque dejó de ser una unidad social autocontenida, si es que alguna vez lo fue. Un programa de liberación de la reproducción social y de gobierno de los comunes debe así tener en cuenta las interconexiones globales que hoy constituyen la metrópoli madrileña. Y aunque aquí, como no podría ser de otra manera, se dan respuestas a problemas globales adaptadas a este contexto específico, para que todo el programa de apertura de nuevos comunes tenga sentido, éste tiene que estar acompañado por movimientos similares en las distintas escalas geoeconómicas. Desde la extensión universal de los comunes, a escala local, hasta el diseño de mecanismos para gestionar los global commons como la atmósfera, los océanos, o el total de la biosfera, pasando por la solución de los problemas de deuda ecológica o déficit de materiales, el espectro de los comunes tiende a la universalidad. Dicho de otro modo, el programa de los comunes será global o no será”.

Este texto pertenece a La carta de los comunes, un libro de los colectivos Madrilonia y Observatorio Metropolitano. Publicado con licencia Creative Commons por Traficantes de sueños. La Carta de los comunes es un ácido y acertado escrito recreado en Madrid, en el año 2033, año en el que se recuerda “con una media sonrisa la crisis de los años diez”. El texto especula sobre una revolución constante de la ciudadanía sobre los bienes comunes que habían sido privatizados por instituciones irresponsables. Y hace un fantástico vínculo de leyes / conceptos medievales (el procomún) y tecnologías libres.  Los comuneros que se alzaron en Castilla en 1521 fueron los precursores del 15M, queridos políticos. Y si viviesen en el año 2012, serían defensores de las commons cities y formarían parte del nuevo grupo de trabajo del Media Lab Prado, Ciudad y procomún. La carta de los comunes es, sin duda, una lectura muy recomendable. Cualquier alcalde y/o político debería leerla.

Curioso: los estados nación están diluyéndose, sobrepasados por problemas globales que les superan; las ciudades se están convirtiendo en los nuevos núcleos de influencia, poder y convivencia (recomendable lectura de Zygmunt Bauman en City of fear, city of hopes). Pero al mismo tiempo las ciudades no tienen ni recursos ni capacidad legislativa. Y sus gobiernos suelen demostrar una ceguera antológica. Además, en el caso de España, la situación es doblemente absurda: los expatriados han perdido el derecho a votar en sus ciudades y los inmigrantes (una gran mayoría) no pueden votar. ¿Quién gobierna nuestras ciudades, nuestros bienes, nuestro procomún? ¿Con qué legitimidad? ¿En nombre de quién?

 

 

 

“Los hackers son los científicos de la nueva Ilustración”

 

 

Antonio Lafuente (@alafuente) es investigador del Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CSIC). Ha estudiado  la relación de la ciencia con sus públicos y el conocimiento profano. Investiga la relación entre tecnología y sociedad. Es uno de los grandes defensores del término “procomún“. Participa activamente en los Labotatorios del Procomún de Medialab Prado de Madrid. Antonio ha respondido por correo electrónico a un largo cuestionario enviado por Código Abierto.  Sus respuestas son clarividentes, agudas, reflexivas, ácidas. Y muy críticas con el sistema:  “El gobierno debería respetar mejor las cuestiones de etiqueta. Tener mejores modales. Dar ejemplo con las formas”, “los blogueross y hackers son los nuevos científicos o filósofos de la Segunda Ilustración”, “el Estado-Nación es torpe, burocrático y homogenizador” “el asalto a las oficinas de Megaupload me recuerda a otras actuaciones que también exigieron pisotear derechos civiles y tratados internacionales, como sucedió en la invasión de Irak o en los campos de concentración de Guantánamo”, “habrá que vigilar a los grandes monopolios en internet”. Lee la entrevista completa. Y recuerda que 20 Minutos tiene licencia Creative Commons y puedes copiar y distribuir la obra, citando la fuente.

Llevas muchos años hablando del “procomún”. Mucha gente piensa que es la traducción o adaptación del “commons” de la cultura hacker anglosajona. Sin embargo, ya estaba en el diccionario de Antonio Nebrija (1492). ¿Cómo explicarías el concepto de procomún?

Lo que es de todos y de nadie al mismo tiempo. En el castellano antiguo más que describir una cosa, da cuenta de una actividad que se hace en provecho de todos. El procomún, los commons, en todo caso, no es definible, porque evoca la existencia de bienes muy heterogéneos que van desde los viejos pastos comunales a los nuevos mundos de la biodiversidad, el folclore o la gastronomía. ¿Cómo es posible que alguien esté reclamando que el ángulo de giro del eje de la Tierra es un procomún? ¿De dónde viene la necesidad de pensar la luz del Sol, la palabra de Dios o la lactancia materna como bienes comunes? ¿Por qué tanto ronroneo sobre la cultura popular, la privacidad o la seguridad? La respuesta es simple: disponemos de tecnologías que permiten convertir estos saberes en recursos y, a continuación, mercadear con ellos. A veces, sin embargo, no es la privatización la peor amenaza, sino la degradación del bien, y por eso hablamos tanto de CO2, asma, clima, polución y electrosmog. Cada día hablaremos más del aire como un bien común. El aire es un magnífico ejemplo de lo que nos pasa: nadie es tan poderoso que pueda prohibir la respiración, pero en cambio sí puede echar allí su basura como si se tratara de su basurero particular. En fin, el procomún, más que un concepto o un agregado de cosas, es un campo de experimentación en donde estamos contrastando las distintas formas de hacer política, las diferentes maneras de gestionar el espacio público y las nuevas formas de movilizar el conocimiento.

 

Por qué se fueron perdiendo espacios procomún de convivencia (espacio público), conocimiento (industria cultural) o ciencia (injerencia laboratorios o gobiernos en Europa y el mundo)?

Varios procesos han venido convergiendo. Lo comunal fue asimilado a lo obsoleto, lo marginal, lo simple o lo paleto. Fue tratado como si fuera residuo de un mundo pretérito y premoderno. Así, a nadie extrañará que fuera declarado una especie de terra nullius, un espacio por descubrir, ocupar y patrimonializar en provecho propio. Todo lo que no fuera atravesado por los imaginarios de la propiedad era ineficiente y hasta peligroso, un reducto de resistencia que doblegar. A nadie se le escapará que con tales discursos hubo grandes beneficiarios y gigantescos procesos de expropiación. A veces sorprende los simples que son las ideas con las que se hacen los grandes patrimonios públicos y privados. Y que me disculpen los bienpensantes, pues tendrán que admitir que todo lo que una vez fue apartado del mercado y convertido en bien público, puede más o memos tarde ser privatizado y, con frecuencia, mediante argumentos tan simples (que no simplificados) como los aquí descritos.

Si miramos a la historia de la ciencia, y en concreto al siglo XVIII y la Ilustración, vemos que muchos de los descubrimientos llegaron de auténticos “amaterus”, no de científicos formados en Universidades. Sin embargo, en nuestros días se intenta desprestigiar a la Wikipedia y a todo lo que venga desde abajo. ¿Por qué?

En efecto, cada vez contamos con más estudios que sostienen el origen mundano de la ciencia moderna. Hay investigaciones que son incontestables, como las que argumentan que en el siglo XVIII fueron poquísimos los científicos que vivieron de su investigación. La ciencia era más un hobby que una profesión. De hecho la palabra científico, como sustantivo, no surge hasta el siglo XIX. Los historiadores se han empeñado en escribir un relato demasiado logocéntrico, literario y cortesano: un relato que hoy es calificado de machista, elitista y eurocéntrico. El conocimiento, sin embargo, siempre tuvo mucho que ver con las manos, las emociones y el cuidado. El conocimiento siempre fue de quien lo necesitaba y, desde luego, al preguntarnos por sus detentadores encontraremos los imperios, pero también hay que abrir un espacio para los campesinos, los navegantes y los mineros. Que en los relatos no aparezcan las mujeres o los trabajadores es culpa de los historiadores y su miopía. Y es que además de fuertes vínculos entre conocimiento y necesidad, también los hubo y los hay entre saber y poder. No me extenderé un minuto en explicar las obviedades que han permitido a los expertos convertir sus habilidades intelectuales en nuevos espacios de autoridad. Para ellos, admitir que la cultura de pago puede ser tan buena como la cultura de la contribución es inimaginable. Y, aunque llevan varios años buscando dónde puede estar la trampa sin encontrarla, siguen insistiendo en que es imposible que exista algo que tienen delante de sus ojos y que se ha convertido ya en la enciclopedia familiar de referencia. Wikipedia es un milagro pero, aún así, sólo es el lugar por donde iniciar la aventura del conocimiento. Como punto de partida es insuperable.

 ¿En qué se parece el proceso de la Ilustración con el movimiento de la open innovation, open education y web 2.0 en general? ¿La Ilustración podría renombrarse en el siglo XXI como una “open science revolution? ¿Las revolución 2.0 es una nueva Ilustración, más participativa y rizomática?

Esta pregunta me gusta mucho. La Segunda Ilustración, la que apenas ahora se está desplegando, tiene que ver, como la que sucedió en el siglo XVIII, con la emergencia de nuevos actores, nuevas tecnologías y nuevos media. La función que entonces desempeñaron los viajeros, los filósofos experimentales y los botánicos, como también los coffeshop, los salones, los periódicos, los microscopios, las tablas clasificatorias y las balanzas de pagos, es comparable a la que hoy estaría pasando con los blogueros, los hackers o los activistas medioambientales, apoyándose en las tecnologías de la web 2.0, las nuevas batallas por la pluralidad ontológica, la propiedad intelectual y los nuevos derechos civiles. Si hace trescientos años hubo que emanciparse de la cultura aristocrática y eclesial, hoy la Segunda Ilustración tiene que plantarle cara a las grandes corporaciones y al estado-nación.

¿Hasta qué punto los grandes lobbies ecónomicos (farmecéuticos, industria cultural..) está entorpeciendo la circulación de ideas, investigación?

Debo comenzar diciendo que en términos históricos es incuestionable la contribución del capital y la iniciativa privada al conocimiento. Pero igual de taxativa es mi convicción de que muchas empresas, entre las que están algunas de las más importantes del planeta, están estorbando la circulación de ideas. Su capacidad para estorbar es doble. La primera es más estructural y tiene que ver con la forma en la que se utiliza la propiedad intelectual. Por un lado han fragmentado tanto el conocimiento mediante la expansión abusiva de los derechos de propiedad intelectual que los expertos en innovación están muy preocupados por el efecto anticommons. Un efecto que se explica fácil mediante un ejemplo paradigmático: el impuesto que cobraban las distintas ciudades ribereñas del Danubio a los buques comerciales que transitaban por “sus aguas”. Las ciudades convirtieron el rio en una especie de mare nostrum y de alguna manera los fragmentaron y después privatizaron. Los comerciantes entonces tuvieron que plantearse si valía la pena seguir llevando sus mercancías aguas abajo, pues los impuestos estaban ahogando los beneficios potenciales. Eso pasa todos los días cono el conocimiento (una especie de Danubio cognitivo) necesario para producir chips electrónicos o fármacos, pues cada nuevo producto en el mercado tiene que localizar a los muchos propietarios de los conocimientos (patentes) que empaqueta cada mercancía. No es extraño entonces que los dilemas de la propiedad hayan convertido el conocimiento en un laberinto por el que sólo saben transitar los picapleitos, los publicitarios, los inversores y los burócratas. Dan ganas de decir que a este paso los científicos son los únicos que sobran en la empresa del conocimiento. Lo mismo que ocurre, por cierto, con los artistas en las empresas culturales. La otra manera de entorpecer la circulación de ideas es conocida en la literatura sobre estos asuntos como producción de incertidumbre. Siempre que una nueva tecnología o mercancía es introducida en el mercado sin la debida evaluación de sus potenciales daños, puede ocurrir que produzca daños inesperados al entorno o en algún sector minoritario de la población. Lo lógico sería que los gobiernos actuaran para proteger a la ciudadanía. Pero, normalmente, tienen muchas dificultades para intervenir. Esta situación es hasta cierto punto comprensible. Antes de hacer nada quieren más datos y solicitan mejor información. Las compañías, como lo prueban numerosos estudios, se dedican entonces a producir falsas evidencias o, más recientemente, a sostener que no debemos precipitarnos hasta tener datos concluyentes. A veces, lo habitual es que hagan ambas cosas. Es paradójico que su conducta se parezca tanto a la que se reprocha a los constructivistas radicales.

Hablemos de espacio público. En los últimos años, los Ayuntamientos y gestores públicos han prohibido prácticamente cualquier evento espontáneo en las calles. Apenas controlándolos los permiten. O privatizándolos. ¿No significa eso ir en contra de los pilares de Occidente, de las ágoras, foros o burgos medievales?

El espacio público hay que defenderlo todos los días. Decir que es de todos, implica que nadie se lo puede apropiar en exclusiva. Tampoco, a mi juicio, son sus  dueños los legítimos representantes de poder. Si abusan de estas prerrogativas que nuestras constituciones les otorgan, pueden hacer odiosa la idea misma de política. La democracia por la que tanto hemos luchado puede acabar siendo un bien odioso. Hay que pensar sobre estas cosas. Si el espacio público sigue esta deriva imparable que nos convierte a todos en simples votantes, consumidores y espectadores, entonces habrá que reinventar la noción de espacio común. Si en lo publico no cabe el disenso, crecerá el número de excluidos, es decir de gentes con muy escaso y deficiente acceso a las infraestructuras (educativas, sanitarias, de movilidad,…). En fin, habrá que inventar el espacio común como derecho a infraestructuras.

En otros ámbitos, ¿cómo se ha desarrollado la privatización del procomún, del conocimiento?

Hasta hace poco no sabíamos, quizá ni lo necesitábamos, distinguir entre público y procomún. El desmantelamiento de lo público ha seguido un patrón que no cambió mucho de unos ámbitos a otros. Primero se tolera la degradación del espacio público (se permite el absentismo, el despilfarro, la corrupción, el amiguismo). Segundo se introduce la necesidad de externalizar servicios y, subliminalmente, se invita a la gente busque mejores opciones en lo privado. Y, por fin, se venden los recursos que funcionan y el resto se diseñan ya como ámbitos de beneficencia. Hoy, sin embargo, además de defender lo publico, tenemos que pensar en el procomún. No sólo porque muchos bienes comunes desbordan los límites del estado-nación, como por ejemplo el clima o internet, sino también porque el estado-nación se ha demostrado un instrumento demasiado torpe, burocrático y homogeneizador. Las luchas de los enfermos del SIDA, los debates sobre el derecho a ciudad o las movilizaciones de las víctimas del crédito hipotecario están revelando la existencia de nuevos ámbitos de lo político de las que el estado se ausenta. La precariedad del trabajo, especialmente de las llamadas clases creativas (artistas, programadores, amateur), y las nuevas formas de apropiación del trabajo afectivo, activista e informal están permitiendo la conversión masiva del conocimiento ambiente y del saber profano en un recurso mercantilizable. Los mundos del folclore, la gastronomía y las manualidades están siendo privatizados, por la misma lógica que el patrimonio, la privacidad y nuestros mismos parques han sido puestos al servicio de las industrias culturales y del ocio. Respirar sigue siendo gratis, pero respirar bien exige abandonar la ciudad. Ya estamos pagando indirectamente por el aire, y pronto tendremos que pagar por el paisaje, la memoria y la palabra. Esto no puede ser. En algún momento tendremos que parar la máquina de devorar procomún. Sin un procomún robusto y bien gestionado no habrá ni público ni privado. El procomún no es una invención de cuatro perroflautas, sino una urgencia colectiva.

¿Hasta qué punto el copyright radical entorpece la circulación de ideas y el bien común?

Hay una tendencia a exagerar los derechos del autor frente a los demás derechos imaginables en nuestra sociedad. Los abusos del copyright tan frecuentes, sangrantes e irracionales que ningún ciudadano razonable puede aplaudir el actual estado de cosas. Es una desgracia que el mundo esté en manos de fundamentalistas y beatos de la propiedad privada. Las cosas se pueden organizar mejor y sobran estudios que están evaluando los derechos que se ignoran y los daños que se están produciendo. El caso reciente de Megaupload es un buen ejemplo de cómo la defensa de un bien, la propiedad de algunos, no puede protegerse decretando el estado de excepción global y vulnerando los derechos constitucionales de millones de ciudadanos. Creo que es muy inquietante el espectáculo militarista del asalto a las oficinas de Megaupload y me recuerda otras actuaciones que también exigieron pisotear derechos civiles y tratados internacionales, como sucedió en la invasión de Irak o en los campos de concentración de Guantánamo. Espero que los artistas y representantes políticos defensores de la propiedad intelectual no miren para otro lado y se involucren activamente contra estas suspensiones de derechos constitucionales. Hay muchas amenazas para los bienes comunes y, entre ellas, es difícil exagerar la responsabilidad atribuible a la noción de propiedad. Nunca la propiedad fue absoluta, pero sí lo fueron sus imaginarios. Y cada día mas. En la práctica, más acá de los radicalismos paletos y neoliberales, la propiedad es relacional, fragmentaria, incompleta, contestada e imaginaria. Tanto, que las cosas importantes nunca tienen, ni tuvieron, un dueño claro. Más aún, la propiedad, dominio, control o derechos sobre las cosas, tanto sobre su uso y abuso, como sobre su adquisición y transferencia, siempre es más procesual que factual, y, desde luego, más relativa que absoluta. Comprender la propiedad y sus laberintos es condición necesaria para entender el mundo que vivimos. La traza del procomún siempre acaba enredada en las trama de lo propietario. Donde acaba lo patrimonial, público o privado, empieza lo procomunal. Pero sería un error imaginar un mapa con esas tres provincias bien delimitadas. Al lado o sumergido, entrelazado, transterrado o invisible, está el mundo ese mundo de lo común: la riqueza oculta de las naciones.

Me llama la atención que La rebelión de las masas de Gasset tiene ya licencia dominio público en Argentina, pero en España no. ¿Es legítimo que una industria o un gobierno legislen para retrasar el acceso público a una obra filosófica de uno de los grandes pensadores de un país?

Es absurdo. Como también es inexplicable que no pasen al dominio público las llamadas obras huérfanas, libros cuyos derechos nadie reclama y que tampoco aportan ningún beneficio nadie. ¿No es grotesco que el 98 % las obras permanezcan secuestradas por leyes tan inútiles como contrarias al bien común? Con las tonterías, banalidades, injusticias, desprecios y ninguneos que las entidades de gestión de derechos de propiedad intelectual han perpetrado contra el bien común se podrían hacer enciclopedias. En fin, este es un debate que se ha cerrado con improvisación y sectarismo y que tarde o temprano habrá que abrir para que todas las posturas e intereses sean escuchados y contrastados.

 ¿Qué piensas de licencias como Creative Commons o copyleft?

Me parecen una innovación jurídica de primera magnitud. Descomponer la propiedad en un haz de derechos independientes y otorgar a los autores la capacidad de administrarlos según sus prioridades, me parece una gran aportación técnica, cultural y política. Hay lagunas que atender, como por ejemplo los problemas que plantea el conocimiento indígena, pero no hay más remedio que admitir que se trata de una aportación en la dirección correcta.

¿El Gobierno español -el socialista de Zapatero y ahora del PP- ha entendido algo del nuevo si sistema de creación y circulación de cultura?

Bueno todo indica que han llegado a la convicción de que la única manera de defender la cultura es insertarla en las lógicas de la propiedad. Esta deriva es discutible, salvo que hagamos de la cultura un nuevo sector industrial donde los autores sólo son comparsas, trabajadores precarizados al servicio de las entidades de gestión. Esto pasa por poner al lobo a cuidar del rebaño, porque ya no cuidan ni las apariencias y ponen a los jefes del lobby cultural a gestionar la cultura, algo que también ocurre en ciencia, defensa, economía,… El gobierno debería respetar mejor las cuestiones de etiqueta. Tener mejores modales. Dar ejemplo con las formas. Y no sólo en los ámbitos de la cultura y el conocimiento, porque su conducta en Italia o Grecia con los cambios de gobierno han sembrado de dudas nuestras convicciones democráticas.

 

Hablando de la Ley Sinde. El otro día leí un tweet brutal (@adelgado): “Verás tú cuando la industria de las obsoletas chaquetas con hombreras le pide al gobierno una ley contra las chaquetas sin hombreras…?”

La red, es decir nuestras calles, está llena de gente que no está contenta con lo que está pasando y que siente que no es escuchada. Hay un reproche generalizado de arrogancia hacia el gobierno y sus asesores. Los mensajes que salían de la SGAE y otros cómplices de la política gubernamental eran insultantes, descalificatorios, ofensivos y, desde luego, interesados. Para defender sus intereses trataban a los discrepantes como antagonistas ignorantes. Algunos intelectuales de mucho postín y con una obra admirable han olvidado los modales y tratado de idiotas a quienes no le daban la razón. Y para ello usaban los púlpitos que les prestaban interesadamente los grandes empresarios de la cultura, sus dueños invisibles. No sé, creo que todos deberíamos reflexionar sobre las cuestión de los modales, de la civilidad, de la urbanidad. A la propiedad intelectual debemos el mejor y más profundo debate sobre lo que entendemos por cultura y espacio público, y me parece que el debate debe continuar. Todos deberíamos llegar a “la cena” sin la solución ya pactada.

 

¿Qué ha significado el 15M en el proceso de generación de procomún, tanto en el espacio público como en cultura o política?

Mucha gente dice que la teoría que subyace en el 15m es la que se vertebra alrededor de la noción de procomún. Y seguramente es muy cierto. El problema entonces es que estamos lejos aún de saber lo que entendemos por procomún. Primero por su enorme heterogeneidad y, segundo, porque nadie quiere reproducir las lógicas de la representación partidaria. Entre los participantes en el 15M gusta el lema que los convierte en gentes que viajaban lentos porque iban lejos, evocando quizás los imaginaros de una slow revolution.

¿Por qué se intenta deslegitimar tanto al 15M desde algunos sectores?

Todo lo que no se entiende corre el peligro de ser infravolarado e incluso denigrado. Esto es normal. El asunto es si se hace por desconocimiento o por otros motivos menos nobles. Siempre hay, siempre hubo, quien rechaza todo lo nuevo o lo distinto. Hay mucha gente que siente fobia hacia la diferencia y eso no hay más remedio que considerarlo como parte del fracaso del sistema educativo. Uno de los lemas de más éxito de estos movimientos que genéricamente llamamos 15M es ese que recuerda que somos el 99% de la población quienes nos sentimos agredidos por la conducta de los gobiernos y los banqueros. ¿Dónde estaban los líderes ante el espectáculo denigrante y bochornoso de Berlusconi? No se. El 15M no es una cosa es un movimiento que hoy continua en esta entrevista y mañana ya veremos. Tengo la sospecha de que actualmente se habla más del 15M en las salas de redacción, en los clubs financieros y en los seminarios académicos que en la calle misma. Pero quien ignore el 15m porque no encuentra cómo definirlo es que no han entendido nada.

 Si el procomún podría ser algo así como lo público no estatal, ¿qué trozo de la política debería ser procomún sin la necesaria implicación de políticos en medio?

La fórmula público no estatal es demasiado dependiente de lo conocido (los público) y poco abierta a lo posible. Pero no la combato. Lo público, lo privado y los procomún no son mundos independientes ni antagónicos. Tienen que aprender a convivir, muchas veces en tensión y otras colaborando. En la gobernanza de los bienes comunes globales parece obvio que debería haber una mayor presencia de lo ciudadano. El aire, el clima, la biodiversidad, el agua dulce, la estabilidad financiera, internet,… los nuevos patrimonios comunes, en definitiva, sólo son sostenibles implicando a la ciudadanía. En la lógica de lo que digo está implícito que tenemos que implementar las formas de gobernanza. Los bienes comunes, sin embargo, tal como explico Elinor Ostrom son una forma de gestión. No hay una sóla manera de hacerlo correctamente, sino que cada comunidad debe experimentar y encontrar la mejor manera de sostener el bien. El procomún no es otra estrategia para ordenar el mundo, jerarquizarlo y estandarizarlo. Eso es lo que hace el sector público: hacernos a todos una camisa prêt-a-porter. El procomún apuesta por la diferencia y la excepcionalidad. Todo lo que el estado ve monstruoso, deforme y amenazante encaja en los imaginarios del procomún. El sector público ciertamente no entiende nada, a diferencia de algunas empresas del sector privado que han fabricado para lo abierto, lo distinto y lo minoritario las economías de la larga cola y las industrias de la producción deseante. Los gestores de la cultura deberían trabajan con mayor ahínco en su adaptación en vez de pedir tantas cláusulas de excepcionalidad.

 

¿Cómo se va a adaptar la sociedad, una Europa en crisis, a un nuevo modelo de mundo descentralizado de personas conectadas interelacionándose entre sí, donde el intermediario será cada ve más irrelevante?

Nadie lo sabe. Pero no son pocos los que ya hablan de ciudadanía global, el rostro amable y urgente de la globalización. Habrá que vigilar a los grandes monopolios en internet y evitar que en la ciudad digital se formen “barrios de ricos” con mejores servicios y, por ejemplo, mayor ancho de banda. Nada nos obliga a que el entorno digital reproduzca los mismas estructuras políticas que inventamos para el entorno de la vida en las urbes modernas. A mi me parece que junto a las batallas contra los abusos de la propiedad intelectual y los nuevos movimientos en pos de la justicia alimentaria y universal, hay que dar prioridad a las luchas en favor de la neutralidad e interoperatividad de la red.