#FreeCortázar, queremos las obras de Cortázar en dominio público

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Bernardo Gutiérrez

Hace exactamente dos años arranqué con un proyecto de literatura experimental, abierta y colectiva. El proyecto se tituló Este libro se autodestruirá. En este post explicaba el plan: escribir un relato en un PAD público, un documento digital abierto a todo el que quisiera participar. En la época, los PADS públicos de la plataforma Titanpad.com morían un año después de ser creados. Este libro se autodesturirá sería pues una metáfora de la creación efímera. También cuestiona algunos de los mitos de la creación literaria (el escritor individual inspirado por las musas, la página en blanco como muro…). Y era , sobre todo, un puñetazo táctico contta la rígida gestión de derechos que el copyright impone a las obras hasta muchos años después de la muerte de los autores.

Un año después de comenzar del nacimiento de Este libro se auto destruirá retomé el proyecto, justamente el día de la muerte anunciada del PAD. Aquel río donde estuve (estruvimos) creando una trama coral e imprevisible podría desaparecer para siempre. Confieso que nunca dominé la trama. Perder el control era de hecho parte del plan. Me dejé llevar por ella. Tendí trampas para que también fuese un poco mía. Corté, remezclé, escribí mucho, poseído por la urgencia de la autodestrucción que acechaba a la vuelta de la esquina. Un año después de recomenzar la escritura expliqué en el post Copia o muerte que la única manera de salvar el proyecto ‘Este libro se auto destruirá’ era copiándolo. Copiarlo a cualquier soporte, formato o link. Alguien consiguió copiar todo el contenido del PAD inicial a un nuevo PAD titulado FreeCortázar. Prueba conseguida: la copia salva. Bendito copypaste.

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En Este libro se autodestruriá alguien viaja a París sesentero a mostrarle Internet a Cortazar, única persona capaz de salvar este planeta distópico del siglo XXI. ¿Qué habría hecho en la era de Internet el visionario de los links que transformó Rayuela en un libro sin principio ni fin, sin dentro ni fuera? Como mínimo, salvaría el mundo. En la trama  de Este libro se autodestruirá una serie de personajes se enredan en pergaminos, planes contra las multinacionales y filtraciones de Wikileaks. Julian Assange también aparece en las líneas del libro que sobrevivió a su própria destrucción. En el texto, yo fui escribiendo paisajes: lo que ocurría mientras escribía, en mi día a día en el laboratorio rural NUVEM, en la sierra de Rio de Janeiro.

Y dos años después, con el mundo patas arriba, volví NUVEM, a una casa rural, cerca de Maromba, a hacer una última “residencia creativa” para intentar avanzar hacia algún lugar que todavía desconozco. La trama llegó a un punto claro: uno de los usuarios más activos durante el proceso sugirió remezclar un libro raro de Cortázar, del año 1974: Fantomas contra los vampiros multinacionales. Su protagonista era un héroe enmascarado. Luchaba, como los desdibujados personajes de Este libro se auto destruirá, contra un planeta injusto. Y aquí estamos de nuevo, frente al espejo del PAD, reflejándonos en un agujero negro del copyright, en un exuberante sótano de la creación colectiva, al margen de celulosas y agentes literarios (traficantes de derechos).

Mientras remezclaremos el librito de Cortázar – sin pedir permiso a nadie, sólo faltaba – ponemos en marcha una petición en la plataforma Oiga.me. Se titula #FreeCortázar, queremos las obras de Cortázar en dominio público. Todo el mundo que la firme provocará que le llegue un mail a Carina Pons, responsable de la agencia Carmen Ballcells de gestionar los derechos de autor en España, un país distópico en derechos de autor. La culpa no es de Carina. Pero lo ha tocado el marrón. En Argentina, país natal del Cortázar, las obras pasarán a dominio público en 2054. En España, en 2064. La campaña tiene un objetivo simbólico (cuestionar por qué las obras de cualquier genio universal continúan tantos años con copyright) y un objetivo más concreto y asequible: la liberación de los derechos de Fantomas vampiros multinacionales.

Aquí un pedazo de la petición en Oiga.me que será enviado por mail a la agencia Carmen Ballcells de Barcelona, que explica por qué Fantomas es nuestro mejor aliado en este viaje:

“Siendo Cortázar un autor extremadamente innovador, habiendo usado el pastiche o collage en El libro de Manuel, la aplicación rígida del copyright a la obra del escritor es una contradicción.

El sueño de muchos sería la inmediata liberación de los derechos de las obras de Julio Cortázar. Dada su dificultad, solicitamos la liberación del libro Fantomas contra los vampiros multinacionales (1974). Cortázar aprovechó un personaje ya existente en Francia desde 1911 (villano) que resurgió como héroe justiciero en cómics mexicanos en los años 60. Privatizar imaginarios populares es un robo. Cortázar, que reinventó a Fantomas como un héroe contra las multinacionales y las élites, estaría de acuerdo con la liberación de los derechos. Mientras remezclamos colectivamente Fantomas contra los vampiros de las multinacionales en este PAD llamado FreeCortázar solicitamos la liberación de los derechos de autor del libro. La liberación sería el éxito de Fantomas con el que Cortázar siempre soñó. Esperamos que sea el primer paso de la total liberación de los derechos de Julio Cortázar. La humanidad se lo merece”.

Y aquí-allí estamos, en la creación transpíxel de Este Libro se auto destruirá que ya es casi eterno. Escribiremos (bienvenidas todas) en este link: titanpad.com/freecortazar. A partir de la línea 700 aproximadamente comienza  el remix.

Dialogaremos en el hashtag #FreeCortázar en Twitter, Facebook o Instagram.

Divulgaremos la petición de Oiga.me para liberar los derechos de Cortázar. Aquí en este link.

Diviértanse. Cortázar estaría de nuestro lado, disfrutando con cada nuevo vínculo, asomado a cada frase creada por la multitud. Mi conexión a Internet aquí en NUVEM es intermitente. Hasta el domingo tal vez esté por momentos off line, cocinando palabras, para luego colarlas en el relato-remix colectivo.

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Copia o muerte

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Este libro se autodestruirá. De aquí a unas horas. Tal vez en unos minutos. Si la política de la plataforma TitanPad , el documento en el que inicié hace casi un año el proyecto, es cierta, Este libro se auto destruirá  desaparecerá. La creación colectiva, tejida en red desde muchos puntos del planeta, se irá para siempre. ¿El proyecto, que comencé en lab rural Nuvem, en la sierra de Río de Janeiro no habrá servido para nada? ¿Cómo evolucionó la trama del relato cocinado de forma coral que nació como broma, provocación o experimento copyleft? ¿Qué ha pasado durante el año de vida de este documento abierto que cualquier persona puede modificar?

Confieso que casi nada. Tras mi semana de reclusión, edité algunas partes. Añadí algunas otras. Alguien borró todo el contenido del documento.Tuve que recurrir a la artimaña del time slider – parte superior derecha – para recuperarlo. Después, el vértigo de 2013 secuestró mi tiempo-reservado-para-la ficción. Como si la realidad, con Turquía y Brasil tirándonos de la oreja del conformismo,  fuese una novela coral, una ficción de tono tan ciberpunk y apocalíptico como la trama de Este libro se autodestruirá. Y aquí estamos, asomados al precipicio del fin, de la página/bit cerrada, con recelo de ese vacío-que-tal-vez-nos-consuma. Sería una pena: nos quedamos a las puertas de la remezcla colectiva del relato Fantomas contra los vampiros de las multinacionales, de Julio Cortázar que alguien sugirió en Facebook mientras escribíamos.

Sería una pena que todo acabase ahora. Soñaba con remezclar colectivamente a Fantomas, adaptarlo a la era Anonymous. Y de pasó tocar un poco las narices a quien tenga los derechos de autor de Julio Cortázar, ese monstruo universal que todavía está en manos de una agencia literaria (#TiemblaCarmenBalcells). La remezcla / campaña #FreeCortázar  que presionase a los secuestradores de la obra de Julio Cortázar sería un sueño para él, para el inventor del vínculo, de la novela requebrajada por un tiempo circular.

Pero tenemos un plan. ¿quién dijo que los libros mueren? ¿quién insinuó que la trama apenas existe dentro del formato? ¿quién piensa que apenas hay literatura dentro de la celulosa o de las pantallas?  Tenemos un plan, decía. Y ya no nos hará falta memorizar la trama coral ni las subtramas de la vida como en Fahrenheit 451, de Ray Bradbury. La copia nos salvará. Copia o muerte. Copia el contenido de Este libro se autodestruirá o moriremos. Corta y pega. Róbanos. (RE) crea la trama. Mútala. Córtale el verbo. Afina las tildes. Simple: corta y pega el contenido de este documento en cualquier otro. Mejor si es un pad compartido, online, abierto. Comunícalo como quieras. Sugiero un hashtag en twitter: #LibroSuicida.

La copia nos salvará. Nos permitirá continuar la trama. Podremos seguir jugando, remezclando, abrazándonos en ese juego infinito de la creación colectiva donde la supervivencia del rito, del intercambio, sustituye a la meta final, a la cultura, a cualquier objeto. Nuestro objetivo es preservar las historias, el juego infinito, el eco de nuestra conversación. #FreeCortázar, una remezcla colectiva y transgresora, nos espera más allá del click que salvará al libro suicida de nuestra trama.

Everyone can be a remixer

Me quito el sombrero ante el colectivo ZEMOS98. Cuando el prestigioso programa Metrópolis de Radio Televisión Española (RTVE) les envía una ‘Carta Blanca’ para realizar un programa, los ZEMOS98 optan por no hablar de sí mismos. Y elaboran un tutorial para que cualquier personas se convierta en un remixer audiovisual al servicio del bien común. Interesante que RTVE está usando ya bastantes licencias Creative Commons. Aquí un corta-pega del site de la cadena:
“En respuesta a la invitación de Metrópolis, ZEMOS98 ha optado por resumir, en formato de videotutorial, sus investigaciones en torno a la remezcla de material de archivo y de productos mediáticos. Las remezclas reunidas en Everyone Can Be a Remixer nos presentan el actual ecosistema audiovisual como una red infinita que posibilita que cada memoria cree su propia leyenda. Everyone Can Be a Remixer es un videotutorial sobre remezcla crítica que atraviesa dos de las áreas de acción que han venido obsesionando al colectivo ZEMOS98 en los últimos años”.

#CiudadesEmocionales y #SmartCitizensCC conectan España y Brasil

El pasado miércoles 27 de noviembre de
2013, nueve colectivos de Barcelona, Recife, São Paulo, Barcelona y
Madrid participaron en el primer hangout en conjunto entre #SmartcitizensCC y #CiudadesEmocionales 
(vídeo aquí). Juntos, buscan reivindicar
la emoción como desencadenante de los procesos de creación
colectiva aplicadas a la transformación urbana. Cabe destacar que
este encuentro digital se realizó  en Madrid desde
@campodecebada,
un espacio autogestionado ubicado en el céntrico
barrio de La Latina. Desde allí intervinieron el colectivo de
cultura libre @c4c_colectivo; @TransitCultura, una plataforma que que
promueve y gestiona proyectos para facilitar el acceso al capital
cultural, y @paistransversal, una oficina dedicada la innovación en
ciudad y territorio.
«Necesitamos
transformar las ciudades que ya tenemos a través de una
participación activa de su ciudadanía.
Una ciudadanía proactiva,
comprometida y sensibilizada con las problemáticas de su entorno,
que hace un uso inteligente de los recursos, recupera su condición
política y es capaz de generar nuevos imaginarios, iniciativas para
construir entornos más equitativos y sostenibles desde una
perspectiva integral, económica, social y ambiental»,
eso es lo que reclamaba en el encuentro
digital #SmartcitizensCC  y #CiudadesEmocionales,  Jon
Aguirre Such de @paistransversal,
participante en esta multiconfrencia transatlántica e
involucrado en un proceso que busca rescatar la emoción como parte
inherente a los procesos de transformación de las ciudades, o dicho
en palabras del colectivo @baixocentro  otro
de los participantes del hangout que intervino desde Recife—:
«Por más que las
emociones sean efímeras, son las que inician los procesos de
creación colectiva».
La
emoción no permanece pero si lo hacen los procesos.

Remixofagia latinoaméricana

Las tres R del cine de apropiación

Texto publicado en Embed.at

“Reduce tu consumo de cine comercial. Reutiliza tu cine casero. Recicla: el cine que has visto en tu vida te pertenece”. Las Tres R del Cine de Reapropiación, del colectivo Sapeurs MX, era un aperitivo para abrir la segunda edición de las Jornadas de Reapropiación celebradas este año en la Ciudad de México. Concepto: nada es original. Contenido: material audiovisual de menos de veinte minutos basados en materiales previamente creados. Consigna: “la reapropiación es el arte del pueblo”. El resultado fue un cóctel  de collage, recopilación, found footagedetournement o cine reciclado. Remezcla, recreación. ReApropiación.

Las tres R del Cine de Reapropiación abrieron un paisaje por el que desfilaron la Colección de Cielos de Natalia Becerra (imágenes de cielos de dieciséis películas), Jugando con un perro andaluz de PlayTime Audiovisuales o Auto-Glitch (Touch) de llich Castillo. Puñetazos visuales tiernos, ácidos, macarras. Cuchillos-remix que colocaban sobre la mesa audiovisual un lado no tan conocido de la América Latina. Paradójicamente,  la América Latina, sincrética por naturaleza, no suele presumir demasiado de remezclas.

¿Por qué se conoce tan poco la creación audiovisial latinoamericana basada en el remix? ¿Qué se recrea en la América mestiza que llenó de sensualismo rioplatense el bandoneón alemán? ¿El songoro cosongo cubano de ecos afros y aromas andaluces continúa teniendo vocación criolla en la era digital? ¿Dónde desembocó la antropofagia pregonada por el brasileño Oswald de Andrade en el Manifiesto Antropófago (1928) que refloreció en el tropicalismo sesentero de Helio Oticica, Glauber Rocha o Gilberto Gil? ¿En qué espejos creativos se refleja el “reduce, reutiliza, recicla”?

Remixofagia – Alegorias de uma revolução from Casa da Cultura Digital on Vimeo.

“Sólo la antropofagia nos une”. Frase-lápida. Semilla-pólvora. Pilar en el que se base la cultura y el imaginario del pueblo brasileño. Oswald de Andrade, su manifiesto antropófago, sus reflujos que coagularon en el tropicalismo, son el eje del vídeo Remixogafia, alegorias de uma revolução, de Casa de Cultura Digital de São Paulo. Mitos mestizos: los indios caetés devorando al obispo Sardinha en el interior de Pernambuco. Y Lula comparando la feijoada brasileña con el software libre. Remixofagia es la alegoría de un país. Y de un continente. Del país que de las melodías de las gaitas galaico portuguesas y frenéticos tambores africanos crea el ritmo forró. Del continente que afinó el castellano, el italiano, los vocablos africanos e indígenas, moldeando el lunfardo. Bacán, pucho, tamango. Remix. Del continente-isla que adereza la estetica de ROSTA de los carteles de la revolución rusa con mambo, barbudos y bebidas de nombre e icono dindígena. Hatuey, sonriendo dentro de su botella de cerveza.

Sin embargo Remixofagia tiene un aroma forzado: la remezcla suena a ficción. Y es que la remezcla de códigos está tan incrustado en el ADN de América Latina que cualquier remezcla que diga ser tal parece ser artificial. Porque en la América invertida, criolla y/o mestiza de Joaquín Torres que desafía el orden del mapamundi, lo sincrético es la regla. Maximón, ese santo bastardo guatemalteco, fuma puros muy a pesar de la iglesia católica. Don Ramón, entrañable personaje de El Chavo del Ocho, se convierte en un meme gráfico imparable a los veinticinco años de la muerte de Ramón Valdés. Reduce, reusa, recicla: Ramones. Y Batman, con una corona de plumas de indio koburo, vela por la seguridad de los manifestantes de las protestas de Brasil.  ¿Para qué reivincidar la remezcla si se vive dentro de ella?

Nacional Electronica – 100% por MeGustaTuMusica

El mexicano José de Vasconcelos, en su libro La raza cósmica (1925), acuñó el concepto de “quinta raza” para describir a los pueblos de América Latina.  La raza cósmica – más humana, más colaborativa – interpretaría, en América Latina, la melodía afinada del futuro. Gitanos del Macondo Colombiano. Turcos (en realidad inmigrantes sirio-libaneses que llegaban con pasaporte Otomano) de Montevideo o Río de Janeiro. Judíos sefardíes de la Amazonia. Sangres, flujos, remezclas. Ecos, sonidos.

Y tal vez sea la música, sí, el campo en el que el sincretismo / remix sea más evidente. Habaneras, guajiras, danzas criollas, guangancós, sambas, vallenatos… Los sincretismos sonoros está incrustrados en la raíz sonora latinoamericana. Quizá por ello las bocinas de los atascos y el ruido callejero sean una natural segunda piel de la música de Radio Zumbido en Los últimos días del AM.Quizá por eso, en las creaciones audiovisuales del duo electroacústico cubano Nacional Electrónica, el pasado (imagen) baila a ritmo de futuro (música electrónica). Y es que el cortapega salvaje es la base de estilos como el funk carioca, nacido en las favelas de Río de Janeiro.  El cortapega es la esencia del techno brega de Belém do Pará, en la Amazonia brasileña, otro fertil territorio de la remezcla. Este estilo, que aparece en el mítico documental Good copy, bad copy, esta basado en la apropiación. En ocasiones, las tres tres de la reapropiación también contaminan producciones caseras audiovisuales, en las que Michael Jackon baila ritmos amazónicos con reclusos de una prisión asiática. La reapropiación llega incluso con formato video juegos, como los del cubano Rodolfo Peraza, donde Lenin y los barbudos revolucionarios sucumben ante el espectador, que dispara a los con matacocos. Atari going tropical.

Desde Buenos Aires, tierra del lunfardo y la sincrética cumbia villera, llegan algunas remezclas visuales con peso sonoro. Ostrosvskyalvarez y Nicomix, que conforman el colectivo Actitud Peluche, investigan sobre collages y reapropiaciones visuales en creaciones como No me mires, Yes, week end o Passioni di Folli.

La explosión de las revueltas de Brasil ha supuesto una efervescente guerra de remixes audiovisuales. De hecho, dos de las etiquetas más fuertes de las protestas, el #VemPraRua y #OGiganteAcordou, nacieron en dos anuncios de publicidad. La remezcla-en-red hizo el resto. #VemPraRua, que significa ‘ven a la calle’, fue la canción del anuncio que Fiat lanzó para la Copa de las Confederaciones de la FIFA que se celebró en junio. Su ritmo pegadizo y sus frases contundentes (“Ven a la calle, porque la calle es la mayor tribuna en el Brasil”) transformaron el #VemPraRua en la banda sonora de las primeras manifestaciones. Fiat se fregaba las manos. Pero rápidamente el remix político entró en acción. Anonymous revolucionando el #VemPraRua. Usuarios creando versiones satíricas del anuncio, llenas de violencia policial, insurgencia y anticonsumismo. Y Fiat retirando el anuncio, con cierto desconcierto.

Más remezclas, que es la guerra. Todo vale. No hay reglas. Fagocita, tritura, recrea. Cualquier intento de controlar el mensaje es inútil. Cualquier imposición tendrá que esperar la versión corrregida de la inteligencia colectiva. El mismísimo Pelé grabó un vídeo para que los brasileños se “olvidaran de la confusión de las manifestaciones”. Y la remezcla casi inmediata Discurso corrigido de Pelé puso las cosas en su sitio: “Brasileños, vamos a apoyar todas estas manifestaciones, es nuestro país, vamos a silbar a la selección”. Pelé – un símbolo del neoliberalismo brasileño – también fue el protagonista de la remezcla Chuck Norris se revolta con Pelé, que concluye con una patada contundente contra el televisor que transmite el discurso edulcorado de Pelé. Incluso la mismísima Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, con un doblaje muy crítico, se convierte en la antihéroe nacional.

Pero si existe un rincón que es carne de remix, es rincón es una avenida: la cotideanidad. El día a día. Lo supuestamente anodino. Lo habitual-pasado-de-vueltas. La serie de remezclas uruguayas agrupadas en el canal Tiranos temblad TV es un gran caso de Cotidianidad Que Muta Con La Remezcla.  Tiranos temblad es una pieza de vídeo que apenas dura unos minutos donde Agustín Ferrando, un profesional del medio audiovisual de 32 años, empezó a mezclar los vídeos se suben a You Tube en los que de una manera u otra Uruguay. El canal Tiranos Temblad, que nació a finales del año 2012.

En Tiranos temblad cabe todo. Un perro que baila cumbia. Un encuentro de moteros.  Un popurri de músicos bizarros. Un vídeo político del pasado. Un programa extranjero que habla de Uruguay. Una boda. Músicos que tocan en un parque. Una manifestación. Todo sirve. La voz en off de Agustín Ferrando, siempre irónica, redondea una entrega audiovisual entrañable y ácida. Tiranos Temblad deja en evidencia el llamado formato broadcast, el modelo televisión donde un emisor llegar a múltiples receptores a través de un canal centralizado.

El Río de la Plata también dio al mundo una serie de virales basados en la remezcla de un un vídeo casero que ya acumula casi nueve millones de vistas: REACCIONES DE UN HOMBRE PACÍFICO: El Tano Pasman (andate a la puta que te re mil pario). Tras el meme, llega la remezcla. El reporteño Tano Pasman juega a Mario Bros. El Tano se pelea con Karlos Arguiñano. Baila techno, reconfigurando el espíritu lunfardo, la raza cósmica que comienza a bailar sobre el universo transmedia del remix.

La ciudad es una selva

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Este texto es una remezcla de Esbozo del manifiesto del arte de propaganda (Fortunato Depero, 1929), Las ciudades invisibles (Italo Calvino, 1972 ), Bienvenidos a la ciudad más libre del mundo (Gianfranco Sanguinetti, 1977), Para una guerrilla semiológica (Umberto Eco, 1987), Los invisibles (Nani Balestrini, 1987), Esta revolución no tiene rostro (Wu Ming, 2002), Multitud (Toni Negri – Michael Hardt, 2004), Generación Post-Alfa (Franco Berardi BIFO, 2007). No se han usado palabras no contenidos en dichas publicaciones. Se han ensamblado frases completas. Esta remezcla italiana es un homenaje a las luchas de dicho país en el contexto de la acción-proceso #19O #sollevaziones de 2013.

La ciudad es una selva. Los guerrilleros urbanos conocen su territorio de manera capilar, y eso les permite reunirse y atacar en cualquier momento y luego dispersarse en sus escondrijos. Velocidad, practicidad, electricidad. Desobediencia y resistencia, sabotaje y deserción, contrapoder y procesos constituyentes. Aquí nos hayamos frente a una especie de abismo. Contra el guetto, contra el clero, contra los machos, contra la escuela, contra el aburrimiento.

Aquí nos hayamos frente a un espacio estratégico desconocido, ¿qué puede llegar a ser la multitud? Un ruido que viene de todas partes. Un gran dragón multicolor tatuado. La prosa carnavalesca es la que rechaza el monólogo y la pretensión de una verdad acabada. La verdad no nos salvará. Lo carnavalesco, el diálogo y la narración pueden adoptar la forma de la multitud.

La ciudad es una selva. Con el paso del tiempo, las palabras fueron sustituyendo a los objetos y los gestos. Por eso hay que seguir narrando, montando las historias como si se tratase de espacios públicos para habitar, transformar y recorrer y no sólo para visitar y admirar. El enfrentamiento se produce entre narraciones abiertas y narraciones cerradas. Historias que muestran el funcionamiento de la máquina mitológica e historias que lo esconden. Narradores que se dirigen a otros potenciales narradores y vendedores de historias que buscan sólo compradores. La batalla por la supervivencia no se gana en el lugar de donde parte la información si no de donde llega.

Saber lo que no hay que hacer, es actualmente tan importante como saber lo que hay que hacer. En una época en que las ideas se vuelven peligrosas no se trata de predicar otra idea de riqueza, sino de crear un movimiento de ricos, es decir, de personas libres que no posean nada, que tengan necesidades de poquísimos y de disfrutar del proprio tiempo como propiedad inalienable. Un movimiento del ocio y del sabotaje, un movimiento de la substracción y de la lentitud, multiplicado por la infinita velocidad de la red.

El coraje, la audacia y la rebeldía serán elementos esenciales de nuestra poesía. Nos confundimos, nos abrazamos. ¡Música maestro! ¡El trabajo es el sabotaje de la vida, saboteemos el trabajo! ¡Destrucción de la sociedad del espectáculo! Volver a la ofensiva significa: organizar la autodefensa de los territorios conquistados. El grado de autonomía real que sepamos alcanzar con relación a los cadáveres del pasado decidirá la suerte de nuestro movimiento. ¡Música maestro! Nosotros somos nuevos, pero somos los de siempre. Somos viejos para el futuro, ejercito de desobediencia cuyas historias son hachas, en marcha desde hace siglos sobre este planeta.

Volver a la ofensiva significa: generalizar y radicalizar la insubordinación contra toda jerarquía, ejercitar nuestra creatividad contra la sociedad del espectáculo, sabotear las máquinas y la mercancía, promover huelgas salvajes indefinidas. La cuestión no es táctica, sino estratégica. Hay que seguir narrando.

La ciudad es una selva. La ciudad es una telaraña de relaciones intrincadas que buscan una forma. En cada segundo, la ciudad infeliz contiene una ciudad feliz que ni si quiera sabe que existe.

Tenemos la mala suerte de vivir en un tiempo interesante.

Las remezclas audiovisuales agitan las revueltas de Brasil

Remezcla Chuck Norris se revolta com Pelé

Bernardo Gutiérrez / @bernardosampa. Fundador de la red de innovación glocal Futura Media (Futuramedia.net)

El histórico Revolución o muerte de Ernesto Che Guevara, en la era de las redes, adopta caras nuevas. La mutación podría ser Remezcla o muerte. O remezclar o morir. Y nada para justificar la evolución de la consigna guevariana que la efervescente guerra de remixes audiovisuales que ha tomado la red desde la explosión de las revueltas de Brasil. En el país de la antropofagia cultural, los pelotazos audiovisuales cocinados en red han sido uno de los principales combustibles. Imagenes en red. Emociones conectadas. De hecho, dos de las etiquetas más fuertes de la #BRevolution, el #VemPraRua y #OGiganteAcordou, nacieron en dos anuncios de publicidad. La remezcla-en-red hizo el resto.

#VemPraRua, que significa ‘ven a la calle’, fue la canción del anuncio que Fiat lanzó para la Copa de las Confederaciones de la FIFA que se celebró en junio. Su ritmo pegadizo y sus frases contundentes (“Ven a la calle, porque la calle es la mayor tribuna en el Brasil”) transformaron el #VemPraRua en la banda sonora de las primeras manifestaciones. Fiat se fregaba las manos. Los manifestantes cantaban primero “vem pra rua, vem, vem contra o aumento” (en referencia a la subida del transporte público) y luego “vem pra rua, vem, contra o Governo”. Pero rápidamente el remix político – ácido, macarra y sexy – entró en acción. Anonymous revolucionando el #VemPraRua. Usuarios creando versiones satíricas del anuncio, llenas de violencia policial, insurgencia y anticonsumismo. Y Fiat retirando el anuncio, con cierto desconcierto.

Más remezclas, que es la guerra. Todo vale. No hay reglas. Fagocita, tritura, recrea. Cualquier intento de controlar el mensaje es inútil. Cualquier imposición tendrá que esperar la versión corrregida de la inteligencia colectiva. El mismísimo Pelé grabó un vídeo para que los brasileños se “olvidaran de la confusión de las manifestaciones”. Y la remezcla casi inmediata Discurso corrigido de Pelé puso las cosas en su sitio: “Brasileños, vamos a apoyar todas estas manifestaciones, es nuestro país, vamos a silbar a la selección”. Pelé – un símbolo del neoliberalismo brasileño – también fue el protagonista de la remezcla Chuck Norris se revolta con Pelé, que concluye con una patada contundente contra el televisor que transmite el discurso edulcorado de Pelé. Y es pocos se han librado de tener su discurso corregido por una legión distribuída de remixers. Ronaldo, que defendió los gastos en estadios de fútbol, pasó a criticarlos en su remezcla. El periodista Arnaldo Jabor, que criticó las primeras manifestaciones, se transformó en un duro denunciador de la violencia policial. Incluso la mismísima Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, con un doblaje muy crítico,  se convierte en la antihéroe nacional.

Y Dilma canta el #VemPraRua. Remezclar o morir. Antropofagia o muerte. Y la espiral de resignificaciones y memes cruzados continúa imparable. Incluso se ha remezclado el fragmento de la película Network, utilizado por el programa de radio español Carne Cruda, para agitar las calles. El ‘Estoy más que harto y no quiero continuar soportándolo” que Carne Cruda convirtió el viral sonoro, se convierte en Brasil en Eu enlouqueci e não vou mais aturar isso!. ¿Cual será el próximo mensaje hackeado, corregido y/o despelotado de la imparable #VemPraRua Revolution de Brasil?

Guerrilla de la comunicación

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Buda = Anonymous. Duchamp trolea a Leonardo da Vinci. La Biblia es la añeja inspiración cortapega de William Borroughs y su técnica del cut cut. Las acciones del 15M beben de fuentes tan policéntricas como el situacionismo, los Yippies, la antiglobalización o el activismo de Argentina tras la crisis del 2011. ¿Afirmaciones  temerarias? ¿Verborrea inconexa? Quien desconfíe de este principio de post, no tiene más que darse un paseo por la presentación Guerrilla de la comunicación que preparé para el taller que realicé hace unos días en la Campus Party de Quito.

¿Por qué escogí este eje para un taller en un evento tecnológico? Principalmente porque considero que quien más está innovando en el mundo de la comunicación es el mal denominado “activismo” (que para mí es siempre algo más). Desde el estallido de la Primavera Árabe, las revueltas en red han llegado de la mano de un huracán innovador en las herramientas, tácticas y/o estrategias de comunicación. Comunicación que en la mayoría de los casos es comunicación-acción y que no suele limitarse a lo digital. Impregna con frecuencia los territorios, esa realidad híbrida de redes-calles.

Sin embargo, esta innovación bebe de fuentes remotas. Especial importancia tuvo el legado del ARTvisismo de la década de los noventa y de la denominada antiglobalización, que arrancó a finales de dicha década, recopilado en el libro Insurgências poéticas (portugués), de André Mesquita. En la primera parte del taller hice un repaso histórico a la creación colectiva (libros sagrados), a identidades colectivas importantes (Buda, Poor Konrad, Nedd Ludd…), a movimientos artísticos o sociales influyentes (dadaismo, situacinismo, yippies, zapatistas…), a colectivos relevantes en la historia de la guerrilla de la comunicación  (Wu Ming, Guerrilla Girls, enMedio…)…

En la segunda parte, aprovecho algunos de los ejemplos prácticos del ya clásico libro Manual de la Guerrilla de la comunicación (Virus Editorial) y completo con casos más recientes. También embadurno todo con algunas ideas de personas que me parecen claves en el asunto, de Roland Barthes a Umberto Eco, de Saul Alinsky al SubComandante Marcos. ¿Cuál es la fórmula ideal para una acción de Guerrilla de la Comunicación? Confieso que no tengo la fórmula perfecta. Nadie la tiene. Nada mejor que continuar experimentando de forma colectiva.

Innovación ciudadana para reinventar la política

innovacionciudadana

¿Es lo mismo innovación social que innovación ciudadana? ¿Sería la inteligencia ciudadana la versión más práctica de la denominada inteligencia colectiva? ¿Cómo incentivar procesos abiertos de participación ciudadana? Para resolver estas preguntas y profundizar en la participación ciudadana, el Proyecto Ciudadanía 2.0 de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) ha puesto en marcha un proceso denominado Innovación Ciudadana, que pretende impulsar la participación de ciudadanos en iniciativas innovadoras en política. El proyecto, pensado para incentivar diálogo entre redes, empresas, ciudadanos y Gobiernos, pretende renovar y ampliar incluso la definición de política.

Tengo el honor de participar en el proyecto / proceso, como fundador de la red Futura Media,  en un equipo de trabajo multidisciplinar, transversal e internacional. La primera cita tiene lugar esta semana, miércoles día 11 de septiembre, en la ciudad brasileña de São Paulo. El primer acometido es redactar una carta de propuestas para fomentar la innovación ciudadana en los países de la región iberoamericana que será entregada a las Jefas y Jefes de Estado en la próxima Cumbre Iberoamericana a celebrarse el 16 de octubre en Panamá. El objetivo es ambicioso: crear una agenda común, participativa y transversal para los próximos cinco años.

El equipo de Innovación ciudadana ha puesto en marcha el proceso con un documento online colaborativo, en el que los participantes y cualquier ciudadano responde a diferentes preguntas. De momento, se han formulado seis preguntas. A continuación, publico las respuestas que he colocado a título personal en dicho documento. Respuestas en beta, en construcción, imperfectas, que pretenden incentivar un poco más el diálogo sobre el proceso de innovación ciudadana.  Vale la pena leer las respuestas de los participantes y de algunos ciudadanos a las diferentes preguntas.

Pregunta 1 // ¿Qué acciones se pueden impulsar para identificar, poner en valor e intercambiar experiencias de proyectos que la ciudadanía ya está haciendo desde una perspectiva bottom-up?

El papel del Estado, en la era red, está en plena mutación. El Estado y las instituciones ya no deberían apostar por políticas paternalistas, top down y de código cerrado (sin posibilidad de cambio a lo largo del proceso). Las instituciones públicas deberían intentar ser plataformas, cajas de herramientas, espacios de diálogo abiertos. La dificultad reside en que, efectivamente, la innovación ciudadana puede ocurrir en otras plataformas, lugares y procesos ajenos a las instituciones. Los espacios de diálogo y construcción política del Estado y de la mayoría de las instituciones ya no son los únicos en los que existe interacción / innovación ciudadana. La política, los actos de ciudadanía, ocurren en nuevos espacios más dinámicos, flexibles, rotativos. Ocurren lejos de parlamentos estáticos e instituciones lineales con un “dentro” y un “afuera”. El concepto “extitución” que define una institución líquida, sin dentro ni afuera, más proceso abierto que política estática, es una bella provocación.

No adelanta que un Estado o institución cree un conjunto de herramientas digitales, por ejemplo, si no existe una comunidad de práctica, un hábito democrático, accesibilidad y necesidad de las mismas. Por ello, las instituciones deberían tener menos prejuicios a la hora de incorporarse en procesos que excedan sus espacios físicos. Cuando existan comunidades de prácticas, herramientas u otras plataformas que estén ya al servicio del bien común, las instituciones deberían sumarse al proceso sin intentar liderar ni dirigir el mismo. Deberían empoderar a la ciudadanía con la creación de plataformas orientadas al bien común que sean realmente necesarias y pertinentes. Además, deberían incorporar a sus prácticas y/o apoyar, sin monopolizar, las plataformas, herramientas y procesos surgidos de la ciudadanía.

Pregunta 2 // ¿Qué acciones, canales y herramientas podrían desarrollar los gobiernos para fomentar la innovación ciudadana?

Las instituciones deben aproximarse poco a poco a dos imaginarios:

1) La democracia en tiempo real (temporalidad).
2) La democracia distribuida (espacialidad).

La llegada de la geolocalización, del WI-FI y de la conexión de aparatos móviles incluso al margen de Internet facilitan la participación ciudadana en cualquier proceso. Sin embargo, la democracia en red y la participación no deberían estar limitadas a ámbitos y herramientas digitales. El componente territorial es de vital importancia. Por ello, quizá la pregunta debería completarse: ¿Qué acciones, canales, herramientas y procesos podrían ser desarrollados para fomentar la innovación ciudadana?
En la era de los makers – usuarios de impresoras 3D que construyen de forma colectiva y abierta todo tipo de objetos y dispositivos – las instituciones no deberían ser los únicos actores encargados de “desarrollar” acciones, canales y herramientas. Habilitar espacios de encuentro para la ciudadanía o aportar tecnología y recursos para el bien común deberían ser ejes de acción. Facilitar la co-creación de plataformas y herramientas debería ser uno de los acometidos de las instituciones.

Por otro lado, no existirá la innovación ciudadana si el proceso no se comparte de alguna manera. El proceso WikiBrest (Francia), en el que la innovación social es híbrida (digital y analógico), es un buen ejemplo. La plataforma Incoma.org, que facilita el diálogo coral, es otra inspiración para la era de los procesos compartidos.

Pregunta 3 // ¿Cómo las empresas pueden implementar esquemas de responsabilidad social enfocada a la innovación ciudadana?

El concepto de responsabilidad social está totalmente desactualizado. Fue acuñado en el resurgimiento neoliberal de los años ochenta y noventa. La responsabilidad social se convirtió en un artilugio para perpetuar la explotación laboral, los abusos medioambientales y prácticas poco éticas de las multinacionales. Fue siempre una herramienta de maquillaje para legitimar marcas o limpiar imágenes. En la era red, en la que el mismísimo marketing está en plena decadencia / mutación, el mejor branding de una marca, su mejor imagen, debería ser la orientación de sus acciones al bien común. La responsabilidad social debería ser sustituida por la orientación de una empresa hacia la economía del bien común de la que habla Christian Felber. Una economía en la que el proceso de producción esté basado en la lógica del código abierto, en la participación, en el fomento de comunidades locales de makers que primen la producción local frente a la producción descentralizada y ecológicamente insostenible de la globalización. Los productos deberían ser procesos compartidos, basados en la transparencia y en el empoderamiento de los usuarios. Transformar las marcas en plataformas abiertas y redistribuir beneficios en prácticas comunitarias y colectivas orientadas al bien común es la mejor fábrica de innovación ciudadana.

Pregunta 4 // ¿De qué forma las instituciones pueden adaptarse al trabajo en red y a la utilización de tecnologías digitales por parte de la ciudadanía?

Tendría dos lados. Por un lado, las instituciones necesitan adaptarse a las tecnologías que facilitan la colaboración. Trabajar un algo tan simple como un google doc compartido (mejor aún si es tecnología libre y no propietaria) supone un cambio radical en el flujo de trabajo. El uso de tecnologías abiertas y de herramientas que incentivan el trabajo en red irá cambiando lentamente la actitud de las instituciones. El trabajo de red es más una actitud que una tecnología. En segundo lugar, la adaptación más compleja es aquella que requiere la incorporación al diálogo de la ciudadanía y la inteligencia colectiva. En este sentido, la mera suma de un conjunto de herramientas digitales nunca va a resolver el dilema de la participación ciudadana. Mucho menos, va a activar la innovación ciudadana. Como recoge el Manifiesto Crowd, “agregar y filtrar opiniones individuales es solo una forma primaria de crowdsourcing que permite atacar problemas simples”. El punto cinco de dicho manifiesto sería un buen punto de partida: “Los problemas complejos e indefinidos precisan comunidades de práctica en un entorno procomún para generar verdadera inteligencia colectiva”. Sin las comunidades de práctica orientadas al bien común no va a existir un diálogo instituciones-sociedad apropiado. Por eso, la presencia de gigantes de la tecnología con intereses propios puede llegar a ser un problema en la co-creación de procesos de trabajo de red.

Pregunta 5 // ¿Con qué herramientas, y bajo qué modos de organización los colectivos sociales actualmente pueden generar innovación ciudadana?

El hecho de utilizar una herramienta u otra no determina el buen funcionamiento de un sistema ni implica la creación de procesos abiertos. El uso que una comunidad de a determinada herramienta puede modificar incluso el funcionamiento de la misma. Twitter es la herramienta más utilizada en el activismo y no fue planeada para ello. El funcionamiento de un ecosistema social o ciudadano va a depender de los tipos de organización y/o procesos. No creo que exista un único modelo de organización para generar innovación ciudadana. Pueden existir incluso redes poco horizontales que faciliten o activen procesos de inteligencia colectiva. Sin embargo, sí que creo que cuanto más abierta se una organización, cuanto más conexión exista entre sus diferentes nodos y cuanta más autonomía tengan determinados nodos a la hora de tomar decisiones mejor será a la hora de provocar innovación ciudadana. En los últimos tiempos estamos viendo muchos casos de procesos bottom up (de abajo arriba) profundamente innovadores. El Campo de la Cebada en Madrid o el Istanbul Polis Hareketleri (Mapa de la Mobilidad de la Policía de Estanbul) son dos buenos ejemplos.
Como formato de organización a mí me gusta mucho el concepto de adhocracia. Su definición podría ser la siguiente: “Sistema no jerárquico, horizontal, participativo y flexible donde todos los miembros tienen capacidad de tomar decisiones que afecten al conjunto. Es una palabra híbrida entre ad-hoc (aquí y ahora) y el sufijo cracia (poder) y suele entenderse como algo antagónico a burocracia”. La innovación de los movimientos será siempre transversal, no lineal y difícil de ser categorizada. Los contextos culturales y diferentes entornos físicos tienen una gran influencia. La fórmula cerrada para la innovación ciudadana o para el buen funcionamiento de colectivos no existe.

Pregunta 6 // ¿Cuáles serán los nuevos aportes de los medios digitales al ejercicio de la ciudadanía?

Creo que es necesario aclarar que el concepto de red no es sinónimo de medio digital ni de formato digital. La red existe en la naturaleza, en la química, en la física, en el mundo animal. Desde los medios se insiste en relacionar superficialmente red social con algunas herramientas y/o plataformas como Facebook o Twitter. Sin embargo, la red puede ser absolutamente analógica. La red está basada, entre otras cosas, en la información compartida de un conjunto de nodos. Nodos que pueden estar relacionados de muchas formas diferentes, a través de procesos y protocolos distintos. Tejer red siempre será más importante que fabricar medios o herramientas digitales.
Por eso es interesante rescatar la ya remota cita de Ted Nelson de los años sesenta, “nuestro cuerpo es el hardware, nuestro comportamiento es software”. Todo ello para decir que construir un conjunto de herramientas o medios digitales para la ciudadanía puede ser irrelevante si no se trabaja en los procesos y comportamientos, en el software. Cuanto más abierto y participativo sea el software que rija la relación entre las instituciones (plataformas) y nodos (ciudadanos) mejor será el uso de los medios digitales. De cualquier manera, la participación debe cocinarse en ambientes híbridos, donde lo analógico y lo digital convivan sin ser excluyentes.

La Comuna (P2P) de Madrid

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Los años 20, en el boomerang neblinoso de la historia, sobreviven en una postal roja de un cabaret burlesque del Berlín dadaísta. Los años cuarenta son un eco de tango bailado por inmigrantes en los arrabales de Buenos Aires. Los ochenta suenan a vinilo poblado de los gritos punk del Londres #postindustrial. La década de 2010 será un recuerdo de plazas tomadas, de calles vivas, de creatividad político-cultural. Será sinónimo de Madrid. De aquí a unos años, algunos recordarán la convulsa situación política, la violencia policial o el desempleo. Pero lo que pasará a la historia será otra cosa: una ciudad viva, transversal, oblicua, intensamente social, con un espacio público politizado, libre, conectado con el mundo. La década de los 10 será sinónimo de una ciudad autogobernada por sus ciudadanos, poseída por un vendaval de innovación social, por un dinamismo sin parangón. En la postal, sembrada de manos en alto, se leerá: la Comuna de Madrid.

La Comuna de Madrid – más dispersa, heterogénea y cosmopolita que la Comuna de París de 1871 – será rememorada como el rincón donde nació la comunicación-acción, la acción-pensamiento, el pensamiento-prototipo. Madrid, como efervescencia de redes y calles. Madrid, como territorio e imaginario de proyectos, procesos y acciones tecnopolíticas. Madrid como un laboratorio ciudadano glocal que mira al mundo incluyéndolo al mismo tiempo. Pero en la Comuna de Madrid no todo es acción, hecho, asamblea, escrache. En la urbe – con su tejido red expandido en el resto del Estado español – se está cocinando un cuerpo teórico que arropa las nuevas prácticas. Teoría bastarda, remezclada, promiscua. Teoría-práctica. “El procomún es una zona de intercambio donde los commons tradicionales se encuentran con la cultura libre”, asegura el investigador Adolfo Estalella, contextualizando su texto en Madrid. Y acá radica un pequeño secreto.

Desde finales de los años noventa, la cultura libre se enredó en Madrid con los movimientos sociales en centros okupas como El Laboratorio. Mientras los squatters de Berlín siguen anclados en la estética punk y en un antifascismo clásico, en la treintena larga de Centros Sociales Ocupados (CSO) de Madrid se fragua un nuevo mundo en red, horizontal, agregador. Un nuevo mundo impregnado de ética hacker que diluye las fronteras de lo off y lo online. Que difumina las fronteras de los países y Estados Nación.

Son centros sociales diferentes. Son extensiones de las plazas ocupadas en la primavera del 2011. Centros que funden el dentro y el afuera. Centros que expanden su acción en todos los espacios urbanos. Cierto: nunca en su historia Madrid había tenido tantos Centros Sociales Ocupados (CSO). Aunque en la cantidad no reside el diferencial de esta nueva era de la urbe. ¿A qué sabe huele, suena, huele la Comuna de Madrid?

Captura de pantalla 2013-05-31 a la(s) 09.47.36Imagen: ilustración de  @Ciudad_basura y @maralpel para el seminario #OPENmadrid de ThinkCities.org

Por un lado, algunos de estos espacios exceden la definición de Centro Social Ocupado. Son algo más. Algo diferente. El ejemplo más paradigmático es La Tabacalera, una antigua fábrica cedida por el Gobierno a movimientos sociales del multicultural barrio de Lavapiés. La Tabacalera, que se define a sí misma como Centro Social Autogestionado, es un espacio que encajaría en la teoría del partner state (Estado socio) de Michel Bauwens, fundador de la P2P Foundation. El proceso Esta es una plaza, un parque autogestionado con ayuda de un blog colectivo, también cuenta con el beneplácito del poder público hace muchos años. El Estado socio pone la gobernanza de sus espacios a disposición de la sociedad. Una sociedad en red, peer-to-peer, persona a persona, que se auto organiza al margen de las instituciones sin recharzarlas. Y en la Comuna de Madrid, #estápasando

En segundo lugar, el espíritu del 15M está creando un nuevo caleidoscopio que borra del imaginario la casa okupa clásica. Del Patio Maravillas a La Morada del barrio de Chamberí, pasando por el Espacio Sociocultural Liberado y Autogestionado El Eko de Carabanchel, los nuevos espacios sociales de Madrid son agregadores, heterogéneos, plurales, mestizos. Y no tienen el viejo antagonismo “antisistema” como epicentro. En ellos, se cocinan-prototipan mundos nuevos, sin necesidad de destruir frontalmente el actual. Con construyen cosas, conexiones, procesos. Sin antagonismo. Y la participación es mucho más intergeneracional que hace unos años. Los Yayoflautas de Madrid – los abuelos del 15M – ensayan teatro en La Tabacalera, por ejemplo. La relación con la tecnología, además, es muchísimo más intensa.

En todos estos espacios, el nuevo mundo se vislumbra en jergas-siglas Este interesante texto del Vivero de Iniciativas Ciudadanas de Madrid habla de “DIY (Do it YourSelf), CO-, #, WIKI,MIDDLE-OUT, PRO-, P2P, DIWO (Do it with Others), SLOW-, CROWD-, DIT, @, OPEN, NET- o BOTTOM-UP” como prueba del nuevo mundo que está en marcha en la ciudad. Jergas habituales en la cultura digital. Jergas/siglas que intentan definir prácticas horizontales, colaborativas, en red, transversales. Un detalle vital: las siglas son Prácticas Que Se Tocan. Son reales, aunque algunos no sepan qué significan. ¿A qué sabe-suena-huele, pues, la Comuna (P2P) de Madrid?


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Imagen: La Galería de la Madalena

Una definición imperfecta: Ciudad P2P (peer-to-peer): dícese de la urbe en la que sus nodos (calles, plazas parques) pueden estar conectados entre sí sin pasar por el centro. Persona2persona.Plaza2plaza. Parque2parque. En La Comuna P2P de Madrid los nodos / barrios se han reconectado con otras lógicas, al margen de periferias y centros. Una de las grandes novedades de la Comuna P2P de Madrid reside en los espacios a cielo abierto. El #TomaLosBarrios, que disgregó la Acampada Sol en los primeros días de 15M en asambleas locales, reforzó a esa Comuna P2P de Madrid que ya estaba en marcha

Desde finales de los años noventa, el cambio de piel ha sido paulatino. El 15M apenas multiplicó, aceleró. La Comuna P2P de Madrid empezó a coger forma con los reciclajes / resignificaciones urbanas de Basurama, ZooHaus, Left Hand Rotation o Boa Mistura. Y con los mobiliarios-proceso de licencias libres, low cost y temporales de Zuloark, como el superbench o #Savethedinosaur. Y con las intervenciones urbanas de Todo por la Praxis, su guía de Vacíos Urbanos Autogestionados, sus hackeos físicos como el Banco Guerrilla. Y con las regeneraciones de tejidos barriales de Paisaje Transversal. Y con las galerías post it en muros y paradas de autobús de La Galería de Madalena.

El 15M, como ineludible salvapantallas común, dinamiza las plazas con pensamiento y acción política. En la Comuna P2P de Madrid, a día de hoy, se celebran un centenar de asambleas políticas en el espacio público. La calle, en palabras de Adolfo Estalella, no es sólo el lugar del ejercicio político sino el método de esa política. “El derecho a la ciudad” de Henry Lefebvre renace en Madrid a diario. Y muta y se recicla en calles y redes.

El mencionado proyecto Esta es una plaza abrió el camino de la ciudad híbrida (redes digitales + espacios físicos). El Twittómetro que ampliaba a la red las asambleas de la Acampada Sol o el mapa en tiempo real de #Voces25S crearon esa acuarela digitalógica, fisital, cíbrida. La Comuna P2P de Madrid es una ciudad hecha de átomos y bits, virtual y analógica a partes iguales. Madríbrida, como un cúmulo de streamings ciudadanos de PeopleWitness (proyecto nacido en Barcelona). Madribrida, como personas que deambulan por la urbe comunicándose en tiempo real con grupos de What’s App. Como una sesión de ThinkCommons.org que proyecta en el espacio físico un encuentro virtual de varias personas del mundo.

La ciudad viva con la que soñó la estadounidense Jane Jacobs, icono de la humanización de las urbes, habita en la híbrida Comuna P2P de Madrid. En el hashtag-acción #BarriosDespiertos. En iniciativas como El paseo de Jane, un paseo-deriva urbana para tejer redes humanas en los barrios. La Comuna P2P de Madrid es una postal viva, bastarda, interracial, profunda, poética, sexy. Los profesores universitarios ocupan el espacio público con 500 aulas en un solo día, con streaming y cobertura de redes. Y los desconocidos se juntan en parques, plazas o blogs en los Desayunos ciudadanos.

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Imagen: El Campo de Cebada 

¿A qué sabe-suena-huele, pues, la Comuna P2P de Madrid? A la vida social del espacio El Campo de Cebada, recientemente galardonado con el Golden Nica, del Ars Electrónica, en la categoría de ‘comunidades digitales’. En ‘El Campo de Cebada’ – un espacio gobernado transversal y horizontalmente por sus vecinos – se enredan permacultura, arquitectura en beta, cultura libre y una inspiradora convivencia intergeneracional-racial-cultural. En la Comuna P2P de Madrid la cuestión no es tanto el qué hacer sino el cómo hacer. Y por eso la urbe-mundo está entregada al nuevo concepto del comoísmo: el quid de la cuestión se encuentra en los procesos y metodologías y en lo transversal, inclusivo, interdisciplinar y heterogéneo.

La Comuna P2P de Madrid es copyleft (copia liberada). Sus plazas son copyleft. Cualquiera pueda sentarse, hablar, grabar. Compartirlo con el mundo. Graba tu plaza. Copiala. Súbela a la nube de MediaTeletipos. El invidivuo renace en el nosotros. Y para rabia del fanático individualismo neoliberal la Comuna P2P de Madrid es la ciudad DIWO (Do it With Others). Ciudad Hazlo Con Otros. Ciudad Colabora. La Fundación Robo no es una persona. No hay líderes. No hay rostros. Somos nosotras. Las canciones son colectivas. Son reapropiables. En el Madri DIWO la clásica Bicicrítica – paseo colectivo en bicicleta sin rumbo fijo– transmuta en el Plano de Calles Tranquilas. O en el bar y espacio de co-working La Bicicleta, que nació como un proyecto de crowd funding. Solo no puedes. Con amigos sí.

En los ochenta, en el Madrid narrado por Joaquín Sabina “el sol era una estufa de butano”. Y había “jeringuillas en el lavabo”. Desempleo. Yonquis. Rock cervecero. En la Comuna de Madrid hay desempleo. Pero prima lo trans-, lo co-, lo inter-, lo plural. Y la Cultura_RAM, un nuevo paradigma cultural basado en el intercambio y lo relacional, no en lo acumulativo. Hazlo con otros. Comparte libros en Bookcamping.cc. Cambia tu tiempo en el banco NOCKIN. Comparte Internet con tu vecino en WIFIS.org. Bebe conocimiento libre en la librería-editorial Traficantes de Sueños. Piérdete en el turismo hacker del proyecto Loginmadrid, en el que cada persona local es un password que introduce al visitante en comunidades barriales. La Comuna P2P de Madrid sabe-huele-suena a serendipia, a encuentros fortuitos, a cultura abierta a innovaciones cruzadas.

Al inicio de los noventa, Madrid todavía era aquel “mar de alquitrán, feudo estatal” contra el que despotricaba el grupo de heavy metal Barón Rojo. Una #PostMetrópolis con un centro repleto de instituciones y una periferia obrera desconectada emocionalmente del corazón urbano. La Comuna P2P de Madrid es un dédalo de plazas interconectados que crece y muta al margen de representantes, Gobiernos e instituciones. Dialoga, co-crea. No depende de lo institucional. Pero tampoco es antagonista.

La urbe, simplemente, renace sin pedir permiso en sus espacios inertes o desocupados. En el Mercado de San Fernando (Lavapiés), por ejemplo, se venden libros al kilo en La Casqueria y las verduras conviven con el software libre. La ciudad se reconfigura en lo oblicuo, en lo transfronterizo, en lo asimétrico. En seminarios abiertos como Hack the Academy Studio, donde la academia derriba sus muros y la ciudadanía participa.  Se cocina-piensa en La Mesa Ciudadana, entre expertos, amateurs, arquitectos, artistas, enredas multidisciplinares y técnicos del ayuntamiento.

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Imagen: taller Arquicómics, sobre relación de la arquitectura y el cómic.

La Comuna P2P de Madrid es la cuna del concepto Extitución. Si las instituciones son sistemas organizacionales basados en un esquema dentro-fuera, las extituciones se proponen como superficies en las que pueden ensamblarse, eventualmente, multitud de agentes. Extituciones líquidas, flexibles, incluyentes, intinerantes, post it. Extituciones como el Intermediae, forjado con software libre y participación transversal, que puede celebrar sus encuentros-debates en el Matadero, pero también en diferentes espacios de la urbe. Extituciones como el MediaLab Prado, que ofrece su cuerpo a las comunidades, cocina ciencia abierta, bosteza prototipos múltiples, transforma ciudadanos en sensores (ver Data Citizen Driven City) o su fachada en una pantalla jugable, reapropiable, compartida.

Madrid, para Antonio Machado, “era el rompeolas de todas las Españas”. En la década de los 10, Madrid es el rompeolas remix de todas las plazas, de todos los continentes, de todas las lenguas, de todas las redes. Toma la plaza. Take the square. La nacionalidad no importa. El espacio de disputa de la Comuna P2P de Madrid es el mundo. Lo hiperlocal tiene latidos globales. Los ciudadanos protegen a sus inmigrantes de la policía. En los espacios comunes – ya sea Tabacalera, El Campo de Cebada o el MediaLab Prado – la multiculturalidad es la norma. Y una galaxia creciente de proyectos interculturales con sede en la urbe, como Lab Latino, Inteligencias Colectivas, Red Trans Ibérica o Curator´s Network, conectan las redes de afectos con el planeta desarrollando proyectos en otros países.

Si Madrid – ingobernable urbe de capas, puzzle multicultural, grito micro-macro nacional – estuviera gobernada por políticos despiertos, ya habrían convertido esta efervescencia en “marca ciudad”. Madrid estaría viviendo una REmovida madrileña más cool que la almodovariana. O una Movida 2.0 caza turistas que acabaría descafeinando las propuestas.

Mejor así. Que nadie se apropie del relato. Que la co-creación volcánica no tenga nombre. Que sea un río subterráneo, coral, casi invisible. Que la Comuna P2P de Madrid sea viento tenue, constante. Que sea rizoma. Que sea el océano dónde, en medio de la tormenta macroeconómica, navegan todos los afectos glocales. Que la Comuna P2P de Madrid apenas se entienda de aquí a unas décadas. Y que pase a la historia como aquella primera piedra, aquel prototipo que, plaza a plaza, palabra a palabra, concepto a concepto, fue sustituyendo al viejo mundo sin que nadie se diera cuenta.