Ganemos, Guanyem: democracia en red, espacios en red

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Imagen: imaginoteca.com

Bernardo Gutiérrez

De Podemos a Guanyem Barcelona. De Guanyem Barcelona a Ganemos Madrid. De Ganemos Madrid a Ganemos Málaga. De Ganemos Málaga a Marea Atlántica (A Coruña). El ecosistema de iniciativas ciudadanas para tomar/asaltar/ hackear el poder de cara a las elecciones municipales de 2015 de España sigue dando sorpresas. Quienes pensaban que la irrupción de Podemos en el Parlamento Europeo iba a traducirse en una rápida consolidación de dicho partido de cara a las siguiente cita electoral (municipales) no contaban con estos nuevos frentes ciudadanos, nacidos en redes y calles, en la inercia de las prácticas surgidas al calor del 15M. El mismísimo Pablo Igleisas, cabeza más visible de Podemos, asegura que es bueno “prescindir del fetichismo de las siglas”. Y cuando parece que una iniciativa como Municipalia, fraguada durante meses bajo diferentes paraguas y redes en Madrid, va a lanzar su candidatura, muta con agilidad  a un nuevo grito común. Ganemos Madrid nace alentado por la fuerza de la subjetividad creciente de Guanyem. Y es que una palabra está en la boca de todos: confluencia. Confluencia y no unión, como parecían anhelar las izquierdas tradicionales.

Tras las elecciones europeas, cuando las redes se preguntaban qué había pasado con el Partido X y por qué Podemos había conseguido un resultado tan espectacular, publiqué un artículo titulado El método 15M como sistema operativo de la nueva era de partidos.  Concluía el mismo con una frase que flotaba en la cabeza de muchos, un temor colectivo a la vuelta al pasado: “Muchos reclamarán un nuevo Frente Popular que aglutine a todas las izquierdas. Las juventudes del PSOE e Izquierda Unida lo intentarán. Pero tal vez Podemos, sin renunciar a su ideología de izquierda, consiga articular algo más complejo, innovador y revolucionario: un nuevo Frente en Red de partidos, movimientos, colectivos y redes basado en el conjunto de métodos colectivos del ecosistema 15M”. Me equivocaba ligeramente: el frente ciudadano ya estaba en marcha.

El apoyo de Ada Colau, ex portavoz de la Plataforma de Afectados de la Hipoteca (PAH), a Guanyem Barcelona fue un vislumbre de la Política en Red que Viene: redes, movimientos, colectivos, asociaciones, asambleas, cooperativas, militantes de partidos, trabajando juntos. Juntos en frentes confluyentes, constituyentes, destituyentes, complementarios. El apoyo del Partido X, que comparte su código y método para enriquecer a Guanyem, es otra puntita del  iceberg constituyente que se le viene encima a la Cultura de la Transición. “Las formas de cooperación de los movimientos red no pasan ya por grandes dogmas ideológicos unitarios sino por conectar las prácticas en las que se ejerce la reconquista de los derechos y de lo que es común”, asegura Arnau Monty en su artículo Las mutaciones del movimientos red 15M.  El 15M no está donde pone 15M, está en donde menos se le espera, defiende Simona Levy en su artícuo Lucha y deja luchar. Observaciones sobre la vida de los paguros.

Y la política está, renace y se hace donde menos se la espera. Los diferentes frentes ciudadanos que aspiran a transformar la auto-organanización de las plazas tomadas en candidaturas políticas son una impresionante prueba de madurez. Y lleva la teoría del sistema red de nodos mutantes que cooperan entre sí en acciones concretas – aplicado principalmente a procesos de revueltas sociales – al campo de los partidos (o algo que se le parece). El texto Tomar la ciudad, mandar obedeciendo (desobedeciendo), publicado hoy en Ganemos Madrid, es una auténica caja de Pandora, un poderosísimo borrador de hoja de ruta común que está por escribir. El mandar obedeciendo zapatista, remezclado con la desobediencia masiva activada desde el inicio del 15M. El toma la plaza ampliado al toma la ciudad. El quehacer casi invisible de asambleas y redes de afectos reivindicando una política líquida, lateral, flexible, extitucional. Y el ingrediente espacial, territorial, hiperlocal, ensamblándose en un proceso de abajo arriba de clarísimo corte constituyente.

En mi presentación Espacios en red, comunidades emergentes, que hoy en día parece tener un siglos, intuía un deseo colectivo de una democracia espacial, en tiempo real, distribuida, híbrida de píxeles y calles. No sospechaba entonces que la batalle electoral municipal de 2015 iba a significar la construcción de ese laboratorio de democracia en red, de urbanismo en red, de ciudadanía participativa tan anhelado por el movimientos red 15M y sus mutaciones y el conjunto de la ciudadanía. La urbe como laboratorio político, la plaza como espacio común, los urbano dispositivo político abierto, inacabado, en continuo estado beta.

Vale la pena leer y releer los principios en los que Ganemos Madrid comienza a cocinar su frente ciuddadano en red, extraídos del mencionado texto.

Principio de confluencia: No pretender generar una nueva estructura, sino favorecer la coordinación de lo existente y el trabajo conjunto.

Principio de Promoción: Favorecer el desarrollo de herramientas y espacios de cooperación en el territorio en aquellos lugares dónde no existan.

Principio de Sostenibilidad: Pensar los mecanismos de participación de tal manera que sean sostenibles no solo para personas activistas, sino para la ciudadanía en general.

Principio de inclusividad: Que las iniciativas que se lancen busquen siempre la ciudadanía en general y su participación y no solo la composición interna de movimiento.

Princicipio de Co-Organización: No entender la ciudadanía como un espacio de consulta o de validación sino favorecer las herramientas para que, quién lo desee, pueda organizarse, participar y tomar decisiones que sean vinculantes.