#OurNetMundial, campaña global por una internet libre

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El NetMundial.br, el evento que arranca el próximo día 22 en São Paulo para intentar encontrar un nuevo camino global contra la vigilancia y a favor de la Internet libre, ya tiene su clon: NetMundial.net. El encuentro oficial fue convocado por la presidenta de Brasil Dilma, Rousseff, tras las revelaciones de Edward Snowden. Pero a pesar de que existirá un espacio participativo, el #ArenaNetMundial, activistas de Brasil y de todo el mundo, desconfían del resultado del encuentro oficial #NetMundial. Para ello, se ha lanzado la campaña #OurNetMundial,  Por el fin de la vigilancia y por una Internet libre. El hashtag de Twitter echa humo (arriba un mapa de la comunidad usando la versión premium de Bluenod). Y en Oiga.me se recopilan firmas para presionar a los Gobiernos del mundo. A continuación, la carta completa.


Por el fin de la vigilancia global y por una Internet libre

Un mensaje a los gobiernos del mundo

Edward Snowden reveló la colaboración entre gobiernos del mundo entero y poderosas empresas del Silicon Valley para convertir la tecnología que usamos en nuestro día a dia en herramientas de control social, político y económico. Esa injustificable violación en masa de nuestra confianza y privacidad está afectando al potencial democrático de Internet y poniendo en riesgo su futuro.

El año pasado, Dilma Rousseff, la presidenta de Brasil, condenó las actividades de esa red global de espionaje electrónico en su discurso en la Asamblea General de la ONU. Y convocó el Fórum NETmundial (Encontro Multisectorial Global Sobre el Futuro de la Gobernanza de Internet).

A pesar de la promesa, la versión más reciente del documento NETmundial “Principios de la Gobernança de Internet”[1] es frustrante, porque está vacía de contenio real y no tiene fuerza. Las referencias incluidas en la primera versión [2] sobre la no discriminación de las comunicaciones (Neutralidad de la Red) o sobre la carrera armamentísta de ciberarmas fueron retiradas. El texto propuesto ni menciona la vigilancia en masa hecha por la NSA con la participación activa de empresas como Google, Apple, Facebook, Microsoft etc. Además, falla al no proponer ninguna acción concreta al respecto.

Los Gobiernos tienen la obligación moral de proteger las liberdades fundamentales de sus ciudadanos contra agresiones de entidades públicas y privadas. Esperamos que protejan la arquitectura descentralizada de Internet Libre como un bien común planetario.

Exigimos que los Gobiernos tomen decisiones concretas:

I. Adopten el ejemplo de Brasil con el “Marco Civil de Internet”, una legislación robusta que protege nuestra libertad y la Neutralidad de la Red, libre de mecanismos de censura y de vigilancia global como la retención de datos administrativos.[3]

II. Tomen medidas efetivas para devolver la tecnologia a las manos de los ciudadanos, invirtiendo recursos para promover y reforzar: el acesso universal a internet, software libre; hardwares que los ciudadanos puedan controlar y en los que puedan confiar, arquitecturas descentralizadas y criptografia punto a punto. Y que pongan fin a la militarizacion del espacio cibernético.

En caso contrario, los gobiernos serán, en la mejor de las hipótesis, cómplices de este régimen de censura y vigilancia global. En la peor de las hipótesis, actuarán contra los intereses de los ciudadanos y atacarán de forma deliberada la Internet Libre.

[1] Vea y comente aqui: http://document.netmundial.br/1-internet-governance-principles/

[2] Vea el esbozo filtrado por Wikileaks en: https://wikileaks.org/netmundial-outcome/

[3] La versión actual del Marco Civil de Internet está siendo discutida en el Senado de Brasil y obliga a retener datos por parte de los proveedores de contenido, lo que significa un retroceso en el avance de Internet Libre.

Dmytri Kleiner: “La misión de la Web 2.0 es destruir el aspecto P2P de Internet”

Marc Garrett entrevista a Dmytri Kleiner

“En los albores del nuevo milenio, los usuarios de la Red están desarrollando un modo de colaboración mucho más eficaz y ameno: el ciber-comunismo” Richard Barbrook, “El Manifiesto CyberComunista

Dmytri Kleiner, autor del Manifiesto Telekomunista, es un desarrollador de software involucrado en proyectos que “investigan la economía política de Internet, junto al ideal de la autoorganización obrera de los medios de producción, como una forma de lucha de clases.” Nacido en la URSS, Kleiner se crió en Toronto y actualmente reside en Berlín. Es el fundador del Telekommunisten Collective (Colectivo Telekomunista), un proveedor de servicios de telefonía e Internet que también se dedica a proyectos artísticos como deadSwap (2009) y Thimbl (2010) a fin de explorar cómo las relaciones sociales están esquematizadas dentro de las tecnologías de la comunicación.

“Recientemente, recibimos una copia física del Manifiesto Telekomunista en la redacción de Furtherfield. Tras leer el manifiesto, es patente que supone un revulsivo en el debate sobre iniciativas colaborativas basadas en el procomún. Es una llamada a la acción que pone en entredicho nuestro comportamiento social y nuestra relación con la propiedad y los métodos de producción. El manifiesto propone alternativas a Creative Commons y a las manifestaciones jerárquicas del capitalismo (tanto en red como en espacios físicos) mediante una actitud Copyfarleft, así como las estrategias colectivas del Telekomunismo y su “Comunismo de Riesgo”.a Son muchos los colectivos de arte digital que intentan salvaguardar sus principios éticos en un mundo en el que es casi inevitable verse absorbido por el poder institucional. Esperamos que esta conversación ofrezca alternativas para proceder con cierta dignidad recíproca dentro de este torbellino al que llamamos vida…”

Que empiece la discusión…

Marc Garrett: ¿Por qué decidiste crear una copia en papel del Manifiesto republicada por el Institute of Networked Cultures (Instituto de Culturas en Red), de Amsterdam?

Dmytri Kleiner: Geert Lovink se puso en contacto conmigo ofreciéndose a publicarlo y acepté la oferta. Con textos largos, me parece más práctico poder leer copias físicas.

MG: ¿A quién va dirigido el Manifiesto?

DK: Me siento identificado con hackers y artistas con conciencia política, especialmente artistas cuya obra está relacionada con la tecnología y la cultura en red. Gran parte de la temática y la ideología expuesta en el Manifiesto proviene de una conversación continua con estas comunidades y el Manifiesto es una contribución más a ese diálogo.

MG: Desde la llegada de Internet, hemos vivido el auge de varias comunidades en red que han explorado una expresividad tanto individual como colectiva. Muchas coinciden en su oposición a los sistemas masivos desplegados por corporaciones como Facebook y MySpace. Evidentemente, vuestro proyecto critica toda esa hegemonía que influye en nuestro comportamiento mediante la esquematización en red, la apropiación neoliberal y un aparato de vigilancia cada vez más expandido. En el manifiesto dices “Para poder cambiar la sociedad debemos expandir activamente el alcance de nuestros bienes comunes, para que nuestras comunidades independientes, entre iguales, sean materialmente sostenibles y capaces de resistir los avances del capitalismo.” ¿Puedes dar algún ejemplo de alternativas “materialmente sostenibles”?

DK: Ahora mismo no hay ninguna. Para ser preciso, lo único que poseemos en común es la riqueza inmaterial, por lo que cualquier plusvalía derivada de estas nuevas plataformas y relaciones siempre acabará en manos de quien gestiona recursos escasos, bien porque son físicamente escasos, o porque se les ha impuesto la escasez mediante leyes que protegen patentes y marcas registradas. La sostenibilidad de las comunidades en red depende del acceso a unos bienes comunes capaces de sustentar a estas mismas comunidades. Tenemos que expandir el ámbito del procomún para incluir estos bienes.

Dmytri Kleiner en la presentación del ‘Manifiesto Telekomunista” en “Economies of the Commons 2”, noviembre de 2010, De Balie, Amsterdam.

MG: El Manifiesto reabre el debate en torno a la importancia de las clases, y dice “La condición de la clase obrera en la sociedad se ve esencialmente asociada a la falta de poder y a la pobreza; la condición de la clase obrera en Internet no dista mucho.” ¿Puedes darnos algunos ejemplos de esta clase obrera en el contexto de Internet?

DK: Mi concepto de clase obrera es muy clásico: cualquiera cuya subsistencia dependa de estar trabajando continuamente. El sistema de clase describe una serie de relaciones. El proletariado es aquella clase que carece de los medios de producción independientes necesarios para garantizar su propia subsistencia y, por tanto, necesita de un salario, de mecenazgo o de caridad para sobrevivir.

MG: Por una serie de motivos personales y sociales, me gustaría que la clase obrera no fuera exclusivamente percibida como marginada o económicamente desaventajada, sino verla también como una clase involucrada en situaciones de empoderamiento individual y colectivo.

DK: Claro, la clase obrera comprende a una gama muy amplia de personas. Lo que les une es que, por lo general, no son propietarios de bienes productivos. Como clase, no tienen capacidad de acumulación de plusvalía. Como verás, mi concepto de clase no tiene nada de novedoso.

MG: Tras las muerte de Marx, Engels le recordó a los estudiosos de éste que “Toda la historia ha de ser estudiada de nuevo”.1 Dentro de la clase obrera de la cultura contemporánea y la cultura en red ¿quiénes son los individuos o colectivos que ves con más posibilidad de escapar de su clase social?

DK: Siempre ha habido individuos capaces de superar su clase social. Muchos empresarios de la burbuja puntoCom le sacaron partido a las “ventas” multimillonarias de sus plataformas, al igual que otros individuos desprovistos de propiedad en otros ámbitos. Ahora mismo, la movilidad entre clases y a gran escala se ha vuelto mucho más improbable. Si naces pobre hoy en día, tendrás menos oportunidades de no morir siendo pobre o de evitar que tus hijos queden sumidos en la misma pobreza. Es la condición global.

No nos veo trascendiendo estas condiciones de clase hasta que haya una abolición de las clases. Aunque ahora, y a base de equivocación, se puede convencer a la gente de que el concepto de clase social ha dejado de ser aplicable. De hecho, es una táctica muy extendida entre la derecha para degradar la conciencia de clase. Aún así, las condiciones de clase son relacionales. El poder de las clases varía según la época y dependiendo de la condiciones históricas.

La condición de una clase reside en el equilibrio de su lucha contra las demás clases. Este equilibrio viene determinado por su capacidad de lucha. El procomún es uno de los componentes que afectan nuestra capacidad, especialmente al reemplazar bienes por los que, en otras circunstancias, hubiéramos tenido que comprar a dueños capitalistas. Si lograramos traspasar la producción desde bienes productivos propietarios hasta bienes comunes, habría un desplazamiento en este equilibrio de poder entre clases y, así, más que escapar de nuestra condición de clase, la transformaremos. Pero este traspaso es proporcional al valor económico de los bienes, por lo que requiere de una expansión del procomún para incluir bienes con valor económico o, lo que es lo mismo, bienes escasos capaces de producir rentas.

MG: El Manifiesto Telekomunista propone un “Comunismo de Riesgo” como nuevo modelo operativo para la producción entre iguales, alegando que “el comunismo de riesgo provee una estructura para que los productores independientes compartan un patrimonio común de activos productivos, permitiendo que las formas de producción antes asociadas exclusivamente con la creación de valor inmaterial, como el software libre, se extiendan a la esfera material”. Aparte de vuestra evidente apropiación lingüística del término “Capitalismo de Riesgo” para convertirlo en “Comunismo de Riesgo”, ¿cómo surgió la idea?

DK: Empezó con la apropiación del término.

La idea surgió de la comprensión de que todo lo que estábamos haciendo dentro de las comunidades de la cultura libre, el software libre y las redes libres, sólo era sostenible cuando servía a los intereses del capital y que, por tanto, no tenía la capacidad emancipadora que yo y otros veíamos en ellas. La financiación capitalista implica que, en el fondo, lo único que permanece libre es el capital en sí. El software libre estaba en su época de crecimiento, mientras que la cultura libre se vio sumida en una guerra en torno al derecho a compartir y reutilizar, con el resultante desplazamiento desde las redes libres hacia las plataformas centralizadas, la censura y la vigilancia. Al darme cuenta de que esto se debía a la lógica de captura de ingresos y la precondición del capital, supe que necesitábamos una alternativa y unos modos de financiación compatibles con los ideales emancipatorios que, para mí, van implícitos dentro de la comunicación libre, junto a una manera de construir infraestructuras comunicativas concebidas como libres y con la capacidad de permanecer como tal. Bauticé todo este concepto como “Comunismo de Riesgo” y me puse manos a la obra para entender cómo podría llevarse a cabo.

MG: Es un vehículo eficaz para la lucha revolucionaria de la clase obrera. También hay una propuesta para una “Comuna de Riesgo”, a modo de empresa. ¿Cómo funcionaría?

DK: La comuna de riesgo funcionaría de la misma manera que un fondo de inversión de capital de riesgo, pero financiando empresas basadas en torno al procomún. El papel de la comuna sería distribuir propiedades escasas de la misma forma que una red distribuye propiedades inmateriales. Adquiere sus fondos emitiendo titulización de créditos — por ejemplo, en forma de bonos — y adueñándose de bienes productivos para ponerlos en venta, beneficiando así a las empresas que están bajo su tutela. Los trabajadores de la empresas son también dueños de la comuna, y las rentas obtenidas se dividen equitativamente entre todos. Esto, como complemento a cualquier remuneración que puedan recibir por su trabajo dentro de las empresas.

Esto es sólo un boceto y en ningún momento digo que el modelo del comunismo de riesgo esté acabado, o que las ideas que expreso en torno a él sean definitivas. Se trata de un proyecto continuo y, en tanto que tenga un futuro, no me cabe duda de que evolucionará según se vaya topando con la realidad, por no mencionar las ideas de los demás y sus innovaciones.

Lo principal es que necesitamos un modelo como este, su implementación y los detalles que propongo son… pues eso, propuestas.

MG: Entonces, con esta combinación de software libre, licencias Copyleft y Copyfarleft y los medios de producción entre iguales, ¿habría propiedades a título del colectivo o cooperativa, igual que ocurre con las acciones de una empresa?

DK: El modelo que apoyo ahora mismo es el de comuna que agrupa muchas empresas, cada una de ellas independiente y de tal manera que la comuna sería la propietaria del 100% de las acciones de cada empresa. Los trabajadores de las empresas serían también propietarios de la comuna. La comuna tendría acciones que se distribuirán entre los propietarios y tocarían a una por cabeza.

MG: En el Manifiesto hay una sección titulada “CREATIVE ANTI-COMMONS” b en la que se habla de Creative Commons como algo contrario al procomún, vendiendo “la lógica de la privatización capitalista bajo un nombre deliberadamente engañoso”. Esto para muchos, ya sean liberales o con una mentalidad más radical, es un tema controvertido, dado que cuestiona la propia naturaleza de muchos comportamientos en red. Me siento intrigado por la elección de la palabra “privatización”. Muchos, y me incluyo a mí mismo, asumimos que describe un proceso en el que una organización sin ánimo de lucro pasa a ser un negocio privado, normalmente a instancias del gobierno y con el objetivo de añadir más ingresos a los presupuestos nacionales a través del desmantelamiento de servicios públicos generalizados. ¿Estás diciendo que Creative Commons actúa de la misma manera, pero dentro de su rol de corporación distribuida y basada en Internet?

DK: Hay partes significativas del Manifiesto que son remezclas de textos anteriores y esa frase originalmente proviene de un artículo más largo llamado “COPYRIGHT, COPYLEFTYCREATIVEANTICOMMONS,” escrito por mí y Joanne Richardson bajo el seudónimo de “Ana Nimus”.

Con esto queremos expresar que el “común de “Creative Commons” está privatizado porque el autor sigue reteniendo su copyright mientras que, en la mayoría de los casos, lo único que se ofrece a la comunidad está bajo cláusulas no comerciales. El autor original disfruta de privilegios especiales, mientras que los usuarios del procomún tienen derechos limitados, específicamente limitados y de tal manera que se elimina cualquier posibilidad de que se ganen la vida por medio de esa obra. Por tanto, estas obras no pertenecen al procomún, sino que son obras privadas. El autor original es el único con derecho a rentabilizar la obra.

Toda concepción previa de un procomún intelectual o cultural — incluyendo la cultura pre copyright y anti copyright, y los principios del movimiento del software libre — estaba basada sobre el concepto de no conceder privilegios especiales al autor original, prefiriendo insistir en el derecho de todos a utilizar y reutilizar este material en común. Las licencias no comerciales representan una privatización de la idea del procomún y la reintroducción del concepto de un artista original y único con derechos privados y exclusivos.

Es más, dado que considero toda expresión como una extensión de percepciones previas, las ideas “originales” sobre las cuales se derivan esta serie de derechos no son realmente originales, sino una apropiación ejecutada mediante los derechos auto-otorgados de los licenciadores de Creative Commons. Más allá de la mera privatización del concepto y composición del procomún moderno cultural, al determinar un autor único, Creative Commons coloniza nuestra cultura común, otorga una autoría exclusiva a un cuerpo de trabajo en crecimiento constante y, en efecto, expande el alcance de la cultura privada en detrimento de la cultura del procomún.

MG: Esto nos lleva a Thimbl, una platafroma de microblogging distribuida, de código abierto y gratuita que, según tus palabras, es “…similar a Twitter o identi.ca. Pero Thimbl es una aplicación web especializada basada en un protocolo de información de usuario llamado Finger. El protocolo Finger se desarrolló en los 70 y, como tal, es compatible con todas las plataformas de servidor actuales.” ¿Por qué creaste Thimbl y qué tipos de individuos y grupos crees que lo van a utilizar y cómo?

DK: En primer lugar, y por encima de todo, Thimbl es un concepto artístico.

Una de las corrientes base del Telekomunismo es que el capital no financia a plataformas distribuidas y libres, sino que prefiere financiar plataformas centralizadas y de propiedad privada. Thimbl es, en parte, una parodia de tecnologías supuestamente innovadoras como Twitter. Al crear una plataforma similar a Twitter pero utilizando el protocolo Finger, Thimbl demuestra que “el micro-blogging” ya era parte de la cultura en red de los 70 y que, por consiguiente, ni la inversión de capital multimillonario, ni los centros de datos centralizados masivos son realmente necesarios para ejecutar estas formas de comunicación, sino que más bien se utilizan para tener un control centralizado y obtener rentas de las propias plataformas.

MG: En InfoEnclosure-2.0 ,c un ensayo colaborativo con Brian Wyrick publicado en Mute Magazine, decís que “La misión de la Web 2.0 es destruir el aspecto P2P de Internet. Ahora tú, tu ordenador y tu conexión a Internet dependéis de un servicio centralizado que controla tu capacidad de comunicación. La Web 2.0 supone la ruina de los sistemas libres entre iguales y el regreso de los ‘servicios online’ monolíticos.”2 ¿Crees que Thimbl es un ejemplo del tipo de plataforma que nos liberará de la dominación de las corporaciones Web 2.0?

DK: Claro. Thimbl, aparte de ser una parodia, propone una visión de futuro viable, dado que extiende la utilización de las plataformas de Internet clásicas como alternativa a la implementación de plataformas “full-stack” hipercomplejas. De todas formas, explicamos por qué estas opciones se han ido dejando de lado y que “…el reto más significativo no es técnico sino político”. Nuestra subsistencia como desarrolladores de software nos obliga a trabajar para unos patrones que, la gran mayoría de las veces están financiados por el capital y, por tanto, tienen un interés primordial en el control de los datos de usuario y sus interacciones, dado que la comercialización de estos datos es un prerrequisito para recibir el capital.

Thimbl tendría que verse adoptado por una comunidad muy amplia antes de convertirse en una plataforma viable. Un colectivo pequeño como el nuestro sólo puede llevar el proyecto hasta cierto punto. Estamos encantados de ayudar a cualquiera que quiera unirse a través de nuestro servidor de Thimbl. Creo que “conoce” a la mayoría de los usuarios, dado que yo personalmente sigo a todos los usuarios existentes de Thimbl, o eso creo, y así es como puedes ver el estado de la “Thimbl-esfera” dentro de una línea temporal global.

Pero incluso si el desarrollo de una plataforma como Thimbl no es terriblemente significativo (porque hay mucho que lograr, muy rápidamente), el valor de una plataforma social se deriva del tamaño de su base de usuarios, por eso organizaciones con más alcance que Telekommunisten tendrán que adoptar la plataforma y contribuir a ella para que vaya más allá de ser un concepto gráfico y que funcione como plataforma.

Por otra parte, y como dice la propia página web, “la idea de Thimbl es más importante que el propio Thimbl”, y nos parecería genial ver la creación de otra plataforma libre y gratuita que extendiera los protocolos de Internet clásicos. Hay quien ha sugerido utilizar smtp/nntp, xmmp o incluso http/WebDav en vez de Thimbl, y cada uno de estos tiene sus ventajas e inconvenientes. Nuestro objetivo es desarrollar una plataforma abierta y libre, funcione como funcione, y Thimbl es una contribución artística técnica y conceptual en torno a este objetivo.

MG: Otro proyecto es la página de Facebook de Telekommunisten, donde ya tenéis más de 3000 fans. Es un buen ejemplo de la complejidad y las contradicciones que afectan a muchas iniciativas independientes. Tenemos la impresión de que Internet, en estos momentos, está controlado por una serie de nodos centrales; es como cuando un vecindario se ve dominado por grandes espacios comerciales, mientras que las tiendas más pequeñas e independientes se ven desplazadas. Con esto en cuenta, ¿cómo sorteas estas contradicciones?

DK: No quise utilizar Facebook ni otras plataformas similares durante mucho tiempo. Prefería utilizar el correo electrónico, Usenet y IRC, tal y como vengo haciendo desde los 90. Cuando escribí InfoEnclosure 2.0 aún no era usuario de estas plataformas. Aún así, cada vez era más evidente que la gente no sólo estaba adoptándolas, sino que prefería recibir información a través de ellas; prefiere que se le contacte por redes sociales antes que a través del correo electrónico. Compartir cosas en Facebook les interesa, mientras que recibir correos electrónicos resulta cansino para ciertas personas. Creo que esto se debe a una serie de motivos que, de por sí, son interesantes y comienzan con el hecho de que el capital ha invertido millones para mejorar la utilidad de estas plataformas, mientras que las plataformas de Internet “clásicas” se han quedado más o menos como estaban en los 90. Además, hay mucha gente utilizando las redes sociales que jamás fue partícipe del tipo de listas de correos o grupos de Usenet, etc que yo empleaba antes para compartir información.

Me di cuenta que, para alcanzar a más gente y compartir información, tendría que hacerlo a través de las tecnologías que empleaban los demás, que no son necesariamente las que yo preferiría utilizar.

Mi crítica de Facebook y de otras plataformas similares no es que no sean útiles, sino que son plataformas privadas, centralizadas y patentadas. Además, abstenerme de utilizar Facebook en nombre de mi propio ascetismo mediático no me interesa. No veo el capitalismo como una elección de consumo, estoy más interesado en la condición de las masas, que en mi propia corrección consumista. Al final está claro que criticar a plataformas como Facebook hoy en día supone una utilización de estas plataformas. Por todo esto me hice usuario y lancé la página de Telekommunisten en Facebook. No es sorprendente que haya tenido tanto éxito y que gracias a ella lleguemos a mucha más gente que a través de nuestros otros canales como páginas web, listas de correo, etc. La esperanza es que nos ayude a promover nuevos canales descentralizados, según se vayan implementando.

MG: Me he descargado deadSwap y quiero utilizarlo y explorarlo. En la página dice “Internet está muerto. Para evadir a la fanfarria del control capitalista, la comunicación entre iguales ha de abandonar Internet para asentarse en los callejones oscuros de las operaciones secretas. La cooperación entre iguales ha abandonado la Red y sólo puede sobrevivir en células clandestinas”. ¿Qué me puedes contar de este proyecto? ¿Hay gente utilizándolo ahora mismo?

DK: No tengo ni idea si hay gente utilizándolo, en estos momentos no estoy llevando ninguna red.

Al igual que Thimbl, deadSwap es un concepto artístico. Pero a diferencia de Thimbl, que tiene el potencial de convertirse en una plataforma utilizable, deadSwap es parodia pura y dura.

Se desarrolló para la conferencia Sousveillance de 2009, “El arte de la vigilancia inversa”, celebrada en la Universidad de Aarhus. deadSwap es un juego urbano distópico en el que los participantes hacen las veces de agentes secretos, comparten información en memorias USB, las esconden en localizaciones secretas o, de forma alternativa, las intercambian clandestinamente y se comunican a través de un portal anonimizador de SMS. Es una parodia de la “cúpula hacker” y su reacción al cerco de Internet: esa convicción de que las nuevas tecnologías encubiertas vencerán todo intento de censurar Internet y que, gracias a todo este aparato clandestino, siempre seremos más listos y andaremos un paso por delante de los propietarios y controladores de nuestros sistemas de comunicación. Esta actitud rechaza desde un principio cualquier análisis de clase, con una creencia inamovible en la habilidad que tenemos los hackers para superar la represión estatal y corporativa. Aunque es un concepto muy simple, deadSwap sería muy difícil de poner en práctica. El propio manual dice: “el éxito de la red depende de la competencia y diligencia de los participantes” y “convertirse en un superespía no es nada fácil.”

Sousveillance. “El arte de la vigilancia a inversa”. Universidad de Aarhus, Dinamarca, 8-9 de febrero, 2009

MG: ¿Qué otros servicios/plataformas/proyectos ofrece el Colectivo Telekommunisten a los hackers imaginativos, aventureros y con conciencia social?

DK: Ofrecemos servicios de hosting para individuos, pequeñas organizaciones y, especialmente, para artistas. Tenemos hosting para newsletters, y un servicio de llamadas a larga distancia. Nos puedes encontrar en IRC en in#telnik, dentro de freenode. Vamos a estar especialmente enfocados en Thimbl y damos la bienvenida a todo aquel que quiera participar en el proyecto. También tenemos un foro para la comunidad con el que coordinar todo esto que podéis encontrar aquí.

Quien quiera seguir mis actualizaciones personales, pero prefiere mantenerse apartado de redes sociales, casi todas mis actualizaciones también se publican aquí.

MG: Gracias por esta conversación fascinante, Dmytri.

DK: Gracias a ti, Marc. 🙂

Fin de la entrevista.

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Referencias:

1. [Marx/Engels. Archivo de Internet(marxist.org/espanol) Correspondencia Marx-Engels: Engels a Conrad Schmidt, Londres, 5 de agosto de 1890. VersiónOnline.]

2. [InfoEnclosure-2.0. Dmytri Kleiner & Brian Wyrick. Lunes, 29 de enero, 2007.]

N.de.T.

a. [Venture Communism en el original, juego de palabras (y por admisión del propio Kleiner, como explica más adelante en la entrevista) sobre Venture Capitalism o “Capital de Riesgo”]

b. [“Creative Anti-procomún” juego de palabras con el nombre de la licencia Creative Commons.]

c. [InfoCercamiento 2.0.]


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Activarse o no, esa es la cuestión

Texto publicado por Ricardo Cana en su blog Calles Paralelas

Pad, hashtag, wiki, hack, P2P, trending topic, streaming… si a usted toda esta jerga no le suena a marciano, quizás es porque ya forma parte de uno los innumerables colectivos ciudadanos que tejen redes ciberactivistas para tratar de cambiar las cosas. Pero si su lucha se concentra íntegramente en las calles, no importa, sumergirse en este mundo tecnológico no es tan complejo como a priori aparenta su caprichosa neolengua. Tras estos nombres hay herramientas de fácil manejo que le permitirán autogestionar procesos, colaborar en red, tomar sus propios medios, incidir en el poder y retomar espacios públicos, que nunca nos dejaron de pertenecer.

Herramientas o ‘armas’ (en el buen sentido de la palabra) con las que ejercer una legítima desobediencia civil para pasar a la acción y transformar nuestras realidades. Esta sería la principal conclusión del taller de activismo SocialTIC que vivimos en el Medialab-Prado Madrid a mitad de mayo, en el que nos acercamos a luchas paralelas que utilizan las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para parar desde desahucios, hasta privatizaciones sanitarias; sensibilizar sobre las ‘verdades’ del exilio laboral, o denunciar especulaciones finacieras y esclavismo en pleno siglo XXI; o, en su cara más amable, tratar de reconstruir colaborativamente otro mundo posible.

Porque sus señorías ya no pueden ignorarnos tan fácilmente, como demostró la Plataforma de Afectados de la Hipoteca (PAH) en sus ya famosos escraches (más neolengua de la Argentina post Videla). Acciones con las cuales han logrado visibilizar las reclamaciones de personas afectadas por los desalojos frente a la criminalización del sistema. Porque para defender el derecho a la salud, no basta hoy en día con saber utilizar el bisturí, sino que hay que armarse de plataformas ciudadanas (de pacientes y no clientes) que mantengan en la cresta de la ola la Marea Blanca que contrarreste a quienes dicen que la Sanidad Pública está curando por encima de nuestras posibilidades. Porque no nos vamos, nos echan, y esta fuga de cerebros ahora la pueden contar sus propias víctimas gracias a mapas en masa como los de Juventud Sin Futuro . Y porque la lucha salta de las asambleas a las casas, de las redes a las calles, para continuar aprendiendo a compartir el código 15M que nos ayude a reclamar que nos devuelvan nuestros espacios, como demostrara Toma Tu Ágora en la celebración del segundo aniversario del movimiento.

Pero había vida, lucha, organización y esperanza mucho antes de mayo de 2011… e incluso de Internet. Hay quien habla de V de Vivienda, o quien señala al movimiento altermundialista (aún vivito y coleando), la okupación de centros sociales, o la solidaridad con países empobrecidos que despertó la Plataforma 0,7%. Sea como fuere, un tejido asociativo que se vio fortalecido con la actuación de algunas ONG(D), que también sembraron la semilla del cambio. Organizaciones que nos demuestran que sí se puede lograr un Tratado Internacional de Armas si hay trabajo común y la sociedad se lo exige a sus gobiernos. Similares mimbres que están permitiendo tejer una necesaria Tasa Robin Hood, ya aprobada por países como España, aunque el verdadero quid de la cuestión es que se destine lo recaudado a rescatar nuestros derechos (y no nuevamente a sus bancos). También campañas como Ropa Limpia hacen que nos rasguemos las vestiduras por un consumo consciente y responsable, para que nunca más tengamos que volver a ser cómplices de tragedias como las de Bangladesh. Pero asimismo para que el activismo no sea solo cosa de mayores, e implique participación para desterrar la homofobia desde la infancia, como tratan de lograr iniciativas tecnológicas como Cibercorresponsales.

El gran desafío ahora es que todo este conocimiento compartido forme parte de ese procomún glocal (sí, más términos de esa neolengua que marcan tendencia). En ese imaginario es donde ganan fuerza proyectos transmedia como la #GlobalP2P (Wikisprint), remezclas hackers de Latinoamérica y Europa para liberar el código universal del activismo.

Todo está en fase beta, en construcción permanente, en redes transfronterizas y distribuidas que tratan de unificar las luchas. Porque como demuestra ahora el pueblo turco, la chispa del cambio social recorre el mundo.

Mapa #GlobalP2P via @bernardosampa

Mapa #GlobalP2P via @bernardosampa

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Étiqueta más repetida en el blog Código Abierto

Esta es la última entrada del blog Código Abierto de 20Minutos.es Esta aventura comenzó el día 2 de diciembre del año 2011 con el texto Código abierto para una nueva era. Y acaba exactamente un año y medio después, con este texto de despedida. Ha sido una época intensa, convulsa, emotiva e indescriptible. La relación de la cabecera 20Minutos.es con Código Abierto con ha sido amable, cordial y respetuosa. Podría haber sido mucho más fructífera, sin duda. Y tal vez no haya sido lo suficientemente valorado mi entusiasmo y (excesivas) horas de trabajo. Pero 20Minutos.es ha respetado siempre el contenido de este blog. No he sufrido ningún intento de censura. Salvo pequeños detalles muy puntuales – un mínimo cambio de titular – nadie intentó que cambiara una coma. El equipo de 20Minutos.es ha mantenido muy alto el listón de la libertad de expresión y la ética periodística. Existen muy pocos medios a la altura ética de 20Minutos.es. Se merecen todo nuestro respeto.

El balance de Código Abierto es, en mi opinión, extraordinario. En el año 2012, el blog tuvo 342.775 usuarios únicos. Cierto: no es un número elevado para 20Minutos.es, aunque sí para cualquier blog. Sin embargo, lo cuantitativo no expresa la riqueza de la experiencia, de la comunidad creada, del contenido republicado o de su relevancia global. Código Abierto ha sido una pequeña linterna que ha iluminado rincones invisibles, ignorados por los apresurados medios de masa que apenas vislumbran las cantidades, el número total de visitas. Gracias a su licencia libre – y a su relevancia y/o calidad – mis entradas han sido republicadas constantemente en lenguas como el inglés, portugués, francés, alemán o italiano. ¿Cómo se calcularía la relevancia y lo cualitativo en un medio? Que se lo cuenten a Materia, que gracias a potenciar las republicaciones se han convertido en la web líder de ciencia en lengua española en menos de un año.

Gran pregunta. Lo cuantitativo, desde el pasado diciembre, empezó a preocupar a Melisa Tuya, la competente y atenta coordinadora de los blogs de 20 Minutos. Intercambiamos muchos mails sobre ello. Mis argumentos eran simples. Tal vez no yo no necesitase muchos más lectores. Simplemente quería mantener mi comunidad. Una comunidad, bastante influyente, por cierto. Una comunidad que dialogaba (y mucho) alrededor de un contenido diferente, relevante. No vi clara la opción de bajar el listón del contenido para transformarlo en un blog divulgativo (aunque sí estaba en el pacto inicial). Lancé muchas preguntas y dudas a Melisa.

Eran preguntas que servían para todos los medios. Preguntas para las que no existe una única respuesta. ¿Cómo se mide la influencia de un blog? ¿Por qué no se miden los links entrantes a los post? ¿Cómo se calcula la gente que lee un texto en revistas sociales personalizadas de plataformas como FlipBoard, ZITE, Paper.ly o Prismatic? ¿Cómo se mide el número de veces que incluyen un texto en Scoop.it? ¿Qué reputación aporta que un texto aparezca en la portada de agregadores como Menéame o Digg aunque la gente no clique en los links? ¿Por qué se valoran las republicaciones de una entrada? ¿O que un lector transforme en libro un post tuyo (Comienza la #GuerraNarrativa)? Yo argumentaba que el texto Un manifiesto posperiodístico circuló muchísimo. Y en varias lenguas. Apenas en español,Google proporciona 1.330 impactos. ¿Cómo se mide la influencia de un texto que se lee en otras plataformas y no donde se publicó originalmente?

¿Para cuándo un medidor cualitativo? Hace unas semanas Alejandro González, del prestigioso y vanguardista estudio Outliers.es, me comentaba que es urgente crear un “medidor cualitativo”. También, que Código Abierto es uno de los que más circulan en redes sociales de todos los blogs de 20Minutos.es. Curiosidades para el equipo comercial: la entrada más visitada del pasado mes de mayo fue Toquéame, la aplicación móvil contra Bankia, con  9.257 visitas. ¿La entrada que posiblemente menos gustó al departamento comercial es la que más gusta a los lectores? Houston/20Minutos.es /medios del mundo, tenemos un problema.

No descarto seguir vinculado al grupo 20 Minutos, realizar reportajes concretos u otros menesteres. Pero a partir de ahora, reforzaré la colaboración en otros medios en lengua española, inglesa y portuguesa en los que ya escribo. Pero Código Abierto continúa. Continuará aún sin saber si el blog se incorporará a otra cabecera. Dado que alrededor del blog ha surgido una creciente comunidad de lectores he decidido continuar con la aventura. En este caso, una aventura compartida. #CódigoAbierto_CC  (link provisional) no será una plataforma exclusivamente mía.

Será una plataforma para la comunidad. Publicaré contenido propio, pero  también se publicarán textos de calidad de otras personas. Republicaremos contenido relevante que tenga licencia libre. Aportaremos reposo, contexto. Huiremos del último minuto. Además, pretendo investigar la vía de la comunicación-acción. #CódigoAbierto_CC pretende ser a su vez una caja de herramientas para que los lectores se relaciones, abran campañas activistas y compartan código. Intentaré lanzar lo antes posible el proyecto #CódigoAbierto_CC en la plataforma de crowdfunding Goteo.org, para construir la mejor plataforma posible. Una plataforma, a su vez, que aspira a ser sostenible económicamente.

En general, será muy bienvenida la ayuda de:

-Programadores con conocimiento de WordPress.

-Diseñadores

-Periodistas

-Editores

Quien tenga interés en participar, que deje un comentario en esta entrada o que me escriba por mail:

bernardobrasil@gmail.com / codigoabiertocc@gmail.com

El dominio http://www.codigo-abierto.cc ya está registrado. El link provisional es https://codigoabiertocc.wordpress.com/

Acabo de abrir la cuenta de Twitter @CodigoAbiertoCC 

El trabajo realizado será incluído en el proyecto de Goteo.org.

En breve, recopilaré las mejores entradas de Código Abierto (tal vez todas) en formato de libro digital.

Gracias por la compañía

Bernardo / @bernardosampa

Se busca nombre para una agencia de noticias libres

imagen_comunicaculturas

Acaba de nacer una agencia de noticias latinoamericana. Todavía no tiene nombre. No va a celebrar una fiesta de presentación pomposa. Tampoco va a invertir en campañas de marketing. Su apuesta es la colaboración, el trabajo en red. ¿Qué mejor marketing que abrir el proceso desde su nacimiento? La frase que se puede leer en su site es muy significativa:

“¿Si tuvieras que escoger un nombre potente y poético, preciso y aplicable para la Agencia, que funcione en español y portugués, cuál sería y por qué? ¡Deja tu propuesta al final de esta página! — ¡Gracias!”.

Cualquier persona puede enviar su propuesta de nombre de agencia en el site, en el hashtag de Twitter #ComunicaCulturas y en otras redes sociales. La agencia de información y comunicación, gestionada por la red de colectivos culturales de Latinoamérica del proyecto Juntos, publicará su contenido en español y portugués. “Nos pensamos desde el formato de la red. Concebimos un nuevo periodismo en red basado en la colaboración, la instantaneidad, la comunicación multimedia, multidireccional e interactiva”, afirman los colectivos que colaboran en el proceso de #ComunicaCultura.

#ComunicaCulturas apostará por trabajar un periodismo desapegado del imaginario de la “mesa de redacción”, un periodismo digital que no implica limitarse a la información que es accesible a través de la red. #ComunicaCultura busca construir puentes para el diálogo entre las más diversas experiencias de acción cultural en el continente.

#ComunicaCulturas tendrá licencia libre y dará voz a procesos de cultura viva, cultura libre, cultura abierta y cultura de red. Es un proyecto en el que participan Cultura Senda (Argentina-Venezuela), mARTdadero (Bolivia), CulturaPeru.org (Perú) o Fora do Eixo (Brasil), entre otros.

Deja tu sugerencia en el site: AgenciaCulturas Hashtag Twitter: #ComunicaCulturas

Del #Partidodelared al #PartidodelFuturo

Vídeo presentación del Partido de la Red

La democracia en red está en marcha. Las viejas instituciones se tambalean. La vieja política sigue ocupando hemiciclos políticos, pero cada día es más irrelevante. La sociedad en red es un hecho. Y antes o después, acabará transformando la política. Los partidos dejarán de ser la única forma de participar en la política. La sociedad en red en su conjunto será en sí misma una nueva plataforma política. Esta semana hemos visto dos movimientos interesantes que desde el formato partido aspiran a transformar la política: la presentación del Partido de la Red (Argentina) y el lanzamiento del programa del Partido X, Partido del Futuro (España).

Por un lado, el Partido X, tras las agudas críticas recibidas por el anonimato de sus miembros, preparó un vídeo con una veintena de caras de algunos de los participantes y colaboradores. Además, hicieron público su programa #DemocraciaYPunto, que ha sido cocinado de forma colaborativa entre miembros del partidos, expertos y ciudadanos entre los días 29 de enero y 18 de marzo de 2013. Concentra sus esfuerzos en cuatro puntos: transparencia en la gestión pública, wikigobierno y wikilegislaciones, derecho a voto real y permanente y refenréndum obligatorio y vinculante.“Anonimato y transparencia no están reñidos”, destacan en la introducción de su programa, “todo lo contrario”.

Por otro lado, el Partido de la Red de Argentina, que lleva unos meses cocinándose en red, también ha salido a la luz pública con varios vídeos de presentación. El Partido de la Red, aunque no esconde la cara de sus participantes, también ataca de lleno los lideratos personales. Esta frase resume bien su esencia: “La democracia que tenemos está estancada: es miope. Ordena mal las prioridades: su ancho de banda es limitado”.

A continuación reproduzco un estracto del Manifiesto de la Red elaborado colaborativamente por el Partido de la Red. Un manifiesto incompleto que cualquier puede editar en esta wiki y que ya se me antoja como un clásico de nuestra era. No he podido evitarlo: he remezclado el manifiesto y he añadido algunas frases del programa del Partido X, Partido del Futuro.

#DemocraciaEstancada

la #DemocraciaEstancada es herencia del siglo XIX: forjada en otras condiciones tecnológicas y sociales, no atiende a las nuevas demandas

la #DemocraciaEstancada es un supermercado de oferta acotada y mediocre, que fuerza a elegir y debatir personas en lugar de ideas

la #DemocraciaEstancada tiene una clase política acorde: su integridad es el marketing, su tragedia es la muerte de las ideas

#Red

la #Red se estructura de par a par: es una #Red humana sin centro, que comparte conocimientos, experiencias y aprendizajes

la #Red desafía la concentración de información, derriba barreras sociales, económicas, culturales, intelectuales y geográficas

la #Red facilita la interacción entre la inteligencia colectiva de la ciudadanía y el conocimiento competente de profesionales preparados

#Pares

los #Pares se conectan, están activos, aprenden, se transforman, se vinculan al entorno, dan y reciben en comunidad

los #Pares no se reconocen por su consumo. se encuentran para cooperar y no para competir

#DemocraciaEnRed

la #DemocraciaEnRed, como sistema, busca la distribución transparente de información, resalta la horizontalidad sobre la verticalidad.

en la #DemocraciaEnRed la decisión surge del diálogo entre mayorías y minorías, con reglas para el acuerdo y canales para el desacuerdo

#DemocraciaenRed es el resultado de una democracia que incluye la participación de la ciudadanía para elaborar y gestionar los asuntos comunes.

#PartidodelaRed

el #PartidodelaRed propone el compromiso de #Pares en un modelo participativo ciudadano de consecuencias políticas efectivas

el #PartidodelaRed es literal: se organiza, trabaja y decide en #Red

el #PartidodelaRed se siente global: opera dentro de un marco geográfico, pero su espíritu refiere a todos los habitantes del mundo

el #PartidodeLaRed no es la solución: es un catalizador de las soluciones.

Papa Francisco, onanismo comunicacional

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Nuestro comportamiento en redes sociales pueden revelar cuestiones que no están a la vista. Una simple cuenta de Twitter – cómo la usamos, para qué la usamos-  son un buen termómetro de nuestra identidad. Además, pueden revelar detalles ocultos de las organizaciones que representamos. La nueva cuenta de Twitter del Papa Francisco es un ejemplo extremo.

El primer tuit desde la cuenta @pontifex_es (en castellano) fue el día 14 de marzo.

 

 

Desde entonces, el Papa Francisco apenas ha tuiteado cinco veces. Un detalle: el sumo pontífice apenas sigue ocho perfiles. Sorpresa: en realidad se sigue a sí mismo en ocho idiomas diferentes (latín, inglés, alemán, portugués, polaco, italiano, francés y árabe). No ha retuiteado absolutamente nada. No ha marcado ningún tuit como favorito. No ha conversado con nadie. No tiene ninguna lista creada ni sigue listas creados por otros. Resumiendo: está mirándose al espejo, usando Twitter como si una mera herramienta para hablar de sí mismo, entendiendo sus mensajes como un producto acabado y definitivo. ¿Alguien se imagina a una empresa, a un profesional, a un colectivo que apenas se siga a sí mismo en diferentes idiomas?

David de Ugarte, en su recomendable Trilogías de las Redes, definía a la iglesia católica como una red descentralizada. No es, para él, una red estrictamente centralizada, con un nodo centralizador. Tampoco, una red distribuida, en la que cualquier nodo puede conectarse a cualquier nodo. Sin embargo, creo que aunque la iglesia pudiera considerarse una red descentralizada por cómo se expande sus sedes en el territorio, la actitud del Vaticano la convierte en una anticuada, anacrónica y exagerada red vertical.

Usar Twitter como lo usa el Papa Francisco – exactamente igual a como lo usaba el Papa Ratzinger- es el mayor reflejo de lo que hoy en día es la Iglesia Católica: una institución caduca cuya única forma de comunicación es el monólogo. El Papa Francisco, en lugar de dialogar en Twitter, está practicando un verdadero onanismo comunicacional que resume la actitud de la iglesia. Mucho me temo que la principal fuente que el Papa Francisco utiliza para informarse es L´Osservatore Romano, más cercano a la propaganda que a un medio de comunicación. Y que Twitter y cualquier medio social seguirán siendo para el Vaticano, mientras siga existiendo, un palco más al que asomarse e imponer un mensaje.

#LeyLassalle, la distopía de los necios

Este tuit irónico resume con bastante atino el anacrónico despropósito del anteproyecto de reforma de la Ley de Propiedad Intelectual (LPI) (aquí entero) que que pretende aprobar el Gobierno de España. El polémico anteproyecto está consiguiendo algo insospechado hace unos años: que las entidades de gestión de derechos de autor, las agencias de publicidad, los empresarios de Internet, la industria cultural y hasta las operadoras se unan a las críticas de los defensores de la libertad de Internet. La denominada Ley Lassalle nace sin amigos ni argumentos. Apenas, tiene el apoyo del ‘amigo americano’.  Y lo peor de todo es que el lobby de la decadente industria cultural estadounidense ni siquiera se esfuerza en esconder las maniobras de presión. El sinsentido de la ley es tan superlativo que vale la pena desmenuzar algunos de sus puntos más absurdos.

Errores técnicos. La Ley Lassalle – mutación esperpéntica de la Ley Sinde-Wert- está llena de errores técnicos. Parece haber sido redactada, como  insinúa el abogado Javier de la Cueva en un brillante artículo, por personas que “desconocen la materia sobre la que legislan”. Se confunden, por ejemplo, los conceptos de copia y reproducción. Aferrados a los objetos físicos – Cd de plástico, DVD o incluso formatos como el MP3- , los legisladores parece que no han entendido la tendencia a disfrutar de la cultura vía streaming o el almacenaje de la misma en la nube.

Copia privada. La Ley Lassalle restringe hasta límites insospechados la copia privada, garantizada por ley hasta hoy. Julio Alonso, director y fundador de WebLogs S.l y uno de los principales empresarios de Internet de España, destaca en un excelente artículo que  “se excluye a las personas jurídicas del derecho de copia (incluso si compran legalmente los originales)” y “se establece que sólo hay derecho de copia privada si es a partir de un “soporte original adquirido en propiedad por compraventa comercial”. Si alguien nos regala un CD, copiarlo para escucharlo en otro formato, sería ilegal.  Comprar una canción en Itunes y copiarla para escucharla en un CD, también podría ser ilegal. ¿Guarda Apple ‘el soporte original adquirido de las canciones de Itunes? #Distopía

Enlaces. La Ley Lassalle ataca incluso el principio en el que se basa Internet: el enlace. En su carrera a ninguna parte, Rajoy, presidente de paja de Hollywood, va a pasar a perseguir las páginas de enlaces, a las empresas que se anuncien en ellas. Y las operadoras tendrán obligación de ser los nuevos policías de la red. Cuando así se solicite, tendrán que facilitar los datos de conexión y la identidad de los clientes. Se abre el paso a la persecución y espionaje de ciudadanos con la excusa de la violación de derechos de autor. Los agregadores como Meneame.net, basados en los enlaces, tendrán serios problemas. Y curiosamente, quienes más perderían con esta ley serían los grupos de medios, que verían reducido su número de visitas. Otra consecuencia de la Ley Lassalle podría ser, según Javier de la Cueva, “la potestad que se le da al partido político en el poder de controlar las campañas electorales en internet que realicen los partidos rivales”. Aquí un tuit del fundador de Menéame, Ricardo Galli.

 

Libertad de expresión. El abogado y activista Carlos Sánchez Almeida centra las críticas a este proyecto en el recorte de la libertad de expresión que supondría su aprobación. “(LPI) supone una agresión sin precedentes a la libertad de expresión, y aún más, a la libertad de producción y creación literaria, artística, científica y técnica garantizada por el artículo 20 de la Constitución (…) se pretende someter a un asfixiante control administrativo toda la actividad artística, y en particular la libre asociación de los autores y creadores”. La Ley Lassalle es un paso más hacia una censura poco digna de un país democrático.

Apropiación del procomún. La Ley Lassalle, en una injustificado movimiento, pretende que las Universidades paguen un canon a CEDRO por el préstamo de libros. Lo que es peor: incluye en el mismo paquete los libros cuyo copyright ya ha caducado y tienen licencia dominio público. También tendrían que pagar por la creciente cantidad de libros con licencias libres. Hay que destacar que España es uno de los líderes mundiales en las licencias libres en el área cultural. La ley incentivaría una apropiación del procomún en toda regla.

Me resisto a pensar que estamos gobernados por idiotas. Me niego aceptar que tenemos representantes necios, gestores mediocres y legisladores  incompetentes. Pero creo que tendré que dar por válidas las opciones anteriores, porque el resto son aún más tenebrosas. ¿Vivimos en una dictadura política? ¿Nos gobiernan los títeres del neoliberalismo cultural del siglo pasado? La aprobación de la Ley Lassalle, que se ha cocinado sin debate ni diálogo, tendría unas consecuencias catastróficas incluso para la economía. Ya existe una campaña ciudadana en la plataforma Oiga.me para pararla. Nadie mejor que Julio Alonso para vislumbrar el futuro distópico que puede llegar de la mano de la Ley Lassalle.

“Posiblemente, como ha pasado con la Ley Sinde, en la práctica sea poco operativa. Los que hacen negocio con los enlaces a obras buscaran la forma de seguir operando sin que la ley les afecte. Y mientras, habremos creado inseguridad jurídica, habremos perjudicado gravemente la posición competiva de las empresas españolas en internet, que con las obligaciones y riesgos de esta ley quedan en inferioridad de condiciones respecto a las internacionales, y habremos erosionado un poquito más las libertades públicas”

Ya que el buscador Google, basado en los enlaces, ha sido salvado de la Ley Lassalle (#QueVieneElLobby) concluyo esta entrada con un vídeo colgado en You Tube (propiedad de Google), que resume el papelón que el Gobierno neocon español está haciendo en todos y cada uno de los sectores de la sociedad.

The Pirate Bay, la innovación que debería haber creado la industria del copyright

Una confesión para empezar este post: recordar la primera vez que intercambié un archivo musical con un programa P2P me pone la piel de gallina. El programa se llamaba Napster, corría el año 2.000 y yo escribía entre otras cosas, sobre tecnología. Intercambio archivos desde entonces. Abrí mis carpetas y mi corazón a todos ellos que compartían sus archivos conmigo, aprendiendo esa nueva “ética” generosa de la red. Descubrí músicas – y cultura en general – a las que antes no tenía acceso. Escribí sobre mis descubrimientos en medios de todo el mundo, en mi blog personal. Hable de mis hallazgos en filas de panaderías, foros periodísticos o manifestaciones. Y seguí comprando música. Hoy en día, compro menos en formato físico (Cd). Pero compro. Compro libros y música. Me encanta el papel. ¡Ójala siempre existan libros de papel! Amo las portadas y libretos bien hechos de los Cds. Pero escucho mucha música en streaming. Veo muchas películas online. Y leo más libros en formato digital que en papel. Me niego a pagar el mismo precio – un precio abusivo – por un producto digital que por su versión analógica.

Trece años después de Napster, la industria del copyright parece no haber entendido nada. Sigue identificando intercambio de archivos con “mafia de la piratería”. Por eso, Hollywood, la denominada industria de la cultura y los políticos en general deberían ver el recién estrenado documental The Pirate Bay – Away From Keyboard. El mundo debería ver este documental por muchas razones. La primera, porque consiguió la financiación del documental en la plataforma de crowdfunding KickStarter. La segunda, porque poco después de ser exhibido en el Festival de Berlín el documental ya está online con licencia libre. Pero sobre todo, The Pirate Bay – Away From Keyboard explica el gran choque de dos mundos: el viejo mundo basado en productos físicos y la propiedad cerrada; y el nuevo mundo basado, en el intercambio en red y la apertura.

A través del día a día de Peter Sunde, Fredrik Neij y Gottfired Svartholm, los suecos que fundaron The Pirate Bay, el documental nos descubre las contradicciones y limitaciones de la industria del copyright. Es entrañable, queridos amigos, ver cómo un joven le explica a un juez que “no decimos IRL (in real life, en la vida real) sino AFK (away from keywords, lejos de los teclados) porque “creemos que internet también es real”. Es divertido (y muy surrealista) que tres jóvenes tengan que decir a las fuerzas de seguridad estadounidenses y suecas que The Pirate Bay no tiene oficinas ni empleados contratados, pues apenas son “amigos que hablan en un chat”. Roza el absurdo que estos jóvenes tengan que explicar que el site The Pirate Bay no contiene archivos físicos, que no controlan su contenido y que apenas están mediando entre usuarios que comparten archivos vía el protocolo BitTorrent.

Ahora toca justificar el titular: Pirate Bay, la innovación que debería haber creado la industria. Sí, queridos inspectores de la SGAE, especuladores del plástico/celulosa y ministros de Cultura de la Edad de Piedra, la industria cultural debería haber creado una plataforma parecida a The Pirate Bay. Una plataforma de diálogo alrededor de la cultura, una plataforma abierta de encuentro, de intercambio, una plataforma masiva que generase ingresos publicitarios para distribuir entre los autores. Más todavía: la industria debería haber inventado una plataforma de envío de archivos pesados como la demonizada MegaUpLoad  y haber repartido los dividendos de las cuentas premium (envíos más pesados) entre los autores.

En lugar de poner puertas al campo y de aplicar el modelo de distribución del ya remoto siglo pasado, la industria debería haber inventado tecnologías para disfrutar de la cultura en streaming sin por ello renunciar del todo a los formatos físicos. La industria debería haber inventado hace muchos años servicios como SpotifyDeezerDhingana o Saavn. El Imperio del Plástico y del Celuloide Comercial- cuya decadente capital sigue siendo la #PostMetrópolis de Los Ángeles- debería haber creado una plataforma como Flattr, micro mecenazgo para compensar a autores con lógica de red. Pero, oh wait, el innovador Flattr es una iniciativa de Peter  Sunde, ese temible líder de la piratería mundial que fundó The Pirate Bay.

Por todo ello, The Pirate Bay – Away From Keyboard es un documental necesario. Velo con tus padres. Explícaselo a tu abuela. La música en streaming todavía no ha solucionado el agujero de la remuneración de los autores (pero el copyright mucho menos). El crowdfunding en sí mismo no va a solucionar el dilema. Pero quedarse parado en medio de la revolución digital, intentando hacer las cosas como se empezó a hacer tras la crisis mundial de 1929, es un gravísimo error. Además, como suele argumentar Richard Stallman, equiparar “piratería” a “intercambio de archivos”, el “asalto de un barco corsario” con “ayudar a tu vecino”, es una de las mayores hipocresías de las historia.

Copyfarleft, más allá del copyleft

copyfarleft

¿Son las licencias libres una alternativa viable al tan criticado copyright? ¿El denominado copyleft – permitir la copia y las obras derivadas de un trabajo- es beneficioso por los autores? Tras la publicación de mi texto Diez años de Creative Commons, en el que defendía la utilidad de dichas licencias, surgieron algunas voces críticas. Desde el Twitter oficial de la plataforma Cultura Libre atacaron de lleno a las licencias Creative Commons basándose en un caso concreto: una fotografía del quincenal Diagonal que el El País utilizó (aquí detalles). David García Aristegui, miembro de la plataforma Cultura Libre argumentaba en un texto en La Marea que la licencia usada por Diagonal (CC by-SA: Creative Commons atribución-compartir igual) “está suponiendo en la práctica el facilitar la apropiación del trabajo ajeno sin remunerar, y sin distinguir entre El País, un partido neonazi o un blogger fan de tu trabajo”.

Copyleft, ¿liberación o explotación? Vayamos por partes. La licencia usada por Diagonal, la más abierta de Creative Commons, permite “copiar, distribuir y comunicar nuestros contenidos públicamente; citarlos parcialmente y remezclarlo; Hacer un uso comercial”. El País, ciertamente, es libre de pagar a un fotógrafo que ya ha sido remunerado por Diagonal. Pero tiene la obligación de publicar la foto con la misma licencia. Forzar que un diario masivo con copyright use un licencia abierta me sigue pareciendo una buena idea. En casos concretos, además, un colectivo o un free lance pueden llegar a imponer agenda. Así ocurrió en Brasil, cuando el colectivo Fora do Eixo, distribuyendo fotografías con Creative Commons de un evento invisible para la prensa, el festival Baixo Centro de São Paulo, consiguió portadas en todos los grandes medios del país en una edición de domingo.

Sin embargo, si los medios masivos usasen los trabajos licenciados con copyleft para ahorrar presupuesto y así no enviar a sus fotógrafos / periodistas / free lances habituales, estaríamos ante un caso de saqueo del ‘procomún’ en beneficio propio. Si el mundo estuviera compuesto por lo que Zygmunt Bauman denomina ‘comunidades éticas’, regidas por compromisos a largo plazo, no existiría este problema. Si la peer-to-peer production de pequeños productores en red que preconiza Michel Bauwens ya gobernase el planeta, tampoco veríamos estos casos. Mientras llega el momento, una posible solución a esta situación sería usar el CopyFarLeft. Dicha licencia fue propuesta hace unos años por el programador de software libre Dmytri Kleiner en su libro The Telekommunist Manifesto. Dmytri, preocupado sobre cómo el mercado obtiene beneficios del procomún, del movimiento open source y al copyleft, dio forma a una licencia abierta con algunas restricciones de mercado. The Telekommunist Manifesto, donde Dmytri adapta el Manifiesto Comunista de Karl Marx a la era de las redes, incluye algunas de las siguientes ideas:

“Para que el copyleft tenga algún potencial revolucionario debe ser Copyfarleft. Debe insistir en que los trabajadores sean dueños de los medios de producción.

Una licencia copyfarleft debe hacer posible que los productores compartan libremente y que conserven el valor del producto de su trabajo. En otras palabras, los trabajadores deben poder hacer dinero al aplicar su propio trabajo a la propiedad mutual, pero debe ser imposible que los dueños de propiedad privada hagan dinero al utilizar trabajo asalariado.

Así, bajo una licencia copyfarleft, una imprenta cooperativa propiedad de los trabajadores debe poder reproducir, distribuir y modificar el stock común como quiera, pero una compañía editorial privada no podría tener libre acceso”.

Las licencias basadas en el Copyfarleft, como la Peer Production License, harían imposible que un diario de El País obtuviese lucro de una fotografía de Diagonal por una sencilla razón: los trabajadores no poseen los medios de producción. El País no está orientado al procomún y está basado en la propiedad privada. Sin embargo, el copyfarleft sí permitiría que la fotografía de Diagonal fuese republicada por La Marea (Madrid) o La Diaria (Montevideo). Creo que el copyleft, en muchas ocasiones, puede ser más útil, incidente y relevante que el copyfarleft. Puede hackear medios masivos e imponer agenda. Sin embargo, el copyfarleft puede ser muy eficiente para parar la explotación del procomún por parte de multinacionales y empresas netamente capitalistas. También es una opción interesante para el hardware abierto: tal vez algunas pequeñas firmas tecnológicas se animen a abrir su código sabiendo que las grandes multinacionales no se aprovecharán de su conocimiento.