Una persona, un voto (digital)

Una persona, un voto. Eslogan redondo. Y una petición clara: reformar la ley electoral de España. La convocatoria de Democracia Real Ya para las movilizaciones de mañana es el resultado de la inercia de este trepidante año 2011. Del 15M al 15O. Del 15O al 18D. Mañana saldrán a la calle, de nuevo, los protagonistas del movimiento 15M. Juntos, revueltos, mezclados, dispersos. Los activistas  – personajes del año de la revista Time -, ciudadanos analógicos, votantes descontentos.  Todos a una clamando por otra ley electoral más representativa. Una persona=un voto. Parece de cajón, ¿no? Pues España está lejos de tan elemental principio representativo. Con otra ley electoral, el Partido Popular habría obtenido 28 diputados menos. El PSOE, 8 diputados menos. Equo habría conseguido 3 (no tiene ninguno).

Una persona=un voto. Necesario pero no suficiente. Hay mucho más en juego. El blog  Alterglobalización destaca que el 18O es un primer paso para “posibilitar que los votos de las personas puedan decidir sobre cuestiones claves como referendums”. Participación 2.0, vaya. Me gustaría insistir en el detallito digital. ¿qué pasaría si existieran mecanismos para que los ciudadanos participasen en las decisiones políticas? ¿En todas y cada una de ellas? A más de uno ni le interesa la respuesta. Lo más divertido del asunto es que ya hay tecnología para ello. “La única barrera para el voto electrónico, hoy por hoy, es la Ley Electoral”. La frase no es de ningún perroflauta antisistema. La pronunció Juan Gil-Ortega, director de procesos electorales de Indra, uno de los gigantes tecnológicos de España, hace cuatros años en una entrevista.

Lo más curioso es que España proporciona la tecnología de recuento electoral a países como Francia o Inglaterra. Indra se tira el pegote constantemente. Presume de tener el mejor, más rápido y eficaz sistema de recuento del mundo. Existe, incluso,  tecnología para establecer un sistema híbrido de voto presencial y electrónico. Indra la tiene. Y otros. La empresa catalana Scytl también ofrece una alternativa de voto digital. Algunos países del mundo, como Brasil,  tienen un sistema de urna digital. En casa del herrero, cuchillo de palo. En casa de uno de los países más activos con smart phones del mundo, papeletas paleolíticas (cada cuatro años, claro). 

Conclusión-De-Cajón: la única barrera para una democracia digital es una decisión política. El Estado de Oregon, en Estados Unidos, usará el tablet IPAD de Apple para que los discapacitados voten. Tecnología sobra. Insisto: falta apenas voluntad política. Por eso el 18D es el principio de algo. De otra presión. De otra ley electoral. De iniciativas como  Demo4punto0, que Democracia Real Ya está defendiendo para incentivar la participación política. De nuevo, una idea simple, redonda. Vota desde casa cada decisión política. Cada 100.00o votos digitales descontarían una silla de diputado en el congreso en dicha votación (no físicamente). Los políticos seguirían existiendo. Pero la voluntad popular se incorporaría en real time a esta democracia en obras. 

 

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