#LeyLassalle, la distopía de los necios

Este tuit irónico resume con bastante atino el anacrónico despropósito del anteproyecto de reforma de la Ley de Propiedad Intelectual (LPI) (aquí entero) que que pretende aprobar el Gobierno de España. El polémico anteproyecto está consiguiendo algo insospechado hace unos años: que las entidades de gestión de derechos de autor, las agencias de publicidad, los empresarios de Internet, la industria cultural y hasta las operadoras se unan a las críticas de los defensores de la libertad de Internet. La denominada Ley Lassalle nace sin amigos ni argumentos. Apenas, tiene el apoyo del ‘amigo americano’.  Y lo peor de todo es que el lobby de la decadente industria cultural estadounidense ni siquiera se esfuerza en esconder las maniobras de presión. El sinsentido de la ley es tan superlativo que vale la pena desmenuzar algunos de sus puntos más absurdos.

Errores técnicos. La Ley Lassalle – mutación esperpéntica de la Ley Sinde-Wert- está llena de errores técnicos. Parece haber sido redactada, como  insinúa el abogado Javier de la Cueva en un brillante artículo, por personas que “desconocen la materia sobre la que legislan”. Se confunden, por ejemplo, los conceptos de copia y reproducción. Aferrados a los objetos físicos – Cd de plástico, DVD o incluso formatos como el MP3- , los legisladores parece que no han entendido la tendencia a disfrutar de la cultura vía streaming o el almacenaje de la misma en la nube.

Copia privada. La Ley Lassalle restringe hasta límites insospechados la copia privada, garantizada por ley hasta hoy. Julio Alonso, director y fundador de WebLogs S.l y uno de los principales empresarios de Internet de España, destaca en un excelente artículo que  “se excluye a las personas jurídicas del derecho de copia (incluso si compran legalmente los originales)” y “se establece que sólo hay derecho de copia privada si es a partir de un “soporte original adquirido en propiedad por compraventa comercial”. Si alguien nos regala un CD, copiarlo para escucharlo en otro formato, sería ilegal.  Comprar una canción en Itunes y copiarla para escucharla en un CD, también podría ser ilegal. ¿Guarda Apple ‘el soporte original adquirido de las canciones de Itunes? #Distopía

Enlaces. La Ley Lassalle ataca incluso el principio en el que se basa Internet: el enlace. En su carrera a ninguna parte, Rajoy, presidente de paja de Hollywood, va a pasar a perseguir las páginas de enlaces, a las empresas que se anuncien en ellas. Y las operadoras tendrán obligación de ser los nuevos policías de la red. Cuando así se solicite, tendrán que facilitar los datos de conexión y la identidad de los clientes. Se abre el paso a la persecución y espionaje de ciudadanos con la excusa de la violación de derechos de autor. Los agregadores como Meneame.net, basados en los enlaces, tendrán serios problemas. Y curiosamente, quienes más perderían con esta ley serían los grupos de medios, que verían reducido su número de visitas. Otra consecuencia de la Ley Lassalle podría ser, según Javier de la Cueva, “la potestad que se le da al partido político en el poder de controlar las campañas electorales en internet que realicen los partidos rivales”. Aquí un tuit del fundador de Menéame, Ricardo Galli.

 

Libertad de expresión. El abogado y activista Carlos Sánchez Almeida centra las críticas a este proyecto en el recorte de la libertad de expresión que supondría su aprobación. “(LPI) supone una agresión sin precedentes a la libertad de expresión, y aún más, a la libertad de producción y creación literaria, artística, científica y técnica garantizada por el artículo 20 de la Constitución (…) se pretende someter a un asfixiante control administrativo toda la actividad artística, y en particular la libre asociación de los autores y creadores”. La Ley Lassalle es un paso más hacia una censura poco digna de un país democrático.

Apropiación del procomún. La Ley Lassalle, en una injustificado movimiento, pretende que las Universidades paguen un canon a CEDRO por el préstamo de libros. Lo que es peor: incluye en el mismo paquete los libros cuyo copyright ya ha caducado y tienen licencia dominio público. También tendrían que pagar por la creciente cantidad de libros con licencias libres. Hay que destacar que España es uno de los líderes mundiales en las licencias libres en el área cultural. La ley incentivaría una apropiación del procomún en toda regla.

Me resisto a pensar que estamos gobernados por idiotas. Me niego aceptar que tenemos representantes necios, gestores mediocres y legisladores  incompetentes. Pero creo que tendré que dar por válidas las opciones anteriores, porque el resto son aún más tenebrosas. ¿Vivimos en una dictadura política? ¿Nos gobiernan los títeres del neoliberalismo cultural del siglo pasado? La aprobación de la Ley Lassalle, que se ha cocinado sin debate ni diálogo, tendría unas consecuencias catastróficas incluso para la economía. Ya existe una campaña ciudadana en la plataforma Oiga.me para pararla. Nadie mejor que Julio Alonso para vislumbrar el futuro distópico que puede llegar de la mano de la Ley Lassalle.

“Posiblemente, como ha pasado con la Ley Sinde, en la práctica sea poco operativa. Los que hacen negocio con los enlaces a obras buscaran la forma de seguir operando sin que la ley les afecte. Y mientras, habremos creado inseguridad jurídica, habremos perjudicado gravemente la posición competiva de las empresas españolas en internet, que con las obligaciones y riesgos de esta ley quedan en inferioridad de condiciones respecto a las internacionales, y habremos erosionado un poquito más las libertades públicas”

Ya que el buscador Google, basado en los enlaces, ha sido salvado de la Ley Lassalle (#QueVieneElLobby) concluyo esta entrada con un vídeo colgado en You Tube (propiedad de Google), que resume el papelón que el Gobierno neocon español está haciendo en todos y cada uno de los sectores de la sociedad.

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