Movimientos red, una nueva atmósfera social

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Artículo publicado inicialmente en la Transnational Institute de Amsterdam, en junio de 2014.

“Somos la red social”. El lema ocupaba un cartel de la manifestación de Río de Janeiro del 17 de junio de 2013 1. El cartel de aquel ya mítico #17J, el día en el que las protestas por la mejora del transporte público del Movimiento Passe Livre (MPL) se transformaron en unas revueltas corales, explica más sobre los nuevos paradigmas de movilización colectiva que muchas tesis doctorales.

De la veintena de personas que sujetaban la pancarta ninguna tenía banderas de partidos, sindicatos u organizaciones políticas. Unos días después de la manifestación de “Somos la red social”, algunos movimientos sociales y organizaciones de la izquierda clásica intentaron incorporarse a las denominadas jornadas de junio con su método habitual: identidades nítidas (colores simbólicos, banderas), unidad estructural (bloque), jerarquías (líderes, portavoces) y mensajes políticos identificables con las luchas históricas. Intentaban formar parte de una multitud desconcertante que estaba tomando las calles de las principales ciudades de Brasil. Reaccionaban también ante el avance de grupos conservadores que estaban intentando dirigir las protestas contra el Gobierno de la presidenta Dilma Rousseff.

El choque de trenes de las organizaciones tradicionales con la multitud tuvo su momento álgido el día 21 de junio en la avenida Paulista, la vía más emblemática de São Paulo. La manifestación avanzaba hacia la parada de metro de Brigadeiro. En el lado izquierdo, manifestantes muy heterogéneos (skaters, colectivos LGBT, máscaras de Anonymous, familias de corte conservador) caminaban de forma dispersa, sin símbolos de partidos. Paradójicamente, en el lado derecho, las organizaciones y movimientos de izquierda ocupaban la calle en bloque, enarbolando banderas. Los manifestantes del lado derecho de la avenida se acercarían bastante a la definición de ‛movimiento social’ que planteó Lorenz von Stein en 1846: “Una aspiración de sectores sociales (clases) de lograr influencia sobre el Estado, debido a las desigualdades en la economía”.

¿Pero cómo se podría definir a las personas que ocupaban el lado izquierdo de la avenida de São Paulo o sujetaban la pancarta “Somos la red social” en Río? ¿Sería suficiente el concepto de ‘multitud’ usado por Antonio Negri y Michael Hardt? ¿Serviría la definición de enjambre de la biología, reciclada por Kevin Kelly para abordar el comportamiento colectivo en la era red? ¿Siguen siendo útiles el formato y métodos de los movimientos sociales? ¿O necesitamos nuevos paradigmas y/o términos?

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Syriza en el laberinto de los movimientos sociales

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First we take Athens, then we take Madrid. El eco festivo de las calles de Atenas ya es el estribillo bailongo de muchos movimientos sociales del Estado español. Algunos activistas ibéricos (portugueses incluidos) celebran el triunfo de Syriza como si fuese propio. A primera vista parece de cajón: la crisis y la austeridad provocaron fuertes movilizaciones sociales en Grecia. Y así surgió la posibilidad de la victoria de Syriza. Sin embargo, cualquiera que haya pasado por Grecia en los últimos tiempos se ha topado con una realidad más compleja. Alexis Tsipras, para muchos movimientos sociales, es un vendido. Un oportunista pop que no representa a la voz de las calles. En los centros ocupados echan pestes contra Syriza. En los colectivos autónomos no quieren saber nada de una coalición que aspira a aparecer en la foto oficial de la Unión Europea. Y Solidarity4all, la plataforma social de Syriza elogiada por Ada Colau, se lleva palos siderales.

Los movimientos de la izquierda clásica – muchos anarquistas, los militantes exageradamente vintage del KKE, el Partido Comunista – ven a Solidarity4all como un espacio fake creado para cooptar a los movimientos sociales para el planeta Syriza. Muchos indignados que tomaron la plaza Syntagma en 2011 tildan a Tsipras de vieja política. Y si se pregunta por Syriza a las personas que gestionan colectivamente una clínica o crean una cooperativa ecológica las respuestas apuntan a una misma dirección: “los de Syriza son políticos profesionales”, “vienen del PASOK (partido socialista)”, “no tienen un pie en la calle”. Y aquí llega la mala noticia de las elecciones griegas para los mitómanos de los movimientos españoles y/o globales: el éxito de Syriza se debe a múltiples motivos. Nunca a una linealidad de Movimientos y Ciudadanos Que Toman La Calle y Luego Llegan al Poder. También debería ser mala noticia para las fuerzas conservadoras que califican a Syriza de izquierda radical: a Syriza le llueve críticas desde la izquierda y desde la calle.

Tsipras no es calle. No es movimiento. No es activista. Se sentiría tan incómodo en una ocupa o en una asamblea como cualquier político del star system. Los movimientos sociales no le aprecian demasiado. Una buena parte de los barbudos izquierdistas que ocupan edificios en Exarcheia, el barrio anarco de Atenas, forman parte de ese 37% de abstencionistas. Muchos de los habituales en las rojinegras manifestaciones anti fascistas habrán votado nulo o habrán depositado su confianza en el inamovible partido comunista. Y otro porcentaje de esa Grecia colaborativa se ha volcado en Antarsya (algo así como Izquierda Anticapitalista), que obtuvo un 0,62%. Tal vez, algunos hayan votado a Potami o incluso a Griegos Independientes (Anel), también radicales anti Troika y ya embarcados en el Gobierno de Tsipras.

Es innegable: mucha gente de los movimientos sociales, entre la espada conservadora de Nueva Democracia y la pared de la Troika, habrá votado a Syriza. Unos con cierta esperanza de cambio. Otros, a regañadientes. Sin embargo, el importante ascenso electoral de la coalición habría que buscarlo en muchos otros factores: en su estrategia mediática, en sus calculadas indefiniciones, en su narrativa anti austeridad, en sus apelos descarados al votante descontento….

Cierto: Syriza bebe de ese hundimiento llamado Pasok, el casi aniquilado partido socialista griego. Pero se alimenta también de una masa de votantes desencantados, históricamente no politizados, que sufren en su día a día el colapso del sistema. La abuela analógica que ve a su nieto desempleado y que tiene miedo de perder su seguridad social ha sido más importante para Syriza que el rojeras de la cooperativa del barrio. Y es la televisión, estúpido. Las imágenes edulcoradas del Tsipras estrella pop haciéndole la rosca al Euro o besándole la mano a padres ortodoxos han funcionado. Syriza sobrevivió al fuego amigo. Y se transformó en un partido de masas gracias a las construcciones del marketing y a las fotografías retocadas en los laboratorios de la vieja política.

Las plazas tomadas y los movimientos tejieron una red-necesaria-pero-no-suficiente para transformar Grecia. Dinamitaron el consenso sobre la política posible. Generaron la brecha subjetiva que abrió el camino al cambio macropolítico. Syriza se apoyó en ese ecosistema. Y supo encontrar la narrativa agregadora para ese nuevo imaginario en un escenario político tan convulso como el griego, donde la ultra derecha también se aprovecha del deseo de cambio.

Los desafíos macro políticos y económicos de Syriza son cruciales y superlativos. Pero también existe otro desafío vital: cómo dialogar con los movimientos sociales. Syriza ha capitalizado electoralmente el malestar social sin un excesivo diálogo con las calles. Y en un país como Grecia, con un exuberante tejido de prácticas ciudadanas, eso puede pasarles factura. Muchos griegos han ido dando las espaldas al Estado en los últimos años. Se han armado de colectividad. Se han sumergido en procesos colaborativos, cooperativos. Han alimentado el tan hablado procomún, sin saberlo. Y ahora se encuentran frente a un nuevo Gobierno que ha llegado al poder usando casi las mismas estrategias y tácticas de la vieja política. El mensaje cambia. El tono también. No tanto la forma.

Pero los detalles simbólicos de la primera semana de Gobierno son muy contundentes. Y hay que aceptarlo: la sociedad civil, en el contexto griego, poco puede hacer contra el rodillo de la Troika. Syriza es la herramienta y el revulsivo para forzar el cambio. Aquí llega la segunda mala noticia para los mitómanos de los movimientos españoles: la tan hablada multitud, la que construye biopolítica en las calles y redes, todavía necesita a la masa para conseguir cambiar las cosas. Syriza ha hecho más en seis días que los anteriores Gobiernos, afirmaba el pasado sábado Pablo Iglesias, en la puerta del Sol de Madrid. Simbólicamente, Syriza ha hecho más que cualquier Gobierno de Europa en la última década. Segunda mala noticia o real politik: el #SíSePuede de las calles necesita una palanca del cambio ejecutiva.

Syriza tiene el desafío de cambiar el rumbo de la Unión Europea. Algo que dificilmente se conseguirá sin más apoyos desde el sur de Europa (también desde el norte). Sin embargo, el desafío de Syriza también pasa por reinventar el formato de la política, los espacios de diálogo, los métodos de creación colectiva, la sensibilidad de la escucha. Sin intentar entender ese nuevo ecosistema ciudadano, que atraviesa al Estado y al mercado, Syriza decepcionará a muchos. Sin prestar atención a ese rumor social que brota en los laterales de la política, en las brechas donde la ciudadanía ha plantado sus brotes verdes, Syriza se verá atrapada por un creciente fuego amigo. First we take Athens, then we take Madrid. Suena bien. Y aunque Grecia no sea España, el laberinto de Syriza y los movimientos sociales sirve para el siempre optimista ecosistema quincemayista. Y también sirve, cómo no, para la oleada de Podemos, Ganemos y las mil y una siglas del 2015 español. El escenario griego debería ser especialmente instructivo para todos aquellos que critican a Podemos y continúan entonando aquel algo desgastado “cambiar el mundo sin tomar el poder”.

Ganemos, Guanyem: democracia en red, espacios en red

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Imagen: imaginoteca.com

Bernardo Gutiérrez

De Podemos a Guanyem Barcelona. De Guanyem Barcelona a Ganemos Madrid. De Ganemos Madrid a Ganemos Málaga. De Ganemos Málaga a Marea Atlántica (A Coruña). El ecosistema de iniciativas ciudadanas para tomar/asaltar/ hackear el poder de cara a las elecciones municipales de 2015 de España sigue dando sorpresas. Quienes pensaban que la irrupción de Podemos en el Parlamento Europeo iba a traducirse en una rápida consolidación de dicho partido de cara a las siguiente cita electoral (municipales) no contaban con estos nuevos frentes ciudadanos, nacidos en redes y calles, en la inercia de las prácticas surgidas al calor del 15M. El mismísimo Pablo Igleisas, cabeza más visible de Podemos, asegura que es bueno “prescindir del fetichismo de las siglas”. Y cuando parece que una iniciativa como Municipalia, fraguada durante meses bajo diferentes paraguas y redes en Madrid, va a lanzar su candidatura, muta con agilidad  a un nuevo grito común. Ganemos Madrid nace alentado por la fuerza de la subjetividad creciente de Guanyem. Y es que una palabra está en la boca de todos: confluencia. Confluencia y no unión, como parecían anhelar las izquierdas tradicionales.

Tras las elecciones europeas, cuando las redes se preguntaban qué había pasado con el Partido X y por qué Podemos había conseguido un resultado tan espectacular, publiqué un artículo titulado El método 15M como sistema operativo de la nueva era de partidos.  Concluía el mismo con una frase que flotaba en la cabeza de muchos, un temor colectivo a la vuelta al pasado: “Muchos reclamarán un nuevo Frente Popular que aglutine a todas las izquierdas. Las juventudes del PSOE e Izquierda Unida lo intentarán. Pero tal vez Podemos, sin renunciar a su ideología de izquierda, consiga articular algo más complejo, innovador y revolucionario: un nuevo Frente en Red de partidos, movimientos, colectivos y redes basado en el conjunto de métodos colectivos del ecosistema 15M”. Me equivocaba ligeramente: el frente ciudadano ya estaba en marcha.

El apoyo de Ada Colau, ex portavoz de la Plataforma de Afectados de la Hipoteca (PAH), a Guanyem Barcelona fue un vislumbre de la Política en Red que Viene: redes, movimientos, colectivos, asociaciones, asambleas, cooperativas, militantes de partidos, trabajando juntos. Juntos en frentes confluyentes, constituyentes, destituyentes, complementarios. El apoyo del Partido X, que comparte su código y método para enriquecer a Guanyem, es otra puntita del  iceberg constituyente que se le viene encima a la Cultura de la Transición. “Las formas de cooperación de los movimientos red no pasan ya por grandes dogmas ideológicos unitarios sino por conectar las prácticas en las que se ejerce la reconquista de los derechos y de lo que es común”, asegura Arnau Monty en su artículo Las mutaciones del movimientos red 15M.  El 15M no está donde pone 15M, está en donde menos se le espera, defiende Simona Levy en su artícuo Lucha y deja luchar. Observaciones sobre la vida de los paguros.

Y la política está, renace y se hace donde menos se la espera. Los diferentes frentes ciudadanos que aspiran a transformar la auto-organanización de las plazas tomadas en candidaturas políticas son una impresionante prueba de madurez. Y lleva la teoría del sistema red de nodos mutantes que cooperan entre sí en acciones concretas – aplicado principalmente a procesos de revueltas sociales – al campo de los partidos (o algo que se le parece). El texto Tomar la ciudad, mandar obedeciendo (desobedeciendo), publicado hoy en Ganemos Madrid, es una auténica caja de Pandora, un poderosísimo borrador de hoja de ruta común que está por escribir. El mandar obedeciendo zapatista, remezclado con la desobediencia masiva activada desde el inicio del 15M. El toma la plaza ampliado al toma la ciudad. El quehacer casi invisible de asambleas y redes de afectos reivindicando una política líquida, lateral, flexible, extitucional. Y el ingrediente espacial, territorial, hiperlocal, ensamblándose en un proceso de abajo arriba de clarísimo corte constituyente.

En mi presentación Espacios en red, comunidades emergentes, que hoy en día parece tener un siglos, intuía un deseo colectivo de una democracia espacial, en tiempo real, distribuida, híbrida de píxeles y calles. No sospechaba entonces que la batalle electoral municipal de 2015 iba a significar la construcción de ese laboratorio de democracia en red, de urbanismo en red, de ciudadanía participativa tan anhelado por el movimientos red 15M y sus mutaciones y el conjunto de la ciudadanía. La urbe como laboratorio político, la plaza como espacio común, los urbano dispositivo político abierto, inacabado, en continuo estado beta.

Vale la pena leer y releer los principios en los que Ganemos Madrid comienza a cocinar su frente ciuddadano en red, extraídos del mencionado texto.

Principio de confluencia: No pretender generar una nueva estructura, sino favorecer la coordinación de lo existente y el trabajo conjunto.

Principio de Promoción: Favorecer el desarrollo de herramientas y espacios de cooperación en el territorio en aquellos lugares dónde no existan.

Principio de Sostenibilidad: Pensar los mecanismos de participación de tal manera que sean sostenibles no solo para personas activistas, sino para la ciudadanía en general.

Principio de inclusividad: Que las iniciativas que se lancen busquen siempre la ciudadanía en general y su participación y no solo la composición interna de movimiento.

Princicipio de Co-Organización: No entender la ciudadanía como un espacio de consulta o de validación sino favorecer las herramientas para que, quién lo desee, pueda organizarse, participar y tomar decisiones que sean vinculantes.

#SmartCitizensCC, un protocolo de redes expandidas

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¿Cómo se construye un proceso colectivo a partir de una exposición? ¿Existe una fórmula de gestión distribuida de redes sociales que beneficie al bien común? ¿Cómo deconstruir un proyecto que el mercado y las instituciones entienden como una marca? ¿Como generar un proceso de comunicación expandida que beneficie a los diferentes nodos pero que refuerce un proceso común? Las preguntas salen a colación a partir del proyecto#SmartCitizensCC, al que me incorporé con mi red Futura Media.

El punto de partida del proceso fue Smart Citizens, una exposición en el Centro Centro de Madrid, comisariada por Paisaje Transversal. La exposición comenzó a transformarse en proceso #SmartCitizensCC con la licencia usada para los contenidos de la misma (Creative Commons). No tardó en llegar la primera remezcla-reuso  del contenido, de la mano de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura (ETSA) de Madrid. Los hang outs (aquí uno de ellos) que comenzamos a realizar con algunas experiencias mapeadas en la exposición inicial y otras diferentes ayudaron a expandir el proceso. Teníamos claro desde el inicio también que el contenido de las redes de #SmartCitizensCC (Twitter, Facebook y Flick) no tenía que hablar exclusivamente de la exposición Smart Citizens. Ni siquiera del proceso #SmartCitizensCC. De hecho, el contenido del proceso en dichas redes es minoría.

El paso natural era crear una plataforma de contenido propia, para ir más allá la exposición Smart Citizens, definida / criticada como “espectáculo” por el urbanista Doménico di Siena. La plataforma SmartCitizens.cc ya está online. Su contenido, como explicaba en este mismo blog, será transversal, fresco, interdisciplinar, inspirador, poético, teórico. Y claro: el contenido sobre el proceso #SmartCitizenscc no superará el 25% del total. Al mismo tiempo, creamos una revista social en Rebel Mouse, automatizando el hashtag #SmartCitizensCC,  que ya no controlamos los que empujamos inicialmente el proceso. Sin embargo, considerábamos claramente insuficiente esta estrategia de comunicación-conexión para generar un verdadero proceso abierto.

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Para seguir investigando y expandiendo el proceso hemos trabajado en un documento abierto titulado Protocolo de redes compartidas, disponible online en un PAD colectivo, con los protocolos de uso de redes abiertas. Del documento, que admite modificaciones, destaco los siguientes puntos:

-La clave de las redes (twitter, facebook, flickr y las que se abran) estará a disposición de las redes y colectivos que quieran hacer uso de ella.

-Puesta en marcha de la gestión colectiva de la cuenta de Twitter con la herramienta crTweet, que permite una gestión colaborativa a partir de retweets (RT). Autorizando el uso a determinadas cuentas, cualquiera de ellas consigue un RT automático desde @SmartcitizensCc usando crT + la cuenta al final del tweet. Ya están participando las siguientes cuentas:

  • @bernardosampa @codigoabiertoCC @futura_media  @reportera09  @paistransversal  @jarevalomartin  @territorista @cdebatesurbanos @conectakultura @Wikimedia_mx @alanlzd

-La gestión del blog SmartCitizens.cc será colaborativa. Cualquier colectivo afín podrá agragar contenido. El porcentaje de contenido del proceso #SmartCitizensCC no deberá superar el 25%.

Una pregunta que algunos pensarán que debeíra abrir esta entrada. ¿Y qué es exactamente #SmartCitizensCC? Lo que más me interesa es que no tenemos una respuesta cerrada ni definitiva. #SmartCitizensCC es más un juego infinito que uno finito, siguiendo la teoría de James Carse. Tal vez #SmartCitizensCC sea más pregunta que respuesta. Personalmente, me gustaría que pasarán algunas de las siguientes cosas (o todas) alrededor de #SmartCitizensCC.

-Co-crear un imaginario de Smart Citizen (ciudadano inteligente) que se contraponga al de Smart City creado por el mercado.

-Cocinar un código ético estricto del proceso #SmartCitizensCC que permita la expansión geográfica del proceso. Un código que, como las cuatro libertades del software libre, impida que cualquiera que no lo cumpla no pueda apropiarse de dicho código y de los protocolos compartidos.

-Realización de múltiples exposiciones post it en diferentes ciudades del mundo, donde #SmartCitizensCC sea apenas un código fuente enriquecido por diferentes agentes, colectivos, redes.

-Incentivar el intercambio de métodos, protocolos, proyectos, contenidos y experiencias de diferentes colectivos del mundo gracias a las plataformas y herramientas usadas por #SmartCitizensCC.

-Desarrollo de diferentes laboratorios urbanos que incentiven las intervenciones urbanas, la activación de la inteligencia colectiva en entornos urbanos y/o rurales.

-Que los colectivos que implementen el proceso #SmartCitizensCC puedan rentabilizar con recursos el emprendimiento. Que el bien común – y recursos comunes – se vean beneficiados de la expansión del proceso.

Y tú, ¿qué piensas del proceso #SmartCitizensCC? ¿Alguna sugerencia en el PAD común?

 

#SmartCitizensCC estrena plataforma

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Si #SmartCitizensCC fuera una ecuación podría ser algo así como Exposición expandida + inteligencia colectiva + urbanismo táctico + participación + comunicacion / acción glocal  + cultura de red + colaboración + laboratorio ciudadano. En realidad es una ecuación abierta en la que ni siquiera están completamente definidas las incógnitas a ser despejadas. Lo que arrancó como una exposición en el Centro Centro de Madrid comisariada por el colectivo Paisaje Transversal, se transformó en una muestra de código abierto, con el contenido liberado y a disposición de quien quisiera reutilizarlo. Lo que nació como un proceso de comunicación unilateral (emisor-receptor) va camino de transformase en una conversación coral, descentralizada y expandida. Lo que era un evento y/o proyecto es ya un proceso que lo supera.

El proceso #SmartCitizensCC acaba de estrenar nueva plataforma: SmartCitizens.cc. Tras unos meses en los que el microsite inicial se vio arropado por la vida en redes sociales (perfil de Facebook, cuenta de Twitter , Flickr y Rebel Mouse), el proceso #SmartCitizensCC gana una plataforma que servirá de puente entre los diferentes flujos comunicacionales. No será epicentro. Será una plataforma conectora. Será un nodo transmisor.  SmartCitizens.cc dara prioridad a contenidos multimedia, creativos, inspiradores. Será una galería viva para dar forma al nuevo imaginario Smart Citizens (ciudadanos inteligentes, inteligencia colectiva) en contraposición al de Smart City (más vertical y centrado en la tecnología). En SmartCitizens.cc se encontrarán lo académico, lo (re)creativo, lo poético, lo procesual.

Los contenidos de actualidad serán divuglados en los perfiles de Facebook y Twitter. Circularán extensamente en el hashtag #SmartCitizensCC en todas las redes sociales. Y podrán leerse comodamente en la revista social construida a partir del  mismo hashtag #SmartCitizensCC en Rebel Mouse. Sin embargo, quien busque reposo, contenido más profundo, estética de la inteligencia ciudadana, tendrá que asomarse a SmartCitizens.cc. La plataforma dará voz a los proyectos y colectivos mapeados en la exposición SmartCitizens y a los que se estén sumando al proceso #SmartCitizensCC. Pero será también un miradora procesos y proyectos de todo el mundo en el que la inteligencia ciudadana sea clave en la transformación de las ciudades y la sociedad en general.

De hecho, los contenidos del proceso #SmartCitizensCC no acapararán el espacio de SmartCitizens.cc. En la plataforma ya se pueden encontrar entradas sobre procesos mapeados en la exposición Smart Citizens (como Desayunos Ciudadanos o El Campo de Cebada), sobre partes del proceso #SmartCitizensCC (como De la cooperación al empoderamiento transnacional), sobre proyectos ajenos al proceso (como Guía fantástica de São Paulo, Mapping the commons o atNight), contenido teórico alrededor de los paradigmas abiertos (como Qué es el procomún o Inteligencia colectiva para reinventar la sociedad), cápsulas poéticas (como #CiudadesEmocionales: Lima Neón o Hacking the city).  Los procesos urbanos de las revueltas en red que agitan el planeta están presentes en entradas como Arquitecturas (collage) de la revolución.

En los próximos días, los colectivos / redes que estamos implicados en la expansión del proceso #SmartCitizensCC (Paisaje Transversal y Futura Media) compartiremos un nuevo protocolo de comunicación abierta que podremos a disposición de quien quiera incorporarse al proceso.

#CiudadesEmocionales y #SmartCitizensCC conectan España y Brasil

El pasado miércoles 27 de noviembre de
2013, nueve colectivos de Barcelona, Recife, São Paulo, Barcelona y
Madrid participaron en el primer hangout en conjunto entre #SmartcitizensCC y #CiudadesEmocionales 
(vídeo aquí). Juntos, buscan reivindicar
la emoción como desencadenante de los procesos de creación
colectiva aplicadas a la transformación urbana. Cabe destacar que
este encuentro digital se realizó  en Madrid desde
@campodecebada,
un espacio autogestionado ubicado en el céntrico
barrio de La Latina. Desde allí intervinieron el colectivo de
cultura libre @c4c_colectivo; @TransitCultura, una plataforma que que
promueve y gestiona proyectos para facilitar el acceso al capital
cultural, y @paistransversal, una oficina dedicada la innovación en
ciudad y territorio.
«Necesitamos
transformar las ciudades que ya tenemos a través de una
participación activa de su ciudadanía.
Una ciudadanía proactiva,
comprometida y sensibilizada con las problemáticas de su entorno,
que hace un uso inteligente de los recursos, recupera su condición
política y es capaz de generar nuevos imaginarios, iniciativas para
construir entornos más equitativos y sostenibles desde una
perspectiva integral, económica, social y ambiental»,
eso es lo que reclamaba en el encuentro
digital #SmartcitizensCC  y #CiudadesEmocionales,  Jon
Aguirre Such de @paistransversal,
participante en esta multiconfrencia transatlántica e
involucrado en un proceso que busca rescatar la emoción como parte
inherente a los procesos de transformación de las ciudades, o dicho
en palabras del colectivo @baixocentro  otro
de los participantes del hangout que intervino desde Recife—:
«Por más que las
emociones sean efímeras, son las que inician los procesos de
creación colectiva».
La
emoción no permanece pero si lo hacen los procesos.

#SmartCitizensCC dialoga con Ciudades Emocionales

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// Ciudades Emocionales y #SmartcitizensCC se unen conectarán cuatro ciudades (: Sao Paulo, Recife, Barcelona y Madrid) con un hangout y un conjunto de actividades. 

// Las dos iniciativas se conectarán este miércoles 27 a las 17.00 (hora española) a través de un hang out donde participarán iniciativas de Sao Paulo, Recife, Barcelona y Madrid. En Madrid, se seguirá el encuentro desde el Campo de la Cebada. En São Paulo, en el SESC Bom Retiro.

La proceso SmartcitizensCC y la iniciativa Ciudades Emocionales se unen para realizar en conjunto actividades y entornos de diálogo para el intercambio de métodos, procesos y contenidos que mueven y transformen la vida en las ciudades.

Para reforzar esta colaboración, este miércoles 27 a las 17 horas ( hora española) se unirán los proyectos #SmartcitizensCC y #CiudadesEmocionales en El campo de Cebada a través de una conexión en directo vía hangout entre Madrid – Barcelona – São Paulo – Recife. En el hangout participarán los colectivos Ônibus Hacker (São Paulo), laboratorio sobre “cuatro ruedas” formado por hackers con el objetivo de ocupar las ciudades brasileñas con acciones políticas; BaixoCentro, movimiento de ocupación civil, que quiere romper, cortar y correr por las calles; el colectivo Arrua, (São Paulo). Desde Recife, también nos acompañarán el colectivo Direitos Urbanos. En España, acompañarán desde el espacio autogestionado El Campo de la Cebada, Paisaje Transversal, el Colectivo C4C y Trànsit Projectes.

Ciudades Emocionales es una linkpedia de ideas, imaginarios, anécdotas, lugares y soluciones urbanas compartidas por personas de todo el mundo. Un archivo en constante cambio que se vale del gran flujo de producto culturales (vídeos, fotografías, textos, enlaces) para ordenar y construir discursos y reflexiones sobre hacer ciudad y ciudadanía a partir de la emociones que nuestros espacios urbanos provocan en nosotros.

#SmartcitizensCC es un proyecto que nació como exposición interactiva que profundiza en el concepto de smart cities situando el foco sobre la ciudadanía, cuyo propósito es reivindicar que no hay ciudades inteligentes sin ciudadanos inteligentes. Esta muestra ha sido desarrollada por la plataforma Paisaje Transversal en colaboración con el Centro Nacional de Tecnologías para la Accesibilidad y recoge en total 53 proyectos que visibilizan cómo la ciudadanía hace un uso inteligente de la ciudad desde cuatro perspectivas diferentes: el ciudadano como sensor, como decisor, como informador y como emprendedor.

El proceso #SmarcitizesCC se expande con la incorporación de Futura Media, la realización de hangouts glocales y la gestión colectiva de perfiles sociales. El proceso aspira a construir plataformas comunes, compartir protocolos e incidir en procesos de innovación ciudadana.

Dmytri Kleiner: “La misión de la Web 2.0 es destruir el aspecto P2P de Internet”

Marc Garrett entrevista a Dmytri Kleiner

“En los albores del nuevo milenio, los usuarios de la Red están desarrollando un modo de colaboración mucho más eficaz y ameno: el ciber-comunismo” Richard Barbrook, “El Manifiesto CyberComunista

Dmytri Kleiner, autor del Manifiesto Telekomunista, es un desarrollador de software involucrado en proyectos que “investigan la economía política de Internet, junto al ideal de la autoorganización obrera de los medios de producción, como una forma de lucha de clases.” Nacido en la URSS, Kleiner se crió en Toronto y actualmente reside en Berlín. Es el fundador del Telekommunisten Collective (Colectivo Telekomunista), un proveedor de servicios de telefonía e Internet que también se dedica a proyectos artísticos como deadSwap (2009) y Thimbl (2010) a fin de explorar cómo las relaciones sociales están esquematizadas dentro de las tecnologías de la comunicación.

“Recientemente, recibimos una copia física del Manifiesto Telekomunista en la redacción de Furtherfield. Tras leer el manifiesto, es patente que supone un revulsivo en el debate sobre iniciativas colaborativas basadas en el procomún. Es una llamada a la acción que pone en entredicho nuestro comportamiento social y nuestra relación con la propiedad y los métodos de producción. El manifiesto propone alternativas a Creative Commons y a las manifestaciones jerárquicas del capitalismo (tanto en red como en espacios físicos) mediante una actitud Copyfarleft, así como las estrategias colectivas del Telekomunismo y su “Comunismo de Riesgo”.a Son muchos los colectivos de arte digital que intentan salvaguardar sus principios éticos en un mundo en el que es casi inevitable verse absorbido por el poder institucional. Esperamos que esta conversación ofrezca alternativas para proceder con cierta dignidad recíproca dentro de este torbellino al que llamamos vida…”

Que empiece la discusión…

Marc Garrett: ¿Por qué decidiste crear una copia en papel del Manifiesto republicada por el Institute of Networked Cultures (Instituto de Culturas en Red), de Amsterdam?

Dmytri Kleiner: Geert Lovink se puso en contacto conmigo ofreciéndose a publicarlo y acepté la oferta. Con textos largos, me parece más práctico poder leer copias físicas.

MG: ¿A quién va dirigido el Manifiesto?

DK: Me siento identificado con hackers y artistas con conciencia política, especialmente artistas cuya obra está relacionada con la tecnología y la cultura en red. Gran parte de la temática y la ideología expuesta en el Manifiesto proviene de una conversación continua con estas comunidades y el Manifiesto es una contribución más a ese diálogo.

MG: Desde la llegada de Internet, hemos vivido el auge de varias comunidades en red que han explorado una expresividad tanto individual como colectiva. Muchas coinciden en su oposición a los sistemas masivos desplegados por corporaciones como Facebook y MySpace. Evidentemente, vuestro proyecto critica toda esa hegemonía que influye en nuestro comportamiento mediante la esquematización en red, la apropiación neoliberal y un aparato de vigilancia cada vez más expandido. En el manifiesto dices “Para poder cambiar la sociedad debemos expandir activamente el alcance de nuestros bienes comunes, para que nuestras comunidades independientes, entre iguales, sean materialmente sostenibles y capaces de resistir los avances del capitalismo.” ¿Puedes dar algún ejemplo de alternativas “materialmente sostenibles”?

DK: Ahora mismo no hay ninguna. Para ser preciso, lo único que poseemos en común es la riqueza inmaterial, por lo que cualquier plusvalía derivada de estas nuevas plataformas y relaciones siempre acabará en manos de quien gestiona recursos escasos, bien porque son físicamente escasos, o porque se les ha impuesto la escasez mediante leyes que protegen patentes y marcas registradas. La sostenibilidad de las comunidades en red depende del acceso a unos bienes comunes capaces de sustentar a estas mismas comunidades. Tenemos que expandir el ámbito del procomún para incluir estos bienes.

Dmytri Kleiner en la presentación del ‘Manifiesto Telekomunista” en “Economies of the Commons 2”, noviembre de 2010, De Balie, Amsterdam.

MG: El Manifiesto reabre el debate en torno a la importancia de las clases, y dice “La condición de la clase obrera en la sociedad se ve esencialmente asociada a la falta de poder y a la pobreza; la condición de la clase obrera en Internet no dista mucho.” ¿Puedes darnos algunos ejemplos de esta clase obrera en el contexto de Internet?

DK: Mi concepto de clase obrera es muy clásico: cualquiera cuya subsistencia dependa de estar trabajando continuamente. El sistema de clase describe una serie de relaciones. El proletariado es aquella clase que carece de los medios de producción independientes necesarios para garantizar su propia subsistencia y, por tanto, necesita de un salario, de mecenazgo o de caridad para sobrevivir.

MG: Por una serie de motivos personales y sociales, me gustaría que la clase obrera no fuera exclusivamente percibida como marginada o económicamente desaventajada, sino verla también como una clase involucrada en situaciones de empoderamiento individual y colectivo.

DK: Claro, la clase obrera comprende a una gama muy amplia de personas. Lo que les une es que, por lo general, no son propietarios de bienes productivos. Como clase, no tienen capacidad de acumulación de plusvalía. Como verás, mi concepto de clase no tiene nada de novedoso.

MG: Tras las muerte de Marx, Engels le recordó a los estudiosos de éste que “Toda la historia ha de ser estudiada de nuevo”.1 Dentro de la clase obrera de la cultura contemporánea y la cultura en red ¿quiénes son los individuos o colectivos que ves con más posibilidad de escapar de su clase social?

DK: Siempre ha habido individuos capaces de superar su clase social. Muchos empresarios de la burbuja puntoCom le sacaron partido a las “ventas” multimillonarias de sus plataformas, al igual que otros individuos desprovistos de propiedad en otros ámbitos. Ahora mismo, la movilidad entre clases y a gran escala se ha vuelto mucho más improbable. Si naces pobre hoy en día, tendrás menos oportunidades de no morir siendo pobre o de evitar que tus hijos queden sumidos en la misma pobreza. Es la condición global.

No nos veo trascendiendo estas condiciones de clase hasta que haya una abolición de las clases. Aunque ahora, y a base de equivocación, se puede convencer a la gente de que el concepto de clase social ha dejado de ser aplicable. De hecho, es una táctica muy extendida entre la derecha para degradar la conciencia de clase. Aún así, las condiciones de clase son relacionales. El poder de las clases varía según la época y dependiendo de la condiciones históricas.

La condición de una clase reside en el equilibrio de su lucha contra las demás clases. Este equilibrio viene determinado por su capacidad de lucha. El procomún es uno de los componentes que afectan nuestra capacidad, especialmente al reemplazar bienes por los que, en otras circunstancias, hubiéramos tenido que comprar a dueños capitalistas. Si lograramos traspasar la producción desde bienes productivos propietarios hasta bienes comunes, habría un desplazamiento en este equilibrio de poder entre clases y, así, más que escapar de nuestra condición de clase, la transformaremos. Pero este traspaso es proporcional al valor económico de los bienes, por lo que requiere de una expansión del procomún para incluir bienes con valor económico o, lo que es lo mismo, bienes escasos capaces de producir rentas.

MG: El Manifiesto Telekomunista propone un “Comunismo de Riesgo” como nuevo modelo operativo para la producción entre iguales, alegando que “el comunismo de riesgo provee una estructura para que los productores independientes compartan un patrimonio común de activos productivos, permitiendo que las formas de producción antes asociadas exclusivamente con la creación de valor inmaterial, como el software libre, se extiendan a la esfera material”. Aparte de vuestra evidente apropiación lingüística del término “Capitalismo de Riesgo” para convertirlo en “Comunismo de Riesgo”, ¿cómo surgió la idea?

DK: Empezó con la apropiación del término.

La idea surgió de la comprensión de que todo lo que estábamos haciendo dentro de las comunidades de la cultura libre, el software libre y las redes libres, sólo era sostenible cuando servía a los intereses del capital y que, por tanto, no tenía la capacidad emancipadora que yo y otros veíamos en ellas. La financiación capitalista implica que, en el fondo, lo único que permanece libre es el capital en sí. El software libre estaba en su época de crecimiento, mientras que la cultura libre se vio sumida en una guerra en torno al derecho a compartir y reutilizar, con el resultante desplazamiento desde las redes libres hacia las plataformas centralizadas, la censura y la vigilancia. Al darme cuenta de que esto se debía a la lógica de captura de ingresos y la precondición del capital, supe que necesitábamos una alternativa y unos modos de financiación compatibles con los ideales emancipatorios que, para mí, van implícitos dentro de la comunicación libre, junto a una manera de construir infraestructuras comunicativas concebidas como libres y con la capacidad de permanecer como tal. Bauticé todo este concepto como “Comunismo de Riesgo” y me puse manos a la obra para entender cómo podría llevarse a cabo.

MG: Es un vehículo eficaz para la lucha revolucionaria de la clase obrera. También hay una propuesta para una “Comuna de Riesgo”, a modo de empresa. ¿Cómo funcionaría?

DK: La comuna de riesgo funcionaría de la misma manera que un fondo de inversión de capital de riesgo, pero financiando empresas basadas en torno al procomún. El papel de la comuna sería distribuir propiedades escasas de la misma forma que una red distribuye propiedades inmateriales. Adquiere sus fondos emitiendo titulización de créditos — por ejemplo, en forma de bonos — y adueñándose de bienes productivos para ponerlos en venta, beneficiando así a las empresas que están bajo su tutela. Los trabajadores de la empresas son también dueños de la comuna, y las rentas obtenidas se dividen equitativamente entre todos. Esto, como complemento a cualquier remuneración que puedan recibir por su trabajo dentro de las empresas.

Esto es sólo un boceto y en ningún momento digo que el modelo del comunismo de riesgo esté acabado, o que las ideas que expreso en torno a él sean definitivas. Se trata de un proyecto continuo y, en tanto que tenga un futuro, no me cabe duda de que evolucionará según se vaya topando con la realidad, por no mencionar las ideas de los demás y sus innovaciones.

Lo principal es que necesitamos un modelo como este, su implementación y los detalles que propongo son… pues eso, propuestas.

MG: Entonces, con esta combinación de software libre, licencias Copyleft y Copyfarleft y los medios de producción entre iguales, ¿habría propiedades a título del colectivo o cooperativa, igual que ocurre con las acciones de una empresa?

DK: El modelo que apoyo ahora mismo es el de comuna que agrupa muchas empresas, cada una de ellas independiente y de tal manera que la comuna sería la propietaria del 100% de las acciones de cada empresa. Los trabajadores de las empresas serían también propietarios de la comuna. La comuna tendría acciones que se distribuirán entre los propietarios y tocarían a una por cabeza.

MG: En el Manifiesto hay una sección titulada “CREATIVE ANTI-COMMONS” b en la que se habla de Creative Commons como algo contrario al procomún, vendiendo “la lógica de la privatización capitalista bajo un nombre deliberadamente engañoso”. Esto para muchos, ya sean liberales o con una mentalidad más radical, es un tema controvertido, dado que cuestiona la propia naturaleza de muchos comportamientos en red. Me siento intrigado por la elección de la palabra “privatización”. Muchos, y me incluyo a mí mismo, asumimos que describe un proceso en el que una organización sin ánimo de lucro pasa a ser un negocio privado, normalmente a instancias del gobierno y con el objetivo de añadir más ingresos a los presupuestos nacionales a través del desmantelamiento de servicios públicos generalizados. ¿Estás diciendo que Creative Commons actúa de la misma manera, pero dentro de su rol de corporación distribuida y basada en Internet?

DK: Hay partes significativas del Manifiesto que son remezclas de textos anteriores y esa frase originalmente proviene de un artículo más largo llamado “COPYRIGHT, COPYLEFTYCREATIVEANTICOMMONS,” escrito por mí y Joanne Richardson bajo el seudónimo de “Ana Nimus”.

Con esto queremos expresar que el “común de “Creative Commons” está privatizado porque el autor sigue reteniendo su copyright mientras que, en la mayoría de los casos, lo único que se ofrece a la comunidad está bajo cláusulas no comerciales. El autor original disfruta de privilegios especiales, mientras que los usuarios del procomún tienen derechos limitados, específicamente limitados y de tal manera que se elimina cualquier posibilidad de que se ganen la vida por medio de esa obra. Por tanto, estas obras no pertenecen al procomún, sino que son obras privadas. El autor original es el único con derecho a rentabilizar la obra.

Toda concepción previa de un procomún intelectual o cultural — incluyendo la cultura pre copyright y anti copyright, y los principios del movimiento del software libre — estaba basada sobre el concepto de no conceder privilegios especiales al autor original, prefiriendo insistir en el derecho de todos a utilizar y reutilizar este material en común. Las licencias no comerciales representan una privatización de la idea del procomún y la reintroducción del concepto de un artista original y único con derechos privados y exclusivos.

Es más, dado que considero toda expresión como una extensión de percepciones previas, las ideas “originales” sobre las cuales se derivan esta serie de derechos no son realmente originales, sino una apropiación ejecutada mediante los derechos auto-otorgados de los licenciadores de Creative Commons. Más allá de la mera privatización del concepto y composición del procomún moderno cultural, al determinar un autor único, Creative Commons coloniza nuestra cultura común, otorga una autoría exclusiva a un cuerpo de trabajo en crecimiento constante y, en efecto, expande el alcance de la cultura privada en detrimento de la cultura del procomún.

MG: Esto nos lleva a Thimbl, una platafroma de microblogging distribuida, de código abierto y gratuita que, según tus palabras, es “…similar a Twitter o identi.ca. Pero Thimbl es una aplicación web especializada basada en un protocolo de información de usuario llamado Finger. El protocolo Finger se desarrolló en los 70 y, como tal, es compatible con todas las plataformas de servidor actuales.” ¿Por qué creaste Thimbl y qué tipos de individuos y grupos crees que lo van a utilizar y cómo?

DK: En primer lugar, y por encima de todo, Thimbl es un concepto artístico.

Una de las corrientes base del Telekomunismo es que el capital no financia a plataformas distribuidas y libres, sino que prefiere financiar plataformas centralizadas y de propiedad privada. Thimbl es, en parte, una parodia de tecnologías supuestamente innovadoras como Twitter. Al crear una plataforma similar a Twitter pero utilizando el protocolo Finger, Thimbl demuestra que “el micro-blogging” ya era parte de la cultura en red de los 70 y que, por consiguiente, ni la inversión de capital multimillonario, ni los centros de datos centralizados masivos son realmente necesarios para ejecutar estas formas de comunicación, sino que más bien se utilizan para tener un control centralizado y obtener rentas de las propias plataformas.

MG: En InfoEnclosure-2.0 ,c un ensayo colaborativo con Brian Wyrick publicado en Mute Magazine, decís que “La misión de la Web 2.0 es destruir el aspecto P2P de Internet. Ahora tú, tu ordenador y tu conexión a Internet dependéis de un servicio centralizado que controla tu capacidad de comunicación. La Web 2.0 supone la ruina de los sistemas libres entre iguales y el regreso de los ‘servicios online’ monolíticos.”2 ¿Crees que Thimbl es un ejemplo del tipo de plataforma que nos liberará de la dominación de las corporaciones Web 2.0?

DK: Claro. Thimbl, aparte de ser una parodia, propone una visión de futuro viable, dado que extiende la utilización de las plataformas de Internet clásicas como alternativa a la implementación de plataformas “full-stack” hipercomplejas. De todas formas, explicamos por qué estas opciones se han ido dejando de lado y que “…el reto más significativo no es técnico sino político”. Nuestra subsistencia como desarrolladores de software nos obliga a trabajar para unos patrones que, la gran mayoría de las veces están financiados por el capital y, por tanto, tienen un interés primordial en el control de los datos de usuario y sus interacciones, dado que la comercialización de estos datos es un prerrequisito para recibir el capital.

Thimbl tendría que verse adoptado por una comunidad muy amplia antes de convertirse en una plataforma viable. Un colectivo pequeño como el nuestro sólo puede llevar el proyecto hasta cierto punto. Estamos encantados de ayudar a cualquiera que quiera unirse a través de nuestro servidor de Thimbl. Creo que “conoce” a la mayoría de los usuarios, dado que yo personalmente sigo a todos los usuarios existentes de Thimbl, o eso creo, y así es como puedes ver el estado de la “Thimbl-esfera” dentro de una línea temporal global.

Pero incluso si el desarrollo de una plataforma como Thimbl no es terriblemente significativo (porque hay mucho que lograr, muy rápidamente), el valor de una plataforma social se deriva del tamaño de su base de usuarios, por eso organizaciones con más alcance que Telekommunisten tendrán que adoptar la plataforma y contribuir a ella para que vaya más allá de ser un concepto gráfico y que funcione como plataforma.

Por otra parte, y como dice la propia página web, “la idea de Thimbl es más importante que el propio Thimbl”, y nos parecería genial ver la creación de otra plataforma libre y gratuita que extendiera los protocolos de Internet clásicos. Hay quien ha sugerido utilizar smtp/nntp, xmmp o incluso http/WebDav en vez de Thimbl, y cada uno de estos tiene sus ventajas e inconvenientes. Nuestro objetivo es desarrollar una plataforma abierta y libre, funcione como funcione, y Thimbl es una contribución artística técnica y conceptual en torno a este objetivo.

MG: Otro proyecto es la página de Facebook de Telekommunisten, donde ya tenéis más de 3000 fans. Es un buen ejemplo de la complejidad y las contradicciones que afectan a muchas iniciativas independientes. Tenemos la impresión de que Internet, en estos momentos, está controlado por una serie de nodos centrales; es como cuando un vecindario se ve dominado por grandes espacios comerciales, mientras que las tiendas más pequeñas e independientes se ven desplazadas. Con esto en cuenta, ¿cómo sorteas estas contradicciones?

DK: No quise utilizar Facebook ni otras plataformas similares durante mucho tiempo. Prefería utilizar el correo electrónico, Usenet y IRC, tal y como vengo haciendo desde los 90. Cuando escribí InfoEnclosure 2.0 aún no era usuario de estas plataformas. Aún así, cada vez era más evidente que la gente no sólo estaba adoptándolas, sino que prefería recibir información a través de ellas; prefiere que se le contacte por redes sociales antes que a través del correo electrónico. Compartir cosas en Facebook les interesa, mientras que recibir correos electrónicos resulta cansino para ciertas personas. Creo que esto se debe a una serie de motivos que, de por sí, son interesantes y comienzan con el hecho de que el capital ha invertido millones para mejorar la utilidad de estas plataformas, mientras que las plataformas de Internet “clásicas” se han quedado más o menos como estaban en los 90. Además, hay mucha gente utilizando las redes sociales que jamás fue partícipe del tipo de listas de correos o grupos de Usenet, etc que yo empleaba antes para compartir información.

Me di cuenta que, para alcanzar a más gente y compartir información, tendría que hacerlo a través de las tecnologías que empleaban los demás, que no son necesariamente las que yo preferiría utilizar.

Mi crítica de Facebook y de otras plataformas similares no es que no sean útiles, sino que son plataformas privadas, centralizadas y patentadas. Además, abstenerme de utilizar Facebook en nombre de mi propio ascetismo mediático no me interesa. No veo el capitalismo como una elección de consumo, estoy más interesado en la condición de las masas, que en mi propia corrección consumista. Al final está claro que criticar a plataformas como Facebook hoy en día supone una utilización de estas plataformas. Por todo esto me hice usuario y lancé la página de Telekommunisten en Facebook. No es sorprendente que haya tenido tanto éxito y que gracias a ella lleguemos a mucha más gente que a través de nuestros otros canales como páginas web, listas de correo, etc. La esperanza es que nos ayude a promover nuevos canales descentralizados, según se vayan implementando.

MG: Me he descargado deadSwap y quiero utilizarlo y explorarlo. En la página dice “Internet está muerto. Para evadir a la fanfarria del control capitalista, la comunicación entre iguales ha de abandonar Internet para asentarse en los callejones oscuros de las operaciones secretas. La cooperación entre iguales ha abandonado la Red y sólo puede sobrevivir en células clandestinas”. ¿Qué me puedes contar de este proyecto? ¿Hay gente utilizándolo ahora mismo?

DK: No tengo ni idea si hay gente utilizándolo, en estos momentos no estoy llevando ninguna red.

Al igual que Thimbl, deadSwap es un concepto artístico. Pero a diferencia de Thimbl, que tiene el potencial de convertirse en una plataforma utilizable, deadSwap es parodia pura y dura.

Se desarrolló para la conferencia Sousveillance de 2009, “El arte de la vigilancia inversa”, celebrada en la Universidad de Aarhus. deadSwap es un juego urbano distópico en el que los participantes hacen las veces de agentes secretos, comparten información en memorias USB, las esconden en localizaciones secretas o, de forma alternativa, las intercambian clandestinamente y se comunican a través de un portal anonimizador de SMS. Es una parodia de la “cúpula hacker” y su reacción al cerco de Internet: esa convicción de que las nuevas tecnologías encubiertas vencerán todo intento de censurar Internet y que, gracias a todo este aparato clandestino, siempre seremos más listos y andaremos un paso por delante de los propietarios y controladores de nuestros sistemas de comunicación. Esta actitud rechaza desde un principio cualquier análisis de clase, con una creencia inamovible en la habilidad que tenemos los hackers para superar la represión estatal y corporativa. Aunque es un concepto muy simple, deadSwap sería muy difícil de poner en práctica. El propio manual dice: “el éxito de la red depende de la competencia y diligencia de los participantes” y “convertirse en un superespía no es nada fácil.”

Sousveillance. “El arte de la vigilancia a inversa”. Universidad de Aarhus, Dinamarca, 8-9 de febrero, 2009

MG: ¿Qué otros servicios/plataformas/proyectos ofrece el Colectivo Telekommunisten a los hackers imaginativos, aventureros y con conciencia social?

DK: Ofrecemos servicios de hosting para individuos, pequeñas organizaciones y, especialmente, para artistas. Tenemos hosting para newsletters, y un servicio de llamadas a larga distancia. Nos puedes encontrar en IRC en in#telnik, dentro de freenode. Vamos a estar especialmente enfocados en Thimbl y damos la bienvenida a todo aquel que quiera participar en el proyecto. También tenemos un foro para la comunidad con el que coordinar todo esto que podéis encontrar aquí.

Quien quiera seguir mis actualizaciones personales, pero prefiere mantenerse apartado de redes sociales, casi todas mis actualizaciones también se publican aquí.

MG: Gracias por esta conversación fascinante, Dmytri.

DK: Gracias a ti, Marc. 🙂

Fin de la entrevista.

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Referencias:

1. [Marx/Engels. Archivo de Internet(marxist.org/espanol) Correspondencia Marx-Engels: Engels a Conrad Schmidt, Londres, 5 de agosto de 1890. VersiónOnline.]

2. [InfoEnclosure-2.0. Dmytri Kleiner & Brian Wyrick. Lunes, 29 de enero, 2007.]

N.de.T.

a. [Venture Communism en el original, juego de palabras (y por admisión del propio Kleiner, como explica más adelante en la entrevista) sobre Venture Capitalism o “Capital de Riesgo”]

b. [“Creative Anti-procomún” juego de palabras con el nombre de la licencia Creative Commons.]

c. [InfoCercamiento 2.0.]


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Guerrilla de la comunicación

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Buda = Anonymous. Duchamp trolea a Leonardo da Vinci. La Biblia es la añeja inspiración cortapega de William Borroughs y su técnica del cut cut. Las acciones del 15M beben de fuentes tan policéntricas como el situacionismo, los Yippies, la antiglobalización o el activismo de Argentina tras la crisis del 2011. ¿Afirmaciones  temerarias? ¿Verborrea inconexa? Quien desconfíe de este principio de post, no tiene más que darse un paseo por la presentación Guerrilla de la comunicación que preparé para el taller que realicé hace unos días en la Campus Party de Quito.

¿Por qué escogí este eje para un taller en un evento tecnológico? Principalmente porque considero que quien más está innovando en el mundo de la comunicación es el mal denominado “activismo” (que para mí es siempre algo más). Desde el estallido de la Primavera Árabe, las revueltas en red han llegado de la mano de un huracán innovador en las herramientas, tácticas y/o estrategias de comunicación. Comunicación que en la mayoría de los casos es comunicación-acción y que no suele limitarse a lo digital. Impregna con frecuencia los territorios, esa realidad híbrida de redes-calles.

Sin embargo, esta innovación bebe de fuentes remotas. Especial importancia tuvo el legado del ARTvisismo de la década de los noventa y de la denominada antiglobalización, que arrancó a finales de dicha década, recopilado en el libro Insurgências poéticas (portugués), de André Mesquita. En la primera parte del taller hice un repaso histórico a la creación colectiva (libros sagrados), a identidades colectivas importantes (Buda, Poor Konrad, Nedd Ludd…), a movimientos artísticos o sociales influyentes (dadaismo, situacinismo, yippies, zapatistas…), a colectivos relevantes en la historia de la guerrilla de la comunicación  (Wu Ming, Guerrilla Girls, enMedio…)…

En la segunda parte, aprovecho algunos de los ejemplos prácticos del ya clásico libro Manual de la Guerrilla de la comunicación (Virus Editorial) y completo con casos más recientes. También embadurno todo con algunas ideas de personas que me parecen claves en el asunto, de Roland Barthes a Umberto Eco, de Saul Alinsky al SubComandante Marcos. ¿Cuál es la fórmula ideal para una acción de Guerrilla de la Comunicación? Confieso que no tengo la fórmula perfecta. Nadie la tiene. Nada mejor que continuar experimentando de forma colectiva.