Tres años de revueltas interconectadas

Tres años de revueltas interconectadas

Publicado en eldiario.es el 10/12/2013

¿Existen elementos comunes entre la explosión del 15M español y el nacimiento de #YoSoy132 en México? ¿Se puede trazar algún paralelismo entre la defensa del Gezi Park de Estambul y las revueltas comenzadas por el Passe Livre en Brasil? ¿Hay patrones compartidos en las revueltas que sacuden el mundo desde el estallido de la Primavera Árabe?

Si apenas se tienen en cuenta causas concretas, las revueltas podrían parecer inconexas. El grito de “No somos mercancía en manos de políticos y banqueros” del 15M tendría poco que ver con el “Si la tarifa no cae, la ciudad va a parar” de las revueltas de Brasil. Occupy Wall Street estaría lejos del #YoSoy132 mexicano que nació contra la criminalización de 131 alumnos de la Universidad Iberoamericana. Sin embargo, el imaginario de todas las revueltas parece conectado por algo que escapa a la lógica.

El “vamos hacer como en Tahrir” (la plaza de El Cairo) era un eco de “los cuarenta de Sol” que acamparon en Madrid la noche del 15M de 2011. “Acabou a modormia, o Rio vai virar outra Turquía” (se acabó la buena vida, Río va a convertirse en otra Turquía) resonaba en las manifestaciones iniciales de Río de Janeiro. El hashtag #TomaLaCalle que agitó a los indignados españoles se reutilizó y remezcló en la movilización peruana de julio de este año.

Anonymous Rio hackeó la cuenta de Twitter de la Rede Globo y colocó tres palabras: Democracia Real Ya. Y el imaginario de Occupy está presente en la mayoría de revueltas de los últimos tiempos. ¿Qué, cómo y por qué flota en el aire una conexión inexplicable a primera vista?

Hay, eso sí, conexiones o semejanzas más concretas. Tras la desocupación de la acampada de #direngezi de las plazas turcas, el flujo #direnODTU pone sus esfuerzos en plantar árboles en espacios donde el Estado tiene planeadas megainfraestructuras. Y eso exactamente hace el Movimento Pró-Árvore (Fortaleza) o Fica Ficus (Belo Horizonte) en Brasil, buscado en la red por los participantes de las acampadas turcas.

¿Coincidencias? ¿Contagio formal? Sin existir una respuesta única y definitiva, lo cierto es que hay un creciente número de analogías. Hechos, memes, estética, procesos, protocolos compartidos.

Los abusos policiales de las protestas de Brasil hacen que nazca la red Avogados Ativistas, similar en protocolo a Legal Sol o Toma Parte del 15M. Tras la explosión de #YoSoy132, surge la plataforma Artistas Aliados para criticar a los intermediarios de la industria. Después de Occupy Wall Street, llegó el Occupy Musicians. Y más y más semejanzas. El TomaLaTele del 15M se replicó en un sinnúmero de países. OccupyNews, como el OccupyGeziNews, es un común. Los mexicanos de #YoSoy132 rodearon la redacción del canal televisivo Televisa. Y los brasileños crearon #OcupeAMídia y cercaron la todopoderosa RedeGlobo. Y más y más.

tecnopolitica

Mapa conceptual de la tecnopolítica elaborado por Javier Toret.

¿Coinspiraciones? ¿Contagio formal? ¿O hay algo más? ¿Podríamos afirmar que existen analogías antropológicas, tecnológicas y/o sociales? ¿Patrones red que se repiten al margen de contextos políticos y causas concretas? La Global Revolution Research Network (GRRN) de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) nace precisamente partiendo de una hipótesis: existen patrones de autoorganización de las diferentes revueltas surgidas desde la revolución de los Jazmines de Túnez.

El objetivo de este grupo transdisciplinar es encontrar patrones red, elementos comunes y conexiones en las movilizaciones de Túnez, Egipto, España, Estados Unidos, México, Turquía y Brasil. Por ejemplo, la conexión de Turquía y Brasil aparece de alguna manera en la visualización realizada por Interagentes sobre la movilización del 6 de junio, en la que dos cuentas turcas ( Recep Tayyip Erdoğan – Türkiye’nin Gururu y Diren Gezi Parkı) figuran entre las diez más compartidas en el evento de Facebook de São Paulo.

Las conclusiones del primer encuentro del grupo, ‘Tres años de revueltas interconectadas’, celebrado en Barcelona a finales de octubre, destacan “la centralidad de las redes de comunicación digital, su dimensión global, la existencia de patrones comunes de acción colectiva, así como la defensa de la democracia y la libertad de acceso a la información”.

Javier Toret, coordinador del estudio “Tecnopolítica: la potencia de las multitudes conectadas” realizado por 15Mdatanalysis para la UOC y uno de los impulsores del GRRN, asegura a eldiario.es que “los marcos teóricos tradicionales no están a la altura de la complejidad de estos nuevos movimientos red”. Por ello, prosigue Toret, es necesario “usar métodos cruzados entre ciencias complejas, teoría de redes, apoyado en datos y cruzar campos disciplinares”. Uno de los conceptos clave para la investigación del GRRN es la tecnopolítica, que Toret aleja del “clickactivismo” o “ciberactivismo”.

La tecnopolítica reconoce a la multitud como un nuevo sujeto político. La tecnopolítica genera movimientos red. La tecnopolítica genera acción multicapa, hibridando espacios físicos y espacios digitales. De las redes a las calles. Y al contrario.

Toni Blanco, participante del GRRN, afirma a eldiario.es que no podemos llamar movimiento social al 15M: “el 15M queda mejor descrito como una “red tecnopolítica ciudadana”. Red y no movimiento. Tecnopolítica y no ciberactivismo.

Un párrafo del estudio “Tecnopolítica del 15MDatanalysis” redondea el concepto: “Esta multitud conectada tiene una anatomía híbrida, física y virtual, en la que destacan las identidades colectivas, posee forma de red y la capacidad de producir activaciones emocionales, convirtiendo el malestar en empoderamiento”. ¿Ocurre lo mismo que en el 15M en #YoSOy132, Occupy, Diren Gezi o en las revueltas brasileñas?

    endogamiapartidos redescolaborativas  

Arriba, redes competitivas (partidos); abajo, redes colaborativas (revueltas globales).

Nada como el uso del denominado big data para profundizar en los padrones red que se repiten en las revueltas interconectadas. Los grafos –visualizaciones de redes– de las organizaciones tradicionales revelan un padrón claramente competitivo.

El estudio elaborado por 15Mdatanalysis (arriba izquierda, página 22 de esta presentación) sobre la relación de los partidos políticos españoles antes de las elecciones del 20 de noviembre de 2011 muestra que no existen interacciones entre las diferentes comunidades de los partidos. Los actores centrales son los designados previamente como líderes.

Lo mismo ocurre en el estudio realizado por el LABIC de Brasil (arriba derecha), que prueba la endogamia del Partido de los Trabajadores (rojo) y el Partido de la Social Democracia Brasileira (azul) frente al diálogo cruzado de las comunidades del Movimento Passe Livre y Anonymous.

En las antípodas de las redes competitivas de los partidos políticos de identidad cerrada y liderazgos permanentes, se encontrarían las redes cooperativas de las revueltas globales. La topología de la red del 15M (grafo abajo izquierda) o la de #YoSoy132 (abajo derecha) revelan el diálogo de diferentes comunidades identitarias y geográficas.

Para la periodista Sandra Yánez, integrante del grupo GRRN, los datos son vitales para percibir “análisis cualitativos o picos de emocionalidad”. Para Toni Blanco, lo importante es “abordar a partir de los datos el fenómeno como un sistema complejo, no como sistema lineal”. Datos que, buceando en la relación de los nodos, consiguen desmenuzar mejor unas revueltas que huyen de explicaciones del paradigma derecha-izquierda.

Precisamente estudiando datos, el 15Mdatanalysis ha llegado a nuevos conceptos como el de “liderazgo temporal distribuido”. Arnau Monty, del Ateneu Candela de Terrassa, lo explica de forma simple afirmando que el 15M no desaparece sino que evoluciona: “La Primavera Valenciana, el 12M15M, 15MpaRAto, las mareas o la propia PAH demuestran la capacidad de actualización permanente de estos movimientos y la facilidad para crear identidades colectivas nuevas para afrontar problemas concretos”.

El investigador brasileño Fábio Malini usa un concepto parecido para describir el 15M, al que denomina un “beta movimiento”. Un movimiento en constante mutación. Un sistema red que, en un determinado momento, pasa a apoyar una causa o acción, ya sea el #25S (Rodea el Congreso) o la huelga de barrenderos de Madrid. El liderazgo no es siempre el mismo. Y puede venir de la periferia del sistema red y no de sus nodos centrales.

Algo similar ocurrió un año después del nacimiento de Occupy Wall Street. Cuando algunos dilapidaban a Occupy, el poder latente de la red creó el proceso #OccupySandy. La estadounidense Joan Donovan, investigadora y participante de InterOccupy, apunta exactamente al potencial de las redes emergentes: “No es lo que ha hecho Occupy Wall Street, sino la red que se ha creado”.

  identidadcolectiva

Una de las hipótesis más importantes para el incipiente estudio mundial de la Global Revolution Research Network es la importancia de las identidades colectivas en la gestación, explosión y desarrollo de las revueltas. En el caso del 15M, la hipótesis de las identidades colectivas se ha comprobado en las visualizaciones de datos.

Por ejemplo, el grafo del día de acción #15O de 2011 muestra cómo los nodos de @DemocraciaReal, @AcampadaSol, @15OctoberNet, @TakeTheSquare y @OccupyWallStreet fueron los más influyentes. Los grafos de la red de #YoSoy132 también revelan la preponderancia de algunos nodos, como @Global132, @AnonOpaHispano o @YoSoy132Camp. Los estudios de Facebook realizados por Interagentes sobre las protestas de Brasil también prueban que las identidades colectivas desplazaron a los actores tradicionales a lo largo del proceso.

La peculiaridad brasileña hace que en Twitter las celebridades convivan con las identidades colectivas en campañas concretas como #AbaixoRedeGloboOPovoNãoÉBobo ( página 15 de esta presentación). O que en las protestas de Río de Janeiro ni famosos ni identidades colectivas impongan el ritmo: el grafo de Media Lab de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) sobre #ProtestosRJ presenta una red hecha por actores menores. Por otro lado, existen otro tipo de identidades colectivas a ser investigadas, como las comunidades surgidas en redes sociales de Egipto tras la muerte del bloguero Khaled Said o tras la desaparición del obrero Amarildo en Río de Janeiro.

Marcelo Branco, activista del software libre, destacó en el reciente encuentro #RuasEmRede de São Paulo el papel, en las revueltas de Brasil de 2013, de “movimientos sin liderazgos de las organizaciones conocidas tradicionales”. Y es que uno de los grandes comunes de todas las revueltas tiene más que ver con una nueva y más abierta arquitectura de las convocatorias y las protestas que con componentes ideológicos.

En las revueltas interconectadas, la agregación sustituye a la división (los fans de los equipos de fútbol de Estambul o São Paulo desfilan juntos). Lo “pro” (construcción, acampadas, prototipos, dispositivos) a lo “anti” (destrucción). Y las emociones se convierten en el combustible que conecta los diferentes sistemas red.

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#15MData: análisis emocional

El estudio #15MData: análisis emocional, del Colectivo Outliers, revela que los tuits del la gestación del 15M español tienen el doble de carga emocional de lo normal. La indignación y el empoderamiento son las dos emociones más presentes. Y precisamente la secuencia indignación-empoderamiento, activada por la violencia policial, ha sido la tónica en las revueltas de 2013.

La represión policial en la plaza Taksin de Estambul hizo brotar la indignación. Y cuando los medios llamaron a los manifestantes “chapullers” (vándalos), la indignación se transformó en empoderamiento. El movimiento se autoproclamó el chapulling movement y creó la çapul.tv. Cuando los medios brasileños usaron la palabra “vándalos”, los manifestantes se transformaron en vándalos empoderados, con su VândalosNews y cientos de identidades colectivas.

Aunque no está basada en criterios de extracción de datos y análisis de red, la Cartografía Afectiva de las protestas de Brasil visibiliza también la potencia de emociones como la indignación, el miedo, la esperanza o el empoderamiento. Por ello, Javier Toret insiste en la necesidad elaborar un estudio global riguroso y basado en big data sobre el papel de las emociones en la revueltas en red: “La emociones han sido un factor clave que ha disparado la velocidad, la viralidad y la conectividad entre personas, redes y causas de estos movimientos red. La multitud conectada afecta al mundo y ocupa el espacio urbano, desactivando el embrujo de los mass media”.

  comunesurbanos  

Arriba // Aula Pública en #OcupaCabral de Rio de Janeiro , #UnienLaCalle do 15M-Marea Verde de Madrid. Abajo // #OccupyGeziArchitecture (Estambul) y El Campo de Cebada (Madrid).

¿Qué más elementos comunes presentan las revueltas interconectadas de los últimos años? Para el arquitecto e investigador Pablo de Soto, las revueltas de Turquía y Brasil “colocan los bienes comunes urbanos como nuevo eje de luchas”. Pablo, que está desarrollando el proyecto Mapping the commons en Río de Janeiro, asegura que 2013 confirma la tesis de las ciudades rebeldes del geógrafo David Harvey. También, la construcción teórica de Antonio Negri y Michael Hardt, quienes consideran la ciudad como el terreno donde la multitud cocinará las nuevas instituciones de lo común.

El Diren Gezi de Turquía explotó con la defensa del parque Gezi y de otros bienes comunes. En Brasil, los principales ejes de la lucha también están alrededor de los comunes urbanos. Las campañas Tarifa Zero (transporte), O Maraca é Nosso (una propuesta de gestión colectiva contra la privatización del estadio Maracanã), los movimientos del Parque do Cocó (Fortaleza) o los Comitês da Copa convierten la defensa de lo común en la esencia de sus luchas.

Por otro lado, las “aulas públicas” durante las protestas de Brasil (clases en el espacio público) comparten formato y protocolo con la #UniEnLaCalle o la Universidad Indignada del 15M. De hecho, aunque el 15M no tuviera causas o motivos urbanos para ocupar las plazas o las calles, está transformando la ciudad en el nuevo prototipo de participación política.

Un prototipo global (conecta territorios dispersos) e híbrido (combina redes analógicas y digitales). Un prototipo construido de asambleas, flujos, rituales, protocolos, consensos de mínimos y forks (desvíos, en jerga hacker) que en palabras de los investigadores Alberto Corsin y Adolfo Stalella transforma la urbe en una nueva interfaz abierta.

¿Qué tienen en común las revueltas interconectadas de los últimos años? ¿Veremos nuevos estallidos?

Difícil hacer cualquier tipo de predicción. Pablo de Soto piensa que 2014 verá nacer “un nuevo internacionalismo metropolitano por los bienes comunes”. La Global Revolution Research Network seguirá buscando respuestas en su investigación global, “un laboratorio en tiempo real de análisis y prospectiva”. Héctor Huerga, del 15M Barcelona Internacional, hace hincapié en un detalle: “En las revueltas interconectadas, la convocatoria parte de un meme. Y es el sujeto receptor, no el emisor, quien está dando las claves de las nuevas revueltas”. La imprevisibilidad de los sistemas emergentes y de las subjetividades en red dibujan un final abierto y múltiple.

De momento, el estudio “Tecnopolítica: la potencia de las multitudes conectadas”, sienta un buen punto de partida para estudiar unas revueltas que en la mayoría de los casos no encajan con la definición de revolución clásica (toma del poder), pero sobrepasan el formato de manifestación: “Componen un sistema red mutante, con fronteras móviles, híbrido, cyborg, un cuerpo colectivo que resiste al tiempo y que puede extenderse en el espacio”.

 

 

 

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Las remezclas audiovisuales agitan las revueltas de Brasil

Remezcla Chuck Norris se revolta com Pelé

Bernardo Gutiérrez / @bernardosampa. Fundador de la red de innovación glocal Futura Media (Futuramedia.net)

El histórico Revolución o muerte de Ernesto Che Guevara, en la era de las redes, adopta caras nuevas. La mutación podría ser Remezcla o muerte. O remezclar o morir. Y nada para justificar la evolución de la consigna guevariana que la efervescente guerra de remixes audiovisuales que ha tomado la red desde la explosión de las revueltas de Brasil. En el país de la antropofagia cultural, los pelotazos audiovisuales cocinados en red han sido uno de los principales combustibles. Imagenes en red. Emociones conectadas. De hecho, dos de las etiquetas más fuertes de la #BRevolution, el #VemPraRua y #OGiganteAcordou, nacieron en dos anuncios de publicidad. La remezcla-en-red hizo el resto.

#VemPraRua, que significa ‘ven a la calle’, fue la canción del anuncio que Fiat lanzó para la Copa de las Confederaciones de la FIFA que se celebró en junio. Su ritmo pegadizo y sus frases contundentes (“Ven a la calle, porque la calle es la mayor tribuna en el Brasil”) transformaron el #VemPraRua en la banda sonora de las primeras manifestaciones. Fiat se fregaba las manos. Los manifestantes cantaban primero “vem pra rua, vem, vem contra o aumento” (en referencia a la subida del transporte público) y luego “vem pra rua, vem, contra o Governo”. Pero rápidamente el remix político – ácido, macarra y sexy – entró en acción. Anonymous revolucionando el #VemPraRua. Usuarios creando versiones satíricas del anuncio, llenas de violencia policial, insurgencia y anticonsumismo. Y Fiat retirando el anuncio, con cierto desconcierto.

Más remezclas, que es la guerra. Todo vale. No hay reglas. Fagocita, tritura, recrea. Cualquier intento de controlar el mensaje es inútil. Cualquier imposición tendrá que esperar la versión corrregida de la inteligencia colectiva. El mismísimo Pelé grabó un vídeo para que los brasileños se “olvidaran de la confusión de las manifestaciones”. Y la remezcla casi inmediata Discurso corrigido de Pelé puso las cosas en su sitio: “Brasileños, vamos a apoyar todas estas manifestaciones, es nuestro país, vamos a silbar a la selección”. Pelé – un símbolo del neoliberalismo brasileño – también fue el protagonista de la remezcla Chuck Norris se revolta con Pelé, que concluye con una patada contundente contra el televisor que transmite el discurso edulcorado de Pelé. Y es pocos se han librado de tener su discurso corregido por una legión distribuída de remixers. Ronaldo, que defendió los gastos en estadios de fútbol, pasó a criticarlos en su remezcla. El periodista Arnaldo Jabor, que criticó las primeras manifestaciones, se transformó en un duro denunciador de la violencia policial. Incluso la mismísima Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, con un doblaje muy crítico,  se convierte en la antihéroe nacional.

Y Dilma canta el #VemPraRua. Remezclar o morir. Antropofagia o muerte. Y la espiral de resignificaciones y memes cruzados continúa imparable. Incluso se ha remezclado el fragmento de la película Network, utilizado por el programa de radio español Carne Cruda, para agitar las calles. El ‘Estoy más que harto y no quiero continuar soportándolo” que Carne Cruda convirtió el viral sonoro, se convierte en Brasil en Eu enlouqueci e não vou mais aturar isso!. ¿Cual será el próximo mensaje hackeado, corregido y/o despelotado de la imparable #VemPraRua Revolution de Brasil?

Rua de Janeiro: la cara rebelde de la ciudad olímpica

Ciudadanos de espaldas a los concejales de Río de Janeiro gritando “No me representan” (22/08/13). Vídeo completo de Leonardo Nabuco.

Subtítulo: Escraches, manifestaciones, ocupaciones de plenos, asambleas, acampadas en frente a la casa de gobernantes. Y una creciente represión policial. Río de Janeiro, la ciudad maravillosa, se transforma en el epicentro de las imprevisibles protestas que siguen agitando Brasil. Y se ha transformado en la metáfora perfecta de las ciudades rebeldes que preconiza David Harvey. 

“Hace unos meses, juntar a más de cincuenta personas por una causa política era algo imposible en Río de Janeiro”. La frase del fotógrafo y activista Pedro Víctor Brandão, en el actual contexto social de Río de Janeiro,  suena a ciencia ficción.  Antes de junio, el grito “Rio é Rua” (Río es calle) iba asociado a actividades lúdicas,  a playa abarrotada. Dos meses y medio después del coral #VemPraRua, Rio de Janeiro es Rua de Janeiro. Y rua significa política, manifestación, asambleas, escraches, acampadas, intervenciones artísticas, tensión policial. El grito “Não vai ter Copa” (no va a haber mundial de fútbol) todavía resuena en las intensas manifestaciones de la ciudad maravillosa.

Las protestas de junio han trastocado profundamente el código político social de Río de Janeiro. Una de las ciudades menos politizadas de Brasil vive en vilo, agitada  por 5 o 6 manifestaciones diarias.  Y algunas fronteras, muros y consensos van derrumbándose bajo las peticiones plurales de una multitud sorprendente, imprevisible y poco organizada. Los habitantes de la favela Rocinha bajan al millonario barrio de Leblon con un grito contra el “genocidio negro”. Los habitantes de la Zona Sul – históricamente de clase media – dialogan horizontalmente en la Asamblea Popular Zona Sul 3.  Los taxistas bocinan en solidaridad cuando se encuentran con cualquier pequeña manifestación. Los habitantes del conjunto de favelas Complexo do Alemão han creado el movimiento Ocupa Alemão. Los ciudadanos colocan hojas y denuncias en las ventanas de los autobuses, incentivados por el movimiento Ocupa ônibus (ocupa autobús). Y miles de adolescentes enmascarados están resignificando los históricos grupos Black Bloc anticapitalistas. ¿Qué está pasando en Río de Janeiro? A continuación seis estampas cariocas registradas entre los días 15 y 29 de agosto en Río de Janeiro.

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Tumba simbólica en frente de la casa de Sérgio Cabral, Gobernador de Río de Janeiro. Foto: Bernardo Gutiérrez

La tumba del Gobernador. 16.00 horas, martes 27 de agosto,  esquina de la calle Aristides Espínola con la Avenida Delfim Moreira., en el selecto barrio de Leblon. Un frío helado golpea las tiendas de campaña de #OcupaCabral del “movimiento de jóvenes políticos supra-partidistas” que hace casi cuarenta días acampan en frente de la casa de Sergio Cabral, Gobernador del Estado de Río de Janeiro. A un lado, la playa. Al otro, un edificio blindado de policía. En medio, un centenar de personas con pancartas y tiendas de campaña. Los vecinos de Santa Teresa se han acercado con su causa: el retorno del tranvía al barrio, tras dos años de abandono. “Los políticos quieren instalar un tranvía para turistas, caro. El consorcio es corrupto”, asegura la activista Débora Lerrer. Un taxista pasa bocinando. Muestra un cartelito: #ForaCabral. Fuera Cabral. Abajo el Gobernador. El conservador Sergio Cabral, del Partido do Movimento Democrático Brasileiro (PMDB), aliado histórico de Lula y el Partido de los Trabajadores (PT), se ha convertido en el epicentro de la lucha en Río de Janeiro. En el #ForaCabral cabe todo. El grito contra la especulación inmobiliaria. Contra la carestía de la vida. Contra la violencia policial. Contra los desaparecidos (15 personas desaparecen al día en Río). Un cartel – “¿dónde está Amarildo?” – recuerda la desaparición del obrero Amarildo Dias de Souza desde el día 14 de julio.

Rafael – un joven enmascarado – asegura que seguirán acampados hasta que el “Gobernador dimita”.  La policía se pone tensa. Empujones. Jóvenes armados de móviles les apuntan. Luces, cámaras, ¡streaming! En el suelo, un cartel empapado en solidaridad con la lucha contra el Gobernador en São Paulo (Geraldo Alckmin). Otro consenso roto: los antagonismos regionales. Ya ha habido manifestaciones en São Paulo contra el gobernador de Río. Y viceversa. #OcupaCabral es un símbolo del movimiento nacional. De la resistencia. Del nuevo empoderamiento en red. En #ocupacabral han ardido espantapájaros con el nombre de Sergio Cabral. Y es la casa / espacio de todos. El juez João Batista Damasceno, amenazado de muerte, realizó en #OcupaCabral una clase pública sobre Derechos de los Manifestantes y Límites de la Acción policial con streaming a todo gas. Y la presión va haciendo efecto. Sérgio Cabral, que se vio forzado a afirmar públicamente que “no es un dictador”, ya tiene otro apartamento en la ciudad. Pero hasta su casa de París, donde se escapa con frecuencia, ha sido objetivo de escraches. Resultado: Cabral ya estudia cuando dejar el Gobierno.

Una tumba simbólica, a unos veinte metros de la acampada de #ocupacabral, sirve de metáfora. Una frase: “Aquí yace el Gobierno de Sérgio Cabral”. Una foto: el Gobernador con bigotillo a lo Hitler. Y una gallina (de plástico) muerta, todo un guiño de ritual afro.

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Eduardo Paes (alcalde de Río de Janeiro) y Sérgio Cabral (Gobernador), amenazando al Cristo Redentor. 

“Yo resiste, tú resistes, nosotros resistimos, ellos desisten”. Nunca las paredes de Río de Janeiro habían hablado tanto. Nunca habían sido tan políticas. Rio solía identificarse con las icónicas rimas del Profeta Gentileza que todavía impregnan la zona portuaria (“Gentileza genera gentileza”). Desde el Junio brasileño, las paredes gritan. Una creciente pixação (un graffiti básico con una frase) y carteles varipintos se rebelan con irreverencia: #ForaCabral, #VemPraRua, Cadê Amarildo? o Haz la revolución pero  busca la información.  Não vai ter Copa (no va a haber Mundial de Fútbol) es uno de los más repetidos.  Pero nadie como el  Coletivo Projectação para captar el espíritu de las revueltas.  Su lema: “Luz en movimiento para transformar el caos.  Su arma: un proyector. Y frases contundentes que ocupan, invaden, corroen todas las superficies. Están en todas partes. En cada manifestación. Proyectan de forma infatigable: “Globo Sonega” (Globo no paga impuestos) en la sede de la Rede Globo, “Rio de Janeiro is on sale” en el Museu de Arte de Rio mientras los políticos lo visitan o “Transporte público no puede generar lucro” sobre los autobuses urbanos. Proyectan, luego existen. Dan voz al subsconciente colectivo.  Y crean, a diario, el imaginario de la ciudad insurrecta, con frases como: “Yo resisto, tú resistes, nosotros resistimos, ellos desisten”.

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Miembros del colectivo Baratox, desinfectando el pleno municipal. Foto: Mídia Ninja

Control de plagas políticas. 09.30 horas. 22 de julio.  Un grito inunda la Câmara Municipal (pleno municipal) de Río de Janeiro: “No, no, no me representan”. Regresa reforzado por el eco y una indignación colectiva. Un centenar de ciudadanos entona una frase que circula por el mundo desde el 15M español en mayo del 2011. La escena es especialmente simbólica: la multitud grita “no me representan” de espaldas a los políticos que se disponen a inaugurar la sesión de la polémica “CPI dos ônibus” (la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) de los autobuses).  La CPI, que pretende apurar la corrupción en las concesiones públicas, a empresa de transporte privadas nació torcida: cuatro de los cinco miembros son de la base aliada del alcalde Eduardo Paes.  Los gritos arrecian. Cánticos: “el pueblo unido, jamás será vencido”.  Jóvenes haciendo streaming. Y alguien lanza un zapato al pleno. Una docena de personas lucen las camisetas amarillas del colectivo Baratox, “control de plagas políticas”. Lanzan al aire billetes de la República de los Niños de Brasil. Imitan los billetes de real y contienen un aviso: sin valor. Además, algunas personas llevan máscaras de concejales como Chiquinho Brazão (presidente de la comisión).

Antes de entrar al pleno, el colectivo Baratox desinfectó simbólicamente el edificio.  Y bailaron teatralmente canciones como La cucaracha. Barata, que significa cucaracha en portugués, es el apellido de Jacob Barata, conocido como “el rey de los autobuses”. El colectivo Baratox nació/creció como continuación del escrache que tuvo lugar en el Copacaba Palace durante la boda de Beatriz, la nieta del rey de los autobuses. “Nuestra acción teatral hace que caiga la máscara de esta farsa de la CPI”, asegura Isabel (nombre ficticio), del colectivo Baratox. El ambiente se encrespa. Al otro lado del pleno, un grupo de defensores de Brazão, grita e intenta agredir a una persona. “Son milicianos (paramilitares), han cobrado 250 reales (80 euros) para aplaudir la CPI”, dice una de las personas del público. Cánticos: “son mi-liii-ciii-aaaa-nooosssss”. La CPI se suspende. El caos reina en la salida. Y , ya en la calle, los “supuestos” paramilitares agreden a los manifestantes.

Maria de Lourdes Silva, una mujer negra que está acampada en la puerta de la Câmara, asiste al espectáculo sin entender mucho. “Fui desalojada de mi casa. Por eso estoy aquí acampada”, matiza. Como ella, una buena parte del centenar de acampados, denuncia la especulación inmobiliaria y los desalojos. “El transporte también nos importa, claro”, dice María de Lourdes.  Algunos carteles de la acampada recuerdan la violencia (“cadê o Amarildo?”) o el odio a los medios (“La Rede GLobo apoyó la dictadura”). Mientras algunos miembros escenifican la desinfección de autobuses en la calle, una pancarta recoge el subsconsciente de la Ciudad Maravillosa, versión ciudad rebelde: “No va a haber Copa ni Olimpiada”.

Vídeo de un participante en la reunión del Movimiento Passe Livre en Río de Janeiro. 

El funk del “passe livre”. Un autobús urbano circula por el barrio de Tijuca. Destino: la reunión abierta del Movimiento Passe Livre que encendió las revueltas de Brasil en la La Universidad Estadual de Río de Janeiro (UERJ). El cobrador entra en una conversación poco probable hace unos meses. Critica el tráfico urbano. Y al alcalde.  Y al Gobernador. “La situación en el transporte público es desastrosa hasta para nosotros, nuestros salarios bajos”, afirma. Confiesa que tiene Facebook y Twitter: “No he ido a mucha manifestación, tengo niños, pero apoyo en las redes sociales”. Pablo de Soto, un arquitecto y activista español que hace su doctorado en Río de Janeiro, le explica cómo se fraguó la resistencia común en la plaza Taksin de Estambul. “En las calles de Río se escuchó el grito “Brasil va a ser otra Turquía. Hay que hacer lo mismo aquí”, dice Pablo. El cobrador sonríe.

La sala de la UERJ habilitada para el encuentro del Movimiento Passe Livre (MPL) está abarrotada. La Universidad en Brasil, en palabras  del reconocido ciberinvestigador Fabio Malini, “está acogiendo muchas asambleas porque es un espacio de libertad donde la Policía Militar no puede interferir como hace en las plazas”. La presentación comienza. Por la pantalla desfilan revueltas históricas alrededor del transporte: Revolta do Vintém (Río de Janeiro, 1879), Revolta das Barcas (Niterói, 1959), Revolta do Buzú (Salvador de Bahía, 2003), Planka (Escandinavia, 2011)… Por las mesas circula un panfleto con el título Por uma vida sem catracas (por una vida sin torniquetes), uno de los grandes imaginarios de las revueltas, intensamente remezclado. #MídiaSemCatracas, #EdudaçãoSemCatracas. En el debate posterior, mucha gente ni siquiera dice su nombre. Simplemente hablan. “Lo increíble ha sido el consenso de la espontaneidad de las protestas”, dice un joven con una camiseta de la Comuna de París. “Están criminalizando el movimiento para disiparlo”, matiza Marcelo, del Estado nordestino de Ceará. Una mujer del MPL responde a una pregunta de forma categórica: “El Passe Livre no tiene el monopolio de la lucha. No somos exclusivistas”. De repente, un joven se levanta y afirma que quiere cantar un funk carioca (estilo bastardo y políticamente incorrecto surgido en las favelas de Río). Y canta: “que se joda la Copa, la FIFA no va a mandar aquí, yo quiero pase libre, salud y educación…. (ver vídeo)”

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Aldeia Maracanã, en las proximidades del estadio Maracanã de Rio de Janeiro.

Maracanã, asamblea indígena. “Necesitamos ayuda económica, estamos solos, con demasiados gastos”. La asamblea del Largouna de  la docena de asambleas populares que tras las protestas se reúnen semanalmente en Río de Janeiro – recibe la visita de varios indígenas de la Aldeia Maracanã, la ocupación indígena instalada en el antiguo museo del indio, impidiendo que los Gobiernos de Río lo derrumben. La resistencia de varios miembros de las etnias pataxós, tukanos, apurinãs e guajajaras se ha convertido en un icono desde las manifestaciones de junio. El intento de tumbar el antiguo museo del indio para facilitar la salida del estadio de fútbol Maracanã es otro de los motivos de indignación de los cariocas. La Aldeia Maracanã también celebra asambleas horizontales. Y su lucha por el bien común conecta directamente con el grito plural de las calles de Río. Y con la lucha colectiva del estadio Maracanã que el Gobierno de Río quiere privatizar. Y con las revueltas en red planetarias. El artículo Ni del Estado ni del mercado, el Maraca es nuestro, de Alexandre Mendes, imagina una gestión común del mítico estadio, relacionándolo con la gestión colectiva indígena y con guiños a la plaza Taksim de Estambul.

La Asamblea del Largo no dialogaba con la Aldeia Maracanã de forma oficial hasta hace unas semanas.  Jõao Neto, participante de la asamblea del Largo, comunicó en la sesión del 20 de agosto que había hecho el primer contacto. La presencia de los líderes indígenas en la presente asamblea (27) monopoliza las atenciones. “Podemos organizar una campaña de crowd funding en apoyo y ayudar en las redes”, asegura Manuela Allo, del Grupo de Comunicación. Las redes, de hecho, ya están pidiendo donaciones para la Aldeia Maracanã. Incluso Anonymous Rio – que  remezclaron en clave indígena su máscara – está apoyando la campaña.

La conversación fluye. Turnos de palabras, gestos pactados. Muy diferente a la reunión que en estos momentos se celebra dentro del Instituto de Filosofía y Ciencias Sociales (IFCS), a unos metros de la asamblea. “Usan mesas, jerarquías. Por eso salimos de la plenaria del IFCS, por su formato. Preferimos la plaza”, afirma Marina (nombre ficticio). El ambiente está enrarecido. Mucha gente está pendiente de la marcha hacia el Palacio de Guanabara (Gobierno). “Hay cargas policiales en Laranjeiras”, dice alguien. Varias personas ponen rumbo al palacio del Gobernador de Río, que está siendo rodeado por los manifestantes.

Violencia policial en el barrio de Lapa, durante la noche del 27 de julio. 

Black Blocs vs violencia. 27 de julio. Rua das Laranjeiras. 22.00 horas. Arden algunos contenedores. Una multitud corre hacia el Largo do Machado. Algunas sucursales de banco tienen los escaparates rotos. La calle es un mar de bolsas de basura. Rua de Janeiro, versión apocalipsis. Alberto (nombre ficticio), un joven que filma las manifestaciones, relata cómo empezó todo. La Policía Militar (PM) detuvo a un manifestante en el Largo do Machado, antes de que la multitud emprendiese rumbo al Palacio Guanabara (Gobierno). Justo después, un policía usó gas lacrimógeno contra una persona. Y el Black Bloc entró en acción. La crónica de una batalla anunciada se leería en los medios en unas horas: confrontos entre los Blac Bloc contra la Tropa de Choque de la Policía Militar.

La estrategia del poder en Brasil ha cambiado en el último mes: identificar al movimiento plural y cívico que todavía agita todo Brasil con los grupos Black Bloc. La ultra conservadora revista VEJA hizo una portada criminalizando “a la banda de las caras tapadas” e incluso vinculando Black Blocs  a “movimientos decadentes como el Movimiento de los Trabajadores Sem Terra (MST)”. El reportaje provocó que Emma, una black bloc de #ocupacabral confesase su pasado: “fui educada para ser una pija idiota, (…) salí de casa a los 16 años para vivir en una favela (…), paré de trabajar por desobediencia civil) (aquí una entrevista de vídeo). Sin embargo, los Gobiernos de izquierda de Brasil y el entorno del Partido de los Trabajadores (PT) también están identificando las manifestaciones con Black Bloc de la misma manera que intentaron asociar Anonymous con la derecha. Incluso la filósofa Marilena Chaui, un icono izquierdista, manifestó recientemente que los “Blac Bloc actúan por inspiración fascista”.

“Aquí los blac bloc son diferentes. Desde que aparecieran en Alemania o incluso en la batalla de Seattle, han pasado muchas cosas, entre ellas Anonymous”, afirma Bruno Cava, investigador de la Universidad Nómada. La máscara, afirma Bruno, también protege la seguridad personal, “algo importante en un país con tanta violencia policial”. Charlar en la calle con miembros de Blac Blocs de Rio de Janeiro cuestiona bastante la versiones criminalizadoras. Algunas frases sueltas: “somos autónomos, anticapitalistas, horizontales” (…), huimos del personalismo y de los lideratos personales (…), protegemos a los manifestantes de la violencia policial, (…) atacamos objetivos concretos como bancos, (…), denunciamos la violencia por la violencia”. El vídeo  grabado por un Black Bloc durante la noche del 27 de julio, que muestra como varios policías apalean a una joven en el barrio de Lapa, deja en el aire una frase: las fuerzas policiales suelen comenzar el enfrentamiento con los Blac Bloc (y no al contrario).

¿Qué pasará en los próximos años en Rua de Janeiro, la rebelde ciudad olímpica? El mismísimo COI tiene un informe que revela que la Olimpiadas en Río de Janeiro están en riesgo. De momento, el Gobierno de Río de Janeiro – como otros de Brasil – han prohibido el uso de cualquier tipo de máscaras o pasamontañas en las manifestaciones. La polémica está servida. Muchos perfiles de Facebook ya esconden su cara. Y hay incluso bailes de carnaval en el espacio público para protestar contra la medida.

La multitud de Brasil no tiene nombre

La pregunta la formulaba en Twitter @Ciudadano_Zero, una de las cuentas más activas del 15M español, el pasado 18 de junio. Un día antes, tras semanas de protestas, los brasileños tomaron las calles de una forma radicalmente diferente: auto convocados por las redes sociales, sin partidos, sin una única causa. En la madrugada del día 17 día una multitud ocupó el techo del congreso nacional en Brasilia. Sus gritos (“somos parte de una lucha nacional, de una lucha mundial”) insinuaban el nacimiento de un nuevo movimiento. La etiqueta / nombre parecía una cuestión de días, tal como ocurrió con el 15M o Indignados en España, con #YoSoy132en México, con Occupy Wall Street en Estados Unidos o con Diren Gezi o movimiento chapulling en Turquía. Sin embargo, en Brasil, más de un mes después de la explosión de las protestas, no hay nombre ni etiqueta para la multitud que sigue agitando el país. ¿Por qué las protestas de mil caras de Brasil esquivan cualquier nombre?

En las últimas semanas, los medios de comunicación de Brasil están ocultando prácticamente todo lo que ocurre en las calles del país. Informan con cuenta gotas sobre “plenos municipales ocupados” o las manifestaciones frente a redacciones de la Rede Globo. Ni rastro de las asambleas populares horizontales. Nada sobre acampadas en frente de edificios gubernamentales. Sin embargo, en las redes y en las calles, se usa bastante la expresión “el movimiento”. “Hay mucha gente en este movimiento”, afirmaba desde Río de Janeiro Larissa Bery, durante el  1º debate nacional de redes y calles. “Hay que fortalecer el movimiento”, afirma el periodista Renato Rovai, en el encuentro Onda Cidadã de Ceará. También se habla de “movimiento de movimientos”. Pero se enfatiza en la pluralidad. Incluso el no nombre de la multitud. “En Brasil no va a surgir un paraguas como el 15M de España. Creo que es mejor esa pluralidad, pues los medios tradicionales no podrán apropiarse de un rótulo”, asegura Adilson Cabral, de la Universidade Federal Fluminense.

El escritor alternativo Sérgio Vaz, una voz muy respetada en la periferia de São Paulo, publicó el domingo un texto titulado Somos nós (somos nosotros), legitimando la multitud horizontal, plural y anónima que desconcierta a Brasil: “Quien grita somos nosotros. Los sin educación, los sin hospitales y sin seguridad. Somos nosotros, huérfanos de la patria. Los hijos bastardos de la nación. Somos nosotros, los negros, los pobres, los blancos indignados y los indios cansados de la pipa de la paz”. ¿Fama al servicio de la horizontalidad? ¿Liderazgo oblicuo? ¿Seguirá sin nombre la multitud brasileña? El gestor cultural Demetrio Portugal piensa que la imagen positiva fabricada sobre “el crecimiento económico” dificulta todo: “En Brasil, la ola positiva causa una confusión que produce infinitas olas menores y ecos que dificultan la formación de una imagen que nos identifique”. Sin embargo, para el filósofo Rodrigo Nunes, “el impacto subjetivo de las protestas ha sido tremendo”. La imagen del Brasil potencia está quebrada. ¿Qué puntos en común tiene, pues, el plural movimiento de movimientos?

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Grafo realizado por  Laboratório de Estudios sobre Imagen y Cibercultura sobre los hashtags más usados en Twitter

Aunque no exista un rótulo o etiqueta para definir a la multitud, movimiento o movimiento de movimientos de Brasil, sí existen varias identidades colectivas que conviven en todo el país. Tiago Pimentel, del estudio Interagentes, piensa que existió durante unos días una identidad colectiva. “Cuando el movimiento Passe Livre dijo que las manifestaciones no eran por los veinte centavos del transporte, se creó esa identidad común”, afirma Tiago. No es por veinte centavos. De hecho, surgieron muchísimos perfiles sociales alrededor de esa idea, como el Coletivo 20 centavos o No es por 20 centavos, é por direitos. El abanico, en palabras de Tiago, “se abrió tanto que se perdió esa identidad colectiva”. El eje urbano, empujado por el Passe Livre como colectivo creciente (cada vez presente en más urbes) y metáfora, es sin duda uno de los principales puntos en común. Destacan el surgimiento del movimiento/plataforma Belém Livre (en el norte del país), la consolidación del grupo Direitos Urbanos en Recife o el movimiento Eu pulo catracas (yo salto torniquetes), entre muchos otros.

Otro común, una identidad colectiva de facto es la palabra ‘rua’ (calle). La etiqueta #VemPraRua, que nació como remezcla de un anuncio de publicidad, es la más usada en redes como Twitter y Facebook, como prueba el grafo del  Laboratório de Estudios sobre Imagen y Cibercultura. Y ha dado pie a un sin número de perfiles colectivos y redes nuevos. La plataforma “apartidista e independiente” VemPraRua.org fue pionera. Pero el grito e imaginario de rua ha desembocado en decenas de colectivos locales, como BHnasRuas (Belo Horizonte), Rio na Rua  y RJnaRua (Rio de Janeiro), SPnasRuas (São Paulo) o VemPraRuaFloripa (Florianópolis), entre un larguísimo etcétera. La calle como espacio común, como territorio recuperado, como nueva interfaz de diálogo político. La descripción del colectivo BRnasRuas da algunas pistas sobre la identidad colectiva urbana que está siendo cocinada: “¡De las redes a las calles! De lo individual a lo común. Por una ciudad de tod@s. Por derechos, justicia social y una democracia horizontal”. De hecho, las asambleas populares horizontales que ya se expanden por las calles de una veintena de ciudades, están construyendo el nuevo sistema nervioso del Brasil indignado. La mayoría, como las de Belo Horizonte y Rio de Janeiro, tienen perfiles en Facebook. Existe un grupo en Facebook común a todas las asambleas. En unos estará lista una wiki común en el dominio assembleias.org.

¿Por qué la multitud brasileña no tiene nombre? ¿La profecía del colectivo italiano Wu Ming (que significa sin nombre en chino) y su libro Esta revolución no tiene rostro se está cumpliendo, por fin? Tiago Pimentel, analizando visualizaciones en la sede de Interagentes de São Paulo, tira de sociología, de antropología. De historia. Surge en la charla la cabanagem, una revolución popular que retiró a las élites del poder en la Amazonia, entre 1835 y 1840. Y el carnaval, su flujo de multitudes, sus máscaras temporales. Tiago cita Raízes de Brasil, un libro de 1937 del historiador Sergio Buarque de Holanda, en el que se relata la desconexión histórica de las regiones de Brasil. “Portugal prohibía enviar cartas de Río a Bahía, por ejemplo. Iban a Lisboa y regresaban”, afirma Tiago. La centralidad de Lisboa fue sustituida por otras. Por Rio de Janeiro. Por Brasilia. Por la Rede Globo. Por Facebook. El sociólogo Sérgio Amadeu, fundador de Interagentes, explica la paradoja: “los estudios prueban que las revueltas son extremadamente distribuidas, descentralizadas, tanto que no hay apenas hubs que conecten las regiones”. La fuerza de los medios y Facebook explican la falta de conexión nacional de los inicios. También, el poco entendido reinado de grupos de Anonymous en la convocación redes-calles.

Y el humor. En medio de la dispersión, del no logo de las revueltas brasileñas, empiezan a surgir perfiles fake y remezclas emotivas. Vándalo, usado como insulto por los medios en los primeros de los protestos, ya es una bandera común. Aparece en los apellidos y nombres de personas de las redes sociales. Y tal como ocurrió en Turquía, donde chapull (vándalos) derivó en la Chapul.Tv, en Brasil ya existe el humorístico Vândalo News. El vinagre – usado contra el gas lacrimógeno y prohibido durante unos días por la policía de São Paulo – es habitual, en cuentas como AlémDoVinagre (más allá del vinagre), en perfiles personales (Vándala del Vinagre) o en el libro colectivo Vinagre, uma antologia de poetas neobarracos. “En Brasil, hasta Anonymous fue carnavalizado, ganando contornos escépticos, socarrones, algo absurdamente potente en sentido político: de convocación de la población para ir a las calles, de resignificación de imágenes de los grandes medios”, asegura Fábio Mallini, investigador del Laboratório de Estudios sobre Imagen y Cibercultura. Tropicalismo caníbal en estado puro. Dilma Bolada, el perfil fake de Twitter de la presidente Dilma Rousseff, fue el responsable de la propuesta de donar los royalties del petróleo para la educación, ya aprobada. De hecho, Dilma Bolada marca la agenda nacional. El perfil oficial de la presidenta en Twitter está inactivo desde finales del año 2010.

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Novia fake del escrache del Copacabana Palace de Río de Janeiro

El movimiento – descentralizado, subterráneo, imprevisible – continúa mutando. Algunos escritores y personas conocidas ceden su fama / nombre a la multitud. Cuando un periodista le pregunta a un miembro del Movimiento Passe Live su nombre y estatus, responde: “Anota ahí: no soy nadie”. Un nadie, que en el Brasil social, es sinónimo de todos. De una identidad colectiva que funciona durante el carnaval y sus ‘blocos’ de calle. De una identidad común que existe en la pertenencia a las favelas, conocidas por sus habitantes como “comunidades”. La multitud de la que escriben Toni Negri y Michael Hardt, con su suma de singularidades individuales, surge por momentos. Pero los medios y líderes personalistas, muy influyentes todavía en Brasil, siguen usando las lógicas de la sociedad de masas que marcó la sociedad mediática del siglo XX. Y cualquier categoría teórica es insuficiente para el deseo colectivo llamado #VemPraRua. Una identidad que es una calle compartida. Un común que encaja con la definición de territorio del geógrafo brasileño Milton Santos: “territorio es básicamente una identidad, el sentimiento de pertenecer a aquello que nos pertenece”.

Tal vez, una imagen ayude a entender mejor la multitud sin nombre de Brasil. El sábado 13 de julio tuvo lugar un impactante escrache enfrente del Copacabana Palace de Rio de Janeiro. Una multitud estropeó la boda de Beatriz Perissé Barata, nieta del empresario Jacob Barata, el “rey de los autobuses” privados que monopolizan la ciudad. Aparecieron jóvenes vestidas de novias indignadas. Gente con instrumentos. Carteles ácidos. Silbidos. La élite, descolocada, acabó tirando billetes de 50 reales en forma de avioncitos hacia los manifestantes, un verdadero regalo para la rabia del “movimiento”. Nadie reivindicó el escrache. La multitud golpeó en el imaginario. Y se dispersó, como los blocos del carnaval. Se reagrupará de nuevo. Sin orden. Sin organización. El poema Somos nosotros de Sérgio Vaz, sin explicar el escrache, encajaría en un post it en la fachada del Copacabana Palace: “Somos nosotros, los esclavos del autobús de negreros, los asalariados apretados en el tren”.

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Grafo realizado por  Laboratório de Estudios sobre Imagen y Cibercultura sobre las palabras más usados en Twitter

La guerra de memes toma las redes de Brasil

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Gráfico realizado por el Laboratório de Estudos sobre Imagem e Cibercultura 

*Artículo publicado por Bernardo Gutiérrez en eldiario.es el pasado 22 de junio.

#BrazilianRevolution. #VemPraRua. #MudaBrasil. #OGiganteAcordou. #ForaFeliciano. #RevoltadoVinagre. #ProtestosBR. Las revueltas que sacuden Brasil de norte a sur, de este a oeste, están encendiendo las redes. Y es en el ecosistema digital donde se está librando una feroz guerra de narrativas, etiquetas, mensajes y memes (idea o concepto que cuaja y crea tendencia). A diferencia del estallido del 15M, de Occupy Wall Street o de la primavera turca, que tenían etiquetas muy reconocibles (#15M -#Indignados, #ows – #occupy, #occupygezi – #DerinGezi), el levantamiento brasileño no tiene una etiqueta central. Son decenas, centenares. El grito es orgánico, diverso. Y los colectivos que han impulsado la toma de las calles no han conseguido – ni siquiera intentado – crear etiquetas y narrativas para organizar el caos. No se han usado demasiadas redes libres (aunque sí hay grupos de trabajo en N-1.cc, muy usada por el 15M, como el Luta contra o aumento da passagem 2013).

El estudio realizado por el Laboratório de Estudos sobre Imagem e Cibercultura analiza el amplio ecosistema de etiquetas que surgió de las protestas en São Paulo, donde se inició la revuelta. Y prueba la descentralización de las mismos. El dominio absoluto de la red social Facebook – centralizada y endogámica – explica parte del caos.  En los últimos dos días, aprovechando la confusión generalizada, grupos conservadores están apropiándose de redes y calles. Y los colectivos activistas, Gobiernos y grupos de izquierda han entrado en la guerra narrativa.Pocos libros como Meme Wars, de Kalle Lasn, editor de la revista Adbusters que impulsó el movimiento Occupy Wall Street, reflejan tan bien el desafío que está en juego: “Las viejas certezas se están desmoronando. Los guerreros de memes están poniendo a punto sus plumas, máscaras y manifiestos. Los académicos de la vieja escuela se están batiendo en retirada obligados finalmente a admitir que no son capaces de comprender los sistemas no-lineales”.

A continuación algunas claves de redes de la #BrazilianRevolution.

1. De las Redes a las calles. Facebook, que en los últimos años ha desplazado en Brasil a Orkut y también a Twitter, fue la red que sirvió para mobilizar a la población de las redes a las calles. El Movimiento Passe Livre, que ha liderado la revuelta en los primeros días, ha usado Facebook para divulgar más que su propio site. Los eventos de Facebook han sido la principal herramienta. No sólo para movilizar, sino también para generar expectativa y entusiasmo. El Quinto grande ato contra o aumento das passagens del pasado lunes en São Paulo, en el que confirmaron presencia 290.000 personas, es el mejor ejemplo. Ocurrió lo mismo en la manifestación de Río de Janeiro, con casi 280.00 invitados. Los muros de dichos grupos se convierten en ágoras. También existen inúmeros grupos de Facebook (abiertos y cerrados). A parte de para la viralización de imágenes y vídeos, Facebook ha servido como plataforma de trabajo. Una peculiaridad han sido los mensajes colectivos en Facebook con títulos concretos. Treinamentos, por ejemplo, es el título de un grupo de comunicación de activistas.

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2. Twitter. Paradójicamente, Twitter, considerada la máquina de guerra por los movimientos globales, no ha sido utilizada demasiado por los colectivos y movimientos vinculados a la revuelta brasileña. Muchísimos hashtags. Regionales. Temáticos. Y muy  pocos unificadores. Los primeros días abundaban algunos metafóricos (#OGiganteAcordou, #MudaBrasil), identitarios (#passelivre),  mobilizadores (#VemPraRua, #RecifePraRua), técnicos (#SP17J, #Sp18J), emotivos (#GritaSemTerMedoBrasil, #PorUmBrasilOnde) o humorísticos (#RevoltadoVinagre). #VerasQueTeuFilhoNãoFogeaLuta (#verásquetuhijonohuyedelalucha), el título de un poema de Jõao Cabral de Melo, una reparopiación semántica en toda regla, fue un punto de unión. Algunos como #VemPraRua nacieron en anuncios de publicidad. Sin embargo, como prueba el estudio Hashtrash, ha sido uno de los más populares. Uno de los pocos que se expandió por el mundo. #ChangeBrazil, inicialmente bienvenido, ha sido duramente criticado por “derechista”. #MudaBrasil, #Brasilacorda o #Acordabrasil han ido perdiendo popularidad por el mismo motivo. Ayer por la noche, partidarios y detractores de la presidente Dilma Rousseff libraban una dura batalla con los hashtags #CalaABocaDilma y #TamoJuntoDilma. (ver apartado de visualización de redes).

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3. Gráfica. El diseño gráfico es un elemento muy presente en las revueltas brasileñas. Existen algunos blogs que están recopilando material y cartelería, como Imprimeevai o Camiseteria. Sin embargo, todavía no hay una plataforma que recopile todo el material como VocesconFutura hizo y hace en el 15M español. Facebook sigue siendo la red a través de la que se divulga el material. ‘La revuelta del vinagre’, etiqueta que sonó mucho durante los primeros días por la prohibición del Gobierno de llevar vinagre a las manifestaciones (usado para protegerse del gas), provocó por su parte un sin fin de remezclas de logos, diseños y también fotografías. Arriba (izquierda), cartel de la movilización de Recife del pasado jueves. A su derecha, montaje con al foto del Gobernador de São Paulo, Geraldo Alckmin, responsable por el uso de gas lacrimógeno por parte de la Policía Militar.

4. Plataformas. Los grandes medios patinaron solemnemente durante el inicio de la revuelta. Ocultaron la violencia policial. Ignoraron el movimiento creciente. Por eso, desde las primeras manifestaciones surgieron algunas plataformas informativas independientes como SaladUpRising,  TarifaZero o VemPraRua. Sin embargo, no se ha producido un fenómeno como las plataformas TomalaPlaza.net y TakeTheSquare.net (que rapidamente centralizaron la información alrededor del 15M), #OccupyNews de Occupy Wall Street o #OccupyGezi (um tumblr referencia de la revuelta turca). El jueves nació Coletivo020.org, que juega con la metáfora de los 0,20 centavos del transporte público que propició la revuelta. El papel de la agencia de periodismo investigativo Agência Pública también ha sido importante. También el de medios independientes como Revista Fórum o Outras Palavras.

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5. Fotografía. Las imágenes han sido muy importantes en la expansión del virus revolucionari. De nuevo Facebook se lleva la palma. Pero también Instagram y Flickr están siendo importantes. Las primeras fotos del uso de gas lacrimógeno por parte de la Policia Militar (PM) encendieron las redes. Destaca la cobertura del colectivo Mídia Ninja, que ha cubierto en tiempo real las mayoría de las manifestaciones. Y ha llegado antes que los grandes medios. Su licencia es Creative Commons Share Alike. Detalle: ni siquiera tienen web, apenas perfil de Facebook.

6. Anonymous vs Espionaje. La batalla también se ha librado en el ciberespacio. Anonymous y otros colectivos hacktivistas ocuparon durante los primeros días cuentas de Twitter (de la mismísima presidente Dilma y de la revista ultra conservadora Veja) y tumbaron algunos sites del Gobierno. Por su parte, el Gobierno brasileño puso en marcha a la Agência Brasileira de Inteligência para controlar y espiar perfiles sociales de las principales redes.

7. Internet móvil. Aunque el servicio de 3G no es demasiado bueno en Brasil y no hay excesivo WI-FI en el espacio público, el uso de Internet móvil ha sido importante. Se intentó que los vecinos abriesen sus redes WI-FI durante las manifestaciones de São Paulo. Se ha divulgado en Twitter las claves de Internet de instituciones (como la Fundación Getúlio Vargas en São Paulo) que están en el camino de las protestas. Internet móvil ha sido vital para recopilar fotografías y vídeos. Por otro, para relacionarse en tiempo real con otras personas. Mucha gente ha creado grupos de WhatsApp para estar conectados. Anécdota: se ha usado la red social móvil Foursquare para dejar pistas sobre posiciones (hacer check in en determinados lugares comerciales). Interesante el hashtag #MOBAJUDA, usado para avisar sobre personas heridas. El streaming móvil ha sido importantísimo para la plataforma POSTV, que se ha adelantado a la TV.

8. Audiovisuales, virales, remezclas. El vídeo es la gran pasión de los brasileños. Y hay muchísimo material. Por un lado, vídeos que han convertido en virales, como el Don´t come to the world cup, en el que una brasileña critica a la FIFA y el Mundial en inglés. Por otro, remezclas que ridiculizan mensajes y discursos. El ex jugador de fútbol Pelé lanzó un vídeo intentando desmovilizar a la población. En pocas, horas, una remezcla del vídeo transformaba a Pelé en un entusiasta de las manifestaciones. Aunque el auténtico viral ha sido Chuck Norris se revolta com Pelé (abre este apartado).

9. Mapas.Han existido muchos mapas colaborativos de las protestas brasileiras. La mayoría realizados en Google Maps. El mapa #ProtestosBR ha sido uno de los más populares. Por su parte, el mapa para denunciar las denuncias policiales ha sido realizado en la plataforma crowd map.

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10. Grafos, estudios. El mencionado Laboratorio de la Imagen y la Cibercultura ha sido de los pocos que ha realizado visualizaciones de redes. A parte del grafosobre la multiplicidad de etiquetas (en el que se usó Gephi), destacan los estudios realizados sobre la presencia de la palabra Dilma en las redes y sobre el lenguaje de las protestas. Por otro lado, el gráfico interactivo CausasBrasil visualiza los asuntos más importantes de las protestas, día por día (imagen).

Nada jamais será como antes

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Este texto é um remix feito por Bernardo Gutiérrez (@bernardosampa em Twitter) de extrações das publicações: Utopias Piratas: Zona Autônoma Temporária (Hakim Bey, 1985-1995- 2003), Megalópolis: sensibilidades culturais contemporâneas (Celeste Olalquiaga, 1992), A Inteligência Coletiva (Pierre Levy, 1994) e Mudar o mundo sem tomar o poder (John Holloway, 2012). Utilizamos o cartaz publicado pela revista Adbusters, que ilustra o texto, a letra da canção coletiva Tava Havasi Tencere, composta em Istambul pelo movimento # OccupyGezi e trechos do artigo Chapuling nas ruas: John Holloway cumprimenta com solidariedade o movimento de resistência #OccupyGezi, da Social Network Unionism. As palavras São Paulo, Rio de Janeiro e Recife foram usadas como homenagem ao Brasil nas ruas. *(ver metodologia no final do texto).

 

Assim como as festividades, os motins revolucionários não podem acontecer todos os dias. Mas momentos intensos como estes dão forma e sentido à vida. O xamã retornará, mas as coisas estão mudadas. Algumas mudanças foram realizadas. Uma diferença foi estabelecida. Nada jamais será como antes. As navegações transversais e heterogêneas dos novos nômades exploram um outro espaço. Como fazer emergir a sinfonia do coletivo? Como transformar – sem partitura – um ruído da multidão em um coro?

Se quiserem podem nos chamar de infantis, mas é assim que iniciamos os trabalhos, gritando.
O que aconteceu com nossa cidade? Ela está cheia de edifícios esteroides. Eu não me vejo atravessando esta nova ponte. É impossível fundar uma cidade, impossível daqui por diante estabelecer-se, seja onde for, sobre um segredo, um poder, um terreno. Os corpos estão se tornando cidades e suas coordenadas temporais e espaciais. As histórias de vida foram substituídas por mapas. E cada um de nós possui metade do mapa; como os soberanos renascentistas, definimos uma nova cultura com nossos corpos malditos. Nossa emulsão de fluidos faz com que se misturem as articulações imaginárias da nossa cidade-estado com nosso suor. Somos imigrantes do subjetivismo. Somos nômades de um espaço sem arestas.

No início, como dissemos, era o grito. Nosso grito é uma projeção mais além, uma articulação da alteridade que pode vir a ser. É o grito de esperança. Vem aos poucos, lentamente, o solo é úmido. Aqui podemos antever uma nova geografia, um tipo de mapa de peregrinação em que os lugares sagrados são substituídos por Zonas Autônomas Temporárias (TAZ- temporary autonomous zones, em inglês); a verdadeira ciência da psicotopografía, que também pode ser chamada de “geoautonomía” ou “anarcomancia”. A Terra morre, com os deuses, se a música não for retomada, se os grupos não voltarem a ouvir o seu eco nas pedras, se a viagem não recomeçar, se os
trilhos forem abandonados. Venha lentamente, venha.

E de repente, de um corredor subterrâneo, surge a música do futuro. A Terra como uma bola de gude, o olho gigante de um satélite. Zonas Autônomas Temporárias (TAZ), como uma operação de guerrilha que libera uma área de terra, de tempo, de imaginação. E, em seguida, autodissolve-se para reconstruirse, em qualquer outro lugar ou tempo, antes que os diferentes Governos possam esmagá-la. A TAZ é um acampamento de guerrilheiros ontológicos: atacam e fogem. Mantém em movimento toda a tribo, mesmo somente com dados na web. A circulação devora, recobre, obstrui, engasga, ensurdece a cidade. Perfura, despedaça, corta o campo. O que aconteceu com nossa cidade? O que fazer? Mudar o mundo sem tomar o poder.

Venha lentamente, o solo é úmido. Venha nu como um sinal. Todo mundo está dançando nas ruas. Dançando com raiva, dançando com alegria sobre os túmulos de nossos mestres. A dança é a linguagem. As imagens de nós mesmos que precisamos ver. Somos todos turcos, gregos, cipriotas, brasileiros, espanhóis, árabes. Vem lentamente, dance. Invada as casas, mas em vez de roubar, deixe objetos PoéticoTerroristas. Sequestre alguém e faça-o feliz. Convença-o a ser o herdeiro de uma enorme, inútil e surpreendente fortuna,. Digamos, 5.000 hectares da Antártida. Ou um velho elefante de circo. Ou uma coleção de manuscritos alquímicos. Dança Istambul, dança Ankara, dança Izmir. O mundo dança com vocês. Cairo, Atenas, Madrid, Nova York, Londres, Cochabamba. Dança São Paulo, dança Rio de Janeiro, dança Recife. Danças improváveis em caixas eletrônicos noturnos. Implantações de pirotecnia e amor. Dança contra as elites. Dança contra o 1%.

A revolução do grito é a luta para libertar a subjetividade de seu corpo físico. Este não é o tempo da história, para as escrituras, para a cidade, mas um espaço móvel e paradoxal, que chega a nós pelo futuro. Tempo errante, plural, indefinido, como o que precede todas as origens. As memórias foram trocadas pelos cenários. Os sinais, por sua vez, tornam-se emigrantes:este húmus não para de tremer, de queimar. Deslizamentos vertiginosos em religiões e línguas, zapeando entre as vozes e as canções. Danças improváveis em caixas eletrônicos.

O xamã retornará, mas as coisas estão mudadas. O burguês retornará, mas nada jamais será como antes. Não há porvir. Nem revolução. Nem luta. Nem caminho. Você já é o rei da sua própria pele. Sua inviolável liberdade só espera se reunir ao amor de outros reis: uma política de sonho, urgente como o azul do céu. Separados da tribo por uma nostalgia fértil cavamos túneis por trás das palavras perdidas. Em seguida, encontramos bombas
imaginárias. Nada jamais será como antes.

* Não foi usada nenhuma palavra que não aparece nos textos originais. Eu simplesmente reuni os trechos e adaptei as frases com conjunções e vírgulas. As cidades de São Paulo, Rio de Janeiro e Recife foram usada como homenagem ao Brasil nas ruas.